Hacía mucho que no me pasaba y os aseguro que es una sensación maravillosa: terminar una novela y no salir de ella. Que se te quede dentro, que sigas recordando momentos, escenas, frases. Y lo que es mejor, porque leyéndola has sido feliz. Cierto es que hay momentos en La hija del Fénix que indignan, que duelen o que nos mantienen en tensión, pero cuando una historia nos sacude por dentro, lo hace fuerte. Al completo. De Lope de Vega creemos que lo sabemos todo y aquí vamos a descubrir que no. Fernando Bonete le pone el foco muy de cerca, especialmente a través de los ojos de su hija Marcela y de un narrador que, en ocasiones, es inclemente. El resultado, como comenté en el podcast del Certamen de Novela Histórica junto a David Yagüe, es una novela muy hermosa y fabulosamente escrita, cuidada y ambientada.
La magnífica serie El Ministerio del Tiempo nos regaló a un Lope crápula, vividor, con más espolones que un gallo de pelea, sin ninguna modestia, encantado de conocerse y que terminaba cayendo muy simpático. No lo podías evitar. Y sí, Lope de Vega fue todas esas cosas, pero también un hombre, con todas sus luces y sus muchas sombras y al que la desgracia persiguió con saña. ¿Que muchas veces se lo buscó? Seguramente, pero en otras ocasiones ni siquiera su genio y su inmenso talento fueron capaces de medir las consecuencias,
Así pues, vayamos al siglo XVII y al Madrid de los Austrias. Y llevad la espada, que las noches son peligrosas.
"NO SÉ LA RAZÓN DE LA SINRAZÓN QUE A MI RAZÓN AQUEJA" - LOPE DE VEGA
Es agosto de 1635 y ante el convento de las Trinitarias de Madrid pasa el cortejo fúnebre de Lope de Vega. A su puerta, tras una reja, su hija Marcela, que profesa en él, asiste a su paso. Marcela, durante sus años en el convento, se ha convertido en una excelente escritora, la única de todos los hijos de Lope que parece haber heredado su talento, pero a la que su padre no reconoció, a pesar de que era pública su filiación. Hija de Lope y de la actriz Micaela de Luján, se crió con su madre y con su hermano Lopito, quien sí llevó el apellido paterno. Comenzó a aprender los versos de su padre desde la voz de su madre, a quien acompaña cuando debe dejar Madrid tras su ruptura con Lope. Solo la muerte de Micaela la trae de vuelta a la capital junto a su hermano, para quedarse a vivir con su padre, a quien apenas conoce.
Siempre buscará la manera de aprender, de conseguir una educación que se le niega por ser mujer. Escuchará las clases que imparten a su hermano, se colará en el despacho de la casa paterna, aprenderá a leer y escribir. Será testigo de muchos momentos importantes en la vida de Lope de Vega y hasta se convertirá en su "cómplice" epistolar en los encargos que el duque de Sessa hace a su padre. Pero siempre se va a sentir incompleta, con el estigma del abandono en el alma y sabiendo que su progenitor dista mucho de la imagen brillante que tienen los de fuera de su casa. Acabará encontrando la libertad en la clausura, pero ¿encontrará en su corazón el perdón?
La hija del Fénix es, como os decía al principio, una novela muy hermosa, un regalo para quienes disfrutamos de la buena literatura. El autor usa varias voces narrativas para convertir al lector en testigo privilegiado de lo que sucede: están las cartas de Catalina, ama de Juana de Guardo, esposa de Lope de Vega, a su amiga Julia, criada de una familia de buena posición en Sevilla, en las que da detalles de la vida hogareña de la familia y, en muchos momentos, se muestra preocupada por la suerte de los hijos de Micaela de Luján. Hay un narrador omnisciente que parece hablarnos incluso desde el hoy y que nos regala un lenguaje precioso, remedando el habla del siglo XVII. Por momentos, ese narrador se reinventa y se convierte en mero espectador, dejándonos ante los ojos las acciones más directas.
Lope de Vega se nos presenta bastante alejado del brillo de su genio, de los aplausos. Es su faceta de hombre la que destaca, un hombre a quien detestaremos profundamente, pero que, curiosamente, también nos causará una pena inmensa. Esa es la magia que Fernando Bonete consigue en su novela. Es un hombre incapaz de contener sus impulsos, aun sabiendo que se equivoca. Un hombre que luchará toda su vida por conseguir un puesto que le otorgue notoriedad en la corte e ingresos suficientes, para lo que aceptará hasta lo que no quiere. Un hombre sabedor de su talento y desesperado cuando la suerte le es esquiva y tiene que ver morir a quienes más quiere.
Marcela, cuando es aceptada en casa de su padre, ya se da cuenta de muchas cosas. Otras las lleva clavadas en el corazón. Y, a pesar de que al principio parece solo una boca más que mantener, Lope se dará cuenta de la valía de su hija, de su capacidad para la escritura...pero para usarla en su provecho. La rebeldía de Marcela se manifiesta queriendo aprender y formarse a toda costa, incluso a escondidas. Su ansia de tener la libertad suficiente para escribir la lleva a tomar una decisión definitiva.
La ambientación del Madrid de la época es increíble. Los palacios y las casas señoriales se desdibujan por la noche en calles oscuras y peligrosas, en las que cualquiera puede acabar herido o muerto. Fernando Bonete aprovecha también para mostrarnos las intrigas de la corte de Felipe III, con la reina enfrentada a los validos de su esposo. El poder del duque de Lerma sobrevuela por encima de cualquier decisión y el duque de Sessa tiene enemigos peligrosos. Lope de Vega intentará moverse siempre al sol que más le caliente, aunque para ello tenga que vender su pluma o humillarse para pedir el dinero que le permita subsistir a él y a su numerosa prole. Por si esto fuera poco, debe escapar de maridos celosos, capaces de meterle un palmo de acero en el cuerpo cuando surge la ocasión.
Hay muchas referencias a personajes importantes del momento, como Góngora o Quevedo y, para mi alegría personal, cameos muy brillantes, sobre todo en la parte final de la novela, que sorprenden felizmente. Y algo fascinante: sin llenar las páginas de descripciones eternas ni demasiado detalladas, Fernando Bonete es capaz de jugar con la luz, con las sombras, con los atardeceres de Madrid, con el tenue fulgor de las velas en una alcoba y conseguir que nos sintamos dentro de lo que nos relata.
Lo llevo diciendo desde que acabé la novela: La hija del Fénix va a ser, para mí, sino la mejor, una de las mejores novelas históricas de este año. Quizá, y en esto me meto en un jardín, se sale por completo de la literatura de "usar y tirar" que tan de moda se ha puesto en los últimos años. Requiere calma, atención, un cierto nivel lector (y que esto no se interprete como clasismo, que nos conocemos), una pausa en nuestra vida acelerada. Siendo la primera novela de Fernando Bonete (aunque ya contaba con otros títulos en el género de ensayo), solo me resta confiar en que siga adelante en esta faceta y que nos regale nuevas aventuras literarias. Por el momento, os vuelvo a recomendar que no dejéis escapar esta novela, porque es de las que llenan y te acompañan. Una joya,












