martes, 12 de diciembre de 2017

YA NO QUEDAN JUNGLAS ADONDE REGRESAR de Carlos Augusto Casas

Llegué a esta novela por recomendación de dos amigos que de novela negra saben mucho. Muchísimo. Los dos me insistieron en que iba a encontrarme una historia de las que dan de lleno en el estómago. Uno es Juan Ramón Biedma, escritor casi inclasificable pero capaz de crear universos oscuros, góticos y aterradores y a quien admiro profundamente, tanto por su obra como por ser el maravilloso hombre que es. El otro, mi librero de cabecera y confianza, José Carlos García, que en todo lo que sea policiaca y negra tiene un criterio fabuloso y que me premia, además, con su cálida amistad. Así que con semejantes referencias tenía que hacerme con él y gracias a José Carlos, que lo encargó para mí, Ya no quedan junglas adonde regresar cayó en mis manos. Poco después tuve la fortuna de conocer al autor, Carlos Augusto Casas, en un encuentro de novela negra que el propio José Carlos organizó en Getafe y pude compartir impresiones con él.

Y es que con sólo 196 páginas, Ya no quedan junglas adonde regresar hila una trama negra, dura y sin concesiones. Un asesinato, una venganza, un asesino a sueldo, prostitución en pleno centro de Madrid, un proxeneta sin escrúpulos, una investigación policial, una inspectora con su vida personal cayéndose a pedazos pero profesional y capaz. Y todo en un ambiente sórdido, el que ampara la prostitución y a sus clientes, hombres de todos los estratos sociales, y unos diálogos con frases que a veces son como puñaladas. ¿Cómo podría no quedarme pegada a sus páginas?

EL AUTOR: CARLOS AUGUSTO CASAS


Madrileño, escritor y periodista, comenzó su carrera en Diario 16 para pasar después a la Agencia Efe  y algunos medios locales. Ejerció como periodista de investigación para TVE, Antena3, Cuatro y Telecinco. Hoy día compagina el periodismo (es subdirector del programa Víctimas del misterio en TVE) con la dirección de la colección de novela negra Estrella Negra. Ha participado en varias antologías de relatos de género negro y fue finalista del Premio Pata Negra de Novela de la Universidad de Salamanca. Con Ya no quedan junglas adonde regresar, su primera novela, ha obtenido el premio Wilkie Collins de Novela Negra este año. 

SOLO ME QUEDA LA VEJEZ... ¿O NO?


Teo, un anciano al que apodan el Gentleman, con una vida vacía y llena de olvidos y tristeza, sólo encuentra ilusión cada jueves en su cita con Olga, una prostituta que "trabaja" en la calle Montera de Madrid. Pero no hay sexo en sus encuentros. Los dos huyen de sus rutinas inventándose vidas paralelas felices y triunfadoras, comen juntos, hablan. Durante ese rato son felices a su modo. Pero un día Olga aparece brutalmente asesinada y los sospechosos son cuatro abogados de alto nivel que la contrataron para pasar la noche con ellos. El anciano, tras el dolor inicial, decide que está harto de que la vida le robe lo que ama y se arma con una sola certeza: quiere venganza. Y es que el hombre más peligroso es el hombre que no tiene nada que perder porque ya lo ha perdido todo. 

PORQUE DONDE NO HAY JUSTICIA APARECE LA VENGANZA


Esta frase, que me parece redonda, me la escribió Carlos Augusto Casas al firmarme este libro. Un libro que, como os decía al principio no da ninguna concesión al lector. No es amable, no hay personajes "buenos" porque todos son malos o peores... y sin embargo, en esa oscuridad, te sientes muy cerca de algunos incluso cuando sabes de lo que son capaces. Incluso cuando los has visto matar. Ese es uno de los méritos de Ya no quedan junglas adonde regresar, pero no el único.

Estamos ante una novela negra con muchos ingredientes habituales pero también otros muy distintos: hay un asesinato y una investigación policial, sí, pero los protagonistas se salen por completo de los cánones. El Gentleman, que pasa ya de los 70, casi se ha abandonado por completo. Viudo desde hace años, con un hijo viviendo muy lejos y que no tiene tiempo ni para hablar con él por teléfono, con una vida gris en la que sólo quedan recuerdos y decadencia, la única luz está en los jueves de su calendario. En sus citas con Olga, la prostituta de la calle Montera explotada y controlada por un proxeneta, el Tigre, que acepta el dinero del Getleman no por irse a la cama con él sino para, durante una hora, ser otro hombre y otra mujer, inventarse una biografía, trabajos, aficiones. Los dos saben que han creado un mundo falso con hora de finalización, pero es su manera de olvidarse de todo. Su manera de tenerse cariño. Cuando se despiden, el mundo vuelve a ser inhóspito y lóbrego. Casi inhabitable.

"Ella no quería volver a la boca con sabor a plástico y espermicida, a los hombres pequeños que se hacían grandes con gritos y exigencias, a tapar la podredumbre con maquillaje. Y él no quería regresar a la caja de pastillas con sus seis compartimentos, a las horas muertas mirando la tele sin entender nada, a mendigar palabras por la calle a desconocidos que le rehuían."

El atroz asesinato de Olga despierta una rabia desconocida en el Gentleman, que buscará el modo de vengarse de quienes le han arrebatado la única alegría de su vida. Con la ayuda de Tina, otra prostituta amiga de Olga, y de un tipo marginal que se mueve bien por internet, buscará el modo de localizar a los cuatro abogados que, sin género de dudas, mataron a su amiga. Y vengarse sin ninguna piedad.

La investigación oficial de la muerte de Olga está a cargo de Inés Iborra, una inspectora catalogada como una "hija de puta" por compañeros y subalternos. Es competente, capaz, inteligente y dura. Ha de serlo en una profesión dominada por los hombres y no duda en abrirles expedientes por comentarios machistas. Su profesionalidad no se ve empañada por su particular drama personal: su marido se ha ido de casa y no le coge el teléfono, por lo que va dejándole mensajes en el buzón de voz tratando de buscar respuestas. Tendrá como compañero al subinspector Puertas y, aunque choquen en muchas cosas, juntos trabajan bien. Llegar a los abogados es tarea fácil porque Olga, como protección, había mandado la matrícula del coche en el que se subió a su amiga Tina. Pero otra cosa es que los abogados sean fáciles de acusar.

La tercera pieza en este puzle es Pedro Bustos, un hombre atractivo y aparentemente triunfador, que vive en un chalet con su pareja y el hijo de ésta. Una familia perfecta y feliz... en apariencia. Porque Pedro Bustos es en realidad un asesino a sueldo "durmiente" apodado Herodes. Y su jefe le pide que salga de su tranquila existencia cuando la venganza del Gentleman empieza a tomar forma, ya que uno de los abogados implicados en la muerte de Olga trabaja para él.

La calle Montera de Madrid tiene también su protagonismo. Una calle en pleno centro, que conecta la Puerta del Sol con la Gran Vía, tristemente famosa desde hace décadas por la prostitución que pasea por ella. Actualmente es fácil ver a las prostitutas si nos fijamos un poco. Pero la verdad es que son invisibles para la mayoría. O quizá es que no las queremos ver. En la novela vemos como sus clientes habituales son hombres mayores como Mazas, amigo del Gentleman, o el Residuos, habitual del bar de esa calle que los tres frecuentan. El Residuos resulta ser repugnante en su trato a estas mujeres, un tipo que prefiere quedarse sin comer y gastarse el dinero en un polvo triste con cualquiera de ellas.

"Pero qué cojones, por un polvo se hace lo que sea. Si tengo que tirarme un mes buscando comida en la basura, pues lo hago. Soy un tío ¿no? Y qué hacemos los tíos, follamos. ¿Y sabes lo que más me gusta de follarme a las putas? Notar que no les gusto, que les doy asco, que no soportan mi olor. Pero como tengo la pasta tragan y lo hacen. Es como si las jodiera dos veces."

A eso me refería antes al decir que los diálogos son como puñaladas. El autor, desde luego, no busca el buenismo ni las medias tintas. Con un ritmo trepidante, que no baja en ningún momento, vamos a asistir a asesinatos en directo narrados con descarnada realidad, casi con crudeza. Matar nunca es limpio ni sencillo. Conoceremos esas esquinas oscuras y sórdidas que no vemos de la zona más visitada de Madrid y lo que se esconde detrás del sexo por dinero. Alternando escenas con los diferentes personajes, Carlos Augusto Casas nos introduce en una historia dura que va ganando en intensidad y crueldad a medida que avanzamos.Sin embargo el amor también está presente, aunque sea un amor desvirtuado por las circunstancias: el de Teo el Gentleman por Olga, la mujer que logra que se olvide de su soledad y de sus miserias durante una hora a la semana; el de la inspectora Iborra por su marido ausente, un amor desgastado, lleno de agujeros y reproches pero real; el de Herodes por Lidia y su hijo, que se han convertido en una especie de redención en su vida de la que sabemos poco, pero es aterradora.

Ya no quedan junglas adonde regresar ha sido todo un descubrimiento. Una novela que te arrastra a través de sus páginas en una espiral creciente de violencia y tensión pero narrada con fuerza, con un ritmo endiablado y que cuenta con personajes poderosos. Ninguno, como decía antes, puede ser catalogado de "bueno" aunque gozan de un carisma innegable, lo que hace que acabes por posicionarte a su lado. A pesar de todo. Si os gusta la novela negra de verdad, ésta os va a impactar. Porque la venganza, por mucho que James Bond dijera que se sirve fría, suele brotar de la rabia y el dolor. 






lunes, 4 de diciembre de 2017

LA CARICIA DE LA BESTIA de Cristina C. Pombo



Fue después del verano cuando mi amigo David Botello, apasionado de la historia, escritor y conductor del programa El punto sobre la historia de Telemadrid (que os recomiendo más que mucho a los apasionados de la historia y a los que no), me contó que una amiga suya iba a publicar una novela, un thriller policiaco en el que tenía puestas muchas esperanzas. Y que sería estupendo si pudiese enviármela y que la leyese. Creo que mis amigos saben que si me dicen ven, lo dejo todo y unas semanas después me llegó el libro a casa acompañado de una original presentación en forma de informes policiales y bolsa de pruebas. El título, La caricia de la bestia, no me daba muchas pistas y, al leer la primera frase del resumen de la contraportada, fruncí un poco el ceño, lo reconozco:

“En un bosque solitario, dos adolescentes son brutalmente atacados por un ser de una fuerza sobrenatural. En su declaración, ambos sostienen que el agresor es un zombi.”

Confieso que me quedé un poco descolocada. ¿Zombi? ¿Esto es una novela de zombis? Hoy me alegra haber comprobado que la sombra de The walking dead no es tan alargada y que lo que tenía entre manos era una trabajada trama policial. Ya os adelanto que no es un libro sobre zombis en absoluto, sino que La caricia de la bestia contiene una investigación muy bien hilada, con una pareja protagonista que se sale de los cánones y un misterio detrás del que hay mucho por averiguar

Os invito a que me acompañéis a Grazalema y a los bosques que la rodean y os invito, también, a la entrevista que Cristina C. Pombo me ha concedido y que encontraréis tras la reseña.

LA AUTORA: CRISTINA C. POMBO

  

Nacida en Orense en 1977, estudió música, filología y arte dramático además de cursar un Máster en Creatividad y Guión Audiovisual. Ha trabajado como directora artística, profesora, traductora y guionista de televisión. Colabora con sus artículos en La Región y Pikara Magazine. En la actualidad compagina la docencia de letras con la escritura.

LO QUE EL BOSQUE ESCONDE


Dos adolescentes atacados por un ser extraño, de enorme fuerza y que no parece sentir dolor alguno. Un ser que, de un mordisco, arranca media cara al chico. Un segundo ataque, días después, a un abogado que consigue salir indemne. Y las descripciones de ambos atacantes hablan de un zombi. La inspectora Laura Tébar y su nuevo compañero,  el recién llegado a Grazalema David Merino, se hacen cargo de la investigación sin tener muy claro a qué se enfrentan y, además, lastrados por el choque de sus personalidades, completamente opuestas.
Laura Tébar, una policía dura y de carácter complicado, se niega a creer la teoría del zombi. Merino, que también duda, intenta ampliar el abanico de posibilidades pero sin cerrar ninguna puerta. ¿Esconden los bosques de Grazalema seres invulnerables al dolor que parecen querer alimentarse de humanos desprevenidos? ¿O hay algo más?

TÉBAR Y MERINO


No recuerdo las palabras exactas, pero sí su contenido. En una conferencia, el escritor Arturo Pérez Reverte fue preguntado acerca de por qué las protagonistas femeninas de sus novelas tenían características tan masculinas. Y él, tan ácido como de costumbre pero también cargado de razón, expuso que las mujeres son más valientes y tienen más coraje que los hombres de aquí a Lima. Que podemos ser duras y muy capaces de tomar decisiones y de llevar nuestra vida sin necesitar a ningún hombre, incluso llegar a matar si la vida nos pone en esa tesitura. Que cuando una mujer agarra un cuchillo no es para asustar ni para hacer posturitas. Y, mientras leía esta novela y conocía a Laura Tébar no he podido evitar recordar esas afirmaciones. El problema, creo, es que seguimos viendo normales ciertos comportamientos y actitudes en los hombres pero, si son mujeres quienes los tienen, miramos con recelo y los consideramos “poco realistas”. Y ahora desarrollaré esta idea con algo más de detalle.

La caricia de la bestia, como os decía antes, cuenta con una pareja de policías protagonista que no pueden ser más antagónicos. Hasta ahí hasta puede parecer algo típico y ya usado en muchas novelas. Pero en este caso la “jefa” es ella, la inspectora Laura Tébar, que supera ya los cincuenta aunque sigue en plena forma. Una mujer que es respetada pero también temida por su lengua rápida y por su carácter poco dado a los compadreos. Solitaria, dura y muy capaz, acaba de quedarse sin su compañera de los últimos años, inmersa en un complicado divorcio. 


El ataque sufrido por la pareja de adolescentes en el bosque ha dejado como resultado al chico herido de gravedad y sin media cara y al atacante muerto, ya que la chica se sobrepuso al miedo para defenderse con una barra de hierro, aunque necesitó varios golpes para acabar con él. Aparentemente no sentía dolor, no se detenía. Algo así no había pasado nunca en Grazalema y Tébar no sabe qué pensar. Para colmo, conocer a su nuevo compañero le pone aún de peor humor: David Merino llega del País Vasco, ni siquiera tiene treinta años, luce una rasta y es, por su apariencia, un seguidor fiel del 15-M. Su carácter, más conciliador y tranquilo que el de Tébar, y sus ideas se dan de bruces contra una inspectora que no le quiere a su lado.

La acción principal de La caricia de la bestia se sitúa en la localidad de Grazalema, en el noroeste de la provincia de Cádiz, un lugar con un microclima fascinante que le hace tener lluvias y humedad de forma casi constante. De ahí la frondosidad de los bosques que la rodean. Desde hace tiempo la acción de las novelas policías, de misterio o negras ha abandonado las grandes ciudades para descubrir pequeños universos de maldad en lugares más pequeños, y los alrededores de Grazalema se ofrecen de maravilla para una trama como ésta. 

La novela se estructura en cuatro partes llenas de capítulos cortos, a veces de apenas página y media, que hacen la lectura rápida y ágil. Las descripciones son muy visuales y es sencillo imaginar, casi ver, lo que Cristina nos va contando en cada momento. También la forma de narrar, dosificando la acción y llevándola a una tensión creciente, favorece el interés. Los personajes, sobre todo los dos principales, están creados para que sea imposible mantener la indiferencia con ellos: Merino porque cae bien sin remedio y Tébar porque es una auténtica bofetada al lector, al que no le concede la más mínima tregua. Y, sin embargo, a medida que la conocemos, descubriremos muchas costuras rotas en ella, muchas soledades sin llenar. La pregunta es ¿por qué una mujer no puede tener esas características? ¿por qué no puede ser dura, borde, misándrica y permanecer atlética y de buen ver pasados los cincuenta? ¿un protagonista hombre duro, borde, misógino y de buen ver pasados los cincuenta llamaría igual la atención? No, incluso gustaría. Es interesante que Cristina nos haya puesto frente a un personaje tan distinto y, a la vez, tan lleno de matices.

La investigación que Tébar y Merino tienen entre manos empieza a tomar un cariz insospechado al principio. A veces siguiendo los cauces policiales habituales y a veces saltándoselos a la torera, ambos empiezan a entender que hay algo que se les escapa y que huele francamente mal en todo el asunto. Y que quizá tenga ramificaciones inesperadas. Sin llegar a pulir las aristas de su relación profesional, descubren que pueden trabajar juntos. 

Dentro de un argumento con el que he disfrutado, hay un par de cosas que no me han acabado de convencer: el personaje de Elena, la anterior compañera de Tébar, que me resulta superficial y bastante “mujer-guapa-estándar” que usa ese atractivo para sus fines, y cómo se desdibujan y desaparecen los dos Ramírez, el juez y el forense, que creo que tienen carisma suficiente para mantener, al menos, cierto protagonismo. En cuanto al sexo, sin haber escenas explícitas ni detalladas, está presente en bastantes momentos aunque bajo el aspecto de tensión sexual no resuelta. Y vuelvo a preguntar: ¿una mujer joven puede sentirse atraída sexualmente por un hombre mayor que ella, de fuerte personalidad y cierto atractivo? Por supuesto. ¿Y al contrario? ¿Por qué no? ¿El hombre es un maduro atractivo y la mujer una vieja asaltacunas? Creo que esta novela plantea un debate interesante en ese campo.

La caricia de la bestia es una novela que se devora y que mantiene el interés hasta el final, un final trepidante y tenso que deja completamente cerrados todos los hilos del argumento. Tébar y Merino, creo, pueden tener recorrido en libros posteriores. Pero eso sólo Cristina C. Pombo lo sabe.

Gracias a Cristina, por su amabilidad y por su cercanía. A Espasa por el ejemplar y la originalísima presentación y, de corazón, a David Botello por haber pensado en mí.

ENTREVISTA CON CRISTINA C. POMBO


- “La caricia de la bestia” es tu primera novela policiaca publicada pero ¿qué habías escrito antes? ¿Dónde y cuándo te aparece la pasión por escribir?

La caricia… es mi primer thriller publicado. Pero he escrito mucho y desde casi siempre: empiezas con poemas muy malos, reflexiones muy tontas, diarios muy cursis… Y vas avanzando… Hasta que un buen día te encuentras preparada para una novela. Y allá que vas. Y luego viene otra y otra y otra más… He escrito juvenil, comedia romántica, drama erótico…

- Además de la escritora ¿quién es Cristina C. Pombo? ¿Cómo te describirías?

Escritora, lectora y serieadicta. Friki de sillón, manta y serie/libro.

- ¿De dónde surge la idea para tu novela? ¿Te basaste en algún hecho conocido?

Sí, me basé en una noticia que me encontré en el periódico y me pareció tan alucinante que se me ocurrió la estructura básica de la novela en un periquete.

- Los protagonistas son una pareja de policías, Laura Tébar y David Merino, completamente contrapuestos. A primera vista puede parecer algo típico pero ¿qué tienen de diferente con respecto a otras parejas de policías literarias?

Básicamente la inversión de roles: ella es la mujer, pero es la antiheroína, la mayor, la rígida, la cascarrabias, la mala leche, la misándrica… él es el hombre, pero es el bueno, el joven, el intuitivo, el optimista, el amable, el feminista… 

- La inspectora Tébar es todo un carácter, a veces se hace complicado entender sus reacciones. ¿Cómo la creaste? ¿Te fijaste en algún modelo, en alguien concreto?

Bueno, sale, lo primero, de la idea de hacer una antiheroína, en vez de una heroína. Y una vez que supe esto, me basé en dos personas que conozco bien y varios supuestos, algo así como “¿qué pasaría si a esta persona le pusiera estas características de esta otra?” Es un juego que hago mucho para crear personajes porque da resultados muy sorprendentes y útiles. 

- David Merino es un personaje que cae bien desde el principio, al contrario de lo que sucede con Tébar. ¿Es algo buscado? ¿Querías posicionar al lector desde el inicio?

Claro, es casi un test para el lector. Muy simple, pero muy efectivo porque al estar los roles invertidos pierde dicha simpleza: ¿con quién te identificas? Y, una vez que has elegido con quién, ¿por qué? Me encantaría leer este libro sin haberlo escrito para ver qué pensaría yo, con quién me identificaría.

- La acción de “La caricia de la bestia” se sitúa en Grazalema, un pueblo pequeño de la serranía de Cádiz. ¿Por qué esa elección? ¿Qué tiene Grazalema de especial para ser el escenario de hechos como los que narras?

Bueno, ahora que me lo preguntas, se me ocurre que igual tiene también algo de juego de contrarios: es el sur, que se supone luminoso y cálido, pero resulta ser el municipio más lluvioso que te puedes encontrar. Además Grazalema tiene un microclima especial y diferentísimo al resto de sus inmediaciones que lo convierten, casi, en un decorado con todo lo necesario para un thriller: lluvia, bosque frondoso, viento… 

- Sin caer en escenas muy gráficas, hay abundantes menciones al sexo y al deseo en tu novela. ¿Es algo buscado para incrementar cierta tensión entre algunos personajes? ¿Un poco de provocación al lector?

Bueno, si provocación es poner alusiones sexuales cuando la protagonista es una mujer, en vez de un hombre, o una “madurita” de 55 en vez de una “jovenzuela” de 25, pues sí, es una provocación. Pero yo, como lectora con un mínimo de pensamiento crítico, me lo haría mirar si eso me provocara. El sexo está presente en todo lo que nos rodea: novelas, publicidad, chistes, series, películas… así que habría que plantearse muy en serio por qué en esta novela resulta provocador (Y es algo que ya me han dicho más veces, así que debe de ser verdad que se percibe así)

- Hay escenas muy cinematográficas en “La caricia de la bestia”. Habiendo trabajado, como es tu caso, como guionista de televisión ¿ves tu novela en la pantalla, sea en cine o en forma de serie?

Uy, vaya si la veo. Si hasta tengo clarísimos a los protagonistas. Lo que no tengo tan claro es si es serie o película. Parece que todo el mundo coincide en que es muy cinematográfica, es algo que ya he leído en varias reseñas. También es cierto que eso son palabras mayores y que son pasos que creo que aún están muy lejos en el tiempo. Pero sí te puedo decir que alguna productora me ha escrito para charlar sobre una posible adaptación… (digo esto último haciéndome la interesante y la fría, pero estoy emocionada como una tonta)

- ¿Hasta qué punto crees que la mención de un zombi en el resumen de tu libro puede echar hacia atrás a lectores que piensen que es una novela sobre esos seres? ¿Cómo les convencerías para que la leyeran?

Pues también es algo que me he encontrado muy repetido en opiniones sobre la novela, que esa mención echa un poco hacia atrás. El tema del zombie es un señuelo publicitario, y esas cosas a veces funcionan y otras no, no es una ciencia exacta. Y también supongo que depende de la franja de edad de la persona que lo lea. Imagino que también habrá gente que lo elija precisamente por eso. Lo que diría para animar a su lectura es lo que pone en la faja de la novela. Hay una frase de P. López en la faja de la novela que me gusta de manera especial: “Pocas novelas he leído, policiacas o no, con unos protagonistas tan buenos y que llegaran tanto”

- Como escritora ¿cuáles crees que son tus influencias a la hora de escribir? Y como lectora ¿qué te gusta leer?

Supongo que mis influencias, además de la realidad que me rodea, son los libros que me gusta leer y las series que me gusta ver. Mis lecturas favoritas son Lionel Shriver, A.M. Homes, J.K. Rowling, Caitlin Moran, Paul Auster, Sue Townsend, Millás, Lindo, Vila-Matas… y muchos clásicos: Woolf, las Brontë, Balzac, Dumas, Flaubert, Lawrence, Elliot…  

- ¿Cuáles son tus proyectos ahora? 

Pues la segunda parte de La Caricia y un proyecto para una serie.

lunes, 27 de noviembre de 2017

ENCUENTRO CON JESÚS CAÑADAS Y "LAS TRES MUERTES DE FERMÍN SALVOCHEA"

El pasado 22 de noviembre, gracias a Roca Editorial y al buen hacer de Silvia Fernández, tuvimos la ocasión de compartir conversación con Jesús Cañadas, que se encontraba en Madrid (y esa misma tarde viajaba a Salamanca) para presentar su libro Las tres muertes de Fermín Salvochea. Aprovechamos un rato a mediodía, antes de comer, en el Hotel Gran Vía Catalonia, para acomodarnos y preguntarle sobre la novela y sobre Salvochea que, históricamente, es un personaje muy interesante. Alcalde anarquista de Cádiz entre 1871 y 1873 y procedente de una familia adinerada, gobernó sobre todo para los más necesitados, para el pueblo llano, lo que le granjeó muchos enemigos entre la clase pudiente y la iglesia. Jesús nos contó que ya forma parte de la mitología de Cádiz y que allí cualquiera sabe quién fue. 


Jesús Cañadas es gaditano, nacido en 1980, licenciado en Comunicación por la Universidad de Granada. Su primera novela es del 2011, El baile de los secretos. En 2013 publicó Los hombres muertos. Su novela más reciente es del 2015 antes de Las tres muertes de Fermín Salvochea, es Pronto será de noche, un thriller apocalíptico.

Ante un libro tan original como el que teníamos entre manos, la pregunta obligada era de dónde surge la idea de escribirlo. Jesús respondió tajante: este libro nace del hartazgo. O, como dicen en Cádiz, de la "jartura" que él tenía de ver cómo un enorme porcentaje de obras de ficción se ambientan en los mismos sitios. Siempre asesinos en serie en Nueva York, siempre los marcianos cargándose la Casa Blanca y él se preguntó: ¿por qué no llevarlo a un sitio más cercano? ¿Por qué no acercar una ficción a algo más suyo, a su Cádiz natal? En una novela suya anterior, Los hombres muertos, ya se había ido hasta Providence, Londres, Berlín, Damasco... y ahora le apetecía venirse a Cádiz. Por eso decidió ambientar la novela allí para, después, adornarla con los mimbres que a él le gustan: misterio, suspense, un toquecito gótico, algo sobrenatural, un poquito de miedo, acción, aventura... Esas son las coordenadas en las que habitualmente se mueve al escribir y las quería en su ciudad. Y realmente era un reto porque cuando se piensa en Cádiz se piensa en sol, en una ciudad luminosa, playa, "pescaíto" frito y chirigotas. Llevar allí una historia de suspense y misterio, más oscura, suponía un desafío. Este es el DÓNDE de la novela.


Para el CUÁNDO, le apetecía irse un poco al pasado, para lo que empezó a escarbar en la historia de Cádiz. Podría haber situado la novela en 1812, pero era un momento muy manido desde el bicentenario de la Constitución de Cádiz. Fue entonces cuando se topó con la figura de Fermín Salvochea, un inmortal del acervo popular de Cádiz, el alcalde que se puso de parte de los pobres. Pero además hay otras leyendas en la ciudad, sobre todo porque es una ciudad con más de tres mil años de historia en la que han vivido fenicios, tartesos, romanos,árabes, cristianos... que han ido creando capas en ella, no sólo físicas sino también culturales y de muchas historias. A todo eso quería sumarle un puntito fantástico pero pasado por el tamiz de las cosas que le interesan, por lo que decidió coger a Salvochea y rodearle de las leyendas que a él le contaba su padre de pequeño.

Una de esas leyendas se refiere al teatro romano de Cádiz, que se sabe que es uno de los más grandes del mundo pero que se encuentra casi todo bajo tierra, sólo se pueden visitar algunas filas superiores de gradas. Está rodeado, además, por lo que se supone que es un auténtico laberinto de cuevas subterráneas que se extiende por todo Cádiz y que llegaron a usar los piratas y contrabandistas para sus chanchullos. Ese laberinto se llama Las Cuevas de Maríamoco, que se supone que era una bruja que vivía en ellas y se comía a los niños. También está la leyenda del hombre-pez, un tipo que apareció varado en la playa, al que llevaron a la iglesia de Santo Domingo para reanimarle. Aquel hombre sólo sabía decir "liérganes, liérganes" y más tarde se supo que había llegado a nado desde el pueblo cántabro de Liérganes. Con todo esto se decidió a crear una trama que envolviese a las leyendas y convertir Cádiz en una especie de realismo mágico pero tenebroso, creando una mitología que aunase todas esas historias.

Pero ahora le faltaba el QUÉ: hubo que darle, decía Jesús, muchas vueltas al "chícharo" para que cuadrase todo. Lo malo fue que cuando ya había empezado la novela se dio cuenta de que Salvochea como protagonista no funcionaba. Y no lo hacía por su carácter de leyenda y porque no podía anclar la visión del lector a un personaje casi mitológico. El lector necesita un ancla más cercana a él, por eso pensó en darle un contrapunto a Salvochea, una especie de Doctor Watson de Cádiz. Y ahí es donde entra la parte personal de la novela: el Doctor Watson que le dio era un borracho, un putero y un vividor basado realmente en la figura de su abuelo Juaíco que fue barbero en el Cádiz de los 40 y 50 del siglo pasado, que tuvo dos peluquerías y las perdió jugando a las cartas y que sembró la ciudad de hijos ilegítimos. Nos confesaba Jesús que, cuando a él le contaban cosas de su abuelo siempre pensaba que era alguien muy lamentable pero del que podía salir un gran personaje literario. Y por eso lo eligió. Aunque el QUÉ de la novela no va sólo de Salvochea y Juaíco sino que su centro es su protagonista, Sebastián, un niño que ha dejado de creer en su padre y debe aceptar que no es el ser todopoderoso que creía sino que es simplemente su padre. Eso es algo que él tuvo también que hacer en su momento y, de alguna manera, Las tres muertes de Fermín Salvochea le ha servido para hacer las paces con la memoria de su padre.

Acerca del género de la novela, nos aseguró que si le preguntan a él no diría que es una novela fantástica; diría que es una novela negra, de aventuras, costumbrista y transversal. O, como dice José Carlos Somoza, degenerada porque no tiene un género concreto. Y es que en su literatura intenta que estén todas las cosas que le gustan, no sólo el terror. 

Respecto a cómo interpreta la literatura, fue tajante: reivindica mucho el carácter lúdico de la literatura porque nadie empieza en ella leyendo a Schopenhauer. La literatura no tiene que ser sólo necesaria, seria, indispensable... tiene que ser TODO. Nos contó que él se enganchó a la literatura leyendo El pequeño vampiro y ya no la pudo dejar. En cuanto a que su novela ya es, ahora que se ha publicado, de los lectores nos retó, con su mejor humor, a pelear porque se niega a creer que su obra sea ya sólo de los lectores. Un lector le puede dedicar veinte euros y una semana, pero él le dedicó trece meses de trabajo por lo que "lo dejamos en custodia compartida", afirmó.


Se puso sobre la mesa si la novela era también una novela de objetos y Jesús lo corroboró. Los objetos que aparecen, las tijeras, el libro, el reloj, en realidad unen las dos líneas temporales por las que discurre la acción. Están en el pasado y tienen su reflejo en el momento presente. Y es que fue su padre quien le metió el gusanillo de lo fantástico con todas las historias y leyendas que le contó cuando era pequeño. Incluso el personaje de Sebastián basa su nombre en Bastian, de La historia interminable porque tiene que creer en la fantasía. Debe creer. El punto de partida real de Las tres muertes de Fermín Salvochea es Big Fish, película y libro que le marcaron mucho y que, además, conoció el año que murió su padre. En cuanto al Teatro de los Horrores que aparece en la novela, en realidad lo creó para otro de los personajes, el Pani. Cada uno de los protagonistas tiene un conflicto propio, unos miedos. El Pani es hijo de un maltratador, algo que en la época se veía como algo normal. Jesús quería reivindicar ese tema desde la figura de el Pani, de cómo se enfrenta a ello. Y en ese momento Jesús Cañadas nos dejó una frase preciosa: La imaginación no te va a salvar la vida pero te va a ayudar a entenderla.

Las tres muertes de Fermín Salvochea es una novela de niños y monstruos, monstruos imaginarios y también terriblemente reales. También quería que Cádiz se convirtiese en un personaje más pero ¿cómo se podía conseguir eso? Pues a través de sus habitantes, por eso crea un mosaico de personajes ante los que quiso que el lector les imaginase vidas y que pensase en la historia que albergaban dentro de cada uno. Con la gente que puebla Cádiz es como la ciudad está viva en la novela. Y es que Jesús quería que la historia que ha escrito no pudiese ambientarse en otro lugar.

Le preguntamos cuál era su personaje favorito y contestó sin dudar que Antonia. De lejos. Representa a todas las mujeres que han estado en el mundo antes que nosotros, a las que la vida se ha encargado de vapulear física y psiquicamente por activa y por pasiva y que, a pesar de todo, mantienen una dignidad inmensa, mayor que la de todos los que las rodean. Jesús quería que quien leyese su libro recordase lo mucho que han pasado esas mujeres y cómo han seguido adelante con su vida, cómo han resistido todo con una dignidad "acojonante". Antonia, para él, tiene las escenas más memorables de la novela, no por espectaculares sino por significativas. Es un personaje que está basado directamente en su abuela no sólo por nombre sino por todo lo que le rodea, pero quien lo inspira es realmente su madre.

Ya casi terminando la charla, Jesús aseguró que hay que pasárselo bien escribiendo. Se puede hablar de temas muy serios pero dándole un toque fantástico que haga disfrutar al escritor y al lector. Y por qué no, un toque de humor que, en Las tres muertes de Fermín Salvochea, hace que se empatice mucho con los niños protagonistas. También nos adelantó que ya tiene ideas para futuras novelas y confía en que ésta vaya bien para poder sacarlas a la luz. Después hubo firmas, fotografías y más risas porque Jesús Cañadas nos lo puso realmente fácil y mostró un buen humor fantástico. 

Las tres muertes de Fermín Salvochea es un libro distinto, muy entretenido, con personajes que llegan al lector y lleno de magia y misterio. Disfrutadlo, de verdad que merece la pena.

Gracias de corazón a Jesús Cañadas por el buen rato y la complicidad, a Roca Editorial y a Silvia Fernández por organizarlo, a Pepa de Locura de Libros por poner siempre tanto de su parte y a María Cabal por su siempre brillante compañía.

lunes, 20 de noviembre de 2017

ENCUENTRO CON NACHO ABAD Y "SÉ QUE ESTÁS VIVA"

El pasado jueves tuvimos la fantástica oportunidad en el Club de Lectura QLL de compartir tarde de charla y literatura con Nacho Abad y su última novela, Sé que estás viva, publicada por La esfera de los libros. Como sabéis, Nacho Abad es periodista y criminólogo, especializado en información de sucesos y actualmente trabaja para Antena 3. Autor de varios libros, algunos en colaboración con el también periodista Alfonso Egea, Sé que estás viva está siendo etiquetada en diferentes medios como la segunda parte de La verdad está equivocada, publicada por Ediciones B en 2015, algo de lo que él discrepa y que nos explicó con detalle. Antes de entrar en los pormenores del encuentro, celebrado en el Restaurante El Caldero de la calle Téllez de Madrid, me gustaría agradecer a Nacho su amabilidad, su cercanía y lo fácil que nos puso la conversación en todo momento, además de crear un ambiente de estupenda complicidad.

                                                                    SÉ QUE ESTÁS VIVA
 
"La última vez que vi a mi mujer fue cuando se estaba bajando del coche. Me llamó ególatra y me dijo que debía aprender el significado de esa palabra. Hace tres meses me llegó una carta anónima a prisión. ¡Está viva! Lo planificó todo al detalle. Me tendió una emboscada para que yo acabara en la cárcel. 
Es cierto que me regodeé con la idea de asesinarla en varias ocasiones. Pero el deseo no es delito. No, no lo hice. En la vida real no la maté. ¡Encuéntrala! Si la encuentras me tendrán que dejar salir." 

                                                                                  
Una de las primeras cosas que nos interesó fue que Nacho explicase si realmente Sé que estás viva es una segunda parte de La verdad está equivocada. En el libro anterior se narraba la historia del matrimonio de Valentín y Guadalupe, una pareja aparentemente feliz, de buena posición económica y que esperaba un bebé. Pero Guadalupe desaparece sin dejar rastro y todas las sospechas se dirigen a Valentín. Por si fuera poco, la diabetes gestacional que padece Guadalupe pone el contador de tiempo a correr como un loco para localizarla. Los medios de comunicación presentarán a Valentín como asesino desde el primer momento y la policía luchará por encontrar a toda costa pruebas que lo demuestren. ¿Pero es Sé que estás viva es una segunda parte como tal? Realmente no, porque al haber cambiado de editorial hubo de plantearse una novela que se pudiese leer individualmente sin haber tenido que leer la anterior. Sí que quiso que en el principio de Sé que estás viva explicase a grandes rasgos, en cierto modo, lo ocurrido en La verdad está equivocada como introducción a la trama. Nacho dijo que puede aceptar, con reservas, que es una segunda parte aunque (y yo lo corroboro) la novela puede leerse perfectamente sin conocer nada de la anterior que es mucho más forense, si se puede definir así y que tiene, quizá, una crítica más dura hacia el sistema y la investigación policial.


Nacho nos confesó que el objetivo primordial de Sé que estás viva era plantear una novela diferente y no hacer a ninguno de sus protagonistas bueno. Fue algo buscado y premeditado: que ninguno de ellos fuese un "bueno" habitual, que todos tuviesen partes oscuras. La idea partió de un juicio al que asistió (del que, obviamente, no dio datos) en los que la declaración de un policía en la fase de instrucción fue diferente a la que hizo en el juicio oral. Y el juez la dio por buena. En ese juicio Nacho nos aseguró haber visto mucho juego sucio entre testigos, policías y abogados. Y se preguntó, pregunta que nos trasladó a las que estábamos presentes, si vale cualquier cosa para demostrar la culpabilidad cuando se está seguro de que el acusado es culpable. Esto generó un interesante debate. Nacho también nos dijo que quería que se odiase al personaje de Valentín para poder transmitir esa idea: se puede ser un miserable y un maltratador pero quizá no un asesino. Realmente ¿cuál es nuestro nivel de justicia? ¿Aun sabiendo que puede no haber sido un asesino le seguimos deseando la cárcel por lo que sí es? Ahí lo dejo yo también, pensadlo...

En La verdad está equivocada lo que pretendió era que uno de los personajes cayese muy, muy mal y otro muy bien y llevar al lector al extremo para que tomase una decisión sobre las cuestiones anteriores. También creó el personaje de la abogada de Valentín, que lucha exclusivamente por la justicia. Realmente a ella le daba igual si Valentín era culpable o inocente, su pelea es por obtener justicia. Guadalupe queda como la "buena" porque es la víctima y, como suele ser habitual, a ojos de la opinión pública no puede tener una parte oscura. Reconoció que asegurar esto era meterse en un avispero pero que solemos tender a pensar que las víctimas no tienen también rincones por barrer en sus vidas. Guadalupe es guapa, exitosa, está embarazada y Valentín es un tipo muy, muy malo; gracias a eso consiguió que el lector se posicionase.

En Sé que estás viva lo que ha pretendido es desmontar toda esa polarización, hacer caer todas las certezas. Aunque se parta de un posicionamiento claro en cuanto a los personajes, quería que a medida que leyésemos los sentimientos se desplazasen hacia los lados o cambiasen de lugar. Vamos a saber que también Guadalupe es mala y lo es desde pequeña. Y también interesada, porque quiere tener garantizado un futuro de lujo para lo que no duda en utilizar su físico. También en este libro quería plantear hasta dónde se está dispuesto a llegar para conocer la verdad.


Originalmente el libro tenía unas cien páginas más de las que tiene en la edición definitiva, porque contenía demasiada retórica. Nacho nos admitió que le había costado mucho decidir qué quitar y también nos trasladó una frustración como escritor: ¿cómo es posible que algunos libros de autores extranjeros, de calidad y argumentos cuanto menos "discutibles", gocen de un éxito y un volumen de ventas descomunal, muy por encima de buenos autores españoles? De nuevo se generó un apasionante debate sobre autores y novelas españoles y de cómo, en ocasiones, echamos piedras sobre nuestro tejado sobrevalorando obras venidas de fuera. 

Actuamente Nacho Abad nos reveló que se siente desfondado, cansando física y mentalmente de escribir, por lo que los pocos cabos sueltos que quedan en Sé que estás viva de momento tendrán que esperar. Los tiene en la cabeza y sabe cómo resolverlos, pero hoy día no le apetece sacarlos porque necesita muchas horas de trabajo, horas que no tiene. Después de varios veranos dedicando sus vacaciones a escribir, este último decidió darse una tregua y leer y ha disfrutado muchísimo. Está seguro de que acabará por escribir y por poner luz sobre esos cabos sueltos, pero tendrá que llegar el momento apropiado.

Algo que comentamos era el estilo tan cinematográfico que tiene Sé que estás viva y le preguntamos por las posibilidades de llevar la novela a la pantalla, quizá más como una serie que como película. Si el libro funciona, es una posibilidad.

Respecto a cuál es su motivación para escribir, Nacho nos lo dejó meridianamente claro: escribir le nace de la rabia porque no concibe la novela como simple entretenimiento. Como periodista conoce casos y hechos que no se pueden contar y, muchas veces, no es sólo una cuestión de ética sino porque no sería políticamente correcto hacerlo. Cree firmemente que nuestra sociedad no soporta que le digan ciertas cosas aunque sepamos que están ahí. Una de esas cuestiones candentes es si vale cualquier método para que un asesino confiese, incluyendo castigos físicos o amenazas. Nacho nos dijo que está convencido de que si se preguntase a un buen número de personas sobre ello, la inmensa mayoría diría que sí y que si así se ha solucionado un asesinato y condenado a un asesino, todo está bien. Pero la pregunta es: ¿y si te confundes? ¿merece la pena acertar en esas condiciones? ¿estamos dispuestos a asumir el riesgo? 


De nuevo se abrió el debate entre todos los presentes y Nacho concluyó que el Estado de Derecho, con sus garantías procesales y los derechos que nos ofrece, nos parece maravilloso y necesario cuando nos afecta a nosotros y a nuestras circunstancias, pero cuando se trata de otro y estamos convencidos de que es culpable, importa mucho menos o casi nada.  Si es culpable, al parecer vale todo. 

Sé que estás viva es una novela en la que es imposible saber a dónde nos va a llevar al final. Nacho está orgulloso de asegurar que nadie ha conseguido averiguar ese final y eso le alegra especialmente porque lo que quería era, sobre todo, sorprender. Y también introducir cierto simbolismo, como el de las espadas del matador que aparecen al principio de la novela y que, realmente, él introdujo esa escena al final, con la novela ya escrita. Le pareció necesario para que el círculo quedase cerrado. 

Como veis, la tarde dio para mucho y dejó en el aire cuestiones que, quizá, no nos habíamos planteado nunca. Personalmente creo que son un gran ejercicio de debate incluso con nosotros mismos. Gracias de nuevo a Nacho Abad por su amabilidad y su estupenda buena disposición y a Pepa de Qué locura de libros por organizar el encuentro. Y no dejéis de leer Sé que estás viva, un thriller electrizante en el que nada es lo que parece y con capítulos que dejan sin aliento, muy bien escrito y que también da mucho qué pensar. Lo vais a disfrutar.

viernes, 17 de noviembre de 2017

NINGÚN ESCOCÉS VERDADERO de Ana Ballabriga y David Zaplana

Lo que son las cosas. El día que acudí a la mesa redonda de Getafe Negro de la que os hablaba en mi anterior post, tuve la fortuna de conocer a Ana Ballabriga, amiga de Juanjo Braulio y también escritora. Ella asistió también a la mesa y me explicó que, al día siguiente, iba a presentar su novela en el mismo certamen. Siguiendo con las felices casualidades, ella regresaba a Getafe tras la charla de "Periodismo y literatura" en Tibermotor, así que volvimos juntas y aprovechamos para charlar de todo un poco. Así supe que su novela, Ningún escocés verdadero, escrita junto a su marido David Zaplana había sido galardonada en el III Concurso Indie de Amazon, el de 2016, y que era la que venían a presentar además de acudir a otros eventos del festival. No pude acudir a su presentación por un compromiso familiar pero por la tarde coincidimos de nuevo como público en la mesa que, entre otros, contaba con Víctor del Árbol. Y para mi alegría me llevó un ejemplar de su libro que, amablemente, me dedicaron tanto ella como David. 

Os reconozco que me llamó profundamente la atención el título, título que se entiende por completo en un momento concreto de la novela. Y también tenía curiosidad por su contenido, sobre todo después de haber escuchado mucho ruido en redes sociales acerca del premio de Amazon y sus, digamos, poco solidarias relaciones entre los escritores participantes. Hoy puedo deciros que el libro sorprende en el planteamiento, se sigue con interés y sabe mantener al lector en tensión. Hay algunas cosas que no me convencieron demasiado (las he comentado con Ana antes de escribir esta reseña) pero que es cierto que tienen su razón de ser dentro del contexto del argumento

Tras la reseña os dejaré una pequeña entrevista con ellos, en la que hablamos de su libro y de los avatares del premio de Amazon.

LOS AUTORES: ANA BALLABRIGA Y DAVID ZAPLANA


Se conocieron en Valencia, en su época universitaria, mientras Ana estudiaba psicología y David ingeniería. Desde el principio compartieron pasión por contar historias y ello les llevó a escribir su primera novela. Años más tarde se decidieron también por la creación audiovisual, fundando en 2006 su propia productora, ADN Visual. Tras obtener varios premios con cortometrajes y relatos, en 2007 se editó su novela Tras el sol de Cartagena y en 2010 Morbo gótico. Sus siguientes obras no vieron la luz en los siguientes años hasta que en 2015 Tras el sol de Cartagena encontró una segunda vida en Amazon. En 2016 publicaron en la misma plataforma la primera novela que habían escrito juntos, Cruzados en el tiempo, y la última, Ningún escocés verdadero que resultó ganadora del Concurso Indie. Actualmente viven en Cartagena y compaginan trabajo, escritura y el cuidado de sus dos hijos. 

NINGÚN ESCOCÉS VERDADERO


Elías es un joven investigador privado que vive en Cartagena con su mujer y goza de bastante éxito en las misiones que se le encomiendan. Experto en arte y de férreas convicciones, su madre les crió solos a él y a su hermana tras la inesperada muerte de su padre antes de su nacimiento. Fue su tío paterno, el obispo de Cartagena, quien se ocupó de su bienestar y de que nada les faltase. Y ahora el obispo le encarga una doble misión: por un lado recuperar la Vera Cruz de Caravaca, desaparecida en 1934, y conseguir un cuadro muy concreto que va a ser subastado en Madrid. El segundo encargo, del que se ocupa en primer lugar, no puede llevarlo a cabo: ante sus propias narices Alicia Silva, mujer de una belleza importante, se lo roba.

Elías se obsesiona por recuperar el cuadro y por volver a ver a Alicia, a pesar de que su tío considere el dinero de la subasta perdido y le ordene que se olvide del asunto para centrarse en la desaparición de la Vera Cruz original. Toda la estabilidad de su vida y su matrimonio empiezan a venirse abajo a medida que Elías se introduce más detrás del rastro de Alicia. Y aun será peor cuando por fin la encuentre.

Una de las cosas por las que pregunté a Ana y David cuando acabé la lectura era por los pequeños "anacronismos" que parece contener la novela: Elías, por ejemplo, viste como un detective clásico, con gabardina y sombrero, a pesar de estar narrada en tiempo actual; también por esa educación cerrada y ceñida al catolicismo más ortodoxo en el que se ha criado y que mantiene, al igual que su familia; y están las críticas demoledoras de su propia madre ante la idea de que la hermana de Elías decida tener un hijo por inseminación artificial asegurando que, socialmente, se va a a ver apartada y señalada... Sí que tenía claro que al estar la novela ambientada principalmente en Cartagena era posible que se mantuviesen ciertas estructuras sociales más chapadas a la antigua, cosa que ellos me corroboraron. Para una madrileña de generaciones, como yo, resulta cuanto menos peculiar asistir a ciertas conversaciones y situaciones que se dan en la novela al amparo de ese modo de vida que, obviamente, existe pero que parece a años luz de lo que me rodea.

La presencia de la Iglesia como institución en Ningún escocés verdadero es constante. No sólo porque el tío de Elías sea obispo, sino porque a medida que vamos avanzando en la lectura comprobaremos como es una presencia en la sombra de mucha importancia. Una de las cosas que más llama la atención es conocer el caso real del robo de la Vera Cruz de Caravaca en 1934, hecho que sucedió realmente (la que hay actualmente no es la original), un robo chapucero que tuvo todos los visos de haber sido organizado desde dentro. Nunca se supo quién ayudó ni quién lo instigó y eso es lo que Elías, a pesar de los años transcurridos, deberá investigar también. Pero muchos de los actores de aquel drama ya han fallecido y otros parecen querer echar tierra sobre un asunto que a todas luces resulta muy incómodo.  ¿Estuvo algún miembro de la Iglesia implicado en el robo? ¿Dónde está la Vera Cruz?


Paralelamente a las pesquisas de Elías, conoceremos la vida de Alicia en capítulos en forma de "flash-back" que nos llevarán hasta su infancia. Huérfana de padres, se crió con su tío en el Gran Circo Escocia, ayudándole en sus trucos de magia. La vida en el circo se regía por curiosas normas comunitarias y tenían un acerado sentimiento de grupo. Alicia, L, ha tenido una vida libre por completo, sin sujección a normas. Es conocedora de su poder de seducción y toma el sexo con total libertad incluso como medio para conseguir sus fines. También, como Elías, es una gran entendida en arte y goza de amplia cultura, aunque hay mucho de oscuro en su estirpe y en su familia. Eso nos llevará a conocer a los agotes, un pueblo apartado y discriminado, considerado por muchos maldito, y su relación con los cátaros.

Evidentemente, con todo lo que os he contado, la novela es ambiciosa. Toca varios palos y misterios que existen y los une a través de los dos personajes principales: Elías y L (Alicia). Siendo sincera, durante las primeras tres cuartas partes de la novela todo cuadra, te mantiene pegado a las páginas sin ser una novela pura de misterio o policiaca, pero creo que el final es algo forzado. Un intento de demostrar que los malos son malos hasta la inmoralidad aunque sea a costa de retomar las tesis más oscuras sobre la Iglesia. ¿Lógico? Dentro de lo que es el argumento de la novela, sí. Pero hay alguna exageración que, quizá, hace que pierda un poco de credibilidad.

Esto último no empaña la labor detallada de investigación que Ana y David han levado a cabo para escribir su novela. Las inmatriculaciones de la Iglesia, la historia del robo de la Vera Cruz, el mundo de las subastas de arte, los agotes y su historia están ahí y crean curiosidad en el lector y ganas de saber más. Lo que quizá no es tan novedoso es la manera en que han engarzado la trama alrededor de ciertos grupos de poder.

Los personajes, siendo innegablemente atractivos y con carisma, no terminaron de caerme bien. En realidad creo que no hay ninguno al que podamos catalogar de "bueno" o con el que yo haya empatizado al cien por cien. Sí, quería que Elías averiguase todo, tanto en el tema del cuadro como en la desaparición de la Vera Cruz, pero no me terminó de gustar que se replantease su matrimonio (ya en las primeras páginas se reconoce "felizmente casado") y a casi despreciar a su mujer apenas unas horas después de haber conocido fugazmente a L, Alicia. Como decía antes: ¿logico y necesario? En función de la trama, sí; otra cosa es que me haya convencido.

Lo que sí tiene Ningún escocés verdadero es que sabe crear un interés creciente a medida que vamos avanzando en la lectura. Los círculos del argumento se van cerrando por completo para no dejar cabos sueltos y el estilo narrativo de Ana y David es ágil, directo, sin perderse en circunloquios eternos ni en explicaciones tediosas. Los capítulos cortos ayudan a esa sensación de velocidad y de intriga creciente. Los saltos adelante y detrás en el tiempo no influyen en ralentizar la lectura, al contrario: nos aportan datos que van a tener importancia en los sucesos que están teniendo lugar en el presente. Como lectura atrapa, es innegable.

Personalmente creo que Ana Ballabriga y David Zaplana son dos autores con un enorme potencial y que arriesgan en este libro, incluso en aquellas situaciones o hechos que nos retrotraen a otros libros más conocidos. Ningún escocés verdadero es una novela  interesante y que sabe crear curiosidad por temas poco o nada conocidos, ese es su gran mérito y por lo que merece la pena leerla. A los dos les deseo toda la suerte del mundo y mucha suerte en sus futuros proyectos.

ENTREVISTA A ANA BALLABRIGA Y DAVID ZAPLANA


- ¿De dónde surge la idea de "Ningún escocés verdadero"? ¿En qué os inspirásteis para crear esta historia?

-        Siempre tenemos semillas de ideas para nuevas novelas, nuestro problema es el tiempo para llevarlas a cabo. En este caso el germen de la historia fue un sueño que tuve. Soñé con una prostituta que era perseguida por alguien que quería matarla. A partir de ahí comenzamos a pergeñar la historia. Ese fue el punto de partida, pero por el camino fuimos encontrando otras fuentes de inspiración. Por ejemplo, en un viaje al Pirineo francés descubrimos la existencia de los agotes y en un programa de Salvados, las inmatriculaciones de la Iglesia.

- Al escribir entre los dos ¿cómo lo planificáis? ¿Elaboráis un esquema al que os ajustáis de principio a fin u os permitís parcelas de improvisación? ¿Qué dificultad añadida, si es que la hay, supone escribir de esta manera, con dos mentes pensantes?

-        A la hora de planificar la escritura, la primera fase consiste en hablar mucho y en llegar a un acuerdo sobre cuál va a ser la historia, los personajes, las tramas, la época, el lugar... Y después pasamos a realizar la estructura con todas las escenas que van a aparecer en la novela. Llegados a este punto nos repartimos los capítulos por tramas o personajes y nos ponemos a escribir. Seguimos la estructura marcada pero luego añadimos muchos detalles que no estaban previstos en un primer momento, tenemos cierta libertad para improvisar e incluso cambiar cosas, consensuando siempre con el otro, claro. La cuestión principal a la hora de escribir a cuatro manos es que debes dejar a un lado tu ego y estar dispuesto a recibir críticas de tu compañero. A cambio, esto sirve de primer filtro para quedarse con las mejores ideas.

- Tras dos libros publicados con anterioridad en Amazon ¿presentaros al premio Indie fue premeditado o surgió sin más a medida que la novela se fue consolidando en la plataforma?

-        Habíamos subido dos novelas a Amazon y Tras el Sol de Cartagena se comenzó a vender muy bien y se situó en los primeros puestos del ranking de ventas cuando nos llegó un email de Amazon anunciando la convocatoria del premio. Teníamos ya escrita la novela de Ningún escocés verdadero, que habíamos enviado a grandes editoriales y agentes literarios, varios de los cuales se mostraron muy interesados, aunque al final la rechazaron. Así que pensamos que no teníamos nada que perder presentándola al concurso. El 1 de julio publicamos el libro en KDP y añadimos las palabras clave en la plataforma de Amazon, tal y como dictaban las bases del concurso. Gracias al tirón de Tras el sol de Cartagena, Ningún escocés verdadero se situó muy bien en los rankings y conseguimos quedar finalistas y después ganar el concurso. Aún nos cuesta creérnoslo.

- ¿Qué ventajas le veis a la autopublicación en Amazon y cuáles creéis que son los problemas más importantes que se encuentran los escritores al publicar allí? ¿Cuál es vuestra experiencia?

-        Las ventajas son claras: lo terminas y puedes publicarlo sin ningún filtro, sin nadie que lo tire para atrás o te mande una carta indicando que no encaja en su línea editorial. Tú eres el único responsable de tu libro. Ese también es el inconveniente. Todos los elementos del libro dependen de ti, desde la sinopsis y la portada hasta la publicidad. No hay intermediarios y los éxitos o los fracasos son tuyos. Lo más complicado es hacer que tu libro destaque entre el maremágnum de novelas que se publican, pero este problema también lo tienes si editas con una pequeña editorial e incluso con una grande que no apuesta en firme por tu obra. Lo bueno de editar en Amazon es que si consigues hacer que tu libro destaque, puede llegar a personas de todo el mundo. Nosotros hemos vendido libros en América latina, EEUU, incluso en Australia y Japón. Uno de los principales problemas de la autoedición es que todavía hay mucha gente que considera que los libros de autores indie tienen menos calidad que los publicados por editoriales, y no siempre es así. Hay libros buenos y malos autopublicados y libros buenos y malos con el sello de una editorial importante. Nuestra experiencia con la autopublicación ha sido muy buena, nuestros libros se siguen vendiendo en Amazon y ganar el premio nos ha servido para que haya más lectores que nos conozcan y para tener el respaldo de una editorial importante, Amazon Publishing, la editorial de Amazon.

- Hay muchas voces críticas acerca del modo en que Amazon selecciona a los finalistas y al ganador. También se habla de auténticos "cruces de cuchillos" entre participantes y de tácticas que podrían denominarse sucias a la hora de valorar novelas rivales. ¿Esto es así? ¿Cómo lo habéis vivido vosotros?

-        Nuestra estrategia siempre es la de centrarnos en lo positivo y en nuestro trabajo, sin perjudicar a nadie. En la tercera edición se presentaron más de mil cuatrocientas obras, es decir, somos mil cuatrocientos autores con nuestra personalidad y nuestra ética, imagino que habrá de todo, y todos luchando por salir de la zona de grises que muchas veces supone el autopublicar tus obras. A nosotros nos acusaron de no cumplir con las bases porque en estas había una cláusula que no dejaba claro si se podía presentar un libro con más de un autor. Ante la duda, lo que nosotros hicimos fue preguntar (a través del canal de consultas de KDP) si se podía y como nos contestaron que sí, presentamos el libro.

-        Respecto a cómo selecciona Amazon a los finalistas, yo desconozco sus métodos, pero podemos afirmar sin ninguna duda que es un premio limpio, ya que nosotros no teníamos ningún contacto en Amazon y hemos conseguido ganar.

- ¿Cuánto hay de vosotros o de gente de vuestro entorno en los personajes de "Ningún escocés verdadero"? ¿Os habéis inspirado en alguien para alguno de ellos?

-        De nosotros hay mucho en la forma de actuar de algunos personajes y en sus ideas. También cogemos rasgos de la gente que nos rodea, claro que sí, la realidad es la mejor fuente de inspiración. Aunque no plasmamos a una persona tal cual como personaje, lo que hacemos es coger alguna característica que puede resultar curiosa para algún personaje.

- La labor de documentación en arte e historia es muy evidente en la novela ¿cuánto tiempo os llevó esa tarea? ¿Y la escritura total del libro?

-        Desde que empezamos con el germen de la historia hasta que ponemos el punto y final al libro, estamos investigando. Este libro en concreto nos llevó tres años de documentación y escritura, es el tiempo que solemos tardar en dar forma a una novela.

- ¿Cómo recomendaríais vuestra novela ante los lectores? ¿Cuáles creéis que son sus puntos fuertes?

-        Ningún escocés verdadero es una novela que incluye misterio, una historia de amor muy particular, acción, violencia, corrupción moral y, por supuesto, reflexión. Además, ofrece la posibilidad de descubrir ciertos hechos históricos reales, curiosos y poco conocidos.

-        Hemos intentado que haya distintos niveles de lectura, es decir, habrá lectores que se queden solo con la aventura de los protagonistas y les parezca una novela de tren, pero nos consta que hay otros a los que esta novela les ha hecho reflexionar.

-        Es una novela que ha ganado un premio literario al que se han presentado más de 1400 autores.

-        Es una novela para aquellos a los que les interese arriesgar en su próxima lectura.

- He leído las reseñas que "Ningún escocés verdadero" ha recibido en Amazon. Hay bastantes muy positivas, alabando el suspense y la tensión que contiene, pero también hay unas cuantas negativas en las, al parecer, no ha gustado ni el sexo explícito ni la imagen negativa de la iglesia. ¿Cómo os afectan (o no) los comentarios de este tipo?

       A través de esta novela queríamos hacer reflexionar sobre el papel de la Iglesia Católica y lo alejadas que sus acciones están de la palabra de Jesús. La institución de la Iglesia siempre se ha mantenido al lado del poder, en lugar de defender al pobre o al indefenso. La crítica no va contra las creencias religiosas, sino contra la corrupción que se ha asentado dentro de esta institución. Tenemos amigos y conocidos creyentes que han leído el libro y no se han sentido atacados, pues son conscientes de que todos los hechos históricos que se referencian en la novela son ciertos, y viven su religión de una forma libre, que no tiene por qué estar dirigida por esta institución.

-        Otro tema de reflexión en el libro es la moral. Queríamos mostrar que esta siempre depende de un momento y de una sociedad concreta y pensamos que el sexo nos podría servir para tratar este tema. El personaje de L se ha criado en una sociedad en la que viven el sexo con total naturalidad. En nuestra sociedad, sin embargo, hay muchos tabús alrededor del sexo y queríamos poner de manifiesto ese contraste.

-        Todos los comentarios nos parecen bien si están hechos con honestidad y respeto. Una crítica negativa que sea productiva puede ayudar a mejorar el próximo libro.

- ¿En qué estáis trabajando actualmente? ¿Algún proyecto próximo, un libro nuevo?

           En marzo, si todo va bien, se publicará nuestra próxima novela titulada “La paradoja  del bibliotecario ciego”. Se trata de una historia coral, con muchos personajes, donde abordamos el tema de la violencia en la familia a través de una trama de misterio. Mientras tanto, ya estamos trabajando en otro nuevo proyecto. Nunca nos quedamos parados.