martes, 12 de enero de 2021

EL NOMBRE DE DIOS de José Zoilo

Hay momentos y periodos de la historia que, aún siendo conocidos, se pierden en una especie de bruma. Podemos conocer los hechos que sucedieron a grandes rasgos, pero se nos escapan muchos otros simplemente porque apenas quedaron reflejados en las crónicas o casi no hay datos ni referencias. Uno de estos periodos es el que sucede tras el desembarco de las tropas bereberes en el sur de España, en el año 711, al mando de Tariq. Sí, sabemos que derrotaron a las tropas del rey visigodo don Rodrigo y que ya no pararon en su camino hacia el norte hasta que don Pelayo en Covadonga y Carlos Martel en Poitiers les hicieron retroceder y asentarse en la península. Pero de ese camino, de cómo llegaron hasta allí y de las diferentes escaramuzas, batallas y tomas de pueblos y ciudades poco nos ha llegado. Es un largo periodo con muchas lagunas y José Zoilo, en esta novela, trata de llenar algunas

También hay mucho de leyenda en el modo en que se cuenta la llegada de los árabes: la traición de conde don Julián, que abre el camino a los árabes; la de los hermanos (o los hijos, están las dos versiones) de Witiza, rey anterior a don Rodrigo, que abandonan el campo de batalla y a su suerte al rey y a sus tropas; la desaparición de don Rodrigo tras la derrota en Guadalete... Realmente sí hubo un tal Olián en Ceuta que ayudó a los musulmanes y se dice que fue en venganza por la violación de su hija por parte del rey visigodo. Y la traición de los hijos (o hermanos) de Witiza se debió a que no estaban de acuerdo con la elección de Rodrigo como rey. Pero hay que reconocer que la mezcla es fascinante. Tan fascinante como lo es El nombre de Dios, una novela de las que crean afición por la novela histórica y que nos traslada a aquel siglo VIII, tan complejo y complicado, de forma brillante. ¿Vamos hasta allí?

EL REINO PERDIDO

"Subiose encima de un cerro, el más alto que veía; desde ahí mira a su gente cómo iba de vencida; de allí mira sus banderas y estandartes que tenía, cómo estan todos pisados que la tierra los cubría; mira por los capitanes, que ninguno aparescía; mira el campo tinto en sangre, la cual arroyos corría"  (Flor nueva de romances viejos. La derrota de don Rodrigo en Guadalete)                             

En el año 711 d.C las tropas musulmanas desembarcan en la península al mando de Tariq con un único ojetivo: conquistar todo el territorio posible en una marcha militar imparable hacia el norte. El último rey visigodo, Roderico (Rodrigo), debe enfrentarse a ellos para impedir su avance pero no solo tiene al enemigo enfrente: también cuenta con poderosos adversarios dentro de su propio bando que terminarán por inclinar la balanza hacia los musulmanes. La batalla de Guadalete, en la que las tropas de Roderico fueron derrotadas de forma amplia, es el inicio de El nombre de Dios. A esa batalla trata de llegar como sea un peculiar religioso, Bonifacio, acompañado de una partida de hombres muy heterogénea. Porta una reliquia que podría decidir la victoria para el bando visigodo.

Por su parte, Ademar de Astigi, caballero fiel a Roderico, parte a la batalla junto con la leva de su ciudad, en lo que piensa que va a ser, simplemente, una escaramuza contra unas pocas tropas musulmanas. La realidad no tardará en imponerse y él perderá mucho más que una batalla y un rey. Desde ese momento, la venganza será el motor de su existencia. 

Con semejantes puntos de partida es imposible despegarse de la lectura de El nombre de Dios. Además a mí me ha servido para recuperar una de mis lecturas favoritas: Flor nueva de romances viejos, de Ramón Menéndez Pidal, una maravillosa recopilación de romances cuyas primeras composiciones están dedicadas al rey Rodrigo, a su historia con Florinda (la Cava) y a la pérdida de su reino. Don Rodrigo es uno de esos personajes históricos a los que parece perseguirles un destino fatal en cada paso que dan. Si a eso le sumamos la codicia del trono (en el reino visigodo se obtenía por votación entre los nobles) por parte de los herederos del rey anterior, la expansión bereber en el norte de África y un ejército que les triplicaba, como poco, en hombres, la derrota era una realidad incluso antes de la batalla. Pero Rodrigo desconocía todo esto. 


Si la trilogía anterior de José Zoilo estaba narrada en primera persona, con la voz de Attax, su protagonista, aquí utiliza la tercera para conseguir tener una perspectiva mucho más amplia de todos los personajes. El nombre de Dios es más coral, cuenta con un mayor número de protagonistas cuyas vicisitudes estarán en lugares muy diversos, y este modo de narrar facilita más contar qué hacen, sienten y esperan en cada momento. En mi opinión, uno de los atractivos principales de esta novela son las magníficas escenas de batallas, contadas desde dentro, desde las emociones de quienes están allí, y desde fuera, en una mezcla que las envuelve de una épica poco común. Les da una mayor intensidad y también las convierte en muy humanas y muy reales, casi puedes sentir la tensión, el miedo, el retumbar de los cascos de los caballos, el estruendo de hierro contra hierro.

También vamos a disfrutar de diferentes paisajes y lugares, con una geografía que, si bien es muy similar a la actual, a su vez tiene grandes diferencias. Las ciudades, descritas con detalle, muestran, en cierto modo, la decadencia de un modo de vida. No hay que olvidar que los visigodos, siendo un pueblo germánico, estaba profundamente romanizado, como casi todos en los primeros siglos de nuestra era. Muchas de las ciudades conservaban edificios, defensas y monumentos romanos, pero ya entonces eran antiguos. La imagen que se nos da de esas ciudades está teñida de la melancolía del declive, de lo que fue y ahora se cae a pedazos. Las ruinas de un imperio que dominó el mundo conocido y que ya solo es recuerdo.

Los personajes, todos y cada uno, están perfectamente dibujados: desde su físico (aunque Zoilo juega más en ese plano a dar pocas pinceladas y dejar trabajar al lector) hasta su psicología. Y ahí es dónde te enganchas sin remedio, porque se les ama y se les odia con intensidad, algo que es fundamental en una novela de este tipo. Ademar, que se adorna con todas las virtudes de hombre y de caballero, será la perfecta imagen del espíritu de la venganza porque ya no tiene nada que perder. Ragnarico, su antítesis, tiene una evolución mucho más complicada porque sus motivaciones y sus odios le llevan, en muchas ocasiones, en lomos de un caballo desbocado. 

Una época poco conocida pero fascinante, personajes inolvidables, batallas, intrigas, venganzas y una reliquia legendaria construida por el rey Salomón, que, al parecer, otorga poder a quien la posea son las premisas de El nombre de Dios, con la que José Zoilo da un gran paso para convertirse en uno de los autores de novela histórica más interesantes. Estoy segura de que cabalgar junto a él va a ser toda una aventura.


15 comentarios:

  1. Bravo!!!! Tus reseñas son el acicate mas eficaz de mi curiosidad lectora, sobre todo en novela histórica. Mil gracias por tus magníficas recomendaciones.LECTURAS Y CURIOSIDADES de ANA DIRTYDRACO

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  2. Genial, como siempre Yolanda. Da gusto leer tus reseñas tan trabajadas. Esta novela es de lo mejor que he leído en el 2020. Borja

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  3. Tomo nota de esta apasionante lectura!!

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  4. Buenísima reseña, Yoli. Es un pedazo de libro, sin duda alguna. Siempre es genial leer tus opiniones, ¡gracias por compartirlas!

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  5. Magnifica reseña Yoli,la novela lo merece !!

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  6. Una devota de la Historia y de las leyendas bien pergeñadas y mejor contadas no podía vivir esta novela de otro modo que no fuese con el entusiasmo que transmites en lo que escribes. ¡Brava!

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  7. Una reseña fantástica Yolanda,desde luego es una lectura muy pero que muy recomendable !!!! Amparo

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  8. Too buena nota del título para cuando me apetezca algo de este género y así conozco la prosa de Zoilo. Besos

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  9. Siempre consigues que me sienta atraída por historias que se ambientan en épocas que no me atraen prácticamente nada. Tomo nota.
    Besos.

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  10. Magnifica reseña, Yolanda, que bien sacas todo lo bueno del libro de Zolio. Un hecho histórico que hay muy poco escrito sobre él y gracias a ti apetece mucho leer. Bravo.

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  11. Gran novela de un autor que va a más.

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  12. No conozco aún a este autor, creo que sería una buena opción iniciarme con esta novela que nos traes.
    Un beso

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  13. Madre mía reina, asomarse por aquí es llevarse un pedazo de historia. Como te he contado otras veces, creo que son libros que le gustarán mucho a mi marido. Como siempre, le paso tu enlace. Besos

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  14. La reseña es como para llevarse el libro puesto, pero ahora mismo me apetecen más otro tipo de lecturas.

    Un besote

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  15. Siempre en su punto Yolanda. Como la carne perfecta o el dulce más ansiado. Enhorabuena 👏💞

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