jueves, 16 de abril de 2026

TRAS LAS HUELLAS DEL REY ARTURO de Daniel Fernández de Lis

 

Cuando supe que Daniel Fernández de Lis publicaba este libro, tuve un ataque de felicidad, lo confieso. Conozco a Daniel desde hace tiempo y hemos compartido ratos de conversación tanto en el Certamen de Novela Histórica de Úbeda, como en las Jornadas de Santa Elena. Escuchar a Daniel es una delicia siempre, no solo por todo lo que sabe de Historia, sino por cómo lo cuenta. Recuerdo perfectamente la primera vez que le pregunté acerca del mítico rey Arturo: era temprano por la mañana, desayunábamos en el hotel Álvar Fáñez de Úbeda y me mantuvo embobada hasta que tuvimos que marcharnos a las presentaciones del día. Y es que el rey Arturo ha sido el personaje mitológico que me enamoró de muy jovencita, cuando una profesora del colegio me regaló un libro con varias de las aventuras del Príncipe Valiente, el maravilloso cómic de Harold Foster, el príncipe de Thule que acaba como caballero de la Mesa Redonda. De él salté a los principales libros que hablaban sobre el mítico rey, me bebí sus aventuras, sus referentes, su espíritu. Disfruté inmensamente con la prodigiosa película Excalibur, que es un monumento en sí misma y hasta de aquel despropósito que fue El primer caballero. Hace unos años, la versión de El rey Arturo con Clive Owen me encantó. Y qué demonios: me lo pasé pipa hasta con Merlín el encantador, la peli de Disney.

Mi hijo mayor se llama Arturo por estas y por otras muchas cosas, aunque él mejoró el original: siempre será mi rey. El único. El mejor. 

Pero hoy quiero traeros el magnífico libro de Daniel Fernández de Lis, en el que ha intentado desbrozar entre las leyendas y los silencios para tratar de descubrir quién fue Arturo, el Arturo histórico en el que se basaron los textos que hablan de él. ¿Un celta? ¿Un romano? ¿Un sajón? ¿Un escocés? ¿Un príncipe destronado? ¿Un caballero sármata? Nos vamos al siglo V, a la Época Oscura de Inglaterra.

"ALIMENTÓ A LOS NEGROS CUERVOS EN LA MURALLA DE LA FORTALEZA, AUNQUE NO ERA ARTURO." - Y GODODDIN, POEMA GALÉS

¿Quién no ha oído hablar del rey Arturo, de su espada Excalibur y de sus caballeros de la Mesa Redonda? Sus raíces se hunden en la mitología de Britania y su existencia nos ha llegado envuelta en una suerte de Edad Media fabulosa, llena de magos, batallas, coraje, lealtad y espíritu caballeresco. Pero, ¿hubo un Arturo histórico? ¿Una figura que impactase de tal modo a la memoria colectiva perdida en aquellos siglos oscuros? En este libro, Daniel Fernández de Lis se propone analizar tanto las fuentes primigenias como los diferentes textos que hablaron del rey Arturo, así como los estudios y análisis que se han realizado y se siguen realizando en nuestros días, incluso a nivel arqueológico. Hay expertos que niegan la simple existencia de un Arturo histórico, pero, a pesar de todo, siguen quedando cabos sueltos ondeando al viento. ¿Regresará Arturo de Avalon cuando Britania o el mundo lo necesiten desesperadamente en tiempos de gran oscuridad?

Tras las huellas del rey Arturo nos aparece articulado con gran rigor desde su inicio. Daniel Fernández de Lis comienza a tratar el tema desde sus inicios, tanto en el contexto histórico de los años en que, supuestamente, "vivió" el rey Arturo, como en los textos más antiguos que recogen su nombre de alguna manera. La batalla del Monte Badon se erige como uno de los puntos cruciales para quienes defienden la existencia de una figura histórica cierta detrás del mito. Las fuerzas britanorromanas vencieron a los sajones hacia el final del siglo V (entre el 490 y el 517 d.C.) y Gildas, un monje del siglo VI, recoge lo sucedido, pero no precisa el lugar exacto ni los nombres de los contendientes. Es en el siglo IX cuando la Historia Brittonum, de autor desconocido, atribuye la victoria a Arturo.

El "despertar" del mito de Arturo con la mayor parte de los elementos que conocemos hoy día se debe en gran medida a Geoffrey de Monmouth, a partir del cual la leyenda coge velocidad, llega a buena parte de Europa y Arturo se erige como el gran paladín, el rey por excelencia, el alma del espíritu caballeresco. 

Daniel va desarrollando todas las posibles fuentes y recogiendo las opiniones a favor (las menos) y las que refutan todo (la mayoría), pero incluso en estas siempre queda una especie de eco lejano que no termina de acallarse. Exponiendo los diferentes textos, los estudios realizados, incluso los abundantes trabajos arqueológicos que han buscado y buscan restos que ratifiquen determinados hechos, el libro nos va llevando a través de la historia de la actual Inglaterra, pero también del Imperio Romano y hasta los caballeros sármatas, con su feroz caballería. 

En muchos momentos, las fuentes no resultan fiables ni claras, los nombres se mezclan, hay teorías que complican aún más todo lo que se sabe (o más bien lo que no se sabe), monjes que quisieron arrimar el ascua a su sardina y hasta genealogías casi impronunciables, pero el trabajo realizado por Daniel es impecable, sólido y fundamentado. Da voz tantos a quienes defienden la existencia de Arturo (incluso bajo otro nombre), como a quienes la niegan y lo va exponiendo de forma ordenada, de tal manera que nosotros, como lectores, tenemos la última palabra.

La cantidad de información que ha debido manejar Daniel es ingente, pero el resultado resulta brillante. Es un ensayo para ir paladeándolo con la calma de los buenos caldos y que sorprende y crea interés, que aporta datos desconocidos y que nos lleva hasta una época muy poco tratada y de la que hay escasas fuentes fiables. Resulta curioso que, de ese mismo periodo, en la Europa continental, haya tantos hechos narrados y recogidos en crónicas. No solo eso: hay cuerpos jurídicos (y esto Daniel lo sabe de sobra) como el Código de Eurico o el Breviario de Alarico que son contemporáneos del supuesto Arturo histórico. Y, sin embargo, en Inglaterra todo se pierde un brumas, en quizás y en el es posible. Supongo que esa es la magia del asunto.

Sea como sea, el rey Arturo nunca dejará de permanecer en el imaginario colectivo. Seguramente porque ejemplifica los valores que se han perdido o porque necesitamos figuras a las que admirar, que nos hagan soñar, que nos motiven. Hoy día es imposible probar la tanto la existencia como la inexistencia del rey Arturo, pero para mí seguirá siendo el rey que fue y será. Algo hubo y ese algo seguirá siempre cabalgando contra los enemigos, valiente, osado, el caballero perfecto. Solo por eso permanecerá vivo.

 


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