martes, 21 de enero de 2020

RÓMPETE CORAZÓN de Cristina López Barrio

Es verdad que muchas veces una portada o un título nos pueden decir bastante de lo que nos vamos a encontrar dentro de un libro. En ocasiones son tan evocadoras que sentimos la necesidad imperiosa de descubrir lo que esconde en sus páginas; otras veces echan para atrás sin remedio aunque el contenido sea fantástico y de, cuando en cuando, las hay que no tienen nada que ver con lo que vamos a leer. Cuando tuve en mis manos Rómpete corazón, de Cristina López Barrio, no supe muy bien a qué tipo de lectura me enfrentaba y, como tampoco me gusta leerme los resúmenes de la contraportada (anda que no me han estropeado lecturas o me han contado cosas que no tenían nada que ver con el argumento), llegué a la novela con curiosidad, aunque con la idea de una trama tirando a romántica y, quizá, con un toque de saga familiar.

Ahora puedo decir que el toque de saga familiar está, aunque diluido en un mar mucho más profundo de lo que a priori podía imaginar. Que no es romántica, aunque haya historias de amor en ella, porque es un amor que se maquilla para esconder otras cosas. Pero sí es profundamente original en su planteamiento y en manera de narrar y te acabas dejando llevar por un entramado de situaciones y sentimientos que te atan fuerte a la historia. 

LUCES QUE SE APAGAN


Cuando comencé a leer Rompete corazón me sorprendió la estructura. Hasta seis voces narradoras, cada una en primera persona, y continuos saltos adelante y atrás en el tiempo. Y me alegré, la verdad, por la originalidad y porque aunque pueda parecer una lectura complicada no lo es. Te va trazando círculos concentricos alrededor de dos hechos paralelos, ambos terribles. Como pájaros volando en círculo sobre una presa, esperando el momento propicio para que todo acabe. 

A la casa familiar del monte Abantos, cerca de El Escorial, ha regresado a vivir Blanca con su nuevo marido y sus hijas (de su primer matrimonio) Aurora y Clara. No es una decisión que le llene de alegría ya que de esa casa desapareció, doce años atrás, otra de sus hijas, Alba de quien nunca se volvió a tener noticias. Jamás hubo pistas ni se encontró rastro alguno, excepto una cinta roja en la valla de la casa: simplemente se esfumó. Un tarde, en plena hora de la siesta, la historia se repite y Clara, la pequeña de las dos hermanas que viven ahora en la casa, desaparece también. Y también vuelve a haber una cinta roja en la valla. Por si eso no fuese suficiente, el policía que se encarga del caso es el mismo que llevó el de la primera niña desaparecida. Todo parece regresar, como si la historia se doblase sobre sí misma para coincidir en un punto de partida. 

Tal como os decía antes, vamos a escuchar seis voces diferentes que nos van a ir contando el pasado y el presente: las de Aurora, Blanca, Arturo, Roger, Ricardo y Estela. Aurora es la hija mayor de Blanca, gemela de Alba (la primera niña desaparecida), una adolescente apasionada de las imágenes que obtiene a través de su cámara de vídeo y que no lleva nada bien haber tenido que mudarse a la casa del monte Abantos. Se siente sola, desarraigada y, además, carga con una escayola en su pierna por una lesión que no termina de curar.  Blanca, la madre, una mujer hermosa y lejana, que ha decidido abandonar su profesión para estar junto a su nuevo esposo y apoyarle en sus proyectos. Arturo, el escritor con el síndrome de la página en blanco, que ha alquilado una habitación en la casa de Blanca y que observa todo con interés creciente. Roger, el policía ya casi jubilado, que vuelve a encontrarse con los fantasmas de un caso que no pudo resolver y le quitó el sueño. Ricardo, el reciente marido de Blanca, pendiente de todo y de todos. Y Estela, la vecina de la finca de al lado, una anciana extraña, que fue gran amiga de la madre de Blanca y que es también casi parte de la familia.


Son seis narradores y también seis visiones diferentes de lo que sucede y sucedió. Pero cada uno va aportando piezas a un caleidoscopio que parece al principio no tener una forma definida y que va adquiriendo perfiles cada vez más inquietantes. Porque Rómpete corazón es fundamentalmente eso, en mi opinión: inquietud creciente. Una inquietud que a veces se torna en algo mucho más visceral, cuando de la narración de los protagonistas vayamos obteniendo datos que desconocíamos al principio y que van recolocando y definiendo la imagen real del pasado y del presente. Cristina López Barrio ha sido valiente eligiendo ese modo de presentar su novela y creo que es un acierto para enganchar al lector y meterle por completo en la historia.

Muy conseguido también el ambiente de la casa, de la finca y de los alrededores, envuelto todo en un halo extraño y opresivo en el que los recuerdos parecen caminar con la misma soltura que los habitantes. De hecho tenía la sensación, mientras leía, que cuando alguno de los protagonistas dejaba la casa para ir a Madrid o a El Escorial salían de una burbuja, de una realidad paralela. La casa, con su torreón, su finca de naturaleza desatada y sus silencios, siempre está en el centro de esa burbuja.  Pero también lo está Blanca, un personaje con el que no he conseguido empatizar ni un momento. Hermosa y fascinante, sí, pero no termina de quedar claro si es a su pesar o si lo tiene muy claro y lo explota. Un madre que se muestra excesivamente fría y como desapegada tras la desaparición de su segunda hija, pero que se agarra con una enfermiza dependencia a su actual marido. 

De cada uno de los personajes vamos a ir conociendo su vida, sus certezas y sus miedos desde dentro de ellos mismos. El bloqueo creador de Arturo y su visión de la familia, al principio periférica y más tarde mucho más personal. Los demonios que acosan a Roger, el policía, y lo que esconde entre los muros de su piso. Estela y su historia común con la madre de Blanca, además de depositaria de un cuento de hadas que parece tener relación con todo pero que acabará siendo el lienzo de una locura. Aurora, sus miedos, su rebeldía y su pierna escayolada, como una metáfora de su propia vida que no la deja avanzar y la tiene anclada en un presente que detesta. El amor casi desesperado de Ricardo por Blanca. 

Rómpete corazón me ha supuesto una muy agradable sorpresa y me ha mantenido pegada a sus páginas hasta el final, hasta que el caleidoscopio ha dejado de girar y se ha colocado la última pieza. Todo ha cuadrado, aunque la inquietud se ha mantenido. A veces mirar de cerca ciertos aspectos de la naturaleza humana tiene ese resultado y Cristina ha desbrozado muy bien el bosque que cada uno de  los personajes lleva a su alrededor. Blanca, Alba, Aurora y Clara tienen luz en sus nombres, aunque esa luz no traspase más allá de los límites de la finca del monte Abantos.

Y es que no siempre los cuentos de hadas son luminosos. Todos, de un modo u otro, tienen mucha crueldad en su interior.











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martes, 14 de enero de 2020

SIDI de Arturo Pérez Reverte

Eran otros tiempos, desde luego. La educación ha cambiado bastante y no tengo demasiado claro si ha sido para bien. Pero para los alumnos de mi generación, leer el Cantar del Mio Cid (al igual que el Libro del buen amor, las coplas de Jorge Manrique o las serranillas del Marqués de Santillana) era no solo obligado, sino un motivo más para adentrarnos en la historia de España. Siempre sentí devoción por la figura del Cid, quizá porque tuve la inmensa suerte de contar con un profesor de literatura de su mismo nombre, don Rodrigo, que nos hacía vivir cada una de sus andanzas, al igual que hizo con tantos otros como Machado, Miguel Hernández, don Juan Manuel... y aquella maravillosa Flor nueva de romances viejos que aún releo de cuando en cuando y de la que puedo recitar muchos de sus versos gracias a esta bendita maldición que es mi memoria. También, y lo saben todos los que me conocen, soy revertiana convencida y confesa, aunque haya algún libro de don Arturo que no me ha emocionado especialmente. Y, dentro del universo Reverte, me rendí con armas y bagajes hace ya mucho ante el capitán Alatriste. Por eso, la noticia de la publicación de Sidi me tocó la fibra sensible, una fibra que quedó tensa, dispuesta a vibrar (estaba muy segura de ello) con cada una de sus páginas. Hoy ya puedo asegurarlo: Sidi es un pedazo de libro. Un relato poderoso, lleno de vigor narrativo, con un "crescendo"que se te agarra a la boca del estómago y te lanza hacia adelante, en una cabalgada formidable. Una novela para disfrutar como el mejor cine de aventuras y aplaudir y gritar, en los momentos más álgidos ¡Santiago! ¡Castilla y Santiago!

EL QUE EN BUENA HORA CIÑÓ ESPADA


Sidi encuentra su marco en el Cantar del Mio Cid, con de la jura de Santa Gadea y la niña de Burgos que se atreve a enfrentarse a él para decirle que, si les ayudan, el rey arrasará la hacienda de de padre y sus propias vidas. Sí, hay estudios y documentos que aseguran que el Cantar contiene hechos que no fueron ciertos y otros que están magnificados, pero ¿y qué? ¿Importa? Desde mi humilde opinión, en absoluto. Cualquier héroe, de la nacionalidad que sea, tiene muchas capas doradas forjando y adornando su leyenda, pero eso no desmerece lo que fueron. Fijaos en Nelson, de quien los hijos de la Gran Bretaña dicen que jamás perdió un combate y el tipo se dejó un brazo y mucha dignidad frente a Tenerife, cuando los barcos ingleses hubieron de huir tras una derrota de las buenas. O ese silencio clamoroso en los libros de historia franceses acerca de que a las tropas de Napoleón les dieron las suyas y las de un bombero en Bailén, por no hablar de que el 2 de mayo ni siquiera saben lo que es. Tenemos en este país nuestro la fea costumbre de olvidar a nuestros héroes y, cuando son inolvidables, como el caso de Ruy Díaz de Vivar, tratar de ensombrecerlos, negarlos o catalogarlos de asesinos sin entrañas. A ver si nos quitamos ya los estúpidos complejos y empezamos a sentir orgullo de lo que fuimos.

En Sidi no vamos a leer las hazañas completas de Ruy Díaz, sólo una parte de ellas, una parte apasionante, dura a veces, intensa, con personajes que dejan los versos en castellano antiguo y las fórmulas corteses para volverse de carne y hueso, con sus virtudes y defectos. Con sus miedos y sus deseos, pero con sus lealtades sólidas. Ruy ya ha sido desterrado por Alfonso VI tras la jura de Santa Gadea, ha dejado en el monasterio de San Pedro de Cardeña a su esposa, Jimena, y a sus hijas, y "trabaja" para señores que pueden pagar sus servicios persiguiendo a aceifas moras que saquean pueblos y haciendas. La suya es una hueste de hombres fieles que decidieron seguirle en su exilio, que le guardan respeto y que no dudan ni por un instante de cada orden que da. Pero también merecen comer y un lecho donde dormir, ganar un sueldo, tener su honra a salvo. 

Esto llevará a Ruy Díaz a presentarse ante Berenguer Ramont II, conde de Barcelona, para pedirle trabajo, ofreciéndole poner a su servicio las doscientas lanzas de su mesnada. El conde, soberbio y arrogante, no solo no acepta, sino que trata de Ruy y a los suyos con desprecio. Eso hará que Ruy se dirija a Zaragoza para hacer el mismo ofrecimiento al rey musulmán de la ciudad (no hay que olvidar que, en aquel momento, reyes cristianos y musulmanes podían colaborar unos con otros, unirse para guerrear, pagarse impuestos, jurarse lealtad... y cambiar de opinión al día siguiente), ofrecimiento que este acepta de buen grado, ya que tiene planes muy concretos a corto plazo.

En Sidi vamos a encontrar a los conocidos compañeros de mesnada de Ruy Díaz: Minaya Alvar Fáñez, Diego Ordóñez, Pedro Bermúdez...y otros que se añaden, como Galín Barbués o Muño García. Cada uno de ellos está lleno de matices pero, sobre todo, de humanidad, incluso la más bárbara, como la que manifiesta Diego Ordóñez cada vez que va a entrar en combate. Pero es la figura de Ruy Díaz la que se erige ante nuestros ojos con toda la grandeza de ser humano excepcional, por mucho que él ni siquiera lo considere de ese modo. Él, como todos, hace lo que tiene que hacer, lo que le toca hacer. Estamos en la segunda mitad del siglo XI y casi todo el territorio de la hoy España era tierra de frontera, tierra peligrosa por la que había que luchar. Ruy Díaz pelea, combate, mata, captura esclavos, pacta con quien le de garantías, pero manteniendo alto su estandarte de honor y lealtad. Es un hombre de su época, a quien no podemos medir con los estándares actuales ni pedir cuentas ni juzgarle con nuestros ojos. Es una insensatez y, seguramente, saldríamos perdiendo.

Ruy Díaz, el Cid, Sidi Qambitur para los musulmanes, es un hombre fiel a sus principios. Leal a un rey que le ha desterrado pero que es "su señor natural", con un concepto del honor y la honra que hoy día ni siquiera concebimos. Es implacable si es necesario, matar a los enemigos es algo natural, pero también es ecuánime y justo. Respeta profundamente a quien tiene enfrente y a los muertos de todos los bandos cuando el combate ha sido en buena lid. Tiene sus propios miedos y sus propios recuerdos, pero sabe que sus hombres dependen de él y de sus decisiones. Unos hombres que se dejarán despedazar por él si llega la ocasión.


He disfrutado especialmente con la narración de las batallas, quizá porque desde que visité el Museo de las Navas de Tolosa y me explicaron de forma detallada cuáles eran los modos de combate de cada bando, las entiendo mucho mejor. El tornafuye de los musulmanes, más ligero y con menos enfrentamiento frontal, frente a la carga de caballería castellana. Debía ser impresionante ver un muro de caballos, jinetes y lanzas pegados, casi unidos por los estribos, ir cogiendo velocidad hasta el ataque final. Pérez Reverte ha conseguido dar a estas escenas una intensidad que te hace contener el aliento, describiendo no solo la parte más obvia de sangre y cuerpo a cuerpo, sino los olores, los sonidos, el caos, el polvo levantado, las gargantas rotas de gritar, el miedo, la sensación de soledad del que pelea por su vida. Sé que suena muy manido, pero Reverte consigue que puedas "ver" lo que él te cuenta, como una gran película de aventuras.

Y a lo mejor es que mi mente, como de costumbre, enlaza y relaciona cosas que, a priori, tienen poco que ver, pero hay algunos guiños cinéfilos que me han sacado media sonrisa, como cuando Ruy Díaz decide que ya está bien de estar casado pero no hacer uso del matrimonio y se lleva la puerta del dormitorio de Jimena por delante. Me acordé muchísimo de una escena similar de la gran película El hombre tranquilo, de John Ford, aun cuando haya algunas diferencias. O esa imagen de Diego Ordóñez con un collar de orejas cortadas a los enemigos, igual que el que luce el personaje interpretado por Dolph Lundgren en Soldado universal.

Sidi me ha hecho pasar unas cuantas horas de lectura de absoluta burbuja feliz. He disfrutado, me he emocionado, he vivido junto a las huestes de Ruy Díaz, he sufrido y he gozado. Y hasta ganas he tenido a veces de dar saltos en mi butaca con gritos tan poco políticamente correctos como "¡¡dales caña, Sidi!!"  No puedo pedirle más a un libro. Gracias, don Arturo, por volver a darme tanta felicidad.

jueves, 9 de enero de 2020

FOLLONES DEL SIGLO XIX de David Botello

A estas alturas decir que me encanta la Historia casi sobra. Pero sobre todo siento debilidad por escucharla, contarla y leerla de modo que no resulte una sucesión de fechas y hechos que, de tanto repetirlos, casi nos suenan extraños, ajenos, decorados de cartón piedra. Por eso libros como el que hoy os traigo resultan tan atractivos y tan amenos de leer, porque, aunque te cuentan todo con detalle, van también a los cotilleos y a la intrahistoria, busca en las esquinas que quedaron sin barrer y que no se ven a simple vista y, además, nos lo hacen pasar genial explicándolo de tal modo que te saca muchas sonrisas y más de una carcajada. 

El subtítulo de Follones del siglo XIX es "amoríos, sinrazones, enredos, trapicheos y otros tejemanejes". Y es que el siglo XIX en España fue de aúpa, porque tuvimos de todo: monarquía, república, rey constitucional, rey impuesto, rey felón, progresistas, moderados, conservadores, guerras de independencia y carlistas, pérdida de parte de imperio, matrimonios morganáticos, hijos de no consortes, invasiones, gabachos... un no parar. Este libro hace un repaso fabuloso a todo aquel periodo que culminó con el desastre del 98 y que marcó el devenir de lo que nos esperaba en el siglo XX. Además ya sabéis de mi admiración y cariño por el autor, David Botello, un gran conocedor de la Historia y, sobre todo, un gran divulgador. Si os apetece podéis disfrutarle en los programas de El punto sobre la Historia y Esto es otra Historia que se emitieron en Telemadrid y que podéis encontrar en diferentes plataformas.

DE CARLOS IV A LOS ÚLTIMOS DE FILIPINAS


Hay que perderle el miedo a la Historia. Dejar de sentirla como algo muerto y que no nos atañe, porque lo que somos se debe a lo que fuimos. Pero, por encima de todo, hay que dejar de juzgarla con nuestros ojos del siglo XXI, alegando buenismos y criterios que en nada se parecen a los que tuvieron que vivir aquellos que la protagonizaron. Hay que dejar de interpretarla a nuestro modo, de retorcerla para que diga lo que queremos que diga, de golpearla con saña cuando no se adapta a lo que nos conviene. La Historia de España es riquísima, compleja y está llena de héroes y malvados, de luces y sombras, de honor y gloria y también de barro. Pero es la nuestra y debemos estar orgullosos de ella, no arrojarla a los pies de los caballos con la cobardía de quien nada ha de perder por hacerlo. 

Un gran ejemplo de todo esto que os digo está en nuestro siglo XIX, un periodo que nos trajo lo peor y lo mejor y que, en cierto modo, sentó las bases de lo que actualmente tenemos y vivimos. David Botello ha hecho un repaso extenso pero también muy entretenido, con epígrafes cortos y capítulos muy bien compartimentados para que nadie, ni siquiera los más legos en la materia, pierdan un solo detalle. Se permite, además, hacerlo con un tono muy alejado de lo pedagógico y formal para conseguir la atención del lector usando, para ello, no solo su amplio conocimiento histórico sino iluminándolo todo con anécdotas, cotilleos, chascarrillos de la corte y de los diferentes gobiernos. Y lo mejor de todo: desmontando algunos de los bulos más conocidos y manidos que han llegado incluso a nuestros días. Eso eran "fake news" de pata negra y no los de Twitter.


Fue un siglo lleno de guerras de todo tipo y condición: desde la de Independencia,  a las Carlistas y las de Cuba y Filipinas. Una época en la que España apenas era ya una sombra de lo que había llegado a ser y eran muchos los buitres, tanto patrios como extranjeros, que pugnaban por hacerse con lo que quedaba. Por si fuera poco, nuestros gobernantes se movían al sol que más calentaba, había casos clamorosos y sangrantes de corrupción (qué suerte que eso ya no pasa, ¿verdad?) e importaba más defender las propias posiciones que el bien de la nación. Es curioso cómo nos repetimos. 

En Follones del siglo XIX vamos a descubrir que lo de Godoy con la reina pudo ser un rumor malintencionado que llegó demasiado lejos. Que el pobre Pepe Botella (que hizo lo que pudo) en realidad no probaba el alcohol. Que la lotería nacional comenzó en 1811 en Cádiz, durante la resistencia contra los franceses y mientras se escribía la Constitución de 1812. Que Maria Cristina, viuda de Fernando VII, en cuanto se vio libre de semejante impresentable, se casó con un guardia de corps y se llenó de hijos, además de llenarse los bolsillos a costa de tejemanejes muy poco claros. Que a Isabel II la casaron por las bravas con un primo al que ella misma llamaba "la prima Paquita" y que en la noche de bodas llevó más encajes que ella. Que hay muchas cosas por aclarar todavía en la muerte de Prim. Que el primer rey constitucional de España fue Amadeo de Saboya, que también hizo lo que pudo y que nos acabó dejando por imposibles. Que la I República ya nació herida de muerte.

Este es un libro que puede leerse a pedacitos, sin prisa, disfrutándolo y dejando que nos vaya calando poco a poco. Seguramente servirá para entender mejor ciertas cosas y para conocer otras de las que no teníamos ni idea, pero que resultan fascinantes.  Pero sobre todo para darnos cuenta de que todo se repite siempre, que no hay nada nuevo bajo el sol, y que conocer la Historia, la de verdad, la que no está tergiversada, evitará que nos tomen el pelo o que nos hagan comulgar con ruedas de molino. Creo, sinceramente, que libros como este son necesarios para hacernos con un criterio propio y dejar de creer solo en lo que nos cuentan, sobre todo cuando ese relato se basa en realidades impostadas o, pura y simplemente, mentiras. Como dice el propio autor, "el siglo XIX es un jaleo" pero es nuestro jaleo. Conocerlo merece mucho la pena.

Decía Nicolás Avellaneda que "los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetir sus errores" y muchas veces tengo la sensación de que pecamos de un exceso de olvido y desmemoria. Por eso caemos en lo que caemos, tropezando en las mismas piedras cada vez. Venid de viaje al siglo XIX, no encontraréis mejor quía que David Botello, os lo aseguro. Y os vais a reir mucho, eso también os lo garantizo.







 

viernes, 27 de diciembre de 2019

ESCRITORES QUE LEEN (ENCUESTA LITERARIA)

Parece que, en cuanto llegan estas fechas, a pocos días de que acabe el año, a todo el mundo le da por hacer resúmenes, repasos, rankings y similares. Siendo sincera, cuando empezó diciembre, pensé en escribir un post de ese tipo, pero me di cuenta de que iba a ser un poco más de lo mismo y que hay muchos blogueros que lo hacen infinitamente mejor de lo que lo pudiera hacer yo. Así que empecé a maquinar. Y se me iluminó la bombilla: ¿por qué no preguntar a algunos escritores acerca de sus mejores lecturas de este año? Tengo la enorme suerte (un privilegio, sin duda) de conocer a un buen número de ellos y muchos se han convertido en amigos, así que me tiré a la piscina, creé una pequeña encuesta de cuatro preguntas y la envié. Hoy estoy feliz de poder deciros que, demostrando una gran generosidad y su mejor disposición, han respondido todos. Que dejé a unos cuantos en el tintero por estar actualmente de promoción o en otros menesteres similares y evitarles un compromiso que les restaría tiempo. Que algunas de sus respuestas os van a sorprender. Y que, con ellos, con el cariño que me han demostrado, tengo uno de los mejores regalos navideños que podía esperar. Desde aquí vuelvo a reiterarles mi gratitud por todo y por tanto.

Cuatro son las preguntas que les formulé y, para evitar innecesarias reiteraciones, os pondré junto a cada autor solo las respuestas. Estas eran las cuestiones:
1.- El final de año es, tradicionalmente, tiempo de resúmenes y conclusiones. Aprovechando la ocasión ¿cuáles son las tres mejores lecturas que has podido disfrutar este año y qué hay en ellas que las ha hecho especiales? (No necesariamente han de ser libros publicados en 2019)
2.- En tu opinión ¿cuáles son los retos a los que se enfrenta el mundo editorial actual o sus principales problemas? ¿Y los autores, ya sean noveles, con libros en el mercado o consagrados?
3.- ¿Puedes avanzarme, hasta dónde puedas o quieras contar, tus proyectos para el próximo año?
4.- Y, para finalizar, una pregunta para la nostalgia: ¿qué libro es aquel al que vuelves de cuando en cuando, el que te llena o te inspira de forma única, el que te hace sentir como en casa?

Os dejo con ellos. Os garantizo un post muy interesante.


DAVID BOTELLO


Guionista, dramaturgo, productor y escritor. Presentó en Telemadrid los espacios El punto sobre la Historia (junto a Lorenzo Gallardo) y Esto es otra Historia (con Carmen Sánchez Risco). Es autor de Felipe el Hermoso. Anatomía de un crimen, Los vikingos no tenían cuernos y acaba de publicar Follones del siglo XIX.
1.- Fracasología, de Elvira Roca Barea. Creo que me ha gustado todavía más que Imperiofobia (quye he releído y vuelto a disfrutar este 2019, a pesar de las críticas). Es un libro que te coge de la solapa y te da dos sopapos bien dados. Creo que explica muy bien algunas cosas que nos pasan, como el erial cultural que se produce en el XVIII, después del Siglo de Oro, que coincide con la llegada de Felipe V, con su Borbón y cuenta nueva.
La primera vuelta al mundo, de José Luis Comellas. Un ensayo que se lee como una novela de aventuras. Un libro que hay que leer en estos tres años de celebración (?) del quinto centenario de una de las mayores gestas de la Humanidad. Comellas me ha abierto el apetito. Y ahora quiero saber más.
La semilla inmortal, de Jordi Balló y Xavier Pérez. Un libro que analiza los argumentos de las películas comparándolas con las grandes historias de toda la vida. Mucha mitología, mucho clásico, mucho cuento infantil. Las estructuras narrativas y los arquetipos sirven para dar consistencia a los relatos, y los relatos sirven para construir identidades. A todos nos hace falta encontrar un relato. Y un pueblo que no conoce su historia es un pueblo con serios problemas de identidad. La semilla inmortal nos da algunas pistas.
También he disfrutado con el Pretérito Imperfecto, de Nieves Coscontrina , con La gran aventura del reino de Asturias, de Javier Esparza, con Ni tontas ni locas, de Javier Sanz y ahora estoy disfrutando con La conquista de América contada para escépticos, de Juan Eslava Galán. Los cuatro saben lo que dicen y son una garantía de disfrute.

2.- No tengo ni idea del mundo editorial. Sé que se publican muchos libros, y no me da tiempo a leérmelos todos. Y los retos de los otros autores tampoco los conozco. Mi reto particular cuando me enfrento a un libro es hacerlo lo mejor posible, aprender todo lo posible del tema y pasármelo lo mejor posible. Si no, no merece la pena. No creo que el reto de nadie que escriba sea hacerse rico.

3.- Por ahora solo puedo contar que vuelvo a la tele, que seguiré en la Cadena SER, haciendo La Historia en Ruta y colaborando con Nacho Ares en SER Historia, y que apareceré en una serie de vídeos educativos. Sigo desarrollando proyectos, y hay varias cositas plantadas, a ver si van cuajando. Y, si el tiempo me lo permite, me gustaría embarcarme en una novela histórica.

4.- Aunque parezca una petardez, soy muy frikifán del Quijote. Tengo una colección de Quijotes, vuelvo a él una y otra vez y, gracias a tu pregunta, acabo de darme cuenta de que, probablemente, en los ocho libros que llevo publicados, siempre cito a Cervantes. Cada vez que vuelvo al Quijote descubro algo nuevo que me sorprende. Este año he redescubierto el discurso de la pastora Marcela. “No alcanzo que, por razón de ser amado, esté obligado lo que es amado por hermoso a amar a quien le ama”. “Yo nací libre, y para poder vivir libre escogí la soledad de los campos”. Cervantes, a principios del XVII, ya anticipaba el derecho a la libertad de la mujer, y, especialmente, el derecho a elegir de quién enamorarse. Aunque para defender su libertad, su independencia, Marcela se tiene que retirar del mundanal ruido. Sé que esta interpretación es presentista, pero en eso consisten los clásicos, en que se pueden revisitar en cualquier momento y nunca de ser actuales.

BENITO OLMO


 Gaditano y fiel seguidor de la novela negra clásica, saltó a la primera línea literaria, con gran éxito de público y crítica con La maniobra de la tortuga, protagonizada por el casi inclasificable Manuel Bianquetti. La segunda entrega con el mismo protagonista, La tragedia del girasol, le asentó como referente del género.
 
1.- Ha sido un año de buenas y felices lecturas, lo que no es nada habitual. Te digo tres que me han gustado mucho:
—‘El jilguero’ de Donna Tart (ed. Lumen, 2014): Un novelón apabullante, escrito de una forma exquisita y que no trata de complacer al lector. Los días que pasé inmerso en esta historia se me pasaron volando.
—‘Claus y Lucas’ de Agota Kristof (ed. Libros del Asteroide, 2019): ¿Cómo podrían no fascinarme las aventuras de dos niños astutos en medio de un país en guerra ocupado por un ejército extranjero? Una historia cruel y sórdida dividida en tres tomos que conforman una trilogía imprescindible, aunque hay que advertir que el primer volumen es muchísimo mejor que los otros dos.
—‘Cuchillo’ de Jo Nesbø (ed. Roja y Negra, 2019): Cada nueva novela de Harry Hole es un acontecimiento único y especial. La entrega número doce no decepciona y es una de las más brutales e interesantes de la saga.

2.- En un país con los índices de lectura por los suelos, el principal reto es crear nuevos lectores. En mi opinión, la mayoría de las editoriales está siguiendo una línea totalmente equivocada basada en la sobrepublicación: se publican más libros que nunca. Eso acorta la vida útil de cada novela, ya que cuando llevan sólo uno o dos meses en el mercado suelen desaparecer de las librerías y los suplementos culturales para hacer sitio a otras nuevas. Lo que no hayas vendido en ese tiempo, difícilmente lo vas a vender más adelante. La supervivencia es más complicada que nunca.
En esta línea, creo que el principal reto de los autores es precisamente ese: sobrevivir. Hay que sobreponerse al mercado, para lo que resulta fundamental no desfallecer y dar lo mejor de uno mismo. Más allá de que seas un fiera en las redes sociales o que tus seguidores sean legión, tu obra debe ser lo suficientemente buena como para defenderse por sí misma. A menudo parece que si no eres un mono de feria no tienes nada que hacer en el disperso mundo editorial. Menos mal que de vez en cuando aparecen fenómenos como Domingo Villar o Fernando Aramburu para demostrar que alguien discreto también puede tener muchos y buenos lectores. Creo que ese es el ejemplo a seguir.

3.- Aprovechando que me he mudado a Frankfurt am Main estoy escribiendo una novela ambientada en esta ciudad. De forma paralela, trabajo en una serie de artículos sobre mi nueva vida en Alemania con los que me divierto mucho y que publico cada dos semanas en Zenda.
El primer borrador de la novela está muy avanzado, así que he decidido darle un par de meses para que respire. Mientras, he empezado a trabajar en otra historia que también llevo muy avanzada: una novela corta que tenía muchas ganas de escribir.
Así pues, entre mis proyectos para los próximos meses hay dos novelas y una serie de artículos. Y lo que surja, como diría aquel.

4.- Me considero un lector afortunado: hay muchos libros que me hacen sentir como en casa. Dependiendo del día en que me lo preguntes, te diré uno u otro.
Siento un cariño especial por la obra de Montero Glez. Descubrí a este autor tarde y tengo varios libros suyos pendientes, así que los voy leyendo de forma totalmente anárquica, a medida que caen en mi poder. Es uno de los mejores escritores que ha dado este país en los últimos años. No me puedo creer que aún haya gente que no lo conozca. ‘Manteca colorá’, ‘Cuando la noche obliga’, ‘Sed de champan’... Me basta con citarlos para que se me pongan los pelos de punta. Sus libros me hacen recordar por qué amo este oficio.

BLAS RUIZ GRAU


 Alicantino de nacimiento, ha ido escalando posiciones entre los autores de novela negra más leídos desde la autopublicación. Escribe también ensayos sobre investigación criminal como Que nadie toque nada. Su última novela es No mentirás.
 
1.- Lo bueno es que no tengo dudas cuando me preguntan algo así. Me quedo con Loba Negra, de Juan Gómez-Jurado, porque Juan hace lo que quiere, como quiere y cuando quiere. Ahora se ve poco eso. La cara norte del corazón, de Dolores Redondo, porque una vez más demuestra por qué ha vendido dos millones de libros. No es casualidad. Todo lo peor, de César Pérez Gellida, porque a pesar de ser feo y calvo, sabe lo que hace. Y lo que hace lo sabe.

2.- La lacra de la piratería siempres nos perseguirá. El lector se queda con la cantinela de que las editoriales ganan mucho dinero con los libros, cosa que no es cierto, pero sobre todo olvidan que el autor tiene que comer. En el trabajo que hay detrás. En que somos el últimísimo mono en una cadena extraña. Se olvida de todo eso y se baja un libro sin pagar nada por él. Eso sí, los gintónics Premium.

3.- Pues en febrero sacaré la segunda parte de No mentirás, titulado: No robarás. Hay otra cosa que no te puedo contar porque tendría que matarte (y después me matarían a mí), pero a muchos se les va a erizar el vello.

4.- Drácula. Recuerdo que lo saqué de la biblioteca bajo la advertencia de una mujer que decía que eso no era lectura para mí. Era un crío. Era como un: ¿a que no hay huevos? Así que quise saber con más ganas por qué. El libro parecía haber sido escrito para mí. Blas 1 – 0 bibliotecaria.

DANIEL FOPIANI


Nacido en Cádiz, Daniel es infante de marina, director de la Revista Cultural RSC (Relatos sin contrato) y ganador del Premio Valencia Nova de Narrativa en 2017 con La carcoma. Su última novela es La melodía de la oscuridad.

 1.- Entre los autores españoles, Víctor del Árbol ha vuelto a demostrar este año que es una de las voces narrativas más destacadas del panorama con su última novela, Antes de los años terribles. Claudio Cerdán se ha vuelto a sacar un novelón de la manga con Los señores del humo y actualmente estoy leyendo Mongo Blanco, de Carlos Bardem, otra maravilla que me está sorprendiendo bastante y con la que espero cerrar el año de lecturas.

2.- La evolución del ocio es el mayor reto al que se enfrentan las editoriales hoy día. A comienzos del siglo pasado las familias encendían la radio y se ponían a leer cuando querían pasar un rato agradable en casa. Fue la televisión la que se llevó todo el protagonismo en las últimas décadas del siglo XX y en los años que corren las grandes plataformas streaming son las que están acaparando toda la atención del público. Los videojuegos en un gran sector de la juventud.
Las editoriales sufren porque cada vez se lee menos y, por lo tanto, se venden menos libros. El amplio abanico de posibilidades para disfrutar del ocio es mucho más amplio que hace cuarenta años y para los jóvenes o para el que llega a su casa después del trabajo, es mucho más cómodo darle a un botón y ver una serie de Netflix mientras cena una lata de albóndigas precalentadas en el microondas. Hablamos de generaciones enteras que se están criando sin la necesidad de llevarse un libro a las manos. Sin la necesidad de usar la imaginación por su propia cuenta. Esto no es solo un problema editorial, si no de evolución. 

3.- Tengo la suerte de contar con un par de proyectos en los que estoy trabajando actualmente. No obstante, de lo único que puedo adelantar algo es de la posible publicación en el próximo 2020 de mi nueva novela. Será algo diferente de lo que he escrito hasta ahora. Poco más puedo decir.

4.- Hay muchos libros por lo que puedo sentir algo parecido a lo que comentas. Sin embargo, le tengo especial cariño a Viaje al centro de la tierra, de Julio Verne. Aún tengo en mi librería una versión infantil que leí cuando aún era un renacuajo. Fue una de mis primeras lecturas y siempre la he culpabilizado de haberme convertido en lector y escritor. 
  

VÍCTOR DEL ÁRBOL


 Barcelonés y con varios años a su espalda como mosso d'esquadra, su prosa cautiva, emociona, abre espacios y duele a partes iguales. Caballero de las Artes y las Letras de la República Francesa (país en el que tiene un gran número de seguidores), su última novela es Antes de los años terribles de la que él mismo ha dicho que es su mejor obra.
 
1.- Por cuestiones de trabajo (tenía que preparar una conferencia) este año me he reencontrado con Los Hermanos Karamazov después más de una década. Sigue siendo una reflexión extraordinaria sobre el parricidio.
  He disfrutado mucho descubriendo a un autor francés, Éric Reinhardt, y su novela El amor y los bosques, la historia de una mujer encadenada a la infelicidad de un matrimonio desastroso y sus intentos desesperados de volver a sentir pasión y amor.
  Ha sido un placer inesperado encontrarme con Mejor la Ausencia de Edurne Portela. Refleja a mi entender lo vivido en los años 70/80 no solo en el País Vasco sino en buena parte de las familias españolas de clase obrera de la época, más allá de las connotaciones políticas. 

   2.- El principal reto sigue siendo recuperar el máximo posible de personas para la  lectura, en cuanto a los autores, debemos seguir intentando escapar del mimetismo, de la uniformidad, explorar nuevos recursos narrativos, otras formas de contar. Particularmente sigo empeñado en encontrar el equilibrio entre entretenimiento y profundidad.


  3.- Estoy esbozando las primeras páginas de una novela muy ambiciosa que se cuestiona la naturaleza de la verdad y para qué sirve. A veces preferimos no saber la verdad porque saberla nos obliga a actuar, a tomar decisiones que preferiríamos no tomar. Al mismo tiempo es una visión amplia sobre la evolución de España desde los años 30 hasta hoy a través de la historia de una familia y sus desventuras.


 4.- Estoy releyendo Por la parte de Swann, la primera parte de A la busca del tiempo perdido, de Proust. Leo muy despacio cada página, cada día una docena como máximo, y disfruto y aprendo de una prosa inmortal, muchísimo más sagaz de lo que aparente bajo la enormidad de detalles aparentemente inocuos. Me recuerda lo hermoso y difícil que es escribir, la enorme importancia de lo que significa ser escritor. 

PERE CERVANTES


Nacido en Barcelona y también con experiencia policial y como miembro de las Naciones Unidas en la guerra de los Balcanes, además de escritor es colaborador de programas de radio. Su última novela es Golpes.

1.- - Un asunto demasiado familiar, de Rosa Ribas. El retrato de una peculiar familia cuya trama me ha encandilado y espero futuras entregas.
- Como si masticaras piedras, de Wojciech Tochman. La guerra de Bosnia sin paliativos, hincando el diente al dolor que no se va. Una novela que no olvidaré.
- Antes de los años terribles, de Víctor del Árbol . De nuevo lo ha conseguido. Una dura historia bañada de literatura. Una delicia de lectura, directa a la profundidad de nuestra alma.

2.- El gran reto del sector editorial es la captación de lectores regulares ante la invasión del consumo audiovisual. En lo que respecta a los autores,  para mí el gran reto es que las novelas que nos publican tengan una larga vida y no solo el mes en el que son novedad.

3.- Muy feliz de poderte anunciar que en marzo de 2020 la editorial Destino publicará mi próxima novela, un thriller histórico muy emotivo cuya escritura he disfrutado como nunca. Y eso siempre lo palpa el lector.

4.- Son varios, y más que libros lo que hago es regresar a autores y tres son mis pilares recurrentes: Juan Marsé, Francisco González Ledesma y Milan Kundera.

PEDRO SANTAMARÍA


 Santanderino, licenciado en derecho y con una inmensa curiosidad por la Historia que le lleva a viajar para conocer lugares que espoleen su imaginación. Apasionado de la Grecia Clásica, su última novela es El ateniense, una biografía muy especial del famoso Alcibiades.
 
1.- La primera que tendría que citar es El Reino Imposible de Yeyo Balbás. Especial no solo porque la he visto crecer, sino por lo que creo que significa para la novela histórica patria. El Reino Imposible es un magnífico fresco de los últimos años del reino visigodo, una novela imprescindible que permite, no solo disfrutar y aprender con la lectura, sino sumergirse en un período que, por fin, queda plasmado con fidelidad y color.
La segunda sería una relectura, La Consolación de la Filosofía de Boecio, texto escrito en el siglo V durante el cautiverio del autor y que sintetiza la filosofía de Cicerón, Séneca y Aristóteles, el estoicismo y las corrientes neoplatónicas. Una obra esencial, muy útil en tiempos de tribulación e incertidumbre.
La tercera sería La Segunda Expedición, publicada por Pámies y ganadora del Premio Internacional de Novela Histórica de Úbeda. Una novela fresca, intensa y de una prosa cuidada al máximo.

2.- Uffff… qué preguntas más difíciles. He de ser sincero y decir que no lo sé, aunque imagino que la crisis económica que se avecina, la piratería y la búsqueda de nuevas temáticas que puedan seducir y saciar el hambre, cada vez más acusada y exigente, de los lectores, estén entre las respuestas. 

3.- Supongo que podría, pero tendría que matarte. En lo literario, quiero seguir el rastro a los godos que dejé victoriosos en la batalla de Adrianópolis, en lo familiar, me gustaría visitar Pompeya de nuevo, con mi hija. Y en lo personal, pues lo de siempre, hacer más ejercicio y dejar de fumar…

4.- La Ilíada, por supuesto.

INÉS PLANA


Nacida en Barbastro (Huesca) y licenciada en Ciencias de la Información, ha trabajado en varios medios de comunicación antes de lanzarse a la escritura. Su última novela, Antes mueren los que no aman, es su consagración como autora de tramas adictivas y poderosas.

-    1.-  Este año he disfrutado especialmente con tres libros: una novela, un poemario y una obra de teatro. Sahida Hamido es una poeta a la que admiro desde hace años  y en Diario de una mujer de aire (Bookolia) me he reencontrado de nuevo con la belleza, el desgarro y la emoción de sus versos y de la riqueza de su prosa poética. Otra lectura especial ha sido Carvalho. Problema de identidad, de Carlos Zanón (Planeta). Es un escritor que siempre me lleva a la grandeza de la literatura. Su reinterpretación del icónico detective creado por el maestro Manuel Vázquez Montalbán era todo un desafío literario que ha resuelto de un modo que a mí particularmente me ha entusiasmado. Por último, El pelícano, del dramaturgo sueco August Strindberg (“Teatro de cámara”,  Alianza Editorial”) es uno de los retratos más descarnados que yo he leído sobre una madre, una mujer amargada y terriblemente egoísta que proyecta sobre sus hijos su rencor hacia la vida, con un final especialmente impactante y desasosegante. 

2     2.-El mundo editorial afronta retos continuamente, porque el mundo es cambiante y también lo son los hábitos de lectura y las modas, que a veces premian unos géneros y dejan languidecer  a otros. El gran reto, en mi opinión, no estaría tanto en manos del mundo editorial como en las escuelas y colegios, en las aulas, que es donde debería generarse el amor por los libros y el hábito de la lectura: leer para ilusionarse, para disfrutar, para conocer otras vidas y otros mundos. Eso es lo que genera lectores de por vida, generación tras generación, y lo que garantizaría la buena salud del mercado editorial y, por tanto, la esperanza de tantos autores que quieren ver publicada su obra y, en los que ya lo han hecho, el gran sueño de vivir de la escritura.


3.- Tras la publicación de “Antes mueren los que no aman”,  mi proyecto en 2020 es escribir una tercera novela con una nueva investigación policial por parte del teniente de la Policía Judicial de la Guardia Civil Julián Tresser.

4     4.- No podría señalar uno solo, porque en cada etapa de mi vida he necesitado refugiarme en uno distinto de mi lista de imprescindibles. Ahora mismo podría citar “Orgullo y prejuicio” de Jane Austen y “Cumbres borrascosas”, de Emily Brontë.

MARTO PARIENTE


Madrileño, funcionario del Estado y escritor, tuvo una gran acogida de su primera novela: Una bala para Riley. Su último libro es La cordura del idiota una fantástica novela negra rural con personajes muy potentes..
 
1.- Una muesca en la culata al estilo de los pistoleros del lejano oeste; cada libro liquidado en mis manos, una mella en la madera de sándalo. O una marca de tiza en la pared de una celda, cada cinco, una en diagonal para no perder la cuenta que la cabeza ya no da para mucho. Repaso mis cadáveres y no son tantos como desearía. ¿Por qué? Porque este año el grueso de mis lecturas se compone en su mayoría de manuscritos de compañeros, consagrados y noveles, cuyas obras todavía no han visto la luz. Me pidieron silencio y discreción, de manera que no puedo contaros nada, ya que de hacerlo, luego tendría que mataros. Negocios, nada personal y tal, ya sabéis como funciona este mundillo.
Al grano, tres lecturas, que me enrollo más de la cuenta:
-John Harper Fuego, del maestro Joe (se pronuncia “You”) Álamo.
-Metástasis, del profe José Ramón Gómez Cabezas, un tipo muy majo que al parecer vive en un lugar donde tienen aeropuerto.
-¿Quién pilló al bobo feroz?, del capo Sergio Vera Valencia. Una historia negro infantil que hará las delicias de los más pequeños.

2.- Respecto a los problemas a los que se enfrentan el mundo editorial y los autores, el principal, bajo mi optimista punto de vista, es el de la visibilidad. Me parece incomprensible que las grandes librerías no reserven la balda de una de sus estanterías a las pequeñas y mediana editoriales. (Los comercios más pequeños como los de mi amigo José Carlos, se lo curran infinitamente más). En definitiva, como en la tele, lo que no se ve, no existe.

3.- Como en el ajedrez, hay que tener un plan aunque sea malo. Mi plan para el año que viene es comenzar, y si puede ser terminar, una historia crepuscular y fronteriza ambientada en páramos nacionales. 

4.- ¿Libro refugio? Dos, libro y película. ¿Bien? Pues al lío:
No es país para viejos de Cormac McCarthy y Pulp Fiction de Tarantino. Ya sabéis, “-¿qué es lo más grande que se ha jugado a cara o cruz?” (Anton Chigurh) y   “-Hamburguesas, la piedra angular de todo nutritivo desayuno.” (Jules Winnfield, Samuel L. Jackson)

ALAN PITRONELLO


 Chileno, con familia italiana, está afincado en Valencia después de vivir en varios paises . Estudió Historia Moderna y es un apasionado de la historia del siglo XVI. Su primera novela, ganadora del Certamen Internacional de Novela Histórica Ciudad de Úbeda, es La segunda expedición

1.- Este ha sido un año intenso de lecturas y es difícil quedarse con tres títulos, pero he elegido las que me han dejado algo más después de su lectura.
- Una noche con Sabrina Love, de Pedro Mairal (Libros del Asteroide). Su lectura me llevó al Buenos Aires de finales de los años 90, y fue algo especial porque yo también la viví como adolescente. Mairal narra el viaje del protagonista con sinceridad como una road movie y dibuja una realidad de una Argentina que ha dejado de existir. Entrañable y nostálgica.
- La hierba de las noches, de Patrick Modiano (Anagrama). Una gran novela, en especial por su estructura compleja. El autor lleva al lector a descubrir con cierto aire detectivesco hechos ocurridos hace mucho tiempo. Modiano hace un uso increíble del lenguaje y del ritmo narrativo. Su lectura es sumergirse en las sombras de París de la postguerra, de cigarrillos, de bares solitarios y de amores perdidos.
- Voces de Chernóbil, de Svetlana Alexiévich (Debolsillo). Ensayo sobre el que se basó la famosa serie de HBO. La frialdad con la que Alexiévich narra el infierno, directa y sin ningún afán de embellecer el lenguaje, convierte esta lectura en algo único. La realidad y la vida sin paliativos, dura, terrible, desastrosa. Su lectura no deja indiferente a nadie. Desgarradora.    

2.- La mayoría conocemos los retos a los que deben enfrentarse las editoriales hoy en día. Creo que desde siempre el reto principal ha sido la búsqueda de la calidad. Y esto tanto para las editoriales como para los autores. Soy de los que piensan que un texto de calidad, al final, acaba por sobresalir del resto, de la infinidad de novedades que se publican cada semana. 

3.- La siguiente es una novela histórica, ambientada en el siglo XVI. Es una novela de aventuras.

4.- El barón rampante de Ítalo Calvino. Su lectura me llevó a ser escritor. 

NEREA RIESCO


 Nacida en Bilbao, periodista y escritora. Ganó el Premio de Novela Joven Ateneo de Sevilla en 2004 con El país de las mariposas y desde entonces no ha dejado de publicar, a la vez que imparte talleres de creación literaria. Su última novela es Los lunes en el Ritz.

1.- Vivir de noche de Dennis Lehane. Se trata de una novela negra clásica. El Bostón de los años veinte, mafiosos, tráfico de alcohol, amor prohibido… la disfruté muchísimo. Las mujeres de la familia Medina de María Fornet. Es la primera novela de la que soy íntegramente editora. Una mezcla entre realismo mágico y el universo de La casa de Bernarda Alba. Y la tercera, Nueva York de Edward Rutherfurd. La leí para el proceso de documentación de la nueva novela y me encantó lo que el autor hace en este tipo de libros. 

2.- Hay muchas variantes; la piratería es uno de los problemas. La gente no es consciente de que descargarse un libro de forma ilegal repercute directamente el la economía del país (además de ser un robo). El editor actual se debate entre contratar un libro con el youtuber o instagramer de éxito para asegurarse las ventas de sus seguidores o apostar por el descubrimiento de nuevos talentos, a la antigua usanza, con lo que eso supone de apuesta de tirada y promoción.

3.- A finales de febrero o principios de marzo saldrá al mercado mi libro infantil de ajedrez “Pelón el peón y el rescate de la reina”. Intento tener terminada la novela para marzo. Además tengo un proyecto precioso, también para jóvenes lectores, del que aún no puedo hablar porque no está firmado el contrato.

4.- El principito, fue el primer libro “para adultos” que leí en mi vida. Lo releo de cuando en cuando y siempre encuentro algo nuevo en él. Mi obsesión con este libro llega al punto de que lo compro en el idioma nativo de cada país que visito. Lo tengo en edición de lujo, troquelado, en bolsillo, en miniatura…