El próximo 2 de
febrero, en apenas dos días, la nueva novela de Daniel Fopiani estará a la
venta. Han pasado dos años desde que La melodía de la oscuridad saltó
brillantemente a la palestra con una historia truculenta y muy negra ambientada
en Cádiz, con un asesino en serie muy especial y un protagonista que se salía
por completo de los cánones: era ciego y, personalmente, atravesaba cada día
las calles del infierno. La espera ha merecido la pena porque vamos a poder
disfrutar de una novela que va a sorprender y también nos va a erizar la piel
en muchos de sus pasajes: El corazón de los ahogados. En ella, desde
Tombuctú, Doudou y su mujer huyen de la guerra con rumbo a Melilla. Tras
múltiples abusos por parte de la policía marroquí y de las mafias que sacan
provecho de la desesperación, consiguen subir a una patera. Ella está
embarazada y temen morir en el mar, ahogados.

En el pequeño
camposanto de la isla de Alborán aparece una cabeza decapitada de origen
africano, rodeada de gaviotas mutiladas en un extraño ritual. La sargento de
infantería de Marina, Julia Cervantes, es enviada a la isla tras el macabro
descubrimiento. Después de varios años, sigue sin superar la muerte de su
marido. Durante una terrible tormenta, Julia y su destacamento quedan
completamente incomunicados con el exterior y desde la megafonía del faro que
corona la isla comienza a escucharse una inquietante nana: “Diez soldaditos se
fueron a cenar, uno se asfixió y quedaron nueve”. Cuando empiezan a sucederse
los asesinatos el terror se desata. ¿Hay alguien más en la isla o el asesino se
encuentra entre ellos?
Este post es muy
especial porque sirve para dar voz al autor, a Daniel Fopiani, en una
entrevista que tuvo la generosidad de concederme hace unos días. En ella nos habla de su novela, de su trabajo dentro
de la infantería de Marina, de la isla de Alborán, tan desconocida como
peculiar, de inmigración… Seguro que vais a encontrar en sus respuestas muchas
cosas y datos interesantes que os van a hacer desear haceros con El corazón
de los ahogados y devorarla. Vamos allá.
– Han pasado dos años
desde la publicación de "La melodía de la oscuridad", tu anterior
novela. ¿Qué conclusiones sacas de estos dos años, cómo valoras la aceptación que tuvo?
Como sabes, soy uno de
esos escritores que se han curtido en las trincheras, y no hablo del mundo
militar, si no del editorial. He ido escalando poco a poco desde lo más bajo,
mis primeras obras fueron publicadas por editoriales locales, humildes, con
mucho menos recursos de los que tiene Espasa, en la que tengo la suerte de
publicar hoy día. No puedo evitar que se me escape una sonrisa de felicidad
cada vez que me preguntan sobre los resultados de “La melodía de la oscuridad”.
Supongo que se debe a que valoro honestamente la fortuna que tengo de poder
llegar a miles y miles de lectores, muchos más de lo que habría logrado
imaginar en mis sueños más húmedos hace apenas unos años. Solo hay que darse un
paseo por las redes sociales y los medios de prensa para ver la crítica
elogiosa que ha cosechado mi anterior novela. Al final, los escritores vivimos
de las opiniones de nuestros lectores y del boca a boca, no puedo estar más
agradecido por la acogida que ha tenido “La melodía de la oscuridad” durante
todo este tiempo.
– ¿Cómo crees que has
evolucionado como escritor de tus dos primeras novelas hasta ahora? ¿Algo ha
cambiado en ti?
Claro, soy dos años más
viejo. Pero además de las patas de gallo y las canas que van ganando terreno
poco a poco, la vida se ha encargado de regalarme ciertas experiencias vitales
de las que he aprendido bastante, además de los libros que he leído a lo largo
de todo este tiempo, que no son pocos. Los escritores, con el paso del tiempo,
no solo vamos madurando como persona, también lo hacemos desde el punto de
vista narrativo. Siendo consciente de todo lo que aún me queda por aprender,
estoy muy satisfecho con los resultados de “El corazón de los ahogados”. Considero
que entre sus páginas hay mucha más literatura que en títulos anteriores. A fin
de cuentas, es con literatura como intento agradecerle a los libros todo lo que
me han dado en la vida.
– Ponerle etiquetas a
"El corazón de los ahogados", tu nueva novela, es complicado: es
novela negra, con mucho de thriller, reivindica la figura de los militares
españoles y contiene también una fuerte carga de denuncia respecto a la
inmigración ilegal. ¿Tú cómo
la definirías?
Como mi obra más
personal, sin lugar a dudas. Me atrevo a escribir sobre mi trabajo por primera
vez en la vida y, aunque la trama sea una obra de ficción, trato muchos temas
que no lo son. Durante más de nueve años he sido componente de los Equipos
Operativos de Seguridad de la Armada (E.O.S) y he trabajado de primera mano la
inmigración en el mar Mediterráneo. No me gusta usar la palabra ilegal, porque
no debería serlo. De alguna manera, escribir también es una forma de compartir
lo que uno ha vivido, lo que uno ha aprendido. Si con “El corazón de los
ahogados”, además de divertir, logro transmitir la necesidad, las miserias y la
desesperación de la madre que se tira al mar con la esperanza de darle una vida
mejor a sus hijos, habré logrado el objetivo. Por otro lado, gran parte de la
sociedad piensa que los militares solo estamos para pintarnos la cara con
pintura de camuflaje y repartir disparos en zona conflictiva, pero muy pocos
conocen las labores humanitarias que también llevamos a cabo en la
actualidad.
– En "El corazón
de los ahogados" haces protagonistas a miembros de la Infantería de
Marina, cuerpo al que tú perteneces. ¿Cuánto hay de homenaje a tus compañeros?
En tu opinión, un militar experimentado ¿se enfrenta de forma diferente a
crímenes como los que narras respecto a
un civil o un policía nacional, por ejemplo?
Ingresé en la
Infantería de Marina a los dieciocho años y es evidente que en esta novela
también hay cierto homenaje al cuerpo que me ha visto crecer las barbas. Aunque
pertenecer a la Armada haya supuesto sacrificar muchos años alejado de casa y
de la familia, también es cierto que me ha ofrecido la oportunidad de formarme,
como profesional y como humano gracias a las experiencias vividas, además de
llevarme a lugares que no habría visto de ninguna otra manera (La isla de
Alborán es uno de ellos, de hecho).
La Infantería de Marina
es un cuerpo especializado en operaciones anfibias, somos una fuerza que puede
desplegar tanto en tierra como en el mar, y nuestras funciones son muy diferentes
a la de los compañeros de la Guardia Civil o Policía Nacional. Por norma
general, el ejército no va a afrontar la investigación de un homicidio, si no
que los fallecidos con los que solemos tener relación son nuestros propios
compañeros caídos en Zona de Operaciones o los cuerpos que rescatamos del mar
en las Operaciones de Seguridad Marítima.
– Dos tramas paralelas,
un misterio de "habitación cerrada" repleto de crímenes y
descubrimientos macabros en la isla de Alborán, un enclave al que solo tienen
acceso el ejército y algunos biólogos. Un lugar muy pequeño
pero, tal como vamos a leer, lleno de rincones muy especiales. Tú has estado
allí, cuéntame
cómo es y por qué la elegiste como
escenario.
En 2009 estuve destacado durante tres semanas en la
isla de Alborán y automáticamente quedé enamorado de ese trozo de tierra que,
como dices, muy poca gente ha tenido la oportunidad de pisar. El islote apenas
tiene seiscientos metros de largo, pero en tan poco espacio podemos encontrar
un cementerio con tres tumbas, una cueva subterránea que atraviesa la isla de
punta a punta y una guerra encarnizada que se libra al atardecer entre las dos
especies de gaviota que allí conviven, entre otros muchos detalles únicos que
podremos encontrar en la novela. Cuando estuve allí apenas tenía diecinueve
años. Por entonces solo era un lector lleno de ilusiones, pero supe de inmediato
que algún día debía escribir sobre aquella isla abandonada en medio del
Mediterráneo, solo que lo he hecho once años más tarde.
– La protagonista de
"El corazón de los ahogados", Julia Cervantes, una infante de marina
bregada y profesional, con carácter, lleva también sus propios fantasmas a la espalda. Para crearla ¿te
basaste en experiencias propias o de compañeras tuyas? ¿Cómo definirías el papel actual de la mujer en las Fuerzas Armadas
españolas?
Es cierto que a la
mujer se le ha dado la oportunidad de pertenecer a la Infantería de Marina
desde hace relativamente poco. Las Fuerzas Armadas les abrió las puertas en
1988 y, cuando hablamos de la Infantería de Marina española, hablamos de la más
antigua del mundo, formada en 1537. Puede dar la errónea sensación de que, al
ser las últimas en llegar, aún tienen mucho que demostrar frente a los hombres
que llevan toda la vida defendiendo su país. Un concepto que ha caído por su
propio peso cuando a la mujer se le ha dado el derecho que merecía.
Aunque aún nos queda
mucho camino por recorrer, igual que en cualquier otro ámbito de la sociedad,
me alegra ver que el ejército va avanzando en la dirección adecuada ¡Y claro
que esta novela está inspirada en muchas de mis compañeras! A lo largo de
mi carrera militar he tenido la suerte de coincidir con mujeres ejemplares que
no solo han superado con éxito las exigencias y la dureza del adiestramiento,
si no que han demostrado ser un pilar fundamental en uno de los oficios más
exigentes de nuestro país.
– La trama que dedicas
a la inmigración ilegal a veces eriza la piel por su dureza y brutalidad. ¿La
planificaste como un mensaje muy directo al lector, para abrir los ojos ante un
problema tan sangrante?
Voy a dejar de lado la
política, los discursos raciales y las creencias religiosas. Podría calificarme
de analfabeto en esas tres vertientes. Lo único que sé es lo que han visto mis
ojos y lo que he sentido en mi interior cuando nos hemos encontrado con la
desesperación de un niño al volcar una patera en mar abierto o cuando hemos
recogido un recién nacido de las manos de su madre, que nos lo ofrecía, sin
pedir a cambio que también la rescatásemos a ella. La necesidad de ayudar
cuando alguien lo necesita nace del centro del pecho, de una manera espontánea y
natural. Las banderas y las fronteras las ha dibujado el hombre sobre el
papel.
–Si algo caracteriza
"El corazón de los ahogados" son el ritmo y la tensión, que no dejan
de aumentar en cada capítulo.
¿Tenías planificada desde el
principio esa estructura? ¿Escribiste las dos tramas por separado o las fuiste
intercalando a medida que las creabas?
Cada una de mis novelas
está escrita de un modo totalmente diferente y, supongo que, a fin de cuentas,
es lo bonito del oficio. “El corazón de los ahogados” es una novela que llevaba
once años dando tumbos por mi cabeza, lo que hay escrito entre sus páginas
lleva macerándose y estructurándose desde hace mucho. En este caso, lo tenía
todo claro antes de sentarme a escribir siquiera la primera página.
Los capítulos que dedico a uno u otro personaje los
fui escribiendo de manera cronológica, en el mismo orden que los van a
encontrar los lectores en el libro. Aunque parezcan tramas paralelas, me parece
la mejor manera de que la narración tenga fluidez y que no dé la sensación de
que los capítulos parezcan cortados y pegados uno detrás de otro.
- El cementerio de la
isla de Alborán, con el estremecedor círculo de gaviotas decapitadas y las
cabezas de muñecas de porcelana que aparece al principio de la novela ¿lo
creaste tú o la idea surgió de algo que viste en algún momento?
La idea surgió como
necesidad de crear un paralelismo con la novela “Diez negritos”, de Agatha
Christie, que es otra de las protagonistas de “El corazón de los ahogados”.
Cuando estuve destacado en la isla de Alborán me resultó inevitable relacionar aquella minúscula isla, donde
convivía junto a diez militares a la espera de que volviese un barco y nos
sacase de allí, con uno de los clásicos que tanto disfruté en mi juventud. No te puedes ni
imaginar la que me entró por el cuerpo cuando comprobé que, por tener
connotaciones raciales, la famosa nana de la novela original fue traducida por
Los diez soldaditos y la isla del Negro por la isla del Soldado. Solo hay que
tener los ojos bien abiertos para ver que, de vez en cuando, la vida hace
regalos tan oportunos como este.
– Para terminar ¿cómo convencerías a
un posible lector que no te conozca de que no puede perderse "El corazón
de los ahogados”?
Madre mía, ya sabes que
a mí estas cosas se me dan fatal. Me cuesta mucho elogiar mis propias novelas y
tampoco creo que se me dé del todo bien. Quizá, lo único que pueda decir es que
en “El corazón de los ahogados” van a encontrar a un escritor que respeta el oficio
desde que tiene uso de razón. Que trabaja cada día por consolidar su propia voz
y por ofrecer una narrativa atractiva para los lectores. También podría añadir
que, aunque no me ajuste al ritmo desenfrenado que impone el mercado editorial,
seguiré escribiendo toda la vida. Contra eso no hay cura.
Gracias, mil gracias,
Daniel, por esta entrevista, por tu complicidad y la confianza que has
depositado en mí. Sabes que te deseo lo mejor y estoy segura de que El
corazón de los ahogados tendrá buen viento y mejor vela. Y a vosotros,
posibles lectores, solo puedo deciros que no la dejéis escapar. Alborán os
espera.