Porque hasta en momentos tan oscuros y tétricos como lo fue la época nazi hay luces que iluminan y dan esperanza. La historia que Martín Llade nos regala en El último concierto de Viena relata una de esas luces que llegó en forma de música, quizá uno de las mejores medicinas para el alma. Id cogiendo sitio en la sala, el concierto va a empezar.
"SI LA MÚSICA ES LA COMIDA DEL AMOR, DAME UN EXCESO DE ELLA" - WILLIAM SHAKESPERARE
A finales de 1944, el régimen nazi se encuentra atrapado entre dos frentes y parece acorralado en la guerra que él mismo provocó. Su intención es iniciar un contraataque de cara a salir de esa situación y, en esta complicada tesitura, Clemens Krauss prepara un concierto de año nuevo. Viena se encuentra sometida al poder implacable del Tercer Reich y hasta allí llega un oficial de las SS con la misión de desenmascarar a enemigos de Adolf Hitler. Visita a Krauss, a quien tiene en el punto de mira a pesar de que para Hitler es su director de orquesta favorito. Esta llegada hace que Krauss empiece a cuestionarse sus ideas y hasta sus lealtades; además no tendrá más remedio que hacer frente a episodios oscuros de su pasado; incluso el concierto parece estar en la cuerda floja.
El último concierto de Viena se mueve entre la novela histórica y el thriller, uniendo ambos géneros y engarzándolos con naturalidad. La narración nos lleva a la década que va de 1935 a 1945, aunque hay algún salto adelante, a los años posteriores a la caída del nazismo. El auge y la caída del régimen nazi están en el trasfondo histórico de la novela y marca todo lo que en ella se nos cuenta.
El protagonista indiscutible es Clemens Krauss, director de orquesta que cuenta con el beneplácito de Hitler, y, junto a él, su pareja, la soprano Viorica Ursuleac. Krauss, impulsor y creador del Concierto de Año Nuevo en Viena, parece contar con el apoyo incondicional del régimen y tiene amigos poderosos dentro de él, pero la llegada de Erich Krenn, un oficial de las SS, hace que sus alarmas comiencen a sonar. Junto a Krauss, conoceremos a las hermanas Ida y Louisa Cook, que en su momento llevaron a cabco casi una treintena de operaciones encubiertas para poner a salvo a judíos de diferentes nacionalidades.
La columna vertebral de la novela es el famoso concierto del uno de enero, pero hay muchas historias detrás que se van desarrollando y que mezclan con buena mano personajes reales y ficticios. Aparecerán importantes figuras históricas como Hitler, Goebbles o Goëring, pero lo realmente brillante, en mi opinión, es cómo Martín Llade ha conseguido recrear la vida bajo el régimen nazi de la gente de a pie, el día de día de tantas personas que nunca saldrán en los libros de historia, pero que tuvieron que vivirlo y sobrellevarlo del modo que pudieran.
Krauss se nos muestra como un personaje muy poliédrico, lleno de facetas, algunas más visibles y otras más ocultas. Es ambiguo en ocasiones, un hombre complejo que se tiene que enfrentar a sus propias certezas y cuestionarlas para acabar tomando decisiones que pueden ponerle en un peligro cierto. Erich Krenn provoca escalofríos en cada aparición. Sibilino siempre y sabedor de la incomodidad que despierta en quienes tiene delante, se aprovecha de ello para tratar de conseguir su propósito. El dibujo de los personajes está realizado con cuidado y con realismo. Martín no cae en estereotipos, a pesar de la inquietud que deja en el lector cada aparición del miembro de las SS, y los presenta profundamente humanos, con luces y sombras, con dudas y miedos.
La música se erige también como gran protagonista. Iremos descubriendo piezas en cada capítulo (que merece la pena ir escuchando) y se nos presenta como la belleza frente a la barbarie. La trama para poner a salvo a los judíos se mueve, de alguna manera, bajo sus partituras y nos sirve para descubrir piezas únicas que dan luz a un momento histórico convulso y oscuro.
La labor de documentación del autor ha debido ser inmensa y se refleja en la cantidad de detalles, de situaciones reales poco o nada conocidas. En algún momento puede resultar un poco abrumador el exceso de detalles, pero todo sirve para crear el contexto adecuado para la historia que se está narrando. Además, Martín no se recrea en un estilo complejo ni lleno de figuras retóricas: sabe lo que quiere contar y lo hace sin perderse en circunloquios o llenar el texto de metáforas.
El último concierto de Viena es una estupenda lectura tanto para los amantes de la música, como para los de novela histórica, porque nos hace descubrir hechos que ni siquiera sospechábamos, algo que siempre es de agradecer en una novela de este tipo. Y si bien parece que ya lo sabemos todo del nazismo y de su régimen de terror, en esta historia nos daremos cuenta de que aún hay mucho por conocer.

