jueves, 30 de abril de 2026

DARÉ EL CIELO POR TI de Jorge Molist

Daré el cielo por ti es la nueva novela de Jorge Molist con el sello de Grijalbo, después de su paso por la Editorial Planeta. Y en ella nos lleva, de nuevo, a una aventura que tiene al Mediterráneo como telón de fondo y que nos hace viajar desde San Juan de Acre hasta la Península Ibérica y las tierras del Ebro. Jorge Molist siempre parte de un contexto histórico sólido y magníficamente documentado en el que introduce a los protagonistas, hombres y mujeres reales que se ven empujados por las circunstancias que la vida y el destino tienen preparadas para ellos. 

En un encuentro previo a la presentación que de su libro hizo Jorge en Madrid, en la Casa del Libro (gracias a Grijalbo por invitarme), nos dio detalles de cuánto había de verdad histórica en este libro (que es bastante) y de las intrigas de poder y políticas que tenían lugar en Aragón en aquel momento. Estamos ante una historia vibrante, que mantiene el interés hasta el final y que esconde más de lo que parece. De la mano de Artal y de quien se convierte en su mentor, Roger de Flor, nos embarcamos en el Halcón...

"APRENDER ES LO CORRECTO, AUNQUE SEA DEL ENEMIGO" - OVIDIO

San Juan de Acre, el último bastión cristiano en Tierra Santa, está a punto de ser tomada a sangre y fuego por los mamelucos. Artal, de dieciséis años, lleva más de media vida bajo la tutela de los caballeros Templarios y llegó a la ciudad, ahora, sitiada, años atrás junto a su tío. Artal ni siquiera es novicio, pero siempre ha estado sometido a las estrictas reglas templarias y, siendo consciente de lo que se le viene encima a San Juan de Acre, su deseo es morir por Dios defendiendo la plaza y alcanzar el paraíso. Pero el destino tiene otros planes para él: el Gran Maestre Templario, Guillaume de Beaulieu, le dice que ha de volver a su casa, en Aragón, porque se ha recibido una carta de su madre pidiendo ayuda. A pesar de sus reticencias, se embarca en el Halcón, la galera templaria capitaneada por Roger de Flor. Y sube a ella con una joven madre, Beatriz, y su hija a las que ha salvado de ser masacradas en el puerto. 


En la travesía hasta Famagusta, Artal y Beatriz comienzan a enamorarse. Para él es algo nuevo y completamente inesperado y sus férreos principios chocan contra sus sentimientos. Al desembarcar en Famagusta, la pasión se desborda y, durante varias semanas, conviven como pareja en un campamento de refugiados. Pero la carta de su madre pesa en el corazón de Artal y se debate constantemente entre su amor por Beatriz y el deseo de regresar a su hogar y saber qué está ocurriendo allí. Será finalmente Roger de Flor quien le obligará a tomar una decisión y cruzarán el Mediterráneo hasta Barcelona. Incluso siendo conscientes de que la carta puede ser una trampa, deciden arriesgarse... pero nada va a ser lo que parecía ni lo que esperaban. Y los peligros se multiplican.

Toda la acción de la novela transcurre en apenas un año. Para Artal, el viaje, desde su inicio escapando de los mamelucos, es un continuo aprendizaje en el que va a tener que cambiar todas sus certezas y su modo de ver la vida. Las lecciones que Roger de Flor le va dando, muchas veces cargadas de ironía y de su experiencia vital, muy amplia y llena de riesgo y aventura, son para Artal una auténtica bofetada de realidad. Jorge Molist conoce bien la figura histórica de Roger de Flor, personaje que ya protagonizó El latido del mar (publicada en 2023) y que cuenta con una biografía realmente apasionante.

Pero también para Artal hay muchas preguntas sin respuesta. Por qué su tío le llevó siendo un niño a San Juan de Acre es la primera. La veracidad de la carta de su madre pende como una espada de Damocles sobre su cabeza. Artal apenas sabe nada del mundo, casi no guarda recuerdos de su familia en Aragón y su modo de ver la vida y de enfrentarse a ella poco tiene que ver con la del resto de los mortales. En este sentido, el viaje de Artal es también una suerte de viaje iniciático, pero para iniciarse en la vida, en sentimientos que no conocía y en responsabilidades que no esperaba.

Si bien al principio la novela se centra más en la lucha por San Juan de Acre, la angustia de la derrota y el amor recién encontrado, es cuando Artal y Roger de Flor llegan a la península cuando, en mi opinión, comienza realmente la aventura para ambos. La aparición de otro personaje histórico importante, Berenguer de Entenza, junto con las disputas que este mantuvo durante años con la Orden del Temple, pone un punto de intriga en la trama. Nada resulta ser como esperaban Artal y Roger, que, sabiendo el peligro que puede correr el primero, han de tomar otras personalidades. En cada etapa de su viaje, las dudas y las preguntas aumentan. Desapariciones, secretos ocultos, rehenes, traiciones, venenos, hijos no reconocidos... nuestros protagonistas deberán poner todo de su parte para entender qué es lo que está sucediendo desde hace años.

Con un ritmo muy ágil, gracias a una estructura de novela organizada en capítulos cortos que mantienen el interés lector en todo momento, Daré el cielo por ti es una muestra más de la maestría de Jorge Molist a la hora de crear tramas vibrantes maravillosamente encuadradas en un marco histórico potente y sin fisuras. Y creo, como comenté con Pedro Pablo Uceda en el podcast del Certamen de Novela Histórica de Úbeda, que es una historia que bien podría tener continuación. Sí, el final es cerrado, pero ¿del todo? ¿O han sido más mis ganas de saber un poquito más de algunas cosas? Dadme vuestra opinión cuando lo leáis. A mí me ha encantado el viaje.


jueves, 16 de abril de 2026

TRAS LAS HUELLAS DEL REY ARTURO de Daniel Fernández de Lis

 

Cuando supe que Daniel Fernández de Lis publicaba este libro, tuve un ataque de felicidad, lo confieso. Conozco a Daniel desde hace tiempo y hemos compartido ratos de conversación tanto en el Certamen de Novela Histórica de Úbeda, como en las Jornadas de Santa Elena. Escuchar a Daniel es una delicia siempre, no solo por todo lo que sabe de Historia, sino por cómo lo cuenta. Recuerdo perfectamente la primera vez que le pregunté acerca del mítico rey Arturo: era temprano por la mañana, desayunábamos en el hotel Álvar Fáñez de Úbeda y me mantuvo embobada hasta que tuvimos que marcharnos a las presentaciones del día. Y es que el rey Arturo ha sido el personaje mitológico que me enamoró de muy jovencita, cuando una profesora del colegio me regaló un libro con varias de las aventuras del Príncipe Valiente, el maravilloso cómic de Harold Foster, el príncipe de Thule que acaba como caballero de la Mesa Redonda. De él salté a los principales libros que hablaban sobre el mítico rey, me bebí sus aventuras, sus referentes, su espíritu. Disfruté inmensamente con la prodigiosa película Excalibur, que es un monumento en sí misma y hasta de aquel despropósito que fue El primer caballero. Hace unos años, la versión de El rey Arturo con Clive Owen me encantó. Y qué demonios: me lo pasé pipa hasta con Merlín el encantador, la peli de Disney.

Mi hijo mayor se llama Arturo por estas y por otras muchas cosas, aunque él mejoró el original: siempre será mi rey. El único. El mejor. 

Pero hoy quiero traeros el magnífico libro de Daniel Fernández de Lis, en el que ha intentado desbrozar entre las leyendas y los silencios para tratar de descubrir quién fue Arturo, el Arturo histórico en el que se basaron los textos que hablan de él. ¿Un celta? ¿Un romano? ¿Un sajón? ¿Un escocés? ¿Un príncipe destronado? ¿Un caballero sármata? Nos vamos al siglo V, a la Época Oscura de Inglaterra.

"ALIMENTÓ A LOS NEGROS CUERVOS EN LA MURALLA DE LA FORTALEZA, AUNQUE NO ERA ARTURO." - Y GODODDIN, POEMA GALÉS

¿Quién no ha oído hablar del rey Arturo, de su espada Excalibur y de sus caballeros de la Mesa Redonda? Sus raíces se hunden en la mitología de Britania y su existencia nos ha llegado envuelta en una suerte de Edad Media fabulosa, llena de magos, batallas, coraje, lealtad y espíritu caballeresco. Pero, ¿hubo un Arturo histórico? ¿Una figura que impactase de tal modo a la memoria colectiva perdida en aquellos siglos oscuros? En este libro, Daniel Fernández de Lis se propone analizar tanto las fuentes primigenias como los diferentes textos que hablaron del rey Arturo, así como los estudios y análisis que se han realizado y se siguen realizando en nuestros días, incluso a nivel arqueológico. Hay expertos que niegan la simple existencia de un Arturo histórico, pero, a pesar de todo, siguen quedando cabos sueltos ondeando al viento. ¿Regresará Arturo de Avalon cuando Britania o el mundo lo necesiten desesperadamente en tiempos de gran oscuridad?

Tras las huellas del rey Arturo nos aparece articulado con gran rigor desde su inicio. Daniel Fernández de Lis comienza a tratar el tema desde sus inicios, tanto en el contexto histórico de los años en que, supuestamente, "vivió" el rey Arturo, como en los textos más antiguos que recogen su nombre de alguna manera. La batalla del Monte Badon se erige como uno de los puntos cruciales para quienes defienden la existencia de una figura histórica cierta detrás del mito. Las fuerzas britanorromanas vencieron a los sajones hacia el final del siglo V (entre el 490 y el 517 d.C.) y Gildas, un monje del siglo VI, recoge lo sucedido, pero no precisa el lugar exacto ni los nombres de los contendientes. Es en el siglo IX cuando la Historia Brittonum, de autor desconocido, atribuye la victoria a Arturo.

El "despertar" del mito de Arturo con la mayor parte de los elementos que conocemos hoy día se debe en gran medida a Geoffrey de Monmouth, a partir del cual la leyenda coge velocidad, llega a buena parte de Europa y Arturo se erige como el gran paladín, el rey por excelencia, el alma del espíritu caballeresco. 

Daniel va desarrollando todas las posibles fuentes y recogiendo las opiniones a favor (las menos) y las que refutan todo (la mayoría), pero incluso en estas siempre queda una especie de eco lejano que no termina de acallarse. Exponiendo los diferentes textos, los estudios realizados, incluso los abundantes trabajos arqueológicos que han buscado y buscan restos que ratifiquen determinados hechos, el libro nos va llevando a través de la historia de la actual Inglaterra, pero también del Imperio Romano y hasta los caballeros sármatas, con su feroz caballería. 

En muchos momentos, las fuentes no resultan fiables ni claras, los nombres se mezclan, hay teorías que complican aún más todo lo que se sabe (o más bien lo que no se sabe), monjes que quisieron arrimar el ascua a su sardina y hasta genealogías casi impronunciables, pero el trabajo realizado por Daniel es impecable, sólido y fundamentado. Da voz tantos a quienes defienden la existencia de Arturo (incluso bajo otro nombre), como a quienes la niegan y lo va exponiendo de forma ordenada, de tal manera que nosotros, como lectores, tenemos la última palabra.

La cantidad de información que ha debido manejar Daniel es ingente, pero el resultado resulta brillante. Es un ensayo para ir paladeándolo con la calma de los buenos caldos y que sorprende y crea interés, que aporta datos desconocidos y que nos lleva hasta una época muy poco tratada y de la que hay escasas fuentes fiables. Resulta curioso que, de ese mismo periodo, en la Europa continental, haya tantos hechos narrados y recogidos en crónicas. No solo eso: hay cuerpos jurídicos (y esto Daniel lo sabe de sobra) como el Código de Eurico o el Breviario de Alarico que son contemporáneos del supuesto Arturo histórico. Y, sin embargo, en Inglaterra todo se pierde un brumas, en quizás y en el es posible. Supongo que esa es la magia del asunto.

Sea como sea, el rey Arturo nunca dejará de permanecer en el imaginario colectivo. Seguramente porque ejemplifica los valores que se han perdido o porque necesitamos figuras a las que admirar, que nos hagan soñar, que nos motiven. Hoy día es imposible probar la tanto la existencia como la inexistencia del rey Arturo, pero para mí seguirá siendo el rey que fue y será. Algo hubo y ese algo seguirá siempre cabalgando contra los enemigos, valiente, osado, el caballero perfecto. Solo por eso permanecerá vivo.

 


lunes, 6 de abril de 2026

LA HIJA DEL FÉNIX de Fernando Bonete

 

Hacía mucho que no me pasaba y os aseguro que es una sensación maravillosa: terminar una novela y no salir de ella. Que se te quede dentro, que sigas recordando momentos, escenas, frases. Y lo que es mejor, porque leyéndola has sido feliz. Cierto es que hay momentos en La hija del Fénix que indignan, que duelen o que nos mantienen en tensión, pero cuando una historia nos sacude por dentro, lo hace fuerte. Al completo. De Lope de Vega creemos que lo sabemos todo y aquí vamos a descubrir que no. Fernando Bonete le pone el foco muy de cerca, especialmente a través de los ojos de su hija Marcela y de un narrador que, en ocasiones, es inclemente. El resultado, como comenté en el podcast del Certamen de Novela Histórica junto a David Yagüe, es una novela muy hermosa y fabulosamente escrita, cuidada y ambientada.

La magnífica serie El Ministerio del Tiempo nos regaló a un Lope crápula, vividor, con más espolones que un gallo de pelea, sin ninguna modestia, encantado de conocerse y que terminaba cayendo muy simpático. No lo podías evitar. Y sí, Lope de Vega fue todas esas cosas, pero también un hombre, con todas sus luces y sus muchas sombras y al que la desgracia persiguió con saña. ¿Que muchas veces se lo buscó? Seguramente, pero en otras ocasiones ni siquiera su genio y su inmenso talento fueron capaces de medir las consecuencias, 

Así pues, vayamos al siglo XVII y al Madrid de los Austrias. Y llevad la espada, que las noches son peligrosas.

"NO SÉ LA RAZÓN DE LA SINRAZÓN QUE A MI RAZÓN AQUEJA" - LOPE DE VEGA

Es agosto de 1635 y ante el convento de las Trinitarias de Madrid pasa el cortejo fúnebre de Lope de Vega. A su puerta, tras una reja, su hija Marcela, que profesa en él, asiste a su paso. Marcela, durante sus años en el convento, se ha convertido en una excelente escritora, la única de todos los hijos de Lope que parece haber heredado su talento, pero a la que su padre no reconoció, a pesar de que era pública su filiación. Hija de Lope y de la actriz Micaela de Luján, se crió con su madre y con su hermano Lopito, quien sí llevó el apellido paterno. Comenzó a aprender los versos de su padre desde la voz de su madre, a quien acompaña cuando debe dejar Madrid tras su ruptura con Lope. Solo la muerte de Micaela la trae de vuelta a la capital junto a su hermano, para quedarse a vivir con su padre, a quien apenas conoce.

Siempre buscará la manera de aprender, de conseguir una educación que se le niega por ser mujer. Escuchará las clases que imparten a su hermano, se colará en el despacho de la casa paterna, aprenderá a leer y escribir. Será testigo de muchos momentos importantes en la vida de Lope de Vega y hasta se convertirá en su "cómplice" epistolar en los encargos que el duque de Sessa hace a su padre. Pero siempre se va a sentir incompleta, con el estigma del abandono en el alma y sabiendo que su progenitor dista mucho de la imagen brillante que tienen los de fuera de su casa. Acabará encontrando la libertad en la clausura, pero ¿encontrará en su corazón el perdón?

La hija del Fénix es, como os decía al principio, una novela muy hermosa, un regalo para quienes disfrutamos de la buena literatura. El autor usa varias voces narrativas para convertir al lector en testigo privilegiado de lo que sucede: están las cartas de Catalina, ama de Juana de Guardo, esposa de Lope de Vega, a su amiga Julia, criada de una familia de buena posición en Sevilla, en las que da detalles de la vida hogareña de la familia y, en muchos momentos, se muestra preocupada por la suerte de los hijos de Micaela de Luján. Hay un narrador omnisciente que parece hablarnos incluso desde el hoy y que nos regala un lenguaje precioso, remedando el habla del siglo XVII. Por momentos, ese narrador se reinventa y se convierte en mero espectador, dejándonos ante los ojos las acciones más directas. 


Lope de Vega se nos presenta bastante alejado del brillo de su genio, de los aplausos. Es su faceta de hombre la que destaca, un hombre a quien detestaremos profundamente, pero que, curiosamente, también nos causará una pena inmensa. Esa es la magia que Fernando Bonete consigue en su novela. Es un hombre incapaz de contener sus impulsos, aun sabiendo que se equivoca. Un hombre que luchará toda su vida por conseguir un puesto que le otorgue notoriedad en la corte e ingresos suficientes, para lo que aceptará hasta lo que no quiere. Un hombre sabedor de su talento y desesperado cuando la suerte le es esquiva y tiene que ver morir a quienes más quiere. 

Marcela, cuando es aceptada en casa de su padre, ya se da cuenta de muchas cosas. Otras las lleva clavadas en el corazón. Y, a pesar de que al principio parece solo una boca más que mantener, Lope se dará cuenta de la valía de su hija, de su capacidad para la escritura...pero para usarla en su provecho. La rebeldía de Marcela se manifiesta queriendo aprender y formarse a toda costa, incluso a escondidas. Su ansia de tener la libertad suficiente para escribir la lleva a tomar una decisión definitiva.

La ambientación del Madrid de la época es increíble. Los palacios y las casas señoriales se desdibujan por la noche en calles oscuras y peligrosas, en las que cualquiera puede acabar herido o muerto. Fernando Bonete aprovecha también para mostrarnos las intrigas de la corte de Felipe III, con la reina enfrentada a los validos de su esposo. El poder del duque de Lerma sobrevuela por encima de cualquier decisión y el duque de Sessa tiene enemigos peligrosos. Lope de Vega intentará moverse siempre al sol que más le caliente, aunque para ello tenga que vender su pluma o humillarse para pedir el dinero que le permita subsistir a él y a su numerosa prole. Por si esto fuera poco, debe escapar de maridos celosos, capaces de meterle un palmo de acero en el cuerpo cuando surge la ocasión.

Hay muchas referencias a personajes importantes del momento, como Góngora o Quevedo y, para mi alegría personal, cameos muy brillantes, sobre todo en la parte final de la novela, que sorprenden felizmente. Y algo fascinante: sin llenar las páginas de descripciones eternas ni demasiado detalladas, Fernando Bonete es capaz de jugar con la luz, con las sombras, con los atardeceres de Madrid, con el tenue fulgor de las velas en una alcoba y conseguir que nos sintamos dentro de lo que nos relata.

Lo llevo diciendo desde que acabé la novela: La hija del Fénix va a ser, para mí, sino la mejor, una de las mejores novelas históricas de este año. Quizá, y en esto me meto en un jardín, se sale por completo de la literatura de "usar y tirar" que tan de moda se ha puesto en los últimos años. Requiere calma, atención, un cierto nivel lector (y que esto no se interprete como clasismo, que nos conocemos), una pausa en nuestra vida acelerada. Siendo la primera novela de Fernando Bonete (aunque ya contaba con otros títulos en el género de ensayo), solo me resta confiar en que siga adelante en esta faceta y que nos regale nuevas aventuras literarias. Por el momento, os vuelvo a recomendar que no dejéis escapar esta novela, porque es de las que llenan y te acompañan. Una joya,