viernes, 17 de febrero de 2017

LES PIGEONS DE PARIS de Víctor del Árbol

Fue una tentación demasiado poderosa. Vi el enlace que Víctor puso en una red social y, como con él tengo alma de bolero (si tú me dices ven, lo dejo todo), decidí comprarlo en versión digital en Amazon para mi Kindle. Los que me conocéis sabéis que me gusta leer en francés siempre que puedo y qué mejor que disfrutar de esta pequeña delicia de Víctor del Árbol. Les pigeons de Paris sólo está publicada en francés y todavía no sé si llamarla novela corta o cuento largo, aunque lo que sí puedo asegurar es que es una joya de muchos quilates que no necesita de trescientas páginas para brillar. Con la primera lectura me enamoró por completo y, aprovechando las compras navideñas, me hice con él en papel. Ahora lo he releído con más calma, saboreando cada página, cada frase. Disfrutando. Da igual en qué idioma se lea, el espíritu del Árbol está y permanece en las pocas páginas de Les pigeons de Paris.

EL AUTOR: VÍCTOR DEL ÁRBOL


Barcelonés y nacido en 1968, hizo varios cursos de la carrera de Historia en la Universidad de Barcelona aunque no la terminó. Durante veinte años fue funcionario de la Generalitat de Cataluña y colaboró durante dos con el programa Catalunya sense barreres de Radio Estel. En 2006 ganó el Premio Tiflos de Novela con El peso de los muertos y en 2008 el Premio Fernando Lara con El abismo de los sueños, novela que no ha sido publicada. En 2011 publica La tristeza del samurái, con la que alcanza el éxito tanto a nivel nacional como internacional, ya que ha sido traducido a diez idiomas. En Francia fue todo un best seller, aplaudido por la crítica y el público y allí ganó importantes premios como le Prix du Polar Europèen en 2012 a la mejor novela negra europea, le Prix QuercyNoir y el Premio Tormo Negro en 2013.


Ese mismo 2013 publica Respirar por la herida, finalista a la mejor novela extranjera en el festival de cine Negro de Beaune, finalista en el II Premio Pata Negra de Salamanca y finalista a la mejor novela negra 2014 que otorga el festival VLNC. Tras su éxito anterior en Francia, esta novela también ha sido traducida al francés y varias editoriales se han hecho con os derechos para su publicación en Australia, Nueva Zelanda, Reino Unido, Estados Unidos, Polonia y Bulgaria. El mayo de 2014 se publica Un millón de gotas, que ha ido agotando edición tras edición (incluso tras los meses pasados desde entonces, de eso doy fe) y que ya ha sido publicada en Francia. Fue elegida la mejor novela escrita en español en 2014 por la asociación de blogueros España Creatio Club Literario y se le concedió el III Premio Pata Negra Ciudad de Salamanca de 2015.

Además de haber ganado el Premio Nadal con La víspera de casi todo, el pasado año la Editorial Alrevés reeditó su primera novela, El peso de los muertos y La Contre Allée, en su colección  Fictions d'Europe publicó Les pigeons de Paris.

EL TRADUCTOR: CLAUDE BLETON


Je suis né, j'ai ensaeigné, ri, aimé, démissionné, traduit, edité, ri, écrit, dirigé, cru, aimé, traduit, joué. Dans le désordre. Et je n'en ai pas fini avec les verbes du dictionnaire.

(Nací, enseñé, reí, amé, renuncié, traduje, edité, reí, escribí, dirigí, creí, amé, traduje, jugué. Sin ningún orden. Y nunca he acabado los verbos del diccionario)

Traductor habitual de los libros de Víctor del Árbol al francés y ahora haciéndolo al contrario con Les pigeons de Paris, Claude Breton fue profesor de español y después director de la colección Lettres Hispaniques en la editorial Actes Sud entre 1986 y 1997. También fue director del Colegio Internacional de Traductores Literarios en Arles de 1998 a 2005. Ha traducido más de doscientos títulos (novelas de Vázquez Montalbán, Torrente Ballester y Martín Gaite entre otros) y, además, es autor de Les Nègres du traducteurs, Vous toucher y Broussaille.


JUAN


Sentado en la puerta de la que ha sido su casa toda la vida, Juan espera. Ya nada queda a su alrededor de lo que fue un pueblo lleno de vida y de vidas, el abandono se ha enseñoreado del paisaje. Sabe que los extraños que han de llegar hasta él quieren que abandone el lugar. Traen proyectos, progreso, un porvenir mejor para la zona. A Juan, Juanito, ya sólo le quedan los recuerdos y la llegada de los extraños abrirá las puertas de su memoria, de su niñez, de sus años de juventud, de la posguerra. También lo que los años y la sabiduría que encierran le han dejado en el alma, incluso aquel amor por Clio, la hija de unos vecinos emigrados a Francia que volvían al pueblo en verano, a la que siempre mantuvo como una llamita en el corazón. Las palabras de Juan nos hablan también del cambio en los valores, en la sociedad, en la gente, en el modo de enfrentarse y ver la vida. Clio era su faro y su esperanza y, casi cincuenta años después, Juan descubrió que el sueño de Europa, el sueño de París, no era más que una promesa vacía.

OS ESPERABA DESDE HACE MUCHO TIEMPO


Si hay algo que caracteriza a la prosa de Víctor del Árbol es su extraordinaria habilidad para crear escenarios. Es capaz de meternos en cualquiera de sus tramas con una facilidad abrumadora, aunque entrar en ellas no siempre es un camino feliz. Esta novela corta, de apenas 90 páginas y editada en el tamaño de una agenda de bolso, es como la esencia pura del autor. Ese perfume exclusivo que contiene todas las notas de la fragancia, pero concentradas e intensificadas

El hecho de que no esté publicada en español puede dejar atrás a lectores que no dominen ese idioma, pero para los que podáis hacerlo, disfrutad de esta joya. Es, quizá, la más nostálgica de todas sus obras. Y también la menos desgarradora, aunque no por eso deja de estar empapada de una tristeza tranquila, melancólica, pero que termina resultando, incluso, acogedora.

No hay en la historia de Juan hechos terribles, aunque sí vivió la Guerra Civil y la caída de alguna bomba en el pueblo. Pero desde luego están algunas de las señas de identidad de Víctor del Árbol: la ausencia de la madre, fallecida en el parto, la presencia de un padre poco cariñoso y de fuerte carácter, los memoria de la niñez, el amor. Y ese dolor punzante que suele causarnos en las tres primeras páginas con un hecho duro, aunque esta vez, siéndolo, es algo menor que en sus otras novelas. Juan sabe que la llegada de los extraños era sólo cuestión de tiempo porque vienen buscando algo que creen que él tiene. Sabe que vendrán a reclamárselo. Y también sabe que poco podrá hacer al respecto.

Cuando los extraños llegan a su puerta no se rebela, sólo comienza a recordar. Quizá intentando que ellos entiendan algunos porqués o, al menos, que comprendan quien es él y los motivos por los ellos han llegado allí. Ellos son "extranjeros en esta tierra habitada por mis recuerdos". Y Juan les hablará del pueblo, que casi ya ni existe. De sí mismo, de cómo fue amamantado por un ama de cría, del origen de su nombre, de las tardes con otros chicos, de su padre. Y también de aquellos que marcharon a buscar un mejor futuro fuera de nuestras fronteras y volvían en verano, con sus buenos coches y sus regalos para la familia, casi mirando a todo el mundo por encima del hombro. Asegurando que España era África y que el progreso y la buena vida estaban fuera: en Francia, en Alemania, en Suiza. 

Clio llegó un verano. Era hija de emigrantes que habían partido a trabajar en París y poco a poco la amistad con Juan creció. Para Juan, Clio fue el primer amor pero también quien le hizo viajar con la imaginación, vivir otras vidas a través de las cosas que ella le contaba, aprender palabras y frases en francés. Clio tenía un libro llamado Les pigeons de París del que jamás se desprendía y Juan le pedía constantemente que le leyese párrafos de él. 

Clio se marchó y nunca volvió al pueblo, pero su recuerdo perduró en el alma de Juan. Él a veces imaginaba qué habría sido de su vida mientras la suya se anclaba en el pueblo, siguiendo una línea que parecía ya trazada. Se casó, tuvo una hija y ahora, cuando ya lo que le quedan son sus recuerdos, sólo tiene las excusas de ella para no viajar a verle. La soledad. El silencio. 

La traducción al francés es impecable. El modo de escribir de Víctor del Árbol está ahí. Sus frases, su estilo. La historia de Juan podría ser la de cualquier anciano que termina sus días en su pueblo de origen, que ve pasar la vida y la llegada del llamado progreso. Que no entiende muy bien si tantas obras y tanto cambio realmente traen algo bueno. Que tiene su hogar ya no entre las cuatro paredes que le cobijan, sino en sus recuerdos. Y que no necesita gran cosa para vivir, por eso quienes van a buscarle no van a comprender ciertas cosas. Porque Juan volvió a ver a Clio muchos años después, en París, en la única vez que él viajó. Ella tampoco le había olvidado, por eso, aunque los dos eran ancianos y sus mundos, muy diferentes, Clio tomó una decisión de la que Juan tuvo noticias sólo cuando ella falleció, tiempo después de regresar.

Les pigeons de París está lleno de recuerdos, de nostalgias, de momentos, de luces y sombras pero sobre todo del alma de Juan, esa que no se resigna a perder su esencia. Una delicia breve, intensa y cargada de melancolía, pero también con una elegante crítica a los cambios, a los tiempos nuevos, a los que, aun volviendo sólo de vacaciones con la soberbia de los vencedores, se siguen comportando como españoles de pura cepa. A esa Europa que parece la panacea contra todos los males y que Juan jamás entenderá.

"Ningún revolucionario defenderá sus ideales con la ferocidad con la que un viejo defiende sus recuerdos"

Si podeís y tenéis la ocasión, id a conocer a Juan. Les pigeons de París es una pequeña obra de arte, descubridla.



18 comentarios:

  1. Me ha encantado tu reseña pero este tipo de lectura la dejaré para mas adelante, besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sea cuando sea, sé que te va a gustar. Gracias por pasarte.

      Eliminar
  2. Buenos días Yolanda,
    Al ver el TL de Victor me he encontrado tu reseña.
    Lo primero de todo mil gracias por acercarnos esta joya a los que no leemos la lengua francesa, esperandola con ganas en Español.
    La reseña maravillosa, al leerte me he imaginado esta lectura como un perfume intenso, de formato pequeño en el que se guarda toda la esencia maravillosa del autor.
    Me quedo por aqui.
    Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tus palabras y por venir a verme. Yo también confío en que se traduzca al español para que todos disfruten de esa maravilla, tan pequeña y tan especial. Un beso enorme.

      Eliminar
  3. Me gusta leer libros en francés de vez en cuando, pero yo creo que no voy leer Les pigeons, por lo que cuentas en tu maravillosa reseña, me quedo con la impresión de que es uno de esos libros que te dejan envuelto en una profunda tristeza. Un abrazo gigante.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No creas, querida mía, no es una tristeza fea, es más bien melancolía. Recuerdos de un pasado que para Juan siempre fue mejor. Besotes.

      Eliminar
  4. Este autor es mucho autor. Qué pena que no esté en español, habrá que encomendarse a las editoriales a ver si hacen caso y lo publican. Muy buena reseña. A mí de él es que me gusta todo, hasta la sonrisa, jajaja, tonta que es una.
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Qué me vas a contar... es absolutamente achuchable y encantador, así que creo que hemos caído las dos en el síndrome del Árbol jaja. Yo también espero que alguna editorial se anime a publicarla en español, es fantástica-

      Eliminar
  5. Me ha encantado tu reseña, qué bien que la hayas podido en francés, yo simple mortal sin idiomas esperaré a que la traduzcan.
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Confiemos en que no tarden mucho, porque merece la pena, de verdad. Besotes

      Eliminar
  6. Estoy peleada con el idioma de gabacholandia, como bien sabes. Acabo de estrenarme con Víctor y me ha dejado muy tocada, así que esperaré un poco para retomarlo. Un besote gordo, rebonita!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Este libro te gustaría, no tiene el desgarro tremendo del que acabas de leer.

      Eliminar
  7. Te podías animar tú a traducirla, estaría genial. Yo es que lo de leer en francés ya sabes que no...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya tiene traductor oficial, reina. Y suena genial en francés, qué hombre éste.

      Eliminar
  8. Qué envidia me das!!! Desde luego lo leeré si nos lo traducen, porque francés nada de nada. Excelente reseña Yolanda,bueno,como siempre hija.
    Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, guapa mía. Yo también confío en la traducción porque seguro que sería un éxito. Besote!!

      Eliminar
  9. Me animaré. Leída tu reseña, siendo de Victor, en francés y cortita, la leeré. Mil gracias.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Verás como la disfrutas mucho. Es preciosa.

      Eliminar