Siendo un thriller histórico ambientado en Burgos en el albor del siglo XIII, El monasterio de la rosa negra me ha resultado más nuestro, más de aquí, si se me permite la expresión. Hay personajes históricos importantes como protagonistas y otros, los de ficción, que mantienen un nivel alto en cuanto a la credibilidad de la trama. El autor no se saca conejos de la chistera, todo está hilado y acaba resultando una lectura más que entretenida y llena de matices interesantes. Nos vamos a Burgos, pues. Abrigaos.
"DIFERENTES EN LA VIDA, LOS HOMBRES SON IGUALES EN LA MUERTE" . LAO-TSÉ
En el Monasterio de Santa María la Real de Burgos se espera la llegada de Leonor de Aquitania, cuyo propósito no es solo visitar a su hija, Leonor Plantagenet, reina de Castilla por su matrimonio con Alfonso VIII: busca, también, nuevos lazos matrimoniales que engrandezcan su legado. Días antes de su llegada, la todopoderosa abadesa, doña Elvira, ordena plantar un naranjo, ejemplar extraño en esas tierras, y retirar un antiguo arbusto para colocarlo en su lugar. Lo que nadie esperaba es que, en las raíces del arbusto y enredado en ellas, aparezca un esqueleto humano.
Esconder el hallazgo y simular normalidad es la primera orden. El monasterio es famoso no solo por su importancia, ya que fue fundado por quienes son los actuales reyes de Castilla pocos años antes, sino por encontrarse en la ruta de peregrinación a Santiago de Compostela y contar en su interior con un hospital en el que se atiende a enfermos de todo tipo y condición. Allí llega Beatrice, una mujer siciliana con grandes conocimientos en curación y que comenzará a transformar el hospital. A su lado, María, la hija de un noble venido a menos, a la que su padre ha dejado en el monasterio para no tener que seguir manteniéndola, comenzará a aprender sus artes y a compartir su sabiduría.
Sin embargo nuevas muertes se suceden en el monasterio, lo que enrarece aún más el ambiente, ya bastante tenso por las luchas políticas y de poder que están teniendo lugar. La abadesa, doña Elvira, se va a encontrar en el foco de muchas de ellas. Alianzas, matrimonios, el poder de la Iglesia... todo parece afectar de alguna manera al monasterio. ¿Está el asesino dentro de sus muros? ¿Qué le lleva a matar?
El monasterio de la rosa negra nos traslada al interior del monasterio de Santa María la Real de las Huelgas, un lugar que, desde su fundación, fue ganando en importancia e influencia. De hecho, sus abadesas gozaban de un poder y autonomía inmensos, incluso a la hora de impartir justicia y plantar cara a la curia religiosa. La figura de doña Elvira, intrigante y consciente de ese poder, que usa siempre que lo considera necesario, recoge en la novela muchas de esas atribuciones. Su influencia sobre el rey Alfonso VIII también sera importante a lo largo de la novela.
La historia nos deja claras las limitaciones que las mujeres tenían en la época. En el caso de Beatrice, por ejemplo, que, a pesar de contar con unos amplios conocimientos de medicina, debe siempre esconderse tras la figura de un hombre porque sus consejos y remedios se cuestionan y se tienen por inútiles. Para María, porque la decisión de su padre la aleja de su vida y de su familia sin pedirle siquiera su parecer. La reina Leonor, sometida a la obediencia a su marido. Sus hijas, peones en un tablero de ajedrez de alianzas y matrimonios.
Las rutinas habituales dentro del monasterio van apareciendo ante nuestros ojos: sus trabajos, horarios, las relaciones entre las monjas, las rencillas y los afectos. La novela apenas nos saca de sus muros, excepto algún episodio suelto que transcurre en las calles de la ciudad, pero no demasiado lejos. La tensión que se vive en el interior se suma a la que llega de fuera y en la que doña Elvira siempre tiene opinión y forma de hacerla imperar. Sus continuos encontronazos con la curia eclesiástica, debido a los poderes que le han sido otorgados y a las posesiones de tierras y haciendas que se van sumando, provocan un malestar cada vez más intenso. La reina Leonor, que tampoco comulga en demasía con la abadesa, intenta segar la hierba bajo sus pies.
He tenido la impresión de que los crímenes se acaban diluyendo un poco entre las intrigas políticas y religiosas, aunque nunca dejan de estar presentes. El funcionamiento del hospital, renovado y mejorado gracias a Beatrice, comienza a tener una merecida fama, aunque hay quienes no ven bien la influencia de la italiana en muchas de las decisiones. La inesperada llegada de un visitante hará saltar por los aires la tranquilidad de Beatrice y de muchas de las habitantes del monasterio.
Con un estilo directo y un ritmo constante, Joan Barbero nos sumerge en una historia apasionante que no pierde interés en ningún momento. El monasterio de la rosa negra es una lectura ágil, muy entretenida y que nos sirve para interesarnos por algunas figuras históricas menos conocidas, además de ser testigos de una época en la que el peligro musulmán aún estaba muy presente y las batallas no daban tregua. Pero siempre vamos a verlas desde dentro del monasterio, por cómo afectan a quienes se encuentran allí.
Realmente me lo pasé muy bien leyendo esta novela, que no puedo dejar de recomendaros. Me ha hecho querer volver a Burgos y a visitar el Monasterio de las Huelgas. Quién sabe lo que sus muros tienen que contarnos...















