jueves, 16 de abril de 2026

TRAS LAS HUELLAS DEL REY ARTURO de Daniel Fernández de Lis

 

Cuando supe que Daniel Fernández de Lis publicaba este libro, tuve un ataque de felicidad, lo confieso. Conozco a Daniel desde hace tiempo y hemos compartido ratos de conversación tanto en el Certamen de Novela Histórica de Úbeda, como en las Jornadas de Santa Elena. Escuchar a Daniel es una delicia siempre, no solo por todo lo que sabe de Historia, sino por cómo lo cuenta. Recuerdo perfectamente la primera vez que le pregunté acerca del mítico rey Arturo: era temprano por la mañana, desayunábamos en el hotel Álvar Fáñez de Úbeda y me mantuvo embobada hasta que tuvimos que marcharnos a las presentaciones del día. Y es que el rey Arturo ha sido el personaje mitológico que me enamoró de muy jovencita, cuando una profesora del colegio me regaló un libro con varias de las aventuras del Príncipe Valiente, el maravilloso cómic de Harold Foster, el príncipe de Thule que acaba como caballero de la Mesa Redonda. De él salté a los principales libros que hablaban sobre el mítico rey, me bebí sus aventuras, sus referentes, su espíritu. Disfruté inmensamente con la prodigiosa película Excalibur, que es un monumento en sí misma y hasta de aquel despropósito que fue El primer caballero. Hace unos años, la versión de El rey Arturo con Clive Owen me encantó. Y qué demonios: me lo pasé pipa hasta con Merlín el encantador, la peli de Disney.

Mi hijo mayor se llama Arturo por estas y por otras muchas cosas, aunque él mejoró el original: siempre será mi rey. El único. El mejor. 

Pero hoy quiero traeros el magnífico libro de Daniel Fernández de Lis, en el que ha intentado desbrozar entre las leyendas y los silencios para tratar de descubrir quién fue Arturo, el Arturo histórico en el que se basaron los textos que hablan de él. ¿Un celta? ¿Un romano? ¿Un sajón? ¿Un escocés? ¿Un príncipe destronado? ¿Un caballero sármata? Nos vamos al siglo V, a la Época Oscura de Inglaterra.

"ALIMENTÓ A LOS NEGROS CUERVOS EN LA MURALLA DE LA FORTALEZA, AUNQUE NO ERA ARTURO." - Y GODODDIN, POEMA GALÉS

¿Quién no ha oído hablar del rey Arturo, de su espada Excalibur y de sus caballeros de la Mesa Redonda? Sus raíces se hunden en la mitología de Britania y su existencia nos ha llegado envuelta en una suerte de Edad Media fabulosa, llena de magos, batallas, coraje, lealtad y espíritu caballeresco. Pero, ¿hubo un Arturo histórico? ¿Una figura que impactase de tal modo a la memoria colectiva perdida en aquellos siglos oscuros? En este libro, Daniel Fernández de Lis se propone analizar tanto las fuentes primigenias como los diferentes textos que hablaron del rey Arturo, así como los estudios y análisis que se han realizado y se siguen realizando en nuestros días, incluso a nivel arqueológico. Hay expertos que niegan la simple existencia de un Arturo histórico, pero, a pesar de todo, siguen quedando cabos sueltos ondeando al viento. ¿Regresará Arturo de Avalon cuando Britania o el mundo lo necesiten desesperadamente en tiempos de gran oscuridad?

Tras las huellas del rey Arturo nos aparece articulado con gran rigor desde su inicio. Daniel Fernández de Lis comienza a tratar el tema desde sus inicios, tanto en el contexto histórico de los años en que, supuestamente, "vivió" el rey Arturo, como en los textos más antiguos que recogen su nombre de alguna manera. La batalla del Monte Badon se erige como uno de los puntos cruciales para quienes defienden la existencia de una figura histórica cierta detrás del mito. Las fuerzas britanorromanas vencieron a los sajones hacia el final del siglo V (entre el 490 y el 517 d.C.) y Gildas, un monje del siglo VI, recoge lo sucedido, pero no precisa el lugar exacto ni los nombres de los contendientes. Es en el siglo IX cuando la Historia Brittonum, de autor desconocido, atribuye la victoria a Arturo.

El "despertar" del mito de Arturo con la mayor parte de los elementos que conocemos hoy día se debe en gran medida a Geoffrey de Monmouth, a partir del cual la leyenda coge velocidad, llega a buena parte de Europa y Arturo se erige como el gran paladín, el rey por excelencia, el alma del espíritu caballeresco. 

Daniel va desarrollando todas las posibles fuentes y recogiendo las opiniones a favor (las menos) y las que refutan todo (la mayoría), pero incluso en estas siempre queda una especie de eco lejano que no termina de acallarse. Exponiendo los diferentes textos, los estudios realizados, incluso los abundantes trabajos arqueológicos que han buscado y buscan restos que ratifiquen determinados hechos, el libro nos va llevando a través de la historia de la actual Inglaterra, pero también del Imperio Romano y hasta los caballeros sármatas, con su feroz caballería. 

En muchos momentos, las fuentes no resultan fiables ni claras, los nombres se mezclan, hay teorías que complican aún más todo lo que se sabe (o más bien lo que no se sabe), monjes que quisieron arrimar el ascua a su sardina y hasta genealogías casi impronunciables, pero el trabajo realizado por Daniel es impecable, sólido y fundamentado. Da voz tantos a quienes defienden la existencia de Arturo (incluso bajo otro nombre), como a quienes la niegan y lo va exponiendo de forma ordenada, de tal manera que nosotros, como lectores, tenemos la última palabra.

La cantidad de información que ha debido manejar Daniel es ingente, pero el resultado resulta brillante. Es un ensayo para ir paladeándolo con la calma de los buenos caldos y que sorprende y crea interés, que aporta datos desconocidos y que nos lleva hasta una época muy poco tratada y de la que hay escasas fuentes fiables. Resulta curioso que, de ese mismo periodo, en la Europa continental, haya tantos hechos narrados y recogidos en crónicas. No solo eso: hay cuerpos jurídicos (y esto Daniel lo sabe de sobra) como el Código de Eurico o el Breviario de Alarico que son contemporáneos del supuesto Arturo histórico. Y, sin embargo, en Inglaterra todo se pierde un brumas, en quizás y en el es posible. Supongo que esa es la magia del asunto.

Sea como sea, el rey Arturo nunca dejará de permanecer en el imaginario colectivo. Seguramente porque ejemplifica los valores que se han perdido o porque necesitamos figuras a las que admirar, que nos hagan soñar, que nos motiven. Hoy día es imposible probar la tanto la existencia como la inexistencia del rey Arturo, pero para mí seguirá siendo el rey que fue y será. Algo hubo y ese algo seguirá siempre cabalgando contra los enemigos, valiente, osado, el caballero perfecto. Solo por eso permanecerá vivo.

 


lunes, 6 de abril de 2026

LA HIJA DEL FÉNIX de Fernando Bonete

 

Hacía mucho que no me pasaba y os aseguro que es una sensación maravillosa: terminar una novela y no salir de ella. Que se te quede dentro, que sigas recordando momentos, escenas, frases. Y lo que es mejor, porque leyéndola has sido feliz. Cierto es que hay momentos en La hija del Fénix que indignan, que duelen o que nos mantienen en tensión, pero cuando una historia nos sacude por dentro, lo hace fuerte. Al completo. De Lope de Vega creemos que lo sabemos todo y aquí vamos a descubrir que no. Fernando Bonete le pone el foco muy de cerca, especialmente a través de los ojos de su hija Marcela y de un narrador que, en ocasiones, es inclemente. El resultado, como comenté en el podcast del Certamen de Novela Histórica junto a David Yagüe, es una novela muy hermosa y fabulosamente escrita, cuidada y ambientada.

La magnífica serie El Ministerio del Tiempo nos regaló a un Lope crápula, vividor, con más espolones que un gallo de pelea, sin ninguna modestia, encantado de conocerse y que terminaba cayendo muy simpático. No lo podías evitar. Y sí, Lope de Vega fue todas esas cosas, pero también un hombre, con todas sus luces y sus muchas sombras y al que la desgracia persiguió con saña. ¿Que muchas veces se lo buscó? Seguramente, pero en otras ocasiones ni siquiera su genio y su inmenso talento fueron capaces de medir las consecuencias, 

Así pues, vayamos al siglo XVII y al Madrid de los Austrias. Y llevad la espada, que las noches son peligrosas.

"NO SÉ LA RAZÓN DE LA SINRAZÓN QUE A MI RAZÓN AQUEJA" - LOPE DE VEGA

Es agosto de 1635 y ante el convento de las Trinitarias de Madrid pasa el cortejo fúnebre de Lope de Vega. A su puerta, tras una reja, su hija Marcela, que profesa en él, asiste a su paso. Marcela, durante sus años en el convento, se ha convertido en una excelente escritora, la única de todos los hijos de Lope que parece haber heredado su talento, pero a la que su padre no reconoció, a pesar de que era pública su filiación. Hija de Lope y de la actriz Micaela de Luján, se crió con su madre y con su hermano Lopito, quien sí llevó el apellido paterno. Comenzó a aprender los versos de su padre desde la voz de su madre, a quien acompaña cuando debe dejar Madrid tras su ruptura con Lope. Solo la muerte de Micaela la trae de vuelta a la capital junto a su hermano, para quedarse a vivir con su padre, a quien apenas conoce.

Siempre buscará la manera de aprender, de conseguir una educación que se le niega por ser mujer. Escuchará las clases que imparten a su hermano, se colará en el despacho de la casa paterna, aprenderá a leer y escribir. Será testigo de muchos momentos importantes en la vida de Lope de Vega y hasta se convertirá en su "cómplice" epistolar en los encargos que el duque de Sessa hace a su padre. Pero siempre se va a sentir incompleta, con el estigma del abandono en el alma y sabiendo que su progenitor dista mucho de la imagen brillante que tienen los de fuera de su casa. Acabará encontrando la libertad en la clausura, pero ¿encontrará en su corazón el perdón?

La hija del Fénix es, como os decía al principio, una novela muy hermosa, un regalo para quienes disfrutamos de la buena literatura. El autor usa varias voces narrativas para convertir al lector en testigo privilegiado de lo que sucede: están las cartas de Catalina, ama de Juana de Guardo, esposa de Lope de Vega, a su amiga Julia, criada de una familia de buena posición en Sevilla, en las que da detalles de la vida hogareña de la familia y, en muchos momentos, se muestra preocupada por la suerte de los hijos de Micaela de Luján. Hay un narrador omnisciente que parece hablarnos incluso desde el hoy y que nos regala un lenguaje precioso, remedando el habla del siglo XVII. Por momentos, ese narrador se reinventa y se convierte en mero espectador, dejándonos ante los ojos las acciones más directas. 


Lope de Vega se nos presenta bastante alejado del brillo de su genio, de los aplausos. Es su faceta de hombre la que destaca, un hombre a quien detestaremos profundamente, pero que, curiosamente, también nos causará una pena inmensa. Esa es la magia que Fernando Bonete consigue en su novela. Es un hombre incapaz de contener sus impulsos, aun sabiendo que se equivoca. Un hombre que luchará toda su vida por conseguir un puesto que le otorgue notoriedad en la corte e ingresos suficientes, para lo que aceptará hasta lo que no quiere. Un hombre sabedor de su talento y desesperado cuando la suerte le es esquiva y tiene que ver morir a quienes más quiere. 

Marcela, cuando es aceptada en casa de su padre, ya se da cuenta de muchas cosas. Otras las lleva clavadas en el corazón. Y, a pesar de que al principio parece solo una boca más que mantener, Lope se dará cuenta de la valía de su hija, de su capacidad para la escritura...pero para usarla en su provecho. La rebeldía de Marcela se manifiesta queriendo aprender y formarse a toda costa, incluso a escondidas. Su ansia de tener la libertad suficiente para escribir la lleva a tomar una decisión definitiva.

La ambientación del Madrid de la época es increíble. Los palacios y las casas señoriales se desdibujan por la noche en calles oscuras y peligrosas, en las que cualquiera puede acabar herido o muerto. Fernando Bonete aprovecha también para mostrarnos las intrigas de la corte de Felipe III, con la reina enfrentada a los validos de su esposo. El poder del duque de Lerma sobrevuela por encima de cualquier decisión y el duque de Sessa tiene enemigos peligrosos. Lope de Vega intentará moverse siempre al sol que más le caliente, aunque para ello tenga que vender su pluma o humillarse para pedir el dinero que le permita subsistir a él y a su numerosa prole. Por si esto fuera poco, debe escapar de maridos celosos, capaces de meterle un palmo de acero en el cuerpo cuando surge la ocasión.

Hay muchas referencias a personajes importantes del momento, como Góngora o Quevedo y, para mi alegría personal, cameos muy brillantes, sobre todo en la parte final de la novela, que sorprenden felizmente. Y algo fascinante: sin llenar las páginas de descripciones eternas ni demasiado detalladas, Fernando Bonete es capaz de jugar con la luz, con las sombras, con los atardeceres de Madrid, con el tenue fulgor de las velas en una alcoba y conseguir que nos sintamos dentro de lo que nos relata.

Lo llevo diciendo desde que acabé la novela: La hija del Fénix va a ser, para mí, sino la mejor, una de las mejores novelas históricas de este año. Quizá, y en esto me meto en un jardín, se sale por completo de la literatura de "usar y tirar" que tan de moda se ha puesto en los últimos años. Requiere calma, atención, un cierto nivel lector (y que esto no se interprete como clasismo, que nos conocemos), una pausa en nuestra vida acelerada. Siendo la primera novela de Fernando Bonete (aunque ya contaba con otros títulos en el género de ensayo), solo me resta confiar en que siga adelante en esta faceta y que nos regale nuevas aventuras literarias. Por el momento, os vuelvo a recomendar que no dejéis escapar esta novela, porque es de las que llenan y te acompañan. Una joya,




miércoles, 25 de marzo de 2026

BLITZ. LA DESTRUCCIÓN DE DRESDE de Vic Echegoyen

 La II Guerra Mundial, a pesar del tiempo transcurrido, sigue siendo toda una fuente de inspiración para la novela histórica. Creemos que ya lo sabemos todo, pero, en ocasiones, llega un título que, a pesar de tratar de un tema conocido, nos remueve por dentro. Eso es lo que me ha ocurrido con Blitz. La destrucción de Dresde, porque, a pesar de que su tema central es sobradamente conocido (el terrible bombardeo que asoló Desde casi al final de la contienda), la autora ha conseguido que nos sintamos dentro de la ciudad, que vivamos junto a sus protagonistas tanto su aparentemente tranquila existencia previa al bombardeo, como el horror que supuso lo que cayó del cielo. Y digo aparentemente porque Dresde, a pesar de todo, se había librado hasta el momento de incursiones bélicas importantes. La población obedecía a las sirenas e iba a los refugios, aunque era algo que formaba parte de lo habitual. Pero ahí estaban la carencia de alimentos y productos de primera necesidad, el hambre, el miedo de los judíos, la precariedad, la obediencia a pesar de todo. 

Esta novela es la ganadora del X Premio Alexandre Dumas de Novela Histórica, convocado por MAR editor, que, en su fallo, recalcó que el jurado valoró muy positivamente que no se tratase de la típica historia de la II Guerra Mundial llena de datos bélicos, sino que se centrase en lo cotidiano, en el día a día de la gente y en cómo se vivía en Dresde. Con estas premisas, nos vamos al 13 de febrero de 1945.

"¿CÓMO SABES SI LA TIERRA NO ES MÁS QUE EL INFIERNO DE OTRO PLANETA?" - ALDOUS LEONARD HUXLEY

Es martes de Carnaval en Dresde. A pesar de la situación que se vive en Alemania y del estado de guerra en el que se encuentran inmersos, los habitantes de la ciudad tratan de vivir con cierta normalidad, a pesar de que las carencias de lo más esencial son la constante habitual. El mercado negro existe, pero pocos pueden pagar los precios que se piden. Los protagonistas de la novela (muy coral, de lo que os hablaré después) intentan seguir adelante, sin sospechar que en pocas horas los bombarderos aliados arrasarán calles, plazas, edificios... 

La novela transcurre en 24 horas. A pesar de que el régimen de Hitler parece herido de muerte, aún no se ha rendido y los aliados plantean el "bombardeo de saturación": arrasar ciudades sin diferenciar militares o civiles y eso incluye a Dresde, la conocida como "la Florencia del Elba" por sus monumentos y la cantidad de obras de arte que atesora. Quieren, con ello, obligar al régimen nazi a capitular, aunque suponga llevarse por delante a miles de ciudadanos.

Como os decía antes, la novela es muy coral. En un pequeño encuentro que mantuvimos varias amantes de la novela histórica en Madrid con la autora y su editor, ella nos comentó que todos y cada uno son reales. Con sus testimonios levantó el argumento de la novela. Los relatos en primera persona que le hicieron a Vic Echegoyen le han servido para articular lo que ocurrió aquel día. Cada uno de ellos conforma la pieza de un puzle que se va formando y, al final, nos permite contemplar la imagen completa. Conoceremos a una antigua bailarina, Gret Palucca, que ya no puede enseñar su arte por haber sido depurada; a Wilhelm Rudolf, un pintor al que también se le niega su arte y se ha condenado al ostracismo; a los trabajadores de zoo de Dresde, que tratan de seguir cuidando a los animales como buenamente pueden, a pesar de no disponer apenas de comida para ellos; a los chicos del coro de la iglesia de la Cruz; a un matrimonio y una familia de "indeseables" que en cualquier momento van a ser deportados; a los prisioneros de guerra, cuya vida pende de un hilo. Incluso a los miembros del gobierno municipal y de la Gestapo, empeñados en dirigir la ciudad con la rigidez de la normas que imperan en todo el Reich.

Ese martes de Carnaval, los habitantes de Dresde tratan de alegrarse con funciones de circo o de cine (autorizadas por el régimen) y los niños cuentan con una tarde festiva. Pero nosotros, como lectores, y un poco como en la genial novela de García Márquez, sabemos que la muerte se acerca a pasos agigantados. Intercalados entre la narración de lo que se vive en Dresde, tendremos los planes para bombardear la ciudad, cómo y cuándo se va a hacer, la frialdad de los números y las decisiones militares. 


En Dresde, a pesar de la relativa calma en la que viven, no todos pueden contar la misma historia. Los hay que tienen que caminar casi escondidos y con la cabeza baja, porque están señalados. Otros buscan salir adelante como sea, vendiendo incluso lo que no quieren. Vic Echegoyen ha conseguido hacernos sentir dentro de las casas y las calles, incluso dentro de la mente de los protagonistas, peones en un tablero en el que quienes ostentan el poder no dudan en sacrificar, amparándose en motivos más importantes.

El horror del bombardeo, que se inicia con los llamados "árboles de Navidad" (paracaídas con bengalas de magnesio que se lanzaban por los aviones aliados para iluminar la ciudad, sometida a un estricto oscurecimiento nocturno), cae sin previo aviso. Las bombas de fósforo arrasan con todo y se llevan por delante edificios y personas. La autora nos va llevando a vivirlo junto a cada uno de los protagonistas, por lo que sentimos su impotencia, el pánico, el dolor de las quemaduras, la angustia por dejar atrás cosas importantes. Especialmente doloroso es contemplar lo que sucede en el zoo, con los animales aterrados que escapan como pueden, mueren o sufren terribles heridas y a quienes hay que sacrificar. Siempre me ha resultado curioso que, como lectora, me duela más el sufrimiento de los animales que el de las personas. 

Quienes han ordenado el bombardeo saben que va a ser la población civil la que más lo sufra y lo consideran un mal necesario. Quienes ostentan el poder en Dresde, al verse sobrepasados por lo que sucede, toman decisiones en las que esa misma población civil está al final de la lista para ser ayudada. 

El estilo de Vic Echegoyen, tan personal, con la ausencia total de adjetivos (puede parecer imposible, pero os aseguro que así es y funciona), aumenta el efecto dramático y nos lleva a pensar en cuántos otros conflictos bélicos, incluso actuales, la población civil es siempre la más perjudicada. El paradigma de que la guerra debía ser entre ejércitos, como sucedió en la I Guerra Mundial, cambió por completo en la II. Sumir al enemigo en el desánimo, el luto y el miedo funcionaba mucho mejor, por desgracia.

Os recomiendo la lectura de Blitz. La destrucción de Dresde sin ninguna duda. No es una novela más sobre la guerra, es la guerra a pie de calle, la que cualquiera podríamos padecer llegado el caso. Y eso provoca bastante inquietud. 

* Blitz es una palabra alemana que significa rayo o relámpago. En la guerra, describe un ataque militar rápido, intenso y sorpresivo.


martes, 17 de marzo de 2026

EL MONASTERIO DE LA ROSA NEGRA de Joan Barbero


Lo he dicho más de una vez en este blog y en mis redes: me encantan las novelas históricas que contienen algún tipo de misterio. Y si son "muertis" (sigo tomando prestada la palabra a mi admirada Ainara Ariztoy), mucho mejor. Creo que los escritores tienen el trabajo extra de buscar el modo y la manera de que sean descubiertos, en épocas donde morir de repente estaba a la orden del día y no se pedían demasiadas explicaciones. Un monasterio, además, tiene el aliciente de poder exponer crímenes de "puerta cerrada", que compliquen aún más la resolución. Sí, todos seguro que tenemos en mente la prodigiosa El nombre de la rosa que, de alguna manera, sentó las bases de cómo narrar crímenes terribles dentro de una abadía y mezclarlos, con habilidad, con filosofía, literatura, teología y hasta conocimientos de antropología y botánica. Pero una cosa es eso y otra que cada vez que un autor se anima a escribir sobre un misterio en un convento o monasterio, le pongan la etiqueta de la comparación. En el podcast del Certamen de Novela Histórica de Úbeda, mi querida Eva y yo, cuando comentamos esta novela que hoy os traigo, El monasterio de la rosa negra, convinimos en que la faja que le habían colocado no le hacía ningún favor. En mi opinión, no necesita comparaciones y menos a determinados niveles: es una muy buena novela por sí misma.

Siendo un thriller histórico ambientado en Burgos en el albor del siglo XIII, El monasterio de la rosa negra me ha resultado más nuestro, más de aquí, si se me permite la expresión. Hay personajes históricos importantes como protagonistas y otros, los de ficción, que mantienen un nivel alto en cuanto a la credibilidad de la trama. El autor no se saca conejos de la chistera, todo está hilado y acaba resultando una lectura más que entretenida y llena de matices interesantes. Nos vamos a Burgos, pues. Abrigaos.

"DIFERENTES EN LA VIDA, LOS HOMBRES SON IGUALES EN LA MUERTE" . LAO-TSÉ

En el Monasterio de Santa María la Real de Burgos se espera la llegada de Leonor de Aquitania, cuyo propósito no es solo visitar a su hija, Leonor Plantagenet, reina de Castilla por su matrimonio con Alfonso VIII: busca, también, nuevos lazos matrimoniales que engrandezcan su legado. Días antes de su llegada, la todopoderosa abadesa, doña Elvira, ordena plantar un naranjo, ejemplar extraño en esas tierras, y retirar un antiguo arbusto para colocarlo en su lugar. Lo que nadie esperaba es que, en las raíces del arbusto y enredado en ellas, aparezca un esqueleto humano. 

Esconder el hallazgo y simular normalidad es la primera orden. El monasterio es famoso no solo por su importancia, ya que fue fundado por quienes son los actuales reyes de Castilla pocos años antes, sino por encontrarse en la ruta de peregrinación a Santiago de Compostela y contar en su interior con un hospital en el que se atiende a enfermos de todo tipo y condición. Allí llega Beatrice, una mujer siciliana con grandes conocimientos en curación y que comenzará a transformar el hospital. A su lado, María, la hija de un noble venido a menos, a la que su padre ha dejado en el monasterio para no tener que seguir manteniéndola, comenzará a aprender sus artes y a compartir su sabiduría. 

Sin embargo nuevas muertes se suceden en el monasterio, lo que enrarece aún más el ambiente, ya bastante tenso por las luchas políticas y de poder que están teniendo lugar. La abadesa, doña Elvira, se va a encontrar en el foco de muchas de ellas. Alianzas, matrimonios, el poder de la Iglesia... todo parece afectar de alguna manera al monasterio. ¿Está el asesino dentro de sus muros? ¿Qué le lleva a matar?


El monasterio de la rosa negra nos traslada al interior del monasterio de Santa María la Real de las Huelgas, un lugar que, desde su fundación, fue ganando en importancia e influencia. De hecho, sus abadesas gozaban de un poder y autonomía inmensos, incluso a la hora de impartir justicia y plantar cara a la curia religiosa. La figura de doña Elvira, intrigante y consciente de ese poder, que usa siempre que lo considera necesario, recoge en la novela muchas de esas atribuciones. Su influencia sobre el rey Alfonso VIII también sera importante a lo largo de la novela. 

La historia nos deja claras las limitaciones que las mujeres tenían en la época. En el caso de Beatrice, por ejemplo, que, a pesar de contar con unos amplios conocimientos de medicina, debe siempre esconderse tras la figura de un hombre porque sus consejos y remedios se cuestionan y se tienen por inútiles. Para María, porque la decisión de su padre la aleja de su vida y de su familia sin pedirle siquiera su parecer. La reina Leonor, sometida a la obediencia a su marido. Sus hijas, peones en un tablero de ajedrez de alianzas y matrimonios. 

Las rutinas habituales dentro del monasterio van apareciendo ante nuestros ojos: sus trabajos, horarios, las relaciones entre las monjas, las rencillas y los afectos. La novela apenas nos saca de sus muros, excepto algún episodio suelto que transcurre en las calles de la ciudad, pero no demasiado lejos. La tensión que se vive en el interior se suma a la que llega de fuera y en la que doña Elvira siempre tiene opinión y forma de hacerla imperar. Sus continuos encontronazos con la curia eclesiástica, debido a los poderes que le han sido otorgados y a las posesiones de tierras y haciendas que se van sumando, provocan un malestar cada vez más intenso. La reina Leonor, que tampoco comulga en demasía con la abadesa, intenta segar la hierba bajo sus pies.

He tenido la impresión de que los crímenes se acaban diluyendo un poco entre las intrigas políticas y religiosas, aunque nunca dejan de estar presentes. El funcionamiento del hospital, renovado y mejorado gracias a Beatrice, comienza a tener una merecida fama, aunque hay quienes no ven bien la influencia de la italiana en muchas de las decisiones. La inesperada llegada de un visitante hará saltar por los aires la tranquilidad de Beatrice y de muchas de las habitantes del monasterio.

Con un estilo directo y un ritmo constante, Joan Barbero nos sumerge en una historia apasionante que no pierde interés en ningún momento. El monasterio de la rosa negra es una lectura ágil, muy entretenida y que nos sirve para interesarnos por algunas figuras históricas menos conocidas, además de ser testigos de una época en la que el peligro musulmán aún estaba muy presente y las batallas no daban tregua. Pero siempre vamos a verlas desde dentro del monasterio, por cómo afectan a quienes se encuentran allí.

Realmente me lo pasé muy bien leyendo esta novela, que no puedo dejar de recomendaros. Me ha hecho querer volver a Burgos y a visitar el Monasterio de las Huelgas. Quién sabe lo que sus muros tienen que contarnos...


martes, 3 de marzo de 2026

DE REYES Y DE REINAS de Luis Barberá

 Si hay algo que me gusta de MAR Editor es su versatilidad; cómo son capaces de lanzar títulos de géneros muy diferentes y que todos tengan sello de calidad. Da igual si son relatos, distopías, narrativa contemporánea o, como la que hoy os traigo, novela histórica. Sus autores van consolidando carreras sólidas y os aseguro que siempre nos dan alegrías lectoras importantes. Fue gracias a esta editorial he conocido a autores tan brillantes como Carlos Augusto Casas y Enrique Pérez Balsa, cuyas novelas negras son de lo mejorcito que podéis encontrar hoy día; también ha recalado en su puerto la autora Vic Echegoyen, premiada en diferentes certámenes, con su especial y vibrante modo de narrar.

Pero hoy vengo a hablaros de la novela De reyes y de reinas, de Luis Barberá, que es la tercera que publica con esta editorial después de El visigodo y Omeyas. Nos encontramos ante una obra ambiciosa, detallada y muy bien documentada que nos traslada a una época tan compleja como peligrosa: la que emerge después de la victoria cristiana en la batalla de las Navas de Tolosa y que cambió el tablero geopolítico de la Península Ibérica. Las testas coronadas que vivieron ese momento y las que las sucedieron van apareciendo a lo largo de sus páginas con sus luces y sus sombras, dando un especial protagonismo a grandes personajes femeninos que siempre estuvieron, pero que quizá no se les ha dado la importancia que merecían. 

Vamos, pues, al siglo XIII...

"EL VALOR DE UN HOMBRE NO ES MÁS GRANDE QUE SUS AMBICIONES" - MARCO AURELIO

El 16 de julio de 1212, un ejército liderado por los reyes Alfonso VIII de Castilla, Pedro II de Aragón y Sancho VII de Navarra consiguió una victoria fundamental contra los almohades en la batalla de las Navas de Tolosa. El ejército almohade, mucho más numeroso y dirigido por Al-Nasir (Miramamolín) sufrió una inesperada y dura derrota que le hizo retroceder, favoreciendo así que los reinos cristianos pudieran seguir su reconquista hacia el sur. Sin embargo, hubo reyes cristianos que no participaron en esta victoria, como Afonso IX, rey de León, que tenía feroces discrepancias (incluso personales) con el rey de Castilla, o Afonso II de Portugal, que se conformó con enviar un pequeño contingente de soldados.

Este es el comienzo de la pujanza de Castilla como potencia fundamental entre los reinos cristianos de la península, alcanzando un punto álgido tras la coronación de Fernando III como rey de Castilla y de León, que ya había incorporado a Galicia. Portugal, Navarra y Aragón ven como sus territorios menguan y van perdiendo capacidad de liderazgo. Hacer frente a Castilla se convierte en un imposible. Sin embargo, la aparición de Jaime I de Aragón equilibra, de alguna manera, las cosas, ya que comparte con Fernando III un objetivo común: recuperar por completo el territorio peninsular que aún queda en manos almohades. 

De reyes y de reinas nos hace un dibujo creíble y potente de la época. El estilo de Luis Barberá consigue que nos sumerjamos por completo en ella, que consigamos ver a los protagonistas históricos como lo que fueron: hombres y mujeres de carne y hueso, poliédricos y llenos de matices. Tanto Fernando III como Jaime I tienen algo en común, además de su estatus: ambos sufrieron una dura niñez, lo que, seguramente, los convirtió en lo que fueron después. Pero tan importante como ellos son las figuras femeninas que acompañaron a estos reyes: madres, esposas e hijas van apareciendo en las páginas de la novela no como meras comparsas, sino como mujeres poderosas, inteligentes y con grandes dotes políticas y diplomáticas.

La importancia de Berenguela de Castilla, por ejemplo, madre de Fernando III, que influyó profundamente en su hijo y que sabía moverse en las procelosas aguas de la política como pez en el agua, se va mostrando y creciendo ante nuestros ojos. También el autor lo hace así con la esposa del rey Castellano, Beatriz de Suabia, que influyó de muchas maneras en él. Pero no son solo ellas: a lo largo de la novela encontraremos y conoceremos a otras mujeres importantes y fundamentales en el devenir de los reinos cristianos, como Violante de Aragón, hija de Jaime I y luego esposa de Alfonso X, o Berenguela de Navarra, que fue esposa de Ricardo Corazón de León, una figura que fue opacada y casi olvidada por ser quien fue su esposo. 

De reyes y de reinas nos ofrece una visión global de lo que sucedía durante aquel siglo XIII en la Panínsula Ibérica, pero también baja a los suelos de las cortes de los diferentes reinos y a los detalles menos conocidos de quienes ostentaban el poder. Eso los humaniza y los hace de carne y hueso, consiguiendo que entendamos sus decisiones y sus reacciones.

Batallas, muertes, pactos hechos y rotos... la novela transita en unos años que forjaron lo que estaba por venir en el siglo siguiente. Luis Barberá arma diálogos vibrantes entre los protagonistas (usando un lenguaje levemente arcaizante que le da unos matices, en mi opinión, muy bonitos) y nos va llevando de un escenario a otro sin pausa. A pesar de ser una novela que supera las 550 páginas, no se hace pesada ni he tenido la sensación de que sobre nada. También habrá momentos para "visitar" el territorio musulmán y conocer sus intenciones y planes, lo que otorga al lector una amplia visión de conjunto. 

Los capítulos no son largos, lo que ayuda a esa sensación lectora de que siempre están pasando cosas, y el estilo de Luis Barberá es cuidado, limpio y detallado sin caer en descripciones largas o tediosas. Es, también, una novela que se paladea a sorbos y que merece ser disfrutada con calma, dejando que nos cale. Siendo muy coral y con un número elevado de personajes, está escrita de un modo en que no nos perdemos y siempre nos sentimos cercanos a ellos, bien sea por afinidad o por odiarlos concienzudamente. Pero eso es lo que convierte una novela en una gran historia.

No puedo más que recomendaros De reyes y de reinas, especialmente si os gusta la novela histórica bien estructurada y documentada. Os aseguro que es un puro disfrute.

jueves, 12 de febrero de 2026

LA ESTIRPE DEL ÁGUILA de Sebastián Roa

Que Sebastián Roa se ha convertido en uno de mis autores de referencia en novela histórica no es ningún secreto. Me gusta cómo plantea sus tramas, cómo da vida a sus personajes, como te involucra en la lectura, consiguiendo que formes parte de ella. Y en La estirpe del águila, si se me permite la expresión, se ha coronado. Al cerrarla, me quedó una cierta congoja al pensar qué iba a leer después que me llegase tanto, así que va por delante mi agradecimiento por hacérmelo pasar tan bien...y tan mal, que de todo ha habido. Gracias a esta novela he recolocado, al menos parcialmente, la genealogía de reyes de Pamplona y los futuros de Aragón, que la tenía un tanto dispersa, pero, sobre todo, me la he bebido a tragos largos, deleitándome, buscando ratos de donde fuera para volver a ella. Hacía tiempo que no me ocurría y, pardiez, cómo he disfrutado. 

Todo en La estirpe del águila pudo ocurrir así, esa es la magia de la novela histórica, porque no se nos debe olvidar lo esencial: se trata de ficción basada en hechos más o menos contrastados. Lo he dicho muchas veces: quienes buscan en la novela histórica datos enciclopédicos o certezas absolutas se equivocan. Sí, puede conseguir que te intereses en una época o por un personaje y, después, buscar información, documentos, lo que sea. Pero a fecha de hoy nadie sabe, por ejemplo, si Fernando el Católico dormía con camisón o sin nada; si Felipe II tenía la voz aflautada o si gustaba de entonar madrigales por las ventanas de El Escorial o si Agustina de Aragón se desayunaba cada mañana con vino caliente. ¿Importa todo eso? Para un ensayo no, desde luego, sería objeto de críticas y con razón, pero la ficción nos permite hacer esas cosas y en esta magnífica novela Sebastián Roa despliega todo su talento para que la Historia cobre vida. Y a mí, lo confieso sin ambages, me ha ganado por completo.

ÁGUILAS Y LOBOS. JUSTICIA, LEALTAD, VENGANZA Y HONOR.

Ramiro, hijo bastardo del rey Sancho III de Pamplona, es consciente de que jamás obtendrá poder alguno ni gobernará territorios, como sus otros hermanos de padre. Es algo que ha aceptado con naturalidad, al igual que acepta las órdenes que su padre le da y lo que dispone para él. Y eso es lo que toca: obedecer, realizando una peligrosa incursión en territorio musulmán y matar con oficio. Sin embargo el destino parece haber marcado su nombre para un futuro inesperado. La muerte del rey de León, Alfonso V, en combate, sienta en el trono a su joven hijo, Bermudo, en una corte llena de suspicacias y lealtades que cambian de bando. Sancho III opta por apoyar al joven rey, para, también, para defender los intereses de Pamplona en el reino de León. Para ello, una de sus armas será una muy pensada política matrimonial que garantice los pactos y la estabilidad.

Uno de esos matrimonios será el de la jovencísima hermana de Bermudo, Sancha, la Princesita, con el conde de Castilla, García Sánchez. Pero el novio, el mismo día de la boda, es asesinado de forma atroz cuando está a punto de llegar a la iglesia. Esta muerte va a provocar que todo salte por los aires y que comiencen años de traiciones, mentiras, muertes, batallas y comienzos. Dos reinos se acercan por el horizonte...


Creo que me conocéis de sobra: si hay crímenes de por medio, la novela me tiene ganada por completo. Y en esta los hay y la mayoría son de una crueldad importante, pero es que la realidad siempre supera a la ficción. Sebastián Roa ha creado, partiendo de los cimientos de los datos que se conocen, toda un edificio robusto y firme, en el que los personajes históricos se vuelven reales; tanto, que consiguen posicionarnos a su lado o en su contra con la misma pasión. En esto, Roa es un maestro. Nos pone delante personas reales, con sus miedos, sus dudas, sus sentimientos, su capacidad para amar y para matar. Ramiro se erige como el gran protagonista, sí, pero no es el único. A través de lo que se sabe y de lo que se intuye en las fuentes originales, Roa crea un universo sólido, llenando los huecos de manera magistral y poniéndonos en un contexto que resulta verosímil y, por qué no, creíble.

Todas las naciones y los pueblos tienen sus mitos fundacionales. Aquí parece que nos gusta más demolerlos que tomarlos en consideración. La estirpe del águila tiene mucho de eso. ¿Importa si las fuentes no dejan claro si Ramiro fue un bastardo o no? Personalmente opino que no, porque lo que importa es lo que llegó a ser y, de siempre, la estirpe de los reyes, especialmente en aquellos siglos, tiene su punto de leyenda. ¿Importa si los Vela (Vélaz en la novela) fueron realmente tan brutales y despiadados? No, pero cualquier novela que se precie debe contar con uno o varios "malos" a los que te gustaría ver cómo les llega su final. Y vaya "malos" que Sebastián Roa se ha sacado de la chistera. Basados en los hermanos Vela reales, acumulan rencor y deudas pendientes por cuestiones de vasallaje. De entre ellos, Diego, apodado Matalobos, se convierte en el peor enemigo de Ramiro y le acabamos odiando con ganas. Un punto más en el haber de la novela.

El amor está, como no puede ser de otra manera, muy presente en la novela. Si bien la mayor parte de los matrimonios se concertaban, el amor siempre, como la vida, sabe abrirse camino. Ramiro y Munia tienen la historia más intensa de la novela, pero sin pasteleces ni exceso de azúcar. La de Arnau y Arsenda tiene, además, un componente especial que os animo a descubrir. Pero también hay amor por los hijos, por una idea, amor no correspondido que emponzoña el alma, amor perdido antes de nacer. No sé si es lo que mueve el mundo, pero en La estirpe del águila es poderoso y determinante en muchos momentos. 

¿Y qué hay de los mitos, de las brumas de las leyendas? Pues también están presentes. Roa aprovecha creencias de la época para presentar algunos, envolviendo las escenas en las que aparecen para transportarnos, si se me permite la licencia, a historias como las del mítico Arturo. La dama de la que Arnau Mir de Tost, amigo y aliado de Ramiro, se enamora, aparece envuelta en cierto aire de misterio, vestida de blanco y cerca del agua. El juicio de Dios en forma de combate para salvar a la reina de la acusación de adulterio también me recordó, con toda la distancia posible, al que tuvo que afrontar Ginebra. Lo cierto es que sí hubo esta acusación, pero Roa la solventa como cree mejor y os aseguro que es uno de los capítulos más intensos. Hubo algún momento en que recordé, que una ya tiene una edad, los míticos cómics de Harold Foster sobre el Príncipe Valiente como caballero del rey Arturo y lo reconozco: se me escapó más de un suspiro emocionado.

La novela también cuenta con momentos bélicos importantes, como la batalla de Tamarón y la de Tafalla (con su famosa "Arrancada") y la narración que se hace de ellos es tan poderosa y visual, que nos es fácil sentirnos con el polvo en la garganta y el olor de la sangre en la ropa. Aprovecha el autor para hablarnos de tácticas de guerra, del modo en que las caballerías se lanzaban al ataque, de cómo se portaban las lanzas, escudos o espadas. Incluso se atreve a describir la muerte en combate de algunos protagonistas históricos importantes. Y qué queréis que os diga: que sí, que ahí estaba yo animando a "los míos" con fervor. Eso es lo que consigue la narrativa de Sebastián Roa.

Por supuesto, hay espacio para contarnos, con detalle, lo que sucedía en las taifas musulmanas, en las que las rencillas, las traiciones y los cambios de bando estaban tan a la orden del día como entre los cristianos. De nuevo, Roa utiliza a personajes reales para orquestar un libreto en el que todo está engarzado, todo tiene sentido, todo se explica y, además, se siente. 

Después de todo esto, y creo que me quedo corta, solo me resta pediros que leáis La estirpe del águila, porque os vais a sumergir hasta el cuello en el siglo XI y va a ser una inmersión gozosa. Necesitaba algo así para volver a coger ritmo lector y no os hacéis idea de cuánto agradezco a Sebastián Roa ser capaz de hacerme disfrutar tanto. Viajad con él y partid para conocer a Ramiro, que ahora, como para Munia, también es mi Ramiro.

 



jueves, 29 de enero de 2026

EL ÁNGEL Y LA MUERTE de Óscar Soto Colás

 Desde la publicación de La sangre de la tierra, he seguido la trayectoria literaria de Óscar Soto Colás con atención, porque ya en aquel inicio de su carrera como escritor había muchos y buenos detalles. Con Rojo veneciano dio un salto cualitativo importante, de hecho estuvo considerada como una de las mejores novelas históricas del año para los componentes del podcast del Certamen de Novela Histórica de Úbeda. La historia de la pintora Juana de Castro resultó ser todo un descubrimiento, con una ambientación fantástica y una galería de personajes de los que se quedan con el lector. 

Creo que ya conocéis mi opinión sobre los premios literarios (al menos los más importantes) en general y es que, en los últimos años, los lectores nos estamos teniendo que comer muchos sapos que cuentan con la escarapela de PREMIO en su portada. Alguna vez aciertan, es verdad, sigo enamorada de Los ingratos, de Pedro Simón, que fue Premio Primavera y que considero una de las mejores novelas que he leído en años. El Premio Ateneo aún parece reducto de calidad, aunque se pueda discrepar, por supuesto, y, en su última edición se alzó con el galardón la novela que hoy os traigo: El ángel y la muerte, ambientada en la Sevilla del siglo XVII. Un thriller histórico con un misterioso asesino, crímenes atroces y un investigador que no quería serlo en una ciudad llena de claroscuros, en la que el arte y la historia se entrecruzan.

¿Dispuestos a investigar? Pues allá vamos...

"NADA ES MÁS NOCIVO PARA LA CREATIVIDAD QUE EL FUROR DE LA INSPIRACIÓN" - UMBERTO ECO

Después de pasar los últimos años de su vida en el Nuevo Mundo, el franciscano fray Diego de Luna regresa a Sevilla, la ciudad que le vio nacer. El que fue su antiguo superior, el hermano guardián Gaspar Valdés, requiere su presencia, aunque para fray Diego es una tortura interna el regreso. En la carta, Gaspar ha utilizado, a sabiendas, el único señuelo que podría traer a fray Diego a la ciudad, aunque su intención es otra. Lo que le pide es que investigue un extraño y cruel crimen que ha tenido lugar y le informa de que también el pintor Bartolomé Esteban Murillo, conocido de fray Diego, también ha solicitado su ayuda. Fray Diego no quiere verse involucrado, de hecho ni siquiera quiere estar allí, pero por deferencia a Gaspar va a visitar a Murillo y este le explica que han detenido a un joven de su escuela de arte como sospechoso, alguien mente de niño, pero con gran talento para el dibujo al que permitía estar allí por generosidad y al que había cogido cariño. 

Fray Diego acepta visitar al reo ya que, al parecer, cuando lo detuvieron estaba muy cerca del cadáver y cree que pudo haber visto algo. En la prisión, un lugar tétrico e insalubre, conoce a Rafael, un jovencito que, aunque está preso por algunos temas de poca monta, parece espabilado y dispuesto. Poco es lo que consigue del prisionero debido a su triste debilidad mental, pero sí hace un dibujo del supuesto asesino, un dibujo que deja a fray Diego muy sorprendido. Finalmente aceptará investigar y se llevará a Rafael como ayudante. Pero los crímenes comienzan a sucederse y Sevilla se llena de miedo y de sospechas. La Semana Santa se acerca y es imperativo que todo aquel horror acabe. Pero, ¿llegarán a tiempo?


 Lo primero que me llamó la atención en esta novela es el dibujo que el autor hace de la Sevilla de la época, una ciudad a la que llegaban los barcos desde América, con un puerto lleno de actividad y con hermosos edificios y familias influyentes. Pero también, detrás de ese telón de opulencia, se esconde otra ciudad más oscura y peligrosa, maloliente y sucia, llena de esquinas tenebrosas en las que puede pasar de todo. La narración nos va a llevar principalmente por esta Sevilla menos luminosa, aunque de la mano de los protagonistas también visitaremos la catedral, la Torre del Oro o los grandes palacetes que la jalonan. 

Fray Diego, aunque fraile y franciscano, también tiene un pasado y es ese pasado el que le ha empujado lo suficiente para volver, a pesar de que jamás lo creyó posible. Hay una herida que no terminó de cerrar y que, a lo largo de las páginas, se va descubriendo. Sin embargo, la urgencia por acabar con los asesinatos que aterrorizan a la ciudad es más imperante y fray Diego utiliza el conocimiento que tiene de las calles y de determinados lugares para investigar. Su experiencia en el Nuevo Mundo también le va a ser útil para ello. Rafael, a su lado, se va dando cuenta de que existe otro mundo, otra manera de ver la vida. Tiene una mente rápida e inteligencia natural y se da cuenta de que, quizá, la vida pueda girarse a su favor gracias a la oportunidad que le ha dado fray Diego.

El lector va descubriendo pistas y nombres al mismo tiempo que los protagonistas. Óscar Soto sabe mantener el ritmo y va creando un ambiente opresivo y tenso que obliga a querer saber más, a necesitar que el culpable sea detenido y sus motivos expuestos. No es fray Diego hombre que se amilane con facilidad y, una vez inmerso en el caso, hará todo lo humanamente posible para ello. Cuando las sospechas parecen centrarse en un nombre concreto, buscará el modo de demostrarlo. No quiere dejar nada al azar.

El ángel y la muerte es una novela que atrapa y que sabe muy bien cómo mantenerte pegada a sus páginas. Sí tengo que ponerle un pero, aunque pequeñito: creo que hay una trama a mitad de la novela, en la que se ve envuelto Rafael que, quizá, podría no ser necesaria. Pero tengo la impresión de que el autor la ha incluido para introducirnos aún más en la Sevilla que recrea, llevándonos a lugares menos conocidos como la Torre de la Plata, y para seguir poniendo en juego la sagacidad de fray Diego. ¿La novela funcionaria igual sin ella? Seguramente. Pero es cierto que, durante esas páginas, la tensión no deja de crecer y te las bebes, literalmente.

Lo cierto es que me lo he pasado francamente bien leyendo El ángel y la muerte. Es de dominio público que la novela histórica es mi género favorito y que si, además, tiene "muertis", me gana por completo. Así que solo me resta recomendarla, porque os aseguro que os la vais a disfrutar tanto como yo. ¿Volverá fray Diego a protagonizar nuevas aventuras? Quien sabe...