jueves, 8 de septiembre de 2016

SARNA CON GUSTO de César Pérez Gellida

He de confesar que llegué a Pérez Gellida tarde. Todo mi entorno había leído su primera trilogía, los blogs publicaban reseñas sin parar, los elogios era constantes. Y, como siempre, aparecieron esas reticencias de las que os he hablado otras veces: tanta información me satura y prefiero poner distancia, pero sin dejar de mirar un poco de reojo. Hubo un punto de inflexión para acabar con ello: recibí una invitación de la Editorial Suma para acudir a un encuentro con el autor y hablar de su última novela, la que hoy nos ocupa, "Sarna con gusto". No me apetecía ir sin conocimiento previo, así que me compré los anteriores de la trilogía de "Versos, canciones y trocitos de carne" y empecé a leerlos. Ya no pude parar, claro. 

Si tengo que darle un calificativo a "Sarna con gusto" es que se trata de una novela muy oscura:  negra como calificación pero también por todas las sombras que rondan a los protagonistas, especialmente a Ramiro Sancho, incluso sin que él lo sepa. Negra la ocuridad en la que está encerrada Margarita. Negros los pensamientos de sus padres y familia ante cada hora que pasa sin noticias. A veces angustiosa y otras trepidante, "Sarna con gusto" no da respiro pero su gran mérito es cómo consigue que empatices con los protagonistas y te contagies de cada uno de sus sentimientos. Que pienses con ellos. Que sufras y te desesperes con ellos. Semejante intensidad provoca que, al cerrarla tras su última página, te das cuenta de que has estado conteniendo la respiración.

EL AUTOR: CÉSAR PÉREZ GELLIDA


Vallisoletano de nacimiento, actualmente vive en Buenos Aires. Es Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Valladolid y posee además un Máster en Dirección Comercial y Márketing de la Cámara de Comercio de Valladolid.
 
Profesionalmente dirigió sus pasos durante bastante tiempo al márketing, la dirección comercial y la comunicación de empresas vinculadas al mundo de la telecomunicación y la industria audiovisual. En 2011 de trasladó con su familia a Madrid para dedicarse en exclusiva a escribir.

Ha sido galardonado con varios prestigiosos premios como el Racimo de Oro de Literatura, la Medalla de Honor de la Sociedad Española de Criminología y Ciencias Forenses y el Premio Piñón de Oro en 2014. Desde febrero de 2014 colabora con una columna semanal en el periódico "El norte de Castilla", en la sección de cultura, llamada "La cantina del calvo".

El próximo 6 de octubre sale a la venta "Cuchillo de palo", segunda parte de la trilogía "Refranes, canciones y rastros de sangre" comenzada por "Sarna con gusto"

EL REGRESO DE RAMIRO SANCHO


Tras todo lo sucedido con Augusto Ledesma, Ramiro Sancho ha pasado una temporada en la nevera por imposición de sus superiores, que querían alejarle a toda costa de la primera plana de los periódicos y medios de comunicación y, en cierto modo, enfriar todo el asunto. Pero ahora vuelve a Valladolid, terminada la sanción de año y medio que le impusieron, para retomar su trabajo como inspector de homicidios. En la comisaría las cosas no han cambiado mucho, aunque hay una nueva incorporación: Sara Robles, procedente del departamento de estupefacientes Zaragoza. 

Sancho cree que las cosas están tranquilas y que podrá retomar ciertas rutinas, pero se equivoca: una adolescente de 15 años, Margarita Zúñiga Pérez, hija de un concejal del Ayuntamiento de Valladolid, es secuestrada en plenas fiestas de la ciudad. Cuando en las primeras horas de desaparición la policía aun barajaba una posible ausencia vountaria con amigos o algún novio, los padres reciben una llamada en la que un hombre con acento mexicano asegura que la tiene en su poder.

Desde ese momento iremos viviendo el secuestro de Margarita desde todos los ángulos: la investigación policial, la familia de la chica, los secuestradores, la propia Margarita... Viviremos todo lo que va pasando en los diferentes escenarios pero también desde dentro de los protagonistas. La angustia, la falta de noticias, los intentos de liberación, las llamadas, las noches en blanco, los diferentes hilos de los que va tirando la policía... y también sus pensamientos, sus diversos modos de asimilar lo que sucede.

Paralelamente, la llegada intempestiva de Ólafur Olafsson, excomisario islandés y amigo de Sancho, a Valladolid buscando el amparo de su amigo irá abriendo la caja de los truenos de la Congregación de los Hombres Puros, una logia masónica que parece estar detrás de hechos espantosos y que alarga su sombra más de lo que en ese momento nadie puede pensar.

RESPIRAR AZUL CLARITO


Siempre he creído que el no saber es una de las peores torturas que puede padecer el ser humano. Cuando alguien a quien quieres de pronto desaparece y no vuelves a verle ni a saber de él. O como sucede en la novela, cuando ese alguien es secuestrado y no sabes si está bien, si le han hecho daño, si sufre, si sigue vivo... Personalmente "Sarna con gusto" me ha golpeado duro primero porque tengo una hija de 17 años y puedo, perfectamente, imaginar cómo me sentiría (si no me volviese loca antes) y después porque tuve un gran amigo que en México sufrió dos intentos de secuestro. El miedo, incluso sin que aquellos indeseables tuvieran éxito, me paralizó durante días. No quiero pensar cómo hubiese sido si se lo hubiesen llevado. Y menos aun cómo viviría una ausencia de mi hija. 

Dentro de una trama oscura y angustiosa, quizá la más negra que Pérez Gellida nos ha ofrecido hasta ahora, César nos demuestra su característica habilidad como escritor, capaz de dibujarnos con pericia a todos los protagonistas y meternos dentro de sus cabezas, en sus pensamientos más íntimos. En un secuestro, cada minuto, cada hora sin saber nada de la persona desaparecida hacen crecer montañas de angustia, porque cada minuto y cada hora son pura incertidumbre. Además no hay una fecha concreta para que tal angustia cese. No hay plazo. Es fácil caer en la desesperación. Y eso está perfectamente plasmado en la novela, con toda su crueldad.

En "Sarna con gusto" Ramiro Sancho ha sufrido cambios con respecto a la anterior trilogía. Tiene algunos agujeros internos por cubrir, está un poco roto, pero profesionalmente decide anteponer la investigación del secuestro a todo, aunque eso le lleve a enfrentarse a iguales o superiores. Su vuelta a Valladolid va acompañada del deseo de cambiar algunas cosas, como su domicilio y ahí es donde, de nuevo, aparece el cameo del propio César como ya había sucedido en novelas anteriores: es el representante de jugadores de rugby, que en esta ocasión se va a vivir en Madrid y necesita alquilar su casa. 


Margarita es un personaje de los que marcan. A pesar de sus quince años, se enfrenta a su secuestro con miedo pero también sin dejar de pensar en cómo escapar. Es capaz de llorar desconsolada, de derrumbarse, pero también de reflexionar sobre qué hacer para intentar huir. Para abstraerse, se crea una burbuja propia dentro de la oscuridad del lugar en que la han encerrado, en la que sólo caben ella y sus pensamientos, su música, el chico que le gusta. Pero no deja de ser una niña asustada y desvalida en manos de criminales.

En la familia de Margarita, dentro del dolor y la angustia, tratan de seguir las indicaciones policiales para recuperar a su hija, pero la situación es desgarradora. Incluso pequeñas y grandes rencillas salen a relucir. Sin embargo a medida que vayamos avanzando en la lectura veremos como la madre, la que parece la más inestable y la más devastada por lo que sucede, es capaz de sobreponerse y tomar las riendas, aun sabiendo que camina al borde de un precipicio

Dentro del equipo policial también habrá sus más y sus menos. Humanos, al fin y al cabo, y enfrentados a un caso excepcional, sufren más tensión de la habitual y cuentan con pocas pruebas que les lleven a solucionar el caso. Nada parece tener demasiada explicación; menos aun la presencia de un mexicano en el grupo de secuestradores, pero ese detalle no parece augurar nada bueno. El proceso de negociación, tan crítico y complejo, está perfectamente dibujado (hasta donde se puede, como nos comentó el autor en un encuentro hace unos meses), con los policías valorando todos los puntos de riesgo.

La trama paralela de la Congregación de los Hombres puros en ningún momento se cruza con la del secuestro. No hay puntos de conexión con ella aunque Ramiro irá sabiendo algo de la logia y de lo que se hay tras ella gracias a Ólaf. Lo que Sancho no espera es que el secuestro de Margarita esconde algo insospechado, otro giro de tuerca sorpresivo. 

Esta vez los capítulos van encabezados por refranes, esos que tanto gustan a Sancho y que introduce a menudo en sus conversaciones. Me gusta esa faceta en él. Quizá porque en mi familia también somos refraneros y de dichos típicamente madrileños, esos que ya se van perdiendo por falta de naturales "de verdad" en mi ciudad guapa. La música vuelve a estar muy presente, con una selección potente y temas que te llegan: "una canción para cada momento y un momento para cada canción", como asegura el propio Ramiro Sancho. Es universo Gellida habitado por Sancho, pero cambiando el contexto que hasta ahora conocíamos. De nuevo Valladolid. De nuevo lugares reconocibles. De nuevo el Zero Café.

No va a ser fácil olvidar a Augusto Ledesma, un "malo" de los que perduran en la memoria de los lectores y ese es el reto al que César Pérez Gellida se enfrenta: superarlo. Pero esta primera parte de la trilogía ya nos augura emociones fuertes. La Congregación de los Hombres Puros ha empezado a asomar sus garras. Veremos dónde está dispuesta a clavarlas.




7 comentarios:

  1. Muy buena reseña¡¡¡ Si no hubiera leído el libro ya, ahora mismo estaría deseando leerlo...
    Besos

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  2. También fue mi primer acercamiento al autor y lo disfruté mucho, aunque me costó entrar al no haber leído la trilogía anterior. A ver cuando me pongo con ella. Buena reseña.
    ¡Nos leemos! Me quedo por aquí.
    Un saludo ;)

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  3. Y Khimera,te falta ese; diferente,pero también magnífico.
    Ya no nis queda nada para leer el próximo.
    Un beso

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  4. Y Khimera,te falta ese; diferente,pero también magnífico.
    Ya no nis queda nada para leer el próximo.
    Un beso

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  5. Yo leí el primero de la anterior trilogía y me gustó. Empecé el segundo en una época que supongo no me pedía ese tipo de lectura y lo dejé, pero tengo que retomarlo y acabar la trilogía para leer Khïmera que lleva en la estantería no sé el tiempo y después estos....ufff no me da para tanto jajajaja

    Magnífica reseña Yolanda, como siempre.

    Un beso

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  6. Está claro que, al paso que vamos, nunca leeré a Clesar Pérez Gellida. A no ser que se dedique a escribir novelas románticas, claro. O al menos, novelas en las que el lector sufra hasta la última letra. Tu reseña también me ha dejado mal cuerpo, no te creas. Me voy a leer a Calvin y Hobbes, que me hacen reír. Besos mil!!!

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