martes, 20 de julio de 2021

PROHIBIDO de Enrique Pérez Balsa

Desde hace ya tiempo las publicaciones de M.A.R. Editor tienen ganada mi confianza, no solo por la originalidad de los planteamientos de sus novelas, sino porque gracias a ellos he descubierto a autores e historias que no pasan sin quedarse, como a veces suele ocurrir. Tengo magnífico recuerdo de un puñado de novelas publicadas por esta editorial y algunas nunca dejo de recomendarlas. Enrique Pérez Balsa resultó ganador del VIII Premio Wilkie Collins de Novela Negra con El edén de las manitas de cerdo, una historia originalísima, muy negra, pero también cargada de ironía y con frases y situaciones que me llevaron a la carcajada, como os conté en su día aquí. Ahora Enrique vuelve al primer plano con Prohibido, una novela sorprendentemente corta, de apenas 130 páginas, pero que, como en la anterior, sabe pegar duro al lector y, al mismo tiempo, contemplar el día a día de su protagonista.

Hay puntos en común con su libro anterior: también tenemos en primera línea a un hombre divorciado y con dos hijos, pero esta vez su vida amorosa se ha reconstruido y vive enamorado de María. Sus hijos son su orgullo y él es policía de homicidios. Pero un caso sangriento y complicado y una revelación inesperada van a poner patas arriba toda su vida.

DOS CARAS DE LA MISMA MONEDA

Jorge Caballero es un padre orgulloso de sus dos hijos: Pablo, que acaba de graduarse, y Charo, que trabaja como pasante en un despacho de abogados. Divorciado desde hace tiempo, la relación con Olga, su exmujer, no es demasiado buena, pero los dos han reconducido sus vidas y sus corazones. Jorge está felizmente enamorado de María, una joven psicóloga, y ha dejado atrás un serio problema con el alcohol. Jorge es policía, ya curtido en su trabajo, y mantiene una buena camaradería con García, su compañero. Ambos son llamados para que acudan al Anatómico Forense, donde se dan de bruces con un caso especialmente brutal: un hombre ha aparecido en su domicilio de la calle Serrano cosido a puñaladas, con los testículos cortados y en la boca y un palo de fregona en el recto

Lo más sorprendente de todo es que la víctima es un ya maduro hombre de negocios, con un nivel de vida muy alto y que, según van descubriendo los policías, era ultraconservador y extremadamente tradicional, homófobo y racista. El piso de la víctima no tenía la entrada forzada y no hay pistas a las que agarrarse para encontrar a los culpables, así que comienzan a investigar su entorno y su empresa. Son cosas pequeñas las que empiezan a no cuadrar demasiado en la biografía del difunto en un caso que se va a complicar mucho y a tomar un camino inesperado. Como inesperada es también la confesión que el mejor amigo de su hijo le hace a Jorge: es homosexual y suele acudir a un local concreto a "pillar cacho". De allí le vio salir un conocido de su padre y tardó poco en contárselo, por lo que le han echado de casa. 


Prohibido, en su brevedad, contiene una fuerte carga de denuncia social pero también es una cada vez más vertiginosa espiral de autodestrucción. Por debajo del caso del asesinato que Jorge Caballero y García investigan, y que no será el único, vamos a conocer en primera persona los infiernos personales de sus protagonistas, la mayor parte de ellos causados por adicciones más o menos visibles. No solo las referidas al alcohol, a las drogas o, incluso, al tabaco en su máxima expresión, sino también al sexo y al deseo. Jorge Caballero cree haber superado su momento más oscuro cuando, sin esperarlo, los cimientos de su vida personal y familiar se resquebrajan. Y siempre hay una botella que puede hacerle volver a la casilla de salida.

Además, la confesión de Álvaro, el amigo de su hijo, despierta en él sentimientos encontrados: por una parte es consciente del peligro que corre el chico acudiendo a antros para ligar con hombres mayores y, por otro, se siente cada vez más tenso al saber que Álvaro siente algo por él. Todos los andamios y refuerzos que Jorge Caballero ha ido construyendo en su vida en los últimos años se tambalean peligrosamente.

Os decía al principio que había similitudes entre la novela anterior de Enrique Pérez Balsa y esta, no solo es cuanto a las características personales del protagonista. También se toca de nuevo el tema de la prostitución masculina, aunque esta vez de una manera más sórdida, y ya no hay tanto humor negro cargado de mala leche. Prohibido es más oscura, sobre todo porque Jorge tiene muchos demonios personales en la mochila y, aunque las terapias y el amor de María le han hecho renacer, de alguna manera, el peso de lo que ha sido y de lo que podría volver a ser empieza a ser excesivo.

Prohibido lanza también muchos mensajes acerca de la relación con los hijos y cómo la mayor parte de las veces los padres no tenemos ni idea de cómo son ni lo que hacen cuando no los vemos. Tenemos una imagen creada de ellos en función de nuestra vida familiar y personal, pero cuando salen de casa sus perpectivas cambian. Aquí seremos testigos fundamentalmente de la relación de Jorge con su hijo Pablo (ya que a su hija solo la conoceremos al principio y ya no vuelve a aparecer) y la de Álvaro con sus padres, aunque de esta sabremos lo que Álvaro cuenta... hasta que Jorge decide acudir a las fuentes para saber más.

Aunque me ha resultado fácil sentir simpatía por Jorge (a pesar de que no he entendido, en algunas ocasiones, sus reacciones), tanto Álvaro como Pablo me resultaron odiosos desde el comienzo. Álvaro por manipulador y Pablo por sus habilidades de niño mimado que cree que puede manejar a su padre con el recurso tan manido del chantaje emocional. María, en toda la historia, es el faro, la luz que orienta a Jorge, su asidero, pero él no siempre sabe encontrar el rumbo.

Prohibido es una lectura estupenda para pasar una tarde muy entretenida. Se lee del tirón, tiene un crimen sangriento, una investigación que va a deparar muchas sorpresas y varios escalones hacia el infierno bajo los pies de Jorge Caballero. Quizá he echado de menos un poco más de detalle en algunas explicaciones y escenas, pero lo importante, lo fundamental, está todo delante de nosotros y, como narración, funciona perfectamente. Y deja un posito de escalofrío muy reconocible. Siempre hay algo en lo prohibido que atrae sin remedio.

miércoles, 14 de julio de 2021

GEAS MUJERES QUE ESTUDIAN LA TIERRA de Rosa María Mateos y Ana Ruiz Constán

Uno de los grandes puntales de mi vida son mis amigos, personas maravillosas que han ido llegando a mi vida de diferentes maneras para quedarse y que tienen la capacidad de saber estar siempre cuándo los necesito, aunque en estos tiempos extraños verse y abrazarse sea solo un recuerdo feliz. Hoy quiero homenajear, con este post, a mis amigas, mujeres extraordinarias, inteligentes, capaces, brillantes cada una en su campo o en sus vidas, de las que no dejo de aprender y de las que me siento muy orgullosa. Y especialmente va dedicado a mi querida Conxi Ayala que, a pesar de la distancia física (ella vive en Barcelona), siento siempre muy cerquita. Con un bagaje formativo y laboral tremendo, una cultura que apabulla y un carácter acogedor, tranquilo y divertido, sabe perfectamente cómo dar alas a mi curiosidad. Hace pocas semanas me habló de un libro especial, perfecto para dar a conocer la labor investigadora y científica de un grupo de mujeres que a mí me resultaron completamente desconocidas. Un libro escrito por dos geólogas e ilustrado con belleza por Nívola Uyá y, ni corta ni perezosa, me lo regaló. 

Ha sido todo un descubrimiento feliz: primero porque me encantan las biografías y aquí tenemos las vidas de doce pioneras de la geología que, seguramente, tampoco os sonarán de nada a vosotros pero cuyos logros marcaron camino. Es también, creo, una lectura ideal para lectores más jóvenes y para poner en valor el papel de la mujer en la ciencia. Además la edición es preciosa. No se puede pedir más.

ESCUCHANDO LOS SUSURROS DE LAS MUJERES

Cuando terminé de leer el libro, me decidí a contactar con Rosa María Mateos, una de las autoras, y le pedí que fuera ella, junto con Ana Ruiz Constán, quienes presentasen el libro en este post. Aquí os dejo sus palabras:

"Geas: mujeres que estudian la Tierra se gestó en el seno de la Comisión Mujer y Geología de la Sociedad Geológica de España, un grupo de compañeras que despliegan un gran entusiasmo por visibilizar el papel de la mujer en las Ciencias de la Tierra. La idea era sacar del olvido a esas científicas que contribuyeron notablemente a mejorar el conocimiento de nuestro planeta y que pasaron desapercibidas para la historia de la Ciencia y los libros de texto.

La Comisión nos propuso escribir las biografías de 12 grandes pioneras de la geología mundial y darles una nueva vida a través de las ilustraciones de Nívola Uyà. ¿Cómo seleccionarlas? Decidimos que lo mejor era abrir un amplio abanico de nacionalidades, disciplinas y épocas, con el objetivo de ofrecer una dilatada visión del papel de la mujer en la geología a lo largo del tiempo y el espacio.

Una vez elegida la docena de protagonistas, comenzamos una minuciosa investigación de sus vidas, consultando las más diversas fuentes.  Además, recopilamos información adicional para cada una de ellas: fotografías, herramientas de trabajo, mapas, viajes y los resultados de sus investigaciones. Cada biografía quedó sintetizada en menos de 500 palabras, un breve texto literario con la pura esencia del personaje.

Y aquí le pasamos el testigo a Nívola Uyà, que con sus pinceles convirtió los textos y el material gráfico en una estampa viva de las pioneras. Las damas de la geología aparecen en faena ante nuestros ojos, acompañadas por sus artilugios, símbolos y distintivos. 

Y a partir de este momento comenzó la siguiente fase, menos creativa pero también necesaria: hacer posible que GEAS esté hoy en vuestras manos." 

Me parece fundamental destacar la labor de investigación que las autoras han llevado a cabo y también la gran selección que han hecho, porque son todas las que están pero no están todas las que son. Vamos a conocer, en este libro, doce biografías. Como la de Mary Anning, que consiguió en pleno siglo XIX desenterrar el cuerpo del primer ictiosaurio y que aprendió sobre fósiles de forma autodidacta, además de cuestionar las teorías creacionistas. La de Florence Bascom, hija de una sufragista, que obtuvo el doctorado en Geología en 1893 y puso en marcha nuevas técnicas para el estudio de las rocas; tales fueron sus avances en diferentes campos que hasta un cráter de Venus lleva su nombre. Sabremos también los pormenores del trabajo de Inge Lehmann, que se especializó en sismología y que, entre sus muchos trabajos, descubrió una nueva frontera entre el núcleo externo líquido de la Tierra y su núcleo interno duro.

Fascinante es la historia de Marguerite Thomas Williams, una visionaria sobre la relevancia de la actividad humana como agente de cambios geomorfológicos pero que, además, tuvo que luchar no solo por ser mujer, sino por ser negra en los EEUU en un momento en que para ellos aún no existían derechos. Fue la primera persona afroamericana en obtener un doctorado en Geología en 1942. O la de Dorothy Hill, la geóloga con más distinciones hasta la fecha en su disciplina y que, además, era una consumada deportista. Me ha encantado de forma especial la vida de Mary Laekey, la única que me sonaba, que identificó los restos de Homo Habilis que contaban con 1,75 millones de años y que fue una brillantísima paleontóloga. Mareta Nelle West, la primera astrogeóloga y la única mujer en el Equipo Experimental de Geología de la NASA en la misión del Apolo 11. O Marie Tharp, geóloga y matemática, que descubrió la grieta en medio de la dorsal Atlántica que dio credibilidad a la teoría de la Deriva Continental.

También hay españolas, como Carmina Virgili i Rodon, apasionada de las alteraciones del clima que provocaron extinciones masivas y que impulsó la presencia de mujeres en los claustros de las universidades españolas. De México es originaria María Fernanda Campa Uranga, la Chata, ingeniera geológica que, durante años, exploró los yacimientos petrolíferos de su país. Y de Francia, Katia Krafft, física y geoquímica, con pasión por los volcanes y que, junto a su marido, fueron pioneros en fotografiar y filmar volvanes a poca distancia de la lava y que, con las muestras que tomaban, permitieron desarrollar investigaciones muy interesantes. Finalmente, Kathryn Dwyer Sullivan, doctora en Geología, que acabó siendo astronauta de la NASA y que fue la primera mujer en realizar un "paseo espacial" para mostrar que el Challenger podía repostar en órbita.

Escrito de un modo muy ameno, GEAS Mujeres que estudian la Tierra, es todo un canto al trabajo de las mujeres, capaces de cualquier cosa y de enfrentarse a lo que hiciera falta para conseguir sus objetivos. Un hermoso homenaje a doce pioneras que abrieron caminos o allanaron otros que estaban intransitables, que se sobrepusieron al desprecio por su condición o su raza y consiguieron metas y descubrimientos que han permitido el imparable avance de la ciencia. Si le sumamos las bonitas ilustraciones que acompañan el texto, tenemos un libro que es un regalo en sí mismo y que nos va a dejar más de una sorpresa. 

Recientemente este libro ha conseguido el Premio a Libro Ilustrado en el Concurso Internacional Ciencia en Acción ¿Os venís a conocer a estas doce mujeres de bandera?


 


 

 

 

 

martes, 6 de julio de 2021

LA MITAD DEL MUNDO QUE FUE DE ESPAÑA de Ramón Tamamés

Hablar de Ramón Tamaés es hablar de una de las figuras más importantes del siglo XX en España, sobre todo tras la transición, a nivel económico y político. Su trayectoria pública en los campos de la economía, historia, política y ecología es sobradamente conocida y, además, es un brillante conferenciante y un escritor impecable de libros de Historia que tocan temas muy variados: desde Hernán Cortés a Franco, por poner un solo ejemplo. La publicación de La mitad del mundo que fue de España enseguida me interesó porque, como ya he dicho en otras ocasiones, creo necesario recordar lo que fuimos para entender lo que somos y estoy bastante cansada y, a veces, hasta indignada del uso trapacero que ciertos sectores hacen de nuestra Historia, del constante "revisionismo" y de echarnos piedras a nuestro propio tejado. Cualquier otro pais, con solo la décima parte de nuestro devenir, se erige en potencia salvadora de la humanidad y se pone de ejemplo, escondiendo episodios vergonzosos o derrotas que no les interesa recordar. Incluso exterminios que sí lo fueron, no como los que muchos nos adjudican. 

En este libro Ramón Tamames pone negro sobre blanco lo que muchos historiadores olvidan y lo que otros "enterados" denigran. El proyecto de globalización histórica que España llevó a cabo entre en los siglos XVI y XVIII fue de una enormidad única. Un imperio, como se decía, "en el que no se ponía el sol" y que pretendía ser España siempre, aquí y en las Molucas, que también fueron españolas. Una obra de divulgación fabulosa, brillante, sin patrioterismo rancio pero sí exponiendo, explicando y poniendo en valor gestas y hechos que hoy tenemos practicamente olvidados. Y es que no podemos dejar de recordar. 

EL SPANISH LAKE

En La mitad del mundo que fue de España, Ramón Tamames nos hace un recorrido por los cuatro siglos en los que hubo presencia española en todo el planeta y nos va a descubrir las grandes navegaciones, las rutas marítimas descubiertas, las exploraciones, los descubrimientos. No es un libro que deba leerse de un tirón, es un magnífico texto de consulta, ideal para tenerlo a mano tras la lectura para acudir a él si nos surge una duda o alguien dice algo que nos chirría profundamente, que ya conocemos la soberbia sabelotodo de más de uno. Además del texto, el libro viene cargado de imágenes, para poner cara a los protagonistas de los hechos que se cuentan, y de mapas muy interesantes que ponen de manifiesto no solo la gran labor de documentación, sino que nos van a descubrir territorios y lugares que fueron españoles y de los que ya no se habla.

A lo largo de sus más de quinientas páginas, que os aseguro que no se hacen pesadas en absoluto, se nos hablará de las consecuencias de los viajes de Colón y lo que supuso su descubrimiento, viajaremos con Elcano y Magallanes, con Urdaneta y su tornaviaje, un hito importantísimo en las rutas de navegación. Conoceremos los detalles de la Expedición Malaspina y la tan mencionada últimamente Expedición Balmis. Nos trasladaremos a las Molucas, a las Indias Orientales, a las expediciones de las Islas Galápagos y las Filipinas, conoceremos las navegaciones del Pacífico Sur con Álvaro de Mendaña. Tomaremos conciencia de la participación española en la Guerra de la Independencia de los EEUU, tan silenciada y tan eclipsada por la propaganda francesa, que se arroga el protagonismo, de la mano del gran Bernardo de Gálvez (cuyo retrato cuelga en el Congreso de los EEUU y una ciudad lleva su nombre: Galveston) y Diego de Gardoqui. Y seremos testigos de la llegada de españoles a tierras de Alaska y Canadá, dónde aún queda una Córdova, un Port Ángeles y un estrecho llamado Juan de Fuca, entre otras denominaciones, a pesar de los cambios realizados en los siglos posteriores.

En el encuentro que mantuvimos en el Club de Lectura con Ramón Tamames, hablando de la leyenda negra creada por ingleses, franceses y holandeses que nos adjudica a los españoles lo peor de lo peor, nos explicó que la respuesta a ella no es más que la envidia. Al fin y al cabo, España era el gran imperio de ultramar, el primero de estas características, y lógicamente el resto de potencias europeas envidiaban la expansión, las riquezas y las tierras. También desmontó el tan manido tema del genocidio, hecho que ya ha sido refutado por historiadores y hasta arqueólogos. Lo que hubo en las tierras que pasaban a ser españolas era el mestizaje y la búsqueda de alianzas. Es inviable que Hernán Cortés, con apenas cuatrocientos hombres, sometiese a un imperio como el azteca, con varios millones de pobladores. 

 

Sí nos explicó que al principio de la conquista, en las Antillas, el pueblo taíno sí se vio diezmado porque se les puso a trabajar duro para cultivar las tierras. De ese error surgieron las leyes de protección de los indios. A partir de Cortés las cosas cambiaron y la creación de las encomiendas protege los derechos y la integridad de los nativos. Pero las infecciones y las enfermedades, que los españoles ya habían superado o sufrían en su versión más leve, a ellos les atacó con fuerza. La invasión microbiana sí existió.

Escrito de manera amena, Ramón Tamames nos narra los hechos históricos con objetividad pero dándoles la importancia que merecen y eso es algo que, creo, debemos reivindicar y dejar de considerar que lo que hicieron otras naciones fue algo encomiable y tirar por los suelos nuestra Historia, nuestro pasado y todo lo conseguido. Las universidades fundadas, en las que se permitía el estudio a los nativos, las ciudades de nueva planta, los matrimonios mixtos, autorizados desde pocos años después de la llegada a América... y conviene recordar que los movimientos de independencia de las naciones iberoamericanas fueron dirigidos por criollos, por descendientes de españoles. Y esos movimientos, al contrario de lo que sucede con los paises emancipados del imperio inglés, que retoman las costumbres y políticas anteriores a su conquista intentando "borrar" hasta el inglés, producen una transformación, no una novación: paises nuevos pero partiendo de lo que ya habían instituido los españoles, desde la lengua a la administración.

Alexander von Humboldt, el gran geógrafo alemán, dijo en su día que no había territorios en el mundo mejor administrados que los españoles. Quizá deberíamos pensar un poco antes de lanzar ciertos mensajes a los cuatro vientos. 

"Este libro no es (...) el resultado de una nostalgia de pasados gloriosos. Ni son tampoco estas páginas muestra del nacionalismo hispano de otros tiempos. En lo fundamental, a lo que aspiran es a afrontar la Historia, tantas veces tergiversada, como sucedió claramente con algunos de los que se consideran gloriosos hispanistas de los siglos XVIII y XIX: William Robertson, Guillaume Thomas Ryan, Robert Watson...y otros. Así las cosas, estas páginas son, sencillamente, una 'Historia verdadera', que diría don Bernal Díaz del Castillo. Y casi increíble, como también reza el subtítulo de mi libro." - Ramón Tamames.



 

martes, 29 de junio de 2021

NOCHE Y NIEBLA EN LOS CAMPOS NAZIS de Mónica G. Álvarez

Retomo el blog, después de unas semanas de puro agotamiento mental, con un libro de esos que, a priori, no elegiría. No porque carezca de interés ni porque no sea un gran ensayo, que lo es, sino porque a mí todo lo que tenga que ver con los campos de concentración me escuece mucho en el alma. Por eso procuro alejarme de ellos en lo posible. Lo que me decidió a leerlo fue que, según vi en el dosier de prensa, eran historias de superación y de esperanza, de once mujeres españolas que consiguieron sobrevivir al horror del campo de Ravensbrück y rehicieron sus vidas. Historias que, en muchos casos, ellas mismas no contaron en primera persona, sino a sus hijos o familiares más cercanos que son sus mejores valedores hoy día. Incluso hubo alguna que procuró no contar gran cosa sobre aquella experiencia terrible y han sido sus descendientes los que han reconstruido lo que sucedió.

Mónica G. Álvarez se ha documentado, ha buscado a las que aún viven o a quienes podían hablar de ellas, ha viajado al propio campo de concentración y se ha empapado del dolor que siguen destilando sus muros. Pero sobre todo ha reconstruido las vidas de once mujeres valientes que supieron superar la peor de las experiencias y cuyo legado debe ser conocido y reconocido. 

EL INFIERNO EMPIEZA AQUÍ

Escuchar los nombres de los campos de concentración provoca un escalofrío muy reconocible en cualquiera con un mínimo de sensibilidad. A mí me sucede siempre. Campos de barracones en los que la labor de matar se convirtió en un engranaje muy bien engrasado: primero se mataba la identidad, la humanidad de los allí recluidos, se les reducía a números y a despojos humanos vestidos a rayas y marcados como a reses, y después se les mataba físicamente. Montañas de muertos. Ni piedad, ni dignidad, ni derecho a nada más que a desaparecer. 

Entre los miles de prisioneros que el Tercer Reich decidió que había que exterminar en aquella "Solución final", que aún espanta por su metódica frialdad, un grupo de mujeres españolas, la mayoría huidas a Francia durante de Guerra Civil (incluso militando en la Resistencia Francesa) acabaron en esos campos. A la mayoría se las registró como Nacht und Nebel, Noche y Niebla, una categoría temida por encima de otras ya que estaban condenadas a la cámara de gas después de vivir en las peores condiciones y de sufrir innumerables humillaciones.

Noche y Niebla en los campos nazis, escrita con vigor periodístico pero sin perder de vista las desgarradoras experiencias de estas mujeres, nos habla de once supervivientes que hicieron lo posible por no perder su propia humanidad, por levantarse una y mil veces, por luchar contra un monstruo enorme y aterrador que las amenazaba día tras día. Es un libro directo, real, tal como merecen sus protagonistas. No se hurtan escenas o situaciones que nos van a erizar la piel, atrocidades médicas, castigos que hoy creemos imposibles, pero es necesario que nada de todo aquello se olvide.


Todo lo que se recoge en este libro debería servir como concienciación, tanto para las nuevas generaciones como para los que ya tienen cierta edad, porque enseña a cómo poder reconocer el odio, darnos cuenta de que ese odio es capaz de transformarnos en lo peor y cometer actos que no parecen humanos. Las once historias que la autora nos trae tienen como base común que todas ellas, las mujeres protagonistas, fueron deportadas desde Francia y, como la propia autora nos confesó en el encuentro que mantuvimos con ella, ninguna de ellas hubiera podido ser contada sin la ayuda de sus familiares, que llenaron los huecos vacíos y hablaron de su vida como madres, esposas y abuelas. 

A fecha de hoy, estas once mujeres, como tantos otros asesinados o supervivientes en los campos, han sido olvidadas. Nunca se las ha reconocido ni se les ha rendido ningún tipo de homenaje. "Al margen de cualquier ideología política", decía Mónica, "deberíamos hacerlo y reconciliarnos. Igual que con todo lo referente a la Guerra Civil, la reconciliación es necesaria para sanar las heridas, no para reabrirlas". 

En el libro se nos cuenta que estas once mujeres hallaron su motivación para resistir en sus convicciones ideológicas, pero Mónica nos aseguró que no creía que esta fuese su razón única. El amor ayudó siempre. Amor a sus semejantes, a sus compañeras de infierno, al marido, a la pareja, a la familia que habían dejado atrás. En los campos de concentración, para sobrevivir, necesitabas agarrarte a algo fuerte. Hubo quienes lo hicieron a su fe, cada asidero era importante. Da igual de qué se tratase.

Cada capítulo y cada biografía van encabezados por una frase que no es de la autora sino de cada una de las protagonistas. Algunas de ellas han podido ser contadas por ellas mismas, pero en otros casos ya no podía ser, por lo que son otros quienes les dan voz, generalmente sus hijos o su familia más cercana. También cada capítulo se inicia con una anécdota curiosa de la protagonista, algo dulce o amable que, al igual que la frase, las represente, nos cuente con una pequeña pincelada cómo eran o como siguen siendo. El orden de las biografías se basa simplemente en el orden cronológico de su llegada a Ravensbrück, porque de eso sí que hay registros. Es realmente complicado no meterse hasta el cuello en cada una de las historias, aunque nos hielen el alma, porque son las víctimas las que hablan.

Noche y Niebla en los campos nazis es una lectura que duele, sí, pero realmente necesaria porque no podemos olvidar nada de lo que sucedió en el holocausto. En un momento histórico en que muchos se empeñan en reconstruir la historia a su gusto, negar realidades o falsear lo que sea necesario, libros como este hacen falta. Mónica G. Álvarez ha hecho un trabajo muy brillante para sacar a la luz once pedazos de Historia con mayúsculas, aunque para ellas sea solo su historia, la de su vida, la de sus recuerdos. Os invito a conocerlas.

jueves, 3 de junio de 2021

AGUA DE LUNA de Juan Ramón Lucas

En nuestro club de lectura siempre recordamos en primer encuentro que tuvimos con Juan Ramón Lucas, tras publicarse su primera novela, La maldición de la casa grande. Se celebró en el Hotel de las Letras, en Madrid, y lo que empezó siendo un encuentro más o menos al uso, se convirtió en una charla distendida y muy divertida en la que hubo tiempo hasta para que Juan Ramón nos enseñase fotos y curiosidades del protagonista de su novela en su propio teléfono móvil. Fueron más de tres horas que se pasaron en un suspiro. La novela, además, nos sorprendió por ser una gran narración de un momento y un lugar de nuestra historia bastante desconocidos. La noticia de la nueva novela de Juan Ramón me supuso una alegría, tenía muchas ganas de ver su evolución como escritor.

Agua de luna no tiene nada que ver con La maldición de la casa grande, hay un cambio sustancial tanto en el tema como en la forma de escribirla, incluso yo diría que, tal vez porque el tema lo requiere, hay mucha más inmediatez, más tensión, más ligereza en la narración y en los diálogos. También es completamente actual y eso requiere adaptarse a los modos, hechos y actitudes de hoy día. Y por qué no decirlo: asusta un poco, algo más a quienes tenemos hijos, al darnos cuenta de lo vulnerables que somos frente a Internet y las redes sociales y a cómo podemos perder lo que más amamos sin darnos cuenta siquiera de qué demonios ha pasado. Una novela que nos da mucho que pensar.

DEL AMOR Y OTROS DOLORES

Julio Noriega y Alicia Lebrato forman un matrimonio triunfador y brillante. Ella es una afamada periodista y él un actor conocido y reconocido. Tienen una hija, Greta, que ya ha cumplido los 18 y que en muchas ocasiones se siente sola. En un viaje a Almería con sus amigas conoce a Khaled Hassani, un hombre de negocios iraquí que, al parecer, se dedica al comercio de fruta y verdura. Greta queda fascinada y, tratando de buscar información sobre él, comienza a indagar en internet y a encontrar páginas relacionadas con el islamismo. Ese es el inicio de la ruptura de la vida presente de Greta, que aspiraba a ser actriz y llevar una existencia parecida a la de su familia. Todo da un vuelco inesperado y amenazante.

Cuando Greta desaparece, su padre inicia también un viaje paralelo al de su hija. Encontrarla se convierte en su único fin, aunque para ello tenga que tratar con personas capaces de matar o morir matando. Los caminos de ambos les llevan a un territorio hostil, peligroso y desconocido en el que el bien y el mal, la verdad y la mentira y el dolor y la esperanza se mezclan de tal modo que pierden su propia naturaleza. Julio Noriega dejará atrás al hombre tranquilo y casi conformista que era, desafiándose a sí mismo, con tal de recuperar a su hija. 

Como os decía antes, esta novela provoca un escalofrío muy reconocible en cualquier lector, pero especialmente a quienes tenemos hijos. Todos hemos temido que, a través de las redes sociales, contacten con cualquier tipo de depredador que pueda destrozarles la vida. Lo que le sucede a Greta en Agua de luna es algo que puede sucederle a cualquiera, nadie está libre de este tipo de cosas. Greta vive un gran desencuentro con sus padres, tiene carencias afectivas que se agravan tras una decisión que afecta a su abuela, con quien tiene una gran confianza y a la que adora. Esta novela, en gran parte, nos habla de cómo pueden saltar las relaciones familiares en pedazos en el momento más inesperado y, en especial, de la falta de comunicación entre padres e hijos.

Cuando la abuela de Greta se va, se lleva con ella también la infancia de la chica. Se va su referente y su ancla emocional. Este es el giro fundamental de la novela porque, aunque el vínculo con su abuela sigue existiendo, ahora hay una distancia física que a Greta se le hace inmensa y es cuando empieza a cambiar. Lo tiene todo, pero no lo que de verdad necesita, que es el afecto de los suyos. Y ahí Juan Ramón es cuando empieza a llevarnos a un terreno inquietante y peligroso: la vulnerabilidad ante el ciberespacio. Ante esos anzuelos que se tienden muy fácilmente, que no parecen inseguros ni dañinos, pero capaces de "pescar" a cualquiera

Los integristas usan las redes y ese ciberespacio basándose en el engaño, ofreciendo un mundo que no es real, totalmente idealizado, en el que ofrecen un gran campo de oportunidades a los jóvenes. Usan el lenguaje más adecuado, seducen, convencen... Muchos jóvenes quieren escapar de la realidad que viven habitualmente y se lo creen, creen en ese mundo de color de rosa que les están mostrando aunque detrás esté el mismísimo infierno. Caen en certezas que les graban a fuego, como que son necesarias ciertas muertes para conseguir el ideal de vida y sociedad. Si, además, hay carencias afectivas o problemas familiares, tienen mucho campo abonado.

La familia de Julio, Alicia y Greta, acomodada y conocida, es la manera que tiene Juan Ramón Lucas de hacer que la sociedad en la que viven se conmocione por lo que les está pasando cuando la niña desaparece. Ninguna familia está libre de que algo así le pueda suceder, pero poniendo en el punto de mira a personas famosas, la onda expansiva de la desaparición es mucho mayor. Gracias a ello puede hablar, aunque lo hace de un modo un poco tangencial, del papel de los medios de comunicación en casos como este.

Agua de luna es una novela que impacta, emociona y crea preguntas. Nos hace enfrentarnos a una realidad que está ahí, más cerca de lo que creemos, y lo hace a través de dos hilos argumentales: el de Greta y el de Julio. Dos viajes, dos modos de enfrentarse a la realidad, dos verdades o dos mentiras. A mí me ha provocado más de un escalofrío, pero creo necesarias novelas como esta. A veces la realidad es cruel, dura y nos golpea cuando menos lo esperamos. Os la recomiendo.


martes, 1 de junio de 2021

ESPÍAS DEL IMPERIO de Fernando Martínez Laínez

Si hay una época histórica que me encanta es aquella en la que los Tercios españoles dominaban Europa. Mal pagados y con carencias de todo tipo, sobre todo en el llamado Siglo de Oro, tuvieron en jaque a base de valor (y muchos redaños, que diría mi admirado Reverte) a los ejércitos de todas las potencias del momento, que los temían como a una vara verde. Conocí la escritura de Fernando Martínez Laínez gracias a su fantástica trilogía de los Tercios (Las lanzas, La batalla y El declive), pero su producción es extensa. Posteriormente pude conocerle personalmente en el marco del Certamen de Novela Histórica de Úbeda y guardo un maravilloso recuerdo de mis charlas con él, ya que compartimos mesa y mantel en más de una ocasión. Escucharle es aprender y caminar por la Historia. 

El libro que hoy os traigo, Espías del Imperio, es un ensayo fascinante sobre los servicios secretos en la época de los Austrias escrito, además, con ligereza, de modo casi periodístico y aportando tantos detalles  curiosos, tantas historias no contadas o poco conocidas, que la lectura se vuelve irremediablemente adictiva. Un tributo, como explica el autor, a todos aquellos que arriesgaron su vida para defender los dominios españoles sin esgrimir una espada y a base de información e inteligencia.

GUARDIANES DE SECRETOS

La tan traída y llevada leyenda negra acerca de España, de la Monarquía Hispánica, de nuestros reyes y de los españoles en general ha hecho que, a lo largo de los siglos, nuestros servicios de inteligencia fuesen menospreciados por "especialistas" extranjeros, sobre todo ingleses y franceses. Pero la trascendencia que estos servicios tuvieron en los movimientos políticos de la época y en el desarrollo de las guerras fue importantísima, fundamental... y, como siempre, silenciada y despreciada. Pero es un hecho indiscutible que en la España de los siglos XVI y XVII tuvo los más eficaces y dinámicos servicios de inteligencia, con una amplísima red de agentes que trabajaban sin descanso y que fueron una herramienta decisiva en la toma de decisiones políticas, económicas y militares.

En Espías del Imperio, Fernando Martínez Laínez recoge y expone información sobre cómo actuaron algunos de estos agentes y espías, entre los que sobresalen nombres tan conocidos como Miguel de Cervantes, Francisco de Quevedo, Juan de Idiáquez (espía personal de Felipe II) o Francisco e Aldana. Espías que, con su trabajo y con la información que recogían dieron forma al proyecto gobernante de la Casa de Austria en España y en el mundo. 

Los siglos XVI y XVII fueron los de mayor relevancia de España en el mundo, en un momento en que nuestros territorios ocupaban buena parte de Europa, América y el Mediterráneo, además de otras posesiones. El Imperio Español era el más grande y poderoso, por eso el resto de potencias europeas lo tenían como enemigo, si bien las relaciones comerciales y diplomáticas siempre estaban activas. Fernando, en el encuentro que mantuvimos con el Club de Lectura, nos confesó que este libro nace del cabreo contra la leyenda negra y demostrar que esa insignificancia o chapucería que nos colocan en cuanto a servicios secretos no es más que una falacia creada por las bibliografías inglesa y francesa, que siempre buscan arrimar el ascua a su sardina.


Digan lo que digan estos enemigos históricos de España, nuestra inteligencia fue la más importante, con grandes éxitos que ellos se empeñan en ocultar y que funcionaba como un reloj, magníficamente estructurada y construida. Conoceremos, por ejemplo, la figura de Juan de Idiáquez, maestro de espías y brazo derecho de Felipe II, con quien se entendía muy bien. Él fue fundamental para el desarrollo de nuestros servicios de Inteligencia. 

Espías del Imperio es una obra divulgativa, sí, pero sobre todo es una lectura entretenidísima que nos aporta mucha información sin hacerse pesada. El autor usa un lenguaje sencillo, "engrasando" las partes que pudiesen resultar más densas con jugosas anécdotas, como si se tratase de una crónica periodística al alcance de cualquier lector. Y es que el factor humano era fundamental en aquella época, sobre todo por las distancias y los tiempos necesarios para hacer llegar las noticias. Felipe II, por ejemplo, revisaba todos y cada uno de los documentos que le llegaban y de todo se dejaba constancia, como prueban los archivos de Simancas, Roma o Bruselas. Los mejores correos de la época eran los españoles, de los que se encargaba la familia alemana Thurn y Taxis. ¿Adivináis de dónde viene el nombre de los actuales taxis?

Fernando Martínez Laínez es un gran narrador que conoce, además, muy bien los resortes de la narrativa periodística. Los capítulos, por ejemplo, dedicados a Francisco de Quevedo, que fue el hombre mejor informado de Italia, son una delicia. Y es que muchos de los espías no eran profesionales como tales, sino soldados, de ahí su estupendo conocimiento del terreno. Por su labor militar, en muchas ocasiones debían desempeñar labores de inteligencia y lo hacían por sentido patriótico, no vivían de ello, aunque sí consta, por ejemplo, que a Miguel de Cervantes le pagaron un viaje al norte de África.

Es imposible pensar en una gran potencia como era España en aquel momento sin entender que contaba con un poderoso servicio de inteligencia. Este libro sirve para conocer las bambalinas de la escena principal, la que consta en primer plano en los libros de Historia. Detrás se movían los hilos, los intereses, los movimientos políticos, la guerra secreta. Si no se tienen en cuenta estos aspectos, la Historia está incompleta. Os invito a conocer un poco más esa parte trasera de la Historia, vais a encontrar muchos motivos para sorprenderos.

viernes, 21 de mayo de 2021

CHANKORO de Jesús Salviejo

Recuerdo con cariño las pocas veces que he pisado tierras portuguesas, quizá porque eran tiempos más felices o por esa sensación de que estás en casa de un familiar que te acoge. Tenemos Portugal muy cerca y, sin embargo, nos resulta extrañamente desconocido a pesar de que nuestra Historia, tradiciones y pasado han ido en muchas ocasiones de la mano. No he tenido la suerte de visitar Lisboa, es una de mis ciudades cercanas pendientes, pero quienes han estado siempre me hablan de esa atmósfera especial y antigua, algo melancólica pero luminosa, su manera de mirar al Atlántico como horizonte y fin. 

En Chankoro, de Jesús Salviejo, me he encontrado una mirada un poco más amarga, porque los personajes que la habitan llegan del sufrimiento. Con todo es una novela que me ha sorprendido por su originalidad, por cómo nos presenta el Portugal previo a la Revolución de los Claveles, que hoy nos parece tan lejana y, en realidad, casi fue ayer. Y por unos protagonistas diferentes, que, a pesar de llevar grandes costuras en el alma, quieren seguir adelante, quieren vivir y ser libres.

LA NIÑA DE TODAS PARTES

En el Portugal de 1974 aún se vive bajo la dictadura de Estado Novo, sometido a una gran represión ejercida por la Policía Internacional y de Defensa do Estado. Además es un país en guerra por sus colonias, que todavía viven ancladas en el viejo sistema de gobierno. Stela Soares, huérfana de la guerra de Mozambique, viaja al exilio tras haberlo perdido todo. En ese viaje conocerá a la señora Chan, una "mujer de consuelo" china, superviviente de la matanza de Nanking a manos del Ejército Imperial japonés, y también con el señor Cohen, un viejo anticuario judío que salió con vida de la Pequeña Viena de Shangai, una especie de gheto en esa ciudad para judíos que escapaban del horror del nazismo. Los tres intentan con todas sus fuerzas recuperar sus vidas y tratar de dejar atrás unos pasados que los lastran. El final de su camino es la libertad.

Chankoro es un canto a esa libertad, la libertad que quienes estamos acostumbrados a ella casi ni le prestamos atención. Los tres protagonistas buscan escapar de las cadenas que los ataban y no tener que perdir permiso para vivir. Quieren rehacer sus vidas, quieren curar las heridas de un pasado que aún duele, por eso no dejan de tener esperanza. También es una historia de supervivencia, de agarrarse a lo importante, a la amistad, a la lealtad y al cariño, para seguir dando pasos adelante.

De estos tres personajes principales iremos conociendo sus vidas a lo largo de la novela y también los infiernos particulares de cada uno. Se han cosido como han podido las heridas y lo único a lo que aspiran es al volver a respirar libres y en paz. De los tres nos sentiremos muy cercanos, es fácil encariñarse de ellos, pero Stela, la narradora en primera persona de la novela, quizá es la que nos despierta más ternura.

La recreación que el autor hace de la Lisboa del momento es preciosa. Una ciudad que se nos presenta hermosa incluso en sus peores días, con una atmósfera casi mágica, llena de nostalgia, pero que también nos deja sentir en cada esquina el espíritu de la rebelión que se acerca. Lisboa se prepara, sin saberlo, para una vida nueva, muy diferente de la que sus habitantes conocen, en la que la luz ilumine todo, hasta el último recoveco de un régimen agotado y caduco, basado en la represión y el mantenimiento a cualquier precio de sus colonias. 


Escrita con fluidez, la narración no se atasca en ningún momento. Todo queda engarzado, cerrado, como un regalo bien empaquetado. El estilo de Jesús Salviejo resulta muy cercano para el lector, sabe mantener el interés sin necesitar grandes giros argumentales ni sorpresas de última hora. La historia es poderosa y se sostiene sin dificultad porque sus pilares son fuertes y están muy bien diseñados.

Ese latido revolucionario lo llevan también Stela, la señora Chan y el señor Cohen dentro de sí mismos. Su revolución no es tanto social o política como personal, aunque su ansia de libertad va paralela al ansia de libertad de un país entero. Quieren olvidar lo que han sido para pensar solo en el futuro, en levantarse cada mañana siendo dueños de su destino.  La amistad entre ellos, su capacidad para animarse, para empujarse, para no dejarse caer resulta inspiradora. 

Chankoro es una lectura que me ha sorprendido para bien, que me ha llevado de viaje a Nanking, a Shangai, a Mozambique y a Lisboa de la mano de unos personajes que se acaban quedando con nosotros y cuyas historias de superación llegan a emocionar. Una novela que nos lleva hasta las puertas de un cambio fundamental para Portugal y quizá también para toda Europa pero, sobre todo, a la libertad. Una historia de supervivencia, esperanza y  libertad que se lee con el corazón.