Todos los que me conocen lo saben: la reina Juana de Castilla es uno de mis personajes históricos favoritos y no por su "leyenda" o su mal llamada locura de amor, sino porque creo que ella fue una gran oportunidad perdida. Desde hace unos años se vienen repitiendo muchas teorías revisionistas acerca de la vida de Juana y su estado mental y he leído de todo, aunque la que más se repite es que no padecía ninguna enfermedad mental y solo era un estorbo para su marido y para su padre. Siempre he discrepado, aunque lo detallaré un poco después.
En este libro de Eduardo Juárez Valero, que lleva el subtítulo de Conspiración, locura y poder en la Castilla renacentista, el autor pretende poner ante nosotros la biografía definitiva de la reina, apartándose de su supuesta locura (que considera inventada) y aportando documentos y datos, algunos inéditos. Realmente es un libro muy revelador, un estupendo reflejo de la época y de sus protagonistas, está magníficamente escrito, pero... ay, este pero es muy personal: y es que creo que obvia algunas cosas o no les da la importancia debida. Sea como sea, es una lectura apasionante. Vamos a darle una vueltecita.
DE TOLEDO A TORDESILLAS, CON LA SOMBRA DE ARÉVALO
"Relegada durante siglos al mito de su supuesta locura, Juana I de Castilla fe en realidad una de las figuras políticas más decisivas y maltratadas del Renacimiento europeo. Hija de los Reyes Católicos, esposa de Felipe el Hermoso y madre de Carlos I, heredó de Isabel la Católica el reino de Castilla y fue reina de iure durante casi cuatro décadas, en un momento clave para la construcción de la Monarquía Hispánica. (...) Desde la corte de Flandes hasta su prolongado encierro en Tordesillas, pasando por la muerte de Isabel la Católica, la crisis sucesoria en Casilla, las luchas de poder entre Fernando el Católico y Felipe el Hermoso, la revuelta de los Comuneros y el ascenso de Carlos I, este libro devuelve a Juana de Castilla su verdadera dimensión política, cultural y humana."
Esto consta en la contraportada del libro como parte del resumen de lo que nos vamos a encontrar en sus páginas. Pero este no es simplemente otro libro sobre Juana; es, sobre todo, un intento de explicar cómo se construyó el personaje de Juana la Loca. El paso de la mujer a personaje histórico. Eduardo Juárez Valero es doctor en Geografía e Historia y profesor de la Universidad Carlos III de Madrid y a lo largo de las páginas parte de una pregunta que parece sencilla, pero que tendría inmensas consecuencias: ¿qué ocurrió para que una reina legítima, hija de la reina Isabel la Católica, terminara convertida en una figura prácticamente muda de la Historia? La respuesta del autor es contundente: no hay argumentos para establecer un diagnóstico sobre su comportamiento, tal como ha manifestado en más de una entrevista y en la presentación a la que tuve la ocasión de acudir en Madrid. Explicó que su interés no está tanto en determinar su Juana estaba o no enferma, sino en reconstruir el proceso por el que se anuló su legitimidad política. Es más: su tesis mantiene que la locura habría funcionado como herramienta política muy eficaz para justificar que otros gobernaran en su nombre.
En esta biografía de Juana I el autor pone en el centro la paradoja de que Juana era imprescindible para la legitimidad dinástica, pero también resultaba muy incómoda para quienes querían ejercer el poder. Y ahí su padre, su esposo y hasta su hijo convergen en el entramado de intereses que termina por apartarla del trono. Juárez Valero asegura que Juana resultaba "molesta": era la heredera de los poderosos Reyes Católicoa y soberana por derecho propio, además de haberse convertido en una pieza esencial en la transición de la dinastia Trastámara a la de Habsburgo. Esta parte me parece uno de los mejores aportes divulgativos del libro.
Otro de los momentos e mayor fuerza es el confinamiento de Juana en Tordesillas. El autor se aleja de la idea de que sucedió como consecuencia de su incapacidad y cambia la perspectiva, poniendo en primer lugar la pérdida de poder y, después, cómo la locura de Juana se convierte en justificación para mantenerla encerrada. Durante los cuarenta años que Juana permanece en Tordesillas se produjeron varias maniobras políticas que se encuentran bastante documentadas, pero apenas hay datos de cómo vivió Juana ese encierro, especialmente a nivel psicológico.
Y al hilo de todo esto es cuando aparece el principal, en mi opinión, aspecto discutible del libro. Juárez Valero no es neutral narrativamente. Su intención es claramente revisionista: quiere desmontar el mito de "la Loca" y sustituirlo por el de una reina cuyos derechos fueron anulados. Personalmente siempre he estado convencida de la enfermedad mental de Juana, que ya presentaba síntomas incluso antes de su matrimonio. No hay que olvidar que su abuela materna, Isabel de Portugal, murió encerrada en Arévalo (qué terrible paralelismo), también con la razón destrozada. O que su madre, Isabel la Católica, decidió acompañarla hasta que embarcase para ir a contraer matrimonio con el impresentable del Hermoso, y en ese viaje no dejó de darle consejos. Esto no lo hizo con su hija mayor, Isabel, cuando partió para ser reina de Portugal. Quizá habría que preguntarse por qué.
El autor ha reconocido que lo que le interesa no es tanto resolver la enfermedad de Juana, sino el proceso político de su marginación, algo que, en mi modesta opinión, no puede separarse. Recordemos que no había tratamientos válidos ni específicos para las enfermedades mentales: a los locos, simplemente, se los encerraba. Pero Juana era reina y como tal siguió apareciendo en todos los documentos, incluso en los firmados por su hijo siendo ya rey, por lo que su encierro debía contar con una corte y el trato adecuado. La pregunta que cabría hacerse es por qué no aprovechó ciertas oportunidades, como la revuelta de los Comuneros, para reivindicar sus derechos. Sin embargo se limita a recibirlos, a decirles que firmará lo que la presenten... y los mantiene días y días acampados en las afueras de Tordesillas sin darles una respuesta. En el libro, Juárez Valero interpreta que esto fue una muestra de que tenía voluntad política propia. Yo lo veo, con todo mi respeto para el autor, como un signo más de su negación patológica, que se manifestó en otros muchos momentos.
Juana de Castilla es un libro profundo e intenso que abarca todas las dimensiones de la vida de Juana. A pesar de sus quinientas páginas, se lee con facilidad y tiene un estilo narrativo claro y fluido., incluso en los momentos más áridos. Pero a la hora de sumergiros en sus páginas debéis recordar que se aleja bastante de la historia dramática de Juana para centrarse en las estrategias políticas que la rodearon. Sin embargo, y de nuevo se trata solo de mi opinión, no podemos dejar aparte la enfermedad mental de Juana y simplificar todo en quiénes y por qué querían quitarla de en medio. Ambos aspectos están íntimamente conectados y todo en la vida de Juana afectó de mucha maneras a su salud y a su destino. No hay que olvidar que ella no nació para ser reina y que fueron muchas las muertes y las tragedias que la colocaron en ese papel.
Juana de Castilla es una biografía ambiciosa y claramente posicionada, con la virtud de devolver a Juana a su posición como soberana. La investigación del autor, el modo en que reconstruye las luchas dinásticas y la explicación de cómo fue apartada del trono son realmente interesantes. Pero creo que mantener tan en el margen la salud mental de Juana, su compleja personalidad, nos aleja de una visión de conjunto más completa.
Con todo, me ha parecido una lectura muy interesante, sobre todo a nivel de política, estrategia y cuestiones dinásticas. Juana I de Castilla siempre será mi señora doña Juana.



















