viernes, 10 de febrero de 2017

CUCHILLO DE PALO de César Pérez Gellida

Mi madre me lo repetía mucho. Que había veces que yo llegaba tarde y apedreando, expresión muy de nuestra familia y del barrio madrileño en que me crié. Vamos, que me pillaba el toro. Lo del apedreamiento nunca he terminado de tenerlo claro. Y con las novelas de Gellida me pasa mucho, lo confieso, aunque no tenga una explicación brillante para ello. No es porque no las lea en cuanto caen en mis manos: las devoro con pasión. Pero como suelen dejarme pensando, tardo en reaccionar. Cuando me quiero dar cuenta ya hay setecientas reseñas estupendas y, entonces, con mi habitual miedo escénico, comienzo a preguntarme qué demonios tengo yo que aportar ante semejante despliegue. Y claro, doy un paso atrás, dejo el libro en una especie de barbecho pensante y, de cuando en cuando, voy escribiendo notitas sobre él en una agenda. Ahora se me echa encima la tercera parte de la trilogía, A grandes males, y he tenido que reaccionar. Sí, es posible que mi reseña no aporte nada nuevo. Y sí, seguramente mi visión esté una y mil veces repetida, pero vamos a probar. Remedando a Sancho, con todo respeto, nunca es tarde si la dicha es buena.

EL AUTOR: CÉSAR PÉREZ GELLIDA


Vallisoletano de nacimiento, actualmente vive en Buenos Aires. Es Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Valladolid y posee además un Máster en Dirección Comercial y Márketing de la Cámara de Comercio de Valladolid.
 
Profesionalmente dirigió sus pasos durante bastante tiempo al márketing, la dirección comercial y la comunicación de empresas vinculadas al mundo de la telecomunicación y la industria audiovisual. En 2011 de trasladó con su familia a Madrid para dedicarse en exclusiva a escribir.

Ha sido galardonado con varios prestigiosos premios como el Racimo de Oro de Literatura, la Medalla de Honor de la Sociedad Española de Criminología y Ciencias Forenses y el Premio Piñón de Oro en 2014. Desde febrero de 2014 colabora con una columna semanal en el periódico "El norte de Castilla", en la sección de cultura, llamada "La cantina del calvo".

El próximo 9 de marzo sale a la venta A grandes males, tercera parte de la trilogía "Refranes, canciones y rastros de sangre", a la que han precedido Sarna con gusto y Cuchillo de palo.

LA DISTANCIA ES SI NO VOLVEMOS (Alejandro Sanz)


Después del terrible resultado del secuestro del que fue su último caso en Valladolid y aun lastrado por el recuerdo de todo lo ocurrido con Augusto Ledesma, Ramiro Sancho ha sido apartado de sus funciones como policía. Arrastrando sus pesares, recalará en Galicia, tratando de hundir su memoria en alcohol, en camas ajenas y en drogas. A pesar de todo, parece que la desventura no deja de perseguirle.

De forma paralela, Ólafur, Erika Lopategui y el arcangel "renegado" Uriel siguen con su misión de persecución de los miembros de la Congregación de los Hombres Puros. Quieren llegar como sea a quienes están en la cima de la organización criminal y acabar con toda la infraestructura, aunque ésto les va a suponer unos riesgos inmensos y enfrentarse a peligros insospechados.

Ni siquiera el asidero de una mujer especial y un par de nuevos amigos parecen poder frenar el descenso en picado de Sancho. El fondo del pozo ni siquiera se intuye.

VIVIR ERA IR MURIENDO DÍA A DÍA, POQUITO A POCO, INEXORABLEMENTE (Miguel Delibes)


Personalmente, tengo siempre algunas reticencias con las segundas partes de las trilogías. Por norma general suelen ser las más flojas en cuanto a acción (no digo que sea obligatoriamente así) porque son una especie de valle, de tránsito entre la primera y la tercera: deben explicar algunas cosas, avanzar otras, levantar puentes que enlacen.  Pero en este caso la compleja situación por la que atraviesa Ramiro Sancho y la investigación de Erika, Ólafur y Uriel no nos dan tregua. No hay valle. Ni transito. La acción nos golpea con la misma intensidad que en Sarna con gusto y como, estoy segura, nos golpeará en A grandes males.

Es duro, como imagino para todos los seguidores de Ramiro Sancho, verle en la situación en la que él mismo ha decidido enterrarse. Ha puesto tierra de por medio, se ha instalado en Galicia y ha decidido trabajarse el olvido abusando de la bebida y drogándose. También en los brazos de Juliet, una prostituta nigeriana, con la que ha acabado por tener algo más que sexo:

Sancho se frotó la barba, dubitativo.
- Me gustas más tú que tu forma de follar - aseguró él
Juliet se detuvo en seco.
- Muchas gracias, hijo de puta. - La mala pronunciación de la jota, aspirada en vez de consonante fricativa, delataba su procedencia.
- Era un cumplido o por lo menos pretendía serlo.
- Un piropo de mierda.
- Te lo diré de otra forma: me encanta follar contigo, pero me gustas más tú.

A pesar de no relacionarse demasiado con nadie, sí ha trabado una buena amistad con Santiago, un camarero del club de alterne, que le incia en el geocoaching y le hace partícipe de la verdadera identidad de Cristóbal Colón. Pero también llamará la atención de los nigerianos que regentan el local. En Valladolid, Peteira, el compañero de Sancho, no se resigna a la falta de noticias sobre él e intentará localizarle del modo que sea. Mientras, en Alemania, Erika, Uriel y Ólafur han localizado a un miembro importante de la Congregación de los Hombres Puros e intentan sacarle toda la información posible.



Esta vez César no se queda en Valladolid y en sus calles. Lleva a los personajes por diferentes ciudades y escenarios, casi por medio mundo. Ramiro acabará viajando a Nigeria y el trío de Erika hasta Budapest, pero para conocer los motivos debéis viajar con ellos. Mis labios están sellados. O más bien, estando Sancho por medio, en boca cerrada no entran moscas. Sea como sea, de nuevo todo es muy visual. Es sencillo imaginar los escenarios, los paisajes, los edificios, incluso los olores porque nos los pone delante de los ojos como si se tratase de una película. Es lo más fascinante del estilo de Gellida: cómo nos introduce en los lugares y nos hace caminar al lado de los personajes y también cómo nos hace sentir lo que ellos sienten. La profundidad psicológica de la que les dota es brutal.

Es sencillo, en todo lo que se refiere a la Congregación de los Hombres Puros, no recordar las tramas de Dan Brown. Es algo buscado a propósito, tal como César ha manifestado en más de una ocasión. Personalmente no tengo demasiadas simpatías por el señor Brown por esa manía que demostró, en su famosísima El Código Da Vinci, de apropiarse de ideas ajenas y vendernos, como algo novedoso y de su propia cosecha, las conclusiones a las que allí llegaba. Hubo denuncia de plagio por parte de los autores de El enigma sagrado y se salvó de ser condenado por un tecnicismo, no porque no hubiese motivos. Pero le reconozco el mérito de saber hechizar con sus libros. En Cuchillo de Palo avanzaremos más en el conocimiento de qué se esconde dentro de la Congregación, de su organización, conoceremos a más miembros y de lo que son capaces.

Hay escenas bastante duras, rozando la crueldad, en este libro. Es sello Gellida no da concesiones en ese sentido al lector y creo que es de agradecer que no se ande con medias tintas. Los temas que toca no son amables, por lo que sus consecuencias tampoco pueden serlo. La brutalidad humana, que no entiende de razas ni de países ni de sexos, está muy patente en las páginas de Cuchillo de Palo y a veces puede llegar a producir escalofríos. Pero César es consecuente en su planteamiento: que no lo veamos o que miremos hacia otro lado no hace que desaparezca y ahí está él para darnos un buen golpe de realidad.

La acción va saltando de unos escenarios a otros, no hay tregua en ningún momento. Habrá sorpresas inesperadas, giros en el argumento que nos dejen impactados, momentos más cómplices. El carácter de Sancho, socarrón e irónico, saldrá a relucir en muchas ocasiones sobre todo en esos diálogos endiablados que César sabe crear como nadie. Nunca hay acartonamiento en ellos, nada teatral. Son los que podríamos escuchar si estuviésemos asistiendo como espectadores, sin filtros. Y como siempre, está la música, tan presente en la vida de Ramiro Sancho, y que verá ampliada su colección gracias al dueño de la tienda Elepé. Merece la pena escuchar los temas al tiempo que él lo hace. Nos hace sentirnos aun más cerca de él.

En Cuchillo de palo ya conocemos a los personajes principales, pero jalonan sus páginas un buen puñado de actores nuevos que colaboran al caleidoscipio humano del mundo Gellida. Cada uno tiene un papel muy concreto y deja su impronta de un modo u otro. Ninguno está por azar o por rellenar páginas. Pero sin duda Sancho vuelve a ser la estrella de la novela, marcándola a fuego con lo que le sucede, con sus palabras, con sus momentos tranquilos y sus desgarros. Un gigante rojo, como lo es Aldebarán en la constelación de Tauro, en el universo Gellida.

Para terminar me gustaría hacerle un regalo a César. Con todo mi respeto y admiración, por supuesto. Pero si Sancho es refranero, en Madrid somos muy de dichos. Y hay algo que nos une: Valladolid y Madrid hemos sido capitales del mismo imperio. Resumiendo: que aunque el comienzo de la novela no parezca anticiparlo, se va a montar una movida y un dos de mayo curiosos. Sancho volverá a demostrar que es más chulo que un ocho ante situaciones que convierten ciertos lugares en la casa de Tócame Roque. Mientras que el trío de Erika se irá coscando de que hay mucho menda indeseable escondido en las sombras, porque ya se sabe que de noche todos los gatos son pardos. Quizá por todo eso esta novela es la fetén.




10 comentarios:

  1. No eres la única que llega tarde y apedreando porque la menda aun no ha leído esta novela,y ya viene de camino la siguiente. Arrggg, me faltan horas en el día y días en los meses para dar salida a todo lo que quisiera. Gracias por esta estupenda reseña. Besos

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    1. Qué me vas a contar de falta de horas... y encima con mi trabajo, que es lo más peculiar del mundo. Veo el montón de libros y me dan sudores fríos. Pero no lo cambio por nada, de verdad. Te gustará esta entrega gellidista, es muy intensa. Un besazo y gracias por pasarte.

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  2. Muy buena reseña. A mi me sorprendió mucho ese epílogo tan...... Especial? Bss

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    1. Es diferente, como muchas de las cosas de Gellida

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  3. Voy con retraso de tres, jejeje. Menuda reseña...dan ganas de dejarlo todo y ponerse con él. Hemos coincidido en símbolos que no en lectura.
    Besos

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    1. Yo empecé tarde con el autor y de lo único que me arrepiento es de no haberle descubierto antes. Besito.

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  4. Habrán salido decenas de reseñas del libro, pero la tuya es fantástica. Y no te preocupes que no era la única, con el poco tiempo que tengo hago lo que puedo y no lo que querría.
    Un beso ;)

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    1. Eso querría yo, tiempo para hacer lo que quiera sin obligaciones. Pero éstas me sujetan más de lo que quiero, como a todos. Besote.

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  5. Me ha gustado la trama más que la de la primera parte de esta trilogía. Me he divertido y espero la próxima que ya le tenemos aquí.
    Un beso

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  6. Si te sirve de consuelo, yo de momento sólo he leído el primer libro de la ANTERIOR trilogía, así que ya ves que algunas vamos aún más tarde. En mi caso sin apedrear, a no ser que alguien se lo merezca, jajajajaja.

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