jueves, 27 de agosto de 2026

ULTREIA de Francisco Narla

 Siempre he sentido fascinación por Santiago de Compostela, desde muy pequeña. Ya no es solo por su maravillosa catedral, por sus calles estrechas, por la poesía de sus atardeceres... es la magia que desprende. Hay algo en ella que te envuelve y te llena; tiene poder y es algo que te llevas cuando la visitas. Se te queda dentro y lo acoges, porque no quieres perderlo. En mi última visita, mi hija y yo permanecimos casi una hora sentadas en la Plaza del Obradoiro simplemente mirando la fachada de la catedral y contemplando a las docenas de peregrinos que llegaban riendo, llorando, cantando, dejándose caer en el suelo de la plaza. Por eso, cuando me llegan novelas ambientadas en la ciudad, me llaman como canto de sirenas. Ultreia, de Francisco Narla, autor al que sigo desde hace años, nos traslada  al Santiago de Diego Gelmírez, con su catedral en construcción y lleno de intrigas políticas.

Ultreia es la primera parte de una trilogía que el autor va a dedicar a Santiago de Compostela, a su catedral y al Camino. En ella va a dar protagonismo a una pequeña ladrona y a un cantero jorobado que van a unir sus destinos cuando ya no les queda nada en la vida. Allá vamos. Buen Camino a todos.

"A COMPOSTELA SE ACERCA UNO COMO QUIEN SE ACERCA AL MILAGRO" - ÁLVARO CUNQUEIRO

Siglo XII. Con la excusa de construir una nueva catedral, el obispo Gelmírez ahoga en impuestos a Compostela, un dinero que no solo sirve para las obras del templo, sino para mantener a su propio ejército y hasta para levantarse un palacio. Los nobles, que tendrían capacidad para enfrentarse a los desmanes de Gelmirez, están más ocupados en luchar entre ellos. Y el pueblo padece hambre y abandono. La ciudad, además, se ve amenazada por las incursiones almorávides. Mientras, los peregrinos siguen llegando a Santiago, ajenos a todo esto. El destino de Compostela no lo decidirá el clero ni los reyes: está en manos de una ratera, hija de un orfebre arruinado por Gelmírez, y las de un cantero jorobado roto por la muerte de su hija. Ambos se verán atrapados en una conjura que los cambiará para siempre, Y también a Compostela.

En esta novela, Francisco Narla se aleja bastante de la épica del Camino de Santiago y también de la imagen idealizada de lo que fue la Compostela medieval. Nos presenta una ciudad en la que el hambre, la violencia y la desigualdad imperan en sus calles y en la que la construcción de la catedral se convierte en un instrumento de poder, del que Diego Gelmírez ocupa el lugar central. No es el único personaje histórico que vamos a encontrar, también tiene un papel importante la reina Urraca, pero son los personajes ficticios, los que proceden de los estratos más humildes de la ciudad, los que acaban tomando el mando de la narración. Ellos nos van a ofrecer la visión que de todo aquello tenían los más desfavorecidos, los que vivían al día y lo habían perdido todo.

Así la novela se aleja del relato habitual de las luchas de poder entre la Iglesia, la Corona y los nobles para que vivamos aquel momento histórico de la mano de Ilduara, la ladrona, y de Triboulet, el cantero, y que lo hagamos a pie de calle, padeciendo sus necesidades y sus penas, sobreviviendo con ellos. Y aquí es donde está uno de los puntos fuertes de la novela: su ambientación. Narla nos muestra una Compostela sucia, poco hospitalaria, hambrienta y pobre, muy alejada de la imagen que podemos tener sobre ella. La catedral que empieza a erigirse y que se convertirá en foco de la Cristiandad, en este momento no es más que el centro de intereses políticos y económicos muy poco misericordiosos. Narla se aleja de la visión luminosa e idealista que del momento histórico se tiene (al menos en algunos sectores), para mostrarnos las desigualdades que existían dentro de la sociedad. Sin embargo ha habido momentos es que esa ambientación volvía un poco lenta la acción. Es cierto que hay descripciones brillantes, pero, en ocasiones, el exceso de detalles puede "agobiar" al lector. Sin embargo son momentos muy concretos que no empañan en absoluto el conjunto de la novela.

Otro acierto me parece cómo ha perfilado el autor a los personajes. A Gelmírez nos lo muestra lleno de contradicciones, lejos de la imagen de "adalid compostelano" que otras novelas han mostrado, pero con una capacidad desmedida para ejercer el poder y enriquecerse gracia a él. La reina Urraca brilla de forma especial y Narla trata de darle el reconocimiento que la Historia le ha negado. Una mujer que luchó por lo que creía justo y que tuvo que padecer, como hemos ido descubriendo en los últimos años, las más terribles humillaciones. De Ilduara y Triboulet se nos cuenta cómo llegaron a la situación en la que están y por qué toman las decisiones que toman y, aunque llevan un gran peso en la narración y caminamos a su lado, en algunos instantes los he sentido un poco lejos emocionalmente. Al igual que os decía con respecto a la ambientación, no es así siempre y el resultado, mezclando ambientación y personajes, es muy bueno.

Narla juega bien a la hora de mezclar datos históricos y ficción. La novela histórica, como he comentado más veces en este blog o en mis post en Instagram, no es un ensayo. Es NOVELA y, como tal, contiene mucho de creación propia del autor. A veces (y generalmente suelen explicarlo en la Nota Histórica) alteran alguna cronología, pero en general suele primar la verosimilitud. En esta novela el voto de Santiago aparece "descolocado", pero eso no le resta realidad. El hecho sucedió, pero se ubica en un momento determinado para favorecer la narración. Y como veo venir a algunos: no, las grandes fechas históricas no se tocan. Lo importante es que lo que se narra en la novela sea convincente y que los huecos que deja la historia real se rellenen de forma creíble.

A mí me gusta el estilo de Francisco Narla, con todos sus "peros". Quizá porque consigue que me sumerja por completo en el momento histórico que nos presenta. Esa Compostela oscura, pobre y sucia me fascina tanto como la actual, aunque seguramente no me hubiese gustado transitarla. Quizá porque uno de los sueños de mi vida sea ver levantarse una catedral. Y en Ultreia el estilo Narla luce especialmente bien, incluso con esa cierta densidad con la que a veces adorna lo que nos cuenta.

A pesar de ser la primera parte de una trilogía, la novela puede considerarse autoconclusiva, porque la siguientes tocarán momentos históricos distintos. Eso, seguramente, nos llevará a formarnos una imagen del devenir histórico de Santiago de Compostela y su Camino y de la evolución de los movimientos políticos, la llegada de nuevos movimientos artísticos, los cambios en la religión y en  la espiritualidad y la transformación del propio Camino como eje de intercambio cultural.

Ultreia me ha parecido un novela bien documentada, bien ambientada y llena de matices que nos traslada sin dificultad a una época conflictiva y convulsa, llena de cambios políticos y sociales. No contiene acción vertiginosa, sino que todo va transcurriendo a su ritmo, quizá contagiado de la mansedumbre de la lluvia gallega. Pero yo la he disfrutado y seguiré con las siguientes para ver a dónde nos lleva Francisco Narla. Creo que va a ser un viaje interesante.



viernes, 14 de agosto de 2026

EL FRATRICIDA de Javier Pérez Bolet

 Siempre he estado convencida de que hay personajes en la Historia que parecen nacer para protagonizar novelas, cuentos y hasta leyendas. Especialmente si, además, se les adjudica un sobrenombre potente, de los que llaman la atención, aunque si escarbamos un poco quizá nos demos cuenta de que la realidad se aleja bastante de él. Es lo que ocurre con Pedro I el Cruel, bautizado así por sus enemigos, a los que no dudó en pasar literalmente por encima (con todas las consecuencias) cuando se opusieron a sus pretensiones. Sobre su figura y su época siento especial debilidad por cómo las contó Álvaro Lozano en Olvido y crueldad, una absoluta delicia en la que se daba voz a las mujeres que, de un modo u otro, transitaron por la vida del rey. En El Fratricida también vamos a tener ocasión de tratar a muchas de ellas de cerca y, además, nos podemos sumergir hasta el cuello en una época convulsa, complicada, dura y sangrienta.

El autor, Javier Pérez Bolet, nos trae esta novela después de haber escrito una tetralogía sobre la Primera Cruzada, titulada Deus Vult. Vuelve a interesarse por una época en la que la guerra, la ambición, el poder, la religión y el linaje están profundamente unidos. Tres siglos de diferencia y sigue habiendo muchos puntos en común, a pesar de que ni el escenario ni los protagonistas tengan nada que ver. Así pues nos vamos a la Castilla del siglo XIV y al ascenso al trono de Pedro I. ¿Venís?

NI QUITO NI PONGO REY...

En una fragmentada península ibérica, Castilla es el epicentro de una lucha despiadada por el poder. Pedro I asciende al trono tras la muerte de su padre, Alfonso XI, siendo solo un adolescente. Pronto se dará cuenta de que se enfrenta a un reino dividido, en el que las intrigas de la nobleza le ponen muchos palos en las ruedas. Además debe enfrentarse a las maniobras de su hermanastro, Enrique de Trastámara, para arrebatarle el poder. Pedro intentará mantener el control utilizando tanto la diplomacia como la mano dura, pero su relación con María de Padilla y el rechazo a su esposa, Blanca de Borbón, le enfrentan aún más frontalmente contra la aristocracia. Esta situación provoca que sus más allegados le traicionen y se vuelvan contra él, obligándole a gobernar con dureza. 

Enrique de Trastámara, tras permanecer exiliado en Francia y tejer allí fuertes alianzas, regresa a Castilla para hacerse con el trono en mitad de la guerra con Aragón. El conflicto entre ambos hermanos pronto desbordará lo dinástico y se convertirá en internacional. 

Y es que el enfrentamiento entre Pedro I y Enrique de Trastámara ofrece un guion perfecto para El Fratricida. Traiciones, venganzas, batallas y fidelidades cambiantes van a alterar el rumbo del reino de Castilla y Javier Pérez Bolet consigue hacernos sentir allí, posicionarnos... y también dudar de nuestras propias certezas respecto a lo que sabíamos o creíamos saber. Aunque, personalmente, creo que lo más interesante de la novela no está en lo que cuenta, sino en cómo lo cuenta, porque a lo largo de toda la narración lo que subyace es la idea de que, aunque creamos conocer bien los hechos, quizá no todo es lo que parece.

Siglos después de su muerte, Pedro I sigue soportando el peso de ser llamado Pedro el Cruel y esta etiqueta, quizá, condiciona a quienes se acercan a su figura. El autor ha tratado de enfrentarse a ello y buscar el mejor modo de contarnos cómo se llegó a tal punto. Lo cierto es que el enfrentamiento entre los hermanos Pedro y Enrique por el trono de Castilla fue cualquier cosa menos moderado. Ambos fueron capaces de lo peor para conseguir sus fines. La diferencia en esta novela es que se aleja del estereotipo de Pedro como "malo de la película" y de Enrique como perfecto "reivindicador" de sus derechos. Los dos fueron capaces de ejercer la violencia en pos de imponer sus derechos sobre el trono de Castilla. Sí, Pedro I es el rey legítimo, pero no por ello todo lo que decide y todo lo que hace es justo; Enrique es el que tiene la posición más débil, pero tampoco sus actos le convierten en alguien más honesto.

La guerra entre ambos comenzó dentro de su propia familia y acabó implicando a todo un reino.Pedro era hijo de Alfonso XI y de su esposa legítima, María de Portugal. Pero cuando ese matrimonio se celebra, Alfonso ya llevaba años de relación con Leonor de Guzmán, con quien tuvo diez hijos. Pedro se crio sin su padre, apartado de la corte, mientras Leonor y sus hijos disfrutaban de ella como si les perteneciese por completo. En mi opinión, lo más interesante de la novela es cómo el autor se aleja de esta idea de que todo se produjo por una rivalidad entre hermanos: su enfrentamiento acabó arrastrando a la nobleza, a las ciudades, a la Iglesia e, incluso, a potencias extranjeras. No son solo dos hermanos que se disputan un trono, sino que cada uno de ellos va a atraer a su lado a una parte de la sociedad castellana, polarizando así todo el reino. Y se llega a una guerra civil.

Como os decía antes, las mujeres tienen gran importancia en la novela. La influencia que pueden ejercer sobre los principales protagonistas, sus movimientos en la sombra, su abandono (el de Blanca de Borbón fue especialmente doloroso), el modo en que articulan sus familias y gestionan la relación con ellos son fundamentales. Lo fueron en su día y aquí Javier Pérez Bolet lo hace sobresalir de forma especial, sobre todo por el panorama que Alfonso XI deja a sus hijos, tanto el legítimo como a los ilegítimos, y a quienes fueron su esposa y su amante. La guerra que tendrá lugar entre Pedro y Enrique viene de aquí: de los agravios y la legitimidad. De los afectos.

El ritmo de la novela no decae, aunque haya momentos "valle" que sirven para enlazar otros de más tensión. De alguna manera siempre está pasando algo, siempre hay algún detalle que nos mantiene anclados a la lectura. La documentación que el autor ha utilizado se nota, pero no abruma. No es una mera sucesión de batallas y fechas, sino que nos presenta los hechos que sucedieron causados por las decisiones de unos protagonistas que están muy lejos de ser estatuas parlantes. Tienen carácter, sentimientos, aman, odian, se equivocan, aciertan y arrastran con ellos sus propios conflictos personales.También los diálogos son naturales, nada impostados, y se adaptan perfectamente a contexto en el que se producen.

Otro acierto es la visión que nos ofrece el autor de la época. Sabe contarnos muy bien las luchas por el poder o por posicionarse cerca de él, los matrimonios concertados, la violencia, las enfermedades que diezmaban la población, los cambios de opinión de una nobleza movida solo por sus intereses. Estamos en una sociedad en la que la violencia es una manera de hacer política y, a su vez, de cambiar la legitimidad.

Después de leerla quizá, como lectores, cambiéis de opinión respecto a lo que sabíais o creíais saber. O quizá no, pero seguro que os surge más de una duda o consigue que os replanteéis alguna. Sea como sea, El Fratricida es una estupenda novela para disfrutar de un momento histórico apasionante.









lunes, 10 de agosto de 2026

LA PREGUNTA MORTAL de Janice Hallet

 En este verano que está siendo de todo menos normal para mí, busco refugiarme en lecturas que me hagan olvidar el calor que me aplasta, que de nuevo no saldré a ninguna parte y que estoy tratando de recoserme el alma. Como digo siempre, al menos tengo piscina comunitaria y muchos libros por leer. A uno de ellos le tenía muchas ganas; este que hoy os traigo: La pregunta mortal, de Janice Hallet. Y es que desde La apelación me he vuelto absolutamente fanática de esta autora, capaz de crear tramas de misterio brutales y desarrollarlas de modo muy poco convencional, ya que utiliza las nuevas tecnologías para narrarlas. Correos electrónicos, whatsapp, grabaciones o SMS se van alternando en sus novelas para llevarnos a unos giros de guion fabulosos, de los que te dejan pasmada y no ves venir, pero que son completamente lógicos. Nada de conejitos sacados de la chistera.

En La pregunta mortal, Janice nos lleva a algo tan arraigado en el Reino Unido como son los pubs, en este caso a uno rural, y a los concursos de preguntas y respuestas que se organizan en algunos de ellos. Una competición entre parroquianos y gentes llegadas solo para participar en la que los "piques" entre participantes están a la orden del día, aunque suele primar el fair play. Unas copas entre amigos, tardes entretenidas y unos dueños del pub que se esfuerzan porque todo salga bien... nada más inocente, ¿verdad? O quizá no tanto...

CERVEZAS, RONDAS DE PREGUNTAS Y UN ASESINATO

Dominic Eastwood se pone en contacto con un programa de misterios reales en la televisión porque tiene una historia que cree que puede ser una bomba: el caso de sus tíos, Sue y Mal Eastwood. Años atrás había tenido repercusión mediática, pero él ha descubierto cosas que pueden cambiar por completo lo que en su día se contó de ellos. Para que la productora se haga una idea, comienza a enviarle documentación encontrada y muchos archivos de texto y mensajería. 

Y es que Sue y Mal Eastwood, dueños del pub The case is altered, desaparecieron sin más. El pub amaneció cerrado sin ninguna explicación y de ellos no había noticias. Lo cierto es que en los días previos a esto sucedieron cosas raras que sacudieron la tranquilidad habitual del pub y sus habituales. Una tarde de competición de preguntas a punto estuvo de acabar mal por culpa de unos recién llegados con fama de tramposos; una barcaza se estrelló contra el viejo muelle que había al final del camino rural que pasaba por delante del pub y sacó a la luz un cadáver; los dueños de la barcaza, Nube y Viento, con su modo de vida alternativo, llaman mucho la atención. Y, además, al pub llega un equipo nuevo de participantes en el concurso que ganan una y otra vez de manera aplastante. Todos piensan que hacen trampa, pero nadie puede probarlo.

Nosotros, como lectores, vamos a ir conociendo la documentación que Dominic le va pasando a la productora y conociendo al mismo tiempo que ella los hechos. Sue y Mal restauraron un antiguo pub cercano a una zona boscosa y enseguida tuvieron clientes habituales, especialmente por el concurso de preguntas que Mal llevaba a cabo una vez por semana. El premio para los ganadores no era muy elevado (para participar se aportaba una libra por persona) y los equipos debían ser de seis personas como máximo. Había equipos que se lo tomaban muy en serio y se preparaban y otros que simplemente iban a pasar un buen rato, reírse y tomar unas cervezas.

Entre la documentación que se aporta hay muchísimos mensajes de whastapp entre los clientes, los dueños del bar y de los diferentes grupos de participantes. La aparición del nuevo equipo los llena a todos de cierta zozobra: unos porque ya no ganan nunca; otros porque notan que el ambiente ha cambiado. La aparición del cadáver, que enseguida se sabe que es un asesinato, rompe por completo la tranquilidad de la zona y todos comienzan a hacerse preguntas.

El rompecabezas cada vez tiene más piezas. Incluso vamos a conocer el pasado de Sue y Mal antes de hacerse cargo del pub. Todo sirve para tratar de llegar a una solución. Pero Janice no nos lo pone fácil: cuando crees que has encontrado un hilo del que tirar, aparece algo que lo tira todo por tierra. Cada giro, cada averiguación es capaz de dejarnos con la boca abierta. Insisto: nada está ahí por casualidad, todo tiene su explicación y todo queda cerrado... y de qué modo.

Es fascinante también como, sin ser una narración al uso, a través de los mensajes y de cómo interactúan los diferentes personajes, Janice consigue perfilar a cada uno de ellos con claridad, poner sobre la mesa el carácter de cada uno, sus anhelos, sus frustraciones, sus preguntas, su modo de relacionarse con los demás. Un fabuloso encaje de bolillos.

De nuevo Janice lo ha vuelto a hacer: mantenerme pegada a sus páginas sin poder parar de leer y hacer un ejercicio del mejor misterio, sin cabos sueltos. Porque todo tiene una explicación, pero llegar a ella no va a ser fácil. ¿Sabremos por qué desaparecieron Sue y Mal? ¿Quién era el cadáver del embarcadero? ¿Había alguna intención oculta en la participación del nuevo grupo en la competición de preguntas del pub? Os reto a que tratéis de averiguarlo.

jueves, 9 de julio de 2026

ALMA DE CASTILLA de Alan Pitronello

 Decía el maestro Miguel Delibes que "si el cielo de Castilla es tan alto , es porque lo levantaron los campesinos de tanto mirarlo". Y yo, que siento debilidad por Delibes y por Castilla, lo secundo: en pocos lugares el cielo parece estar tan arriba, tan azul, tan completo. Quizá por eso me fascinó el título de la última novela de Alan Pitronello, ahora ya con el sello de Edhasa. Además, estaba segura de que Alan iba a dar otro pasito adelante en su manera de escribir. Conozco bien su dedicación y el empeño y cariño que pone en todo lo que crea. 

Esta vez Alan abandona las tierras de Nueva España para retrotraerse a finales del siglo XIII y principios del XIV y centrarse en el Reino de Castilla y en la figura de María de Molina, esposa de Sancho IV, una mujer que luchó por los derechos de su hijo Fernando como heredero al trono, enfrentándose a la nobleza y hasta a la propia ilegitimidad de su matrimonio. Pero, a pesar de que la novela gira en torno a ella, realmente no se trata de una narración al uso: sentimientos, recuerdos, palabras dichas y no dichas, pesar, olvido, cicatrices de guerra, lealtad y aprendizaje son el lecho en el que los personajes se reuestan creando una novela histórica diferente y, en muchos momentos, muy conmovedora.

REY O NADA. LA CORONA O LA MUERTE

Sancho IV, apodado el Bravo, acaba de morir. Su viuda, María de Molina, sabiendo que su heredero, el infante Fernando, puede estar en peligro, al ser muchos los que ansían manejarle o apartarle, decide ponerlo a salvo enviándolo al norte. Para esa misión, tan peligrosa como de final incierto, pone su confianza en Ruy Castro, un soldado veterano, un almogávar marcado y desfigurado por unas cicatrices provocadas en la defensa de Tarifa. Un hombre que ya parece de vuelta de todo, pero que comparte pedazos de su pasado con la reina. Si bien la misión que le encomiendan no es de su agrado, su lealtad a la soberana será determinante.

El infante Fernando, demasiado joven y sin apenas haber salido de la corte, tampoco está muy contento con la escapada. No sospecha que para él ese viaje supondrá también una iniciación a la vida, un cambio en su espíritu y en su manera de ver las cosas. La reina, regente de Castilla, debe sortear conspiraciones y más de una traición. Ruy Castro, a su vez, ha de enfrentarse a su pasado y a lo que el destino le ha puesto delante, en un viaje que no estará exento de peligros.

Cuando os decía antes que estamos ante una novela histórica diferente, tiene mucho que ver con este último párrafo. Sí, se narran hechos ciertos. Sí, hay figuras históricas relevantes que se yerguen ante nuestros ojos y cobran vida. Pero Alma de Castilla es, sobre todo, una novela de recuerdos y de vidas que, quizá, no deberían haber transcurrido como lo hicieron

Su estructura tampoco es la habitual. Un hecho, un pequeño detalle, desata la memoria de los protagonistas, por lo que viajamos con frecuencia al pasado para entender lo que está sucediendo en el presente. María de Molina y Ruy Castro compartieron momentos en su juventud, en Montealegre, antes de que ella se casase con Sancho. Para el almogávar, ella es un recuerdo siempre presente y una herida que no termina de cicatrizar. La reina, a lo largo de la novela, descubrirá que tampoco le había olvidado y que, a veces, mirar juntos al horizonte castellano desde lo alto de un cerro puede unir más que ningún tratado, que ninguna orden. 

Alma de Castilla es una novela que sabe tocar el corazón y, a la vez, sabe mantener la tensión de lo que los protagonistas tienen que vivir. El peligro cierto al que se enfrenta el infante Fernando y la relación que va abriendo con Ruy, al principio tan complicada, le hacen entender que no todo son camas blandas y salones con comida abundante. Que su pueblo es real y debe ganárselo. Que un rey es más que una corona y un trono. Para Ruy, el camino le devuelve en muchos momentos a su pasado, a las decisiones que tomó, a los enemigos que se creó sin pretenderlo, a su propia soledad.

Al no ser una narración lineal, puede que a veces el lector se despiste o no entienda ciertos giros, pero basta con dedicarle un mínimo de atención para descubrir que, como nos pasa a cualquiera de nosotros, un atardecer, una luz, un color o un sonido nos pueden llevar de regreso a cosas vividas, a nuestra infancia, a momentos que casi creíamos olvidados. Este es el recurso que Alan Pitronello utiliza a menudo en la novela y, quizá por eso, resulta tan evocadora.

Los protagonistas principales y los secundarios no son arquetípicos en absoluto, están llenos de matices y nada en ellos los hace perfectos ni inmaculados. Todos tienen luces y sombras, todos tienen mochilas a la espalda que deben cargar. Por eso nos resultan tan cercanos. Eso hace que los diálogos fluyan con naturalidad y que sus reacciones no parezcan impostadas. Si bien tiempos y costumbres han cambiado, hay sentimientos que jamás lo harán y eso queda reflejado en la novela, incluso a veces de forma muy poética. El estilo de Alan ha madurando y se nota. 

No le hacen falta descripciones detalladas ni largos párrafos de contexto histórico para colocarnos en el momento y lugar que quiere. Crea una ambientación más basada en lo que los personajes ven y sienten, en lo que les rodea y, a través de ella, nos traslada a otros puntos de las vidas de los protagonistas, consiguiendo que entendamos cómo y por qué hicieron las cosas que hicieron. El amor de María de Molina por su hijo y su deseo de protegerle a toda costa, la lealtad, el corazón y el valor que Ruy pone por delante de todo a pesar de tener el alma rota, las intrigas palaciegas que buscan hacerse con la voluntad del futuro rey para sus propios intereses, los odios enquistados que no atienden a razones y que buscan cumplida reparación al precio que sea... todo ello convierte a Alma de Castilla en una novela que te acoge y te envuelve. Que emociona y llega dentro. Que la cierras con un suspiro de nostalgia.

Dadle una oportunidad y dejaos llevar por ella. Es toda una aventura para los sentidos.

martes, 19 de mayo de 2026

HE VENCIDO AL MUNDO de Christian Gálvez

 Cuando Christian Gálvez publicó su novela anterior, Te he llamado por tu nombre, ya dije que me parecía un acto de valentía. Sobre todo porque con la polarización y el encono que hay imperando en la sociedad actual, seguro que había mucha gente que no entendía, que lo cuestionaba o que, directamente, lo echaba a los leones. Sigo defendiendo aquella novela, me pareció un estupendo ejercicio literario en el que se ponía el foco en el después, en la duda, en la fe perdida y recuperada, pero sin dar lecciones de nada. Y también en un momento histórico complicado, con una Jerusalén amenazada por lo romanos y rota por dentro. 

En He vencido al mundo, Christian nos regala una precuela para narrarnos solo una semana: la que va del Domingo de Ramos al Domingo de Resurrección. Y sí, claro que Jesús de Nazaret es el centro, pero las voces y los ojos importantes, los que de verdad nos tocan el corazón, son los de su madre, María, y los de Judas, el hombre que, más de dos mil años después, sigue siendo el símbolo de la traición. Hay también otra serie importante de secundarios, como os contaré después, que terminan de tejer un tapiz lleno de matices y humanidad. Hace un par de días leía en el post de una "instagramer" que había dejado el libro casi al principio porque "le contaba lo que ya sabía, la misma historia de siempre y se aburría" y me volví a ratificar en lo de que la comprensión lectora se está perdiendo. Y la lectura, como ejercicio reposado, íntimo, personal y tranquilo, también. Tanta prisa y tanta inmediatez roban la delicia de perderse durante horas en las páginas de un libro. Pero esta es otra historia de la que algún día hablaré. Ahora nos vamos al siglo I.

"LO QUE VAS A HACER, HAZLO PRONTO" - JUAN 13:27

La Pascua está próxima y Jesús de Nazaret sabe bien que sus días sobre la Tierra están contados. Conoce su cercano final y, sin embargo, decide entrar en Jerusalén a pesar de las amenazas del Sanedrín que sobre él se ciernen. Los discípulos no acaban de comprender el mensaje del Maestro y, contemplándolo todo, hay un centurión romano que se debate internamente entre su obligación y lo que el corazón le grita. En medio de la tensión creciente, dos de las personas más importantes en la vida del Nazareno van a cambiar el curso de los acontecimientos: Judas Iscariote, uno de sus mejores amigos, cuya alma se encuentra sacudida por mil tormentas, y María, su madre, que, a pesar de saber de la misión de su hijo, no puede soportar la idea de perderle. La cuenta de los días es implacable y el viernes se acerca.

Antes de meterme en la reseña propiamente dicha, quería contaros que este libro me ha llevado a los fríos días previos a la Navidad de 1988, cuando con tres de mis mejores amigos fui a los Cines Renoir de la Plaza de España de Madrid para ver La última tentación de Cristo. Ahora todo lo que pasó ha caído en el olvido, pero la película fue aborrecida por muchos. Hubo amenazas, pintadas en los cines que la exhibían, grupos de gente que imprecaban a los que acudían a verla... Recuerdo que el cartel de la fachada de los cines estaba lleno de manchurrones de pintura y que los cuatro íbamos con cierta prevención. Al final, en la sala apenas estábamos veinte personas. Pero lo que más recuerdo es cómo me impresionó que, en la película, Jesús le pide a Judas que le venda. Que es necesario para cumplir el propósito para el que ha venido.

He vencido al mundo nos lleva a vivir los últimos días de Jesús de Nazaret, su muerte y su resurrección. Pero no es una narración al uso, no se trata de una relación de hechos conocidos que se van encadenando ante nuestros ojos. Vamos a vivirlos desde dentro de los muros de las casas y desde las calles de Jerusalén pero, sobre todo, vamos a vivirlo desde el interior de los protagonistas. En esta novela los sentimientos están en carne viva y, a pesar de que el final es de sobra conocido, la zozobra y la angustia te van ganando página a página.

Si bien, como os decía, Judas y María son quienes nos marcan el camino, hay otros muchos personajes que nos permiten llegar a entender la carga de profundidad que suponía el mensaje de Jesús de Nazaret para la sociedad del momento. Para el Sanedrín era un blasfemo y alguien que socavaba los cimientos de su poder y sus creencias; para los romanos, a quienes el tema religioso les importaba más bien poco, era un agitador y temían por posibles disturbios, pero tampoco le daban demasiada importancia. Sus discípulos han comenzado a temer lo que sucederá cuando Jesús no esté con ellos y el miedo campa libre en sus corazones.

La figura de Judas, siempre controvertida y siempre, desde entonces, denostada y aborrecida, se nos muestra arrastrando una dolorosa tortura personal interna. Sí, tiene fe en el Maestro y le ama, pero hay cosas que no entiende y que le atañen directamente. La angustia es una serpiente que le va ahogando por dentro. María, por el contrario, se nos muestra como fundamentalmente como madre, una madre que conoce bien quién es su hijo y cuál es su misión, pero que no puede dejar de recordarle siendo un niño, jugando, buscando su abrazo. Sabe que va a enfrentarse a horas terribles y también sufre una angustia demoledora. Ambos son dos caras de una misma moneda, solo que, en este caso, una de las dos cae siempre debajo.

He vencido al mundo es una novela de sentimientos profundos, tanto para lo bueno como para lo malo. El odio visceral que los miembros del Sanedrín y sus seguidores profesan a Jesús les cierra los ojos a la compasión. Se convierten en guardianes de lo que ellos considera la verdad absoluta, de la pureza de la religión y, sin embargo, esconden su cobardía detrás de las lanzas y del poder romano. Pilatos, como cabeza de este poder, no entiende a qué tanta inquina con alguien que se limita a predicar, demostrando que, a su vez, él tampoco comprendía a quienes gobernaba.

A lo largo de las páginas iremos reconociendo objetos y señales y otros aparecen para quedarse con nosotros: las palmas al viento en la entrada de Jesús en Jerusalén, el lienzo que cubrió a Jesús, el paño de la Verónica, la lanza de Longinos, las treinta monedas de plata, la sala de la Última Cena, la corona de espinas, el madero de la cruz... y un burrito de madera que va a simbolizar todo el amor, la esperanza y la certeza. 

Christian Gálvez nos habla de sacrificio y de pesar, pero también de esperanza, de verdad, de confianza. Y lo hace con un lenguaje cuidado, a veces casi preciosista, en el que consigue que sintamos el calor, el polvo, los olores de la ciudad, de la comida. Que veamos la luz con la que despierta Jerusalén y la oscuridad que cae sobre ella. Hay buenas descripciones de edificios y lugares, pero no se recrea en ellas, deja que el lector complete los huecos al meterle dentro de la historia. Tampoco nos describe las torturas previas a la crucifixión que padeció Jesús, solo contemplamos los resultados, y eso me ha parecido un acierto, porque no creo que hiciera falta añadir más dolor ni recrearse en el suplicio. Es importante también cómo reivindica el papel de las mujeres que acompañaban a Jesús, pero siempre desde el respeto a la realidad histórica y a cómo era su vida en aquel momento.

He vencido a mundo nos habla de una historia conocida, sí; con un final sabido por todos. Pero no lo hace desde el dogma ni con la pretensión de dar una lección: nos pone sobre la mesa los sentimientos de quienes iban a perderlo todo y lo hace hablando de compasión y de sacrificio; de piedad, de ternura y pesar; de confianza y de fe. Muchos de nosotros podemos sentirnos identificados con cada uno de los protagonistas, porque, como dijo el propio Christian en la presentación del libro, no hubo ningún apóstol que, de una manera u otra, no traicionara a Jesús. Todos nos equivocamos, negamos, nos escondemos y dudamos en algún momento de nuestros mejores amigos y hasta de miembros de nuestra familia. Somos humanos, al fin y al cabo, como lo fueron ellos

Os animo a que leáis esta novela y a que os dejéis llevar por todo lo que hace sentir. Tanto si sois creyentes como si no, el mensaje de fondo sirve para todos. A veces solo es necesario escuchar.



martes, 12 de mayo de 2026

LA VENGANZA DEL APÓSTOL de Isabel San Sebastián

  Isabel San Sebastián se propuso, hace ya siete libros, narrar a sus lectores lo que supuso la Reconquista y cómo los reinos cristianos fueron recuperando el territorio y el poder perdido desde la invasión musulmana del 711. Y lo ha hecho buscando hitos importantes y fundamentales, ante los que coloca a sus protagonistas, tanto reales como ficticios, para recrear algo más que una época: un sentimiento de unidad perdida que ha de recobrarse, a pesar de las mucha dificultades, guerras, sangre y muerte que se encuentren en el camino. En el fondo, el finísimo hilo de una saga familiar que, aunque se nombre, es como un eco de raíces que no se pierden. Cada una de las novelas puede leerse de forma completamente independiente, pero merece mucho la pena hacer el recorrido completo.

En La venganza del Apóstol, el viaje nos lleva al siglo XIII y vamos a ser testigos de hechos que cambiaron el rumbo de la Reconquista, de otros que supusieron la revancha de un pasado doloroso y, como es habitual, lo haremos de la mano de un personaje central que va creciendo y cambiando ante nuestros ojos, adaptándose a lo que le toca vivir. 

Coged la espada y el escudo, nos adentramos en terreno peligroso.

"VOS Y YO AQUÍ MURAMOS" - ALFONSO VIII DE CASTILLA

Beltrán López de Cazorla es el hijo menor de una familia ligada y cercana al rey Alfonso VIII de Castilla. Su padre luchó en la batalla de las Navas de Tolosa y su hermano mayor, Fadrique, es un portento de fuerza y habilidad guerrera. La sangre de Beltrán arde en deseos de mostrar al mundo y a su padre que es digno de su estirpe, pero la naturaleza no le ha regalado poder físico ni destreza con las armas. A pesar de ello, participa en una cabalgada comandada por Álvar Pérez de Castro para caer herido en el primer encontronazo. El regreso a casa es doblemente triste. Su hermano mayor no deja de zaherirle por su debilidad; su padre parece avergonzarse de él. Y la actitud sobreprotectora de su madre, que opina que su futuro está en la Iglesia, no le ayuda en absoluto. Es tal su humillación, que escapa del hogar familiar dispuesto a encontrar fama y fortuna.

Optará por dirigirse a Martos, al castillo de Álvaz Pérez de Castro, pero su admirado guerrero no está allí. Será uno de sus hombres de confianza, Tello Rodríguez, quien le ofrecerá una solución: ya que el arte de la guerra no parece hecho para él, quizá haya otras labores que pueda llevar a cabo para colaborar en la derrota del enemigo. Y le propone ser espía en Sevilla, para comprobar desde dentro sus defensas y los posibles puntos débiles de la ciudad. A pesar de sus reticencias iniciales, Beltrán acaba aceptando y, con ello, sellará su destino.

Siendo Beltrán el protagonista central de la novela, Isabel San Sebastián aprovecha la figura de su padre para narrarnos, el principio de la novela, el desastre de Alarcos, primero, y, a continuación, la Batalla de las Navas de Tolosa y la importante victoria frente a los almohades de Miramamolín. Particularmente he disfrutado mucho de la escenificación de la batalla, tanto de sus prolegómenos como de su desarrollo: me ha parecido brillante. Cruda y terrible, pero épica. Ese espíritu y ese resultado son los que Beltrán desea para sí mismo, a pesar de sus limitaciones. Aspira al honor y la gloria, a la victoria por las armas, a ser recordado por su valentía.


Beltrán, a lo largo de la novela, va cambiando y dándose cuenta de que puede ayudar sin coger una espada. Si bien al principio la propuesta de Tello Rodríguez le parece ofensiva (hacerse pasar por comerciante lo toma como un insulto personal, ya que los nobles consideraban esa tarea como algo innoble), y solo decide participar de ella como una huida hacia adelante que le lleve a conseguir lo que anhela, poco a poco se dará cuenta de que su misión es trascendental para el bando cristiano. La vida le va moldeando y deja atrás al adolescente rebelde, malencarado y cargado de resentimiento, para convertirse en una pieza muy valiosa en el tablero de la guerra.

La novela también utiliza, como en el caso del padre de Beltrán, a su madre para hablarnos de la reina Berenguela y de su importancia como figura política en la sombra, además de traer al primer plano las intrigas cortesanas, las anulaciones (en ocasiones bastante cogidas con alfileres) matrimoniales por parte del Papa y las luchas de poder. La política en los reinos cristianos vivía en una continua tensión y, si bien es este momento histórico eran los musulmanes los que se encontraban en franco declive, esa tensión influía también en las decisiones que se tomaban. Aparecerán otras figuras históricas importantes, como Fernando III o Ruy Pérez, quien, años después, tendría una importancia capital en la toma de Sevilla.

La ambientación es otro de los puntos fuertes de la novela. Isabel nos regala una recreación del interior de las ciudades de Sevilla y Córdoba fascinante, en la que los colores y los olores, las esquinas menos soleadas, las viviendas, las calles y los edificios públicos se hacen fuertes en nuestra imaginación. Asimismo, el modo de vida de los musulmanes, la mayoría alejados del integrismo salvaje de los almohades, queda reflejado de forma muy auténtica. Es interesante comprobar el contraste de las dos sociedades, la musulmana y la cristiana, y las aspiraciones de una y otra. 

El regreso de las campanas robadas por Almanzor a Santiago de Compostela marca una parte importante de la novela. El viaje, en el que los Caballeros de Santiago cobran una gran importancia, nos lleva a recordar el que el protagonista de Las campanas de Santiago, Thiago, tuvo que sufrir en su día. La afrenta sufrida por los cristianos queda vengada. Y en este punto insisto en que nos olvidemos de mirar al pasado con los ojos de hoy, aunque estoy convencida de que habrá quien lo haga.

Isabel San Sebastián ha ido ganando en fortaleza narrativa a lo largo de esta saga de novelas. El encuadre histórico es sólido, real, lo trabaja y lo conoce perfectamente. Y, además, sabe transmitirlo. Pero la parte ficcionada gana peso, porque de eso se trata en la novela histórica. La humanidad de los personajes, un estilo ágil, con capítulos que terminan en alto, y un ritmo que mantiene hasta el final el interés del lector, convierten la lectura en todo un viaje en el tiempo. Y en toda una aventura a lado de Beltrán. ¿Os embarcáis?

jueves, 30 de abril de 2026

DARÉ EL CIELO POR TI de Jorge Molist

Daré el cielo por ti es la nueva novela de Jorge Molist con el sello de Grijalbo, después de su paso por la Editorial Planeta. Y en ella nos lleva, de nuevo, a una aventura que tiene al Mediterráneo como telón de fondo y que nos hace viajar desde San Juan de Acre hasta la Península Ibérica y las tierras del Ebro. Jorge Molist siempre parte de un contexto histórico sólido y magníficamente documentado en el que introduce a los protagonistas, hombres y mujeres reales que se ven empujados por las circunstancias que la vida y el destino tienen preparadas para ellos. 

En un encuentro previo a la presentación que de su libro hizo Jorge en Madrid, en la Casa del Libro (gracias a Grijalbo por invitarme), nos dio detalles de cuánto había de verdad histórica en este libro (que es bastante) y de las intrigas de poder y políticas que tenían lugar en Aragón en aquel momento. Estamos ante una historia vibrante, que mantiene el interés hasta el final y que esconde más de lo que parece. De la mano de Artal y de quien se convierte en su mentor, Roger de Flor, nos embarcamos en el Halcón...

"APRENDER ES LO CORRECTO, AUNQUE SEA DEL ENEMIGO" - OVIDIO

San Juan de Acre, el último bastión cristiano en Tierra Santa, está a punto de ser tomada a sangre y fuego por los mamelucos. Artal, de dieciséis años, lleva más de media vida bajo la tutela de los caballeros Templarios y llegó a la ciudad, ahora, sitiada, años atrás junto a su tío. Artal ni siquiera es novicio, pero siempre ha estado sometido a las estrictas reglas templarias y, siendo consciente de lo que se le viene encima a San Juan de Acre, su deseo es morir por Dios defendiendo la plaza y alcanzar el paraíso. Pero el destino tiene otros planes para él: el Gran Maestre Templario, Guillaume de Beaulieu, le dice que ha de volver a su casa, en Aragón, porque se ha recibido una carta de su madre pidiendo ayuda. A pesar de sus reticencias, se embarca en el Halcón, la galera templaria capitaneada por Roger de Flor. Y sube a ella con una joven madre, Beatriz, y su hija a las que ha salvado de ser masacradas en el puerto. 


En la travesía hasta Famagusta, Artal y Beatriz comienzan a enamorarse. Para él es algo nuevo y completamente inesperado y sus férreos principios chocan contra sus sentimientos. Al desembarcar en Famagusta, la pasión se desborda y, durante varias semanas, conviven como pareja en un campamento de refugiados. Pero la carta de su madre pesa en el corazón de Artal y se debate constantemente entre su amor por Beatriz y el deseo de regresar a su hogar y saber qué está ocurriendo allí. Será finalmente Roger de Flor quien le obligará a tomar una decisión y cruzarán el Mediterráneo hasta Barcelona. Incluso siendo conscientes de que la carta puede ser una trampa, deciden arriesgarse... pero nada va a ser lo que parecía ni lo que esperaban. Y los peligros se multiplican.

Toda la acción de la novela transcurre en apenas un año. Para Artal, el viaje, desde su inicio escapando de los mamelucos, es un continuo aprendizaje en el que va a tener que cambiar todas sus certezas y su modo de ver la vida. Las lecciones que Roger de Flor le va dando, muchas veces cargadas de ironía y de su experiencia vital, muy amplia y llena de riesgo y aventura, son para Artal una auténtica bofetada de realidad. Jorge Molist conoce bien la figura histórica de Roger de Flor, personaje que ya protagonizó El latido del mar (publicada en 2023) y que cuenta con una biografía realmente apasionante.

Pero también para Artal hay muchas preguntas sin respuesta. Por qué su tío le llevó siendo un niño a San Juan de Acre es la primera. La veracidad de la carta de su madre pende como una espada de Damocles sobre su cabeza. Artal apenas sabe nada del mundo, casi no guarda recuerdos de su familia en Aragón y su modo de ver la vida y de enfrentarse a ella poco tiene que ver con la del resto de los mortales. En este sentido, el viaje de Artal es también una suerte de viaje iniciático, pero para iniciarse en la vida, en sentimientos que no conocía y en responsabilidades que no esperaba.

Si bien al principio la novela se centra más en la lucha por San Juan de Acre, la angustia de la derrota y el amor recién encontrado, es cuando Artal y Roger de Flor llegan a la península cuando, en mi opinión, comienza realmente la aventura para ambos. La aparición de otro personaje histórico importante, Berenguer de Entenza, junto con las disputas que este mantuvo durante años con la Orden del Temple, pone un punto de intriga en la trama. Nada resulta ser como esperaban Artal y Roger, que, sabiendo el peligro que puede correr el primero, han de tomar otras personalidades. En cada etapa de su viaje, las dudas y las preguntas aumentan. Desapariciones, secretos ocultos, rehenes, traiciones, venenos, hijos no reconocidos... nuestros protagonistas deberán poner todo de su parte para entender qué es lo que está sucediendo desde hace años.

Con un ritmo muy ágil, gracias a una estructura de novela organizada en capítulos cortos que mantienen el interés lector en todo momento, Daré el cielo por ti es una muestra más de la maestría de Jorge Molist a la hora de crear tramas vibrantes maravillosamente encuadradas en un marco histórico potente y sin fisuras. Y creo, como comenté con Pedro Pablo Uceda en el podcast del Certamen de Novela Histórica de Úbeda, que es una historia que bien podría tener continuación. Sí, el final es cerrado, pero ¿del todo? ¿O han sido más mis ganas de saber un poquito más de algunas cosas? Dadme vuestra opinión cuando lo leáis. A mí me ha encantado el viaje.