jueves, 27 de agosto de 2026

ULTREIA de Francisco Narla

 Siempre he sentido fascinación por Santiago de Compostela, desde muy pequeña. Ya no es solo por su maravillosa catedral, por sus calles estrechas, por la poesía de sus atardeceres... es la magia que desprende. Hay algo en ella que te envuelve y te llena; tiene poder y es algo que te llevas cuando la visitas. Se te queda dentro y lo acoges, porque no quieres perderlo. En mi última visita, mi hija y yo permanecimos casi una hora sentadas en la Plaza del Obradoiro simplemente mirando la fachada de la catedral y contemplando a las docenas de peregrinos que llegaban riendo, llorando, cantando, dejándose caer en el suelo de la plaza. Por eso, cuando me llegan novelas ambientadas en la ciudad, me llaman como canto de sirenas. Ultreia, de Francisco Narla, autor al que sigo desde hace años, nos traslada  al Santiago de Diego Gelmírez, con su catedral en construcción y lleno de intrigas políticas.

Ultreia es la primera parte de una trilogía que el autor va a dedicar a Santiago de Compostela, a su catedral y al Camino. En ella va a dar protagonismo a una pequeña ladrona y a un cantero jorobado que van a unir sus destinos cuando ya no les queda nada en la vida. Allá vamos. Buen Camino a todos.

"A COMPOSTELA SE ACERCA UNO COMO QUIEN SE ACERCA AL MILAGRO" - ÁLVARO CUNQUEIRO

Siglo XII. Con la excusa de construir una nueva catedral, el obispo Gelmírez ahoga en impuestos a Compostela, un dinero que no solo sirve para las obras del templo, sino para mantener a su propio ejército y hasta para levantarse un palacio. Los nobles, que tendrían capacidad para enfrentarse a los desmanes de Gelmirez, están más ocupados en luchar entre ellos. Y el pueblo padece hambre y abandono. La ciudad, además, se ve amenazada por las incursiones almorávides. Mientras, los peregrinos siguen llegando a Santiago, ajenos a todo esto. El destino de Compostela no lo decidirá el clero ni los reyes: está en manos de una ratera, hija de un orfebre arruinado por Gelmírez, y las de un cantero jorobado roto por la muerte de su hija. Ambos se verán atrapados en una conjura que los cambiará para siempre, Y también a Compostela.

En esta novela, Francisco Narla se aleja bastante de la épica del Camino de Santiago y también de la imagen idealizada de lo que fue la Compostela medieval. Nos presenta una ciudad en la que el hambre, la violencia y la desigualdad imperan en sus calles y en la que la construcción de la catedral se convierte en un instrumento de poder, del que Diego Gelmírez ocupa el lugar central. No es el único personaje histórico que vamos a encontrar, también tiene un papel importante la reina Urraca, pero son los personajes ficticios, los que proceden de los estratos más humildes de la ciudad, los que acaban tomando el mando de la narración. Ellos nos van a ofrecer la visión que de todo aquello tenían los más desfavorecidos, los que vivían al día y lo habían perdido todo.

Así la novela se aleja del relato habitual de las luchas de poder entre la Iglesia, la Corona y los nobles para que vivamos aquel momento histórico de la mano de Ilduara, la ladrona, y de Triboulet, el cantero, y que lo hagamos a pie de calle, padeciendo sus necesidades y sus penas, sobreviviendo con ellos. Y aquí es donde está uno de los puntos fuertes de la novela: su ambientación. Narla nos muestra una Compostela sucia, poco hospitalaria, hambrienta y pobre, muy alejada de la imagen que podemos tener sobre ella. La catedral que empieza a erigirse y que se convertirá en foco de la Cristiandad, en este momento no es más que el centro de intereses políticos y económicos muy poco misericordiosos. Narla se aleja de la visión luminosa e idealista que del momento histórico se tiene (al menos en algunos sectores), para mostrarnos las desigualdades que existían dentro de la sociedad. Sin embargo ha habido momentos es que esa ambientación volvía un poco lenta la acción. Es cierto que hay descripciones brillantes, pero, en ocasiones, el exceso de detalles puede "agobiar" al lector. Sin embargo son momentos muy concretos que no empañan en absoluto el conjunto de la novela.

Otro acierto me parece cómo ha perfilado el autor a los personajes. A Gelmírez nos lo muestra lleno de contradicciones, lejos de la imagen de "adalid compostelano" que otras novelas han mostrado, pero con una capacidad desmedida para ejercer el poder y enriquecerse gracia a él. La reina Urraca brilla de forma especial y Narla trata de darle el reconocimiento que la Historia le ha negado. Una mujer que luchó por lo que creía justo y que tuvo que padecer, como hemos ido descubriendo en los últimos años, las más terribles humillaciones. De Ilduara y Triboulet se nos cuenta cómo llegaron a la situación en la que están y por qué toman las decisiones que toman y, aunque llevan un gran peso en la narración y caminamos a su lado, en algunos instantes los he sentido un poco lejos emocionalmente. Al igual que os decía con respecto a la ambientación, no es así siempre y el resultado, mezclando ambientación y personajes, es muy bueno.

Narla juega bien a la hora de mezclar datos históricos y ficción. La novela histórica, como he comentado más veces en este blog o en mis post en Instagram, no es un ensayo. Es NOVELA y, como tal, contiene mucho de creación propia del autor. A veces (y generalmente suelen explicarlo en la Nota Histórica) alteran alguna cronología, pero en general suele primar la verosimilitud. En esta novela el voto de Santiago aparece "descolocado", pero eso no le resta realidad. El hecho sucedió, pero se ubica en un momento determinado para favorecer la narración. Y como veo venir a algunos: no, las grandes fechas históricas no se tocan. Lo importante es que lo que se narra en la novela sea convincente y que los huecos que deja la historia real se rellenen de forma creíble.

A mí me gusta el estilo de Francisco Narla, con todos sus "peros". Quizá porque consigue que me sumerja por completo en el momento histórico que nos presenta. Esa Compostela oscura, pobre y sucia me fascina tanto como la actual, aunque seguramente no me hubiese gustado transitarla. Quizá porque uno de los sueños de mi vida sea ver levantarse una catedral. Y en Ultreia el estilo Narla luce especialmente bien, incluso con esa cierta densidad con la que a veces adorna lo que nos cuenta.

A pesar de ser la primera parte de una trilogía, la novela puede considerarse autoconclusiva, porque la siguientes tocarán momentos históricos distintos. Eso, seguramente, nos llevará a formarnos una imagen del devenir histórico de Santiago de Compostela y su Camino y de la evolución de los movimientos políticos, la llegada de nuevos movimientos artísticos, los cambios en la religión y en  la espiritualidad y la transformación del propio Camino como eje de intercambio cultural.

Ultreia me ha parecido un novela bien documentada, bien ambientada y llena de matices que nos traslada sin dificultad a una época conflictiva y convulsa, llena de cambios políticos y sociales. No contiene acción vertiginosa, sino que todo va transcurriendo a su ritmo, quizá contagiado de la mansedumbre de la lluvia gallega. Pero yo la he disfrutado y seguiré con las siguientes para ver a dónde nos lleva Francisco Narla. Creo que va a ser un viaje interesante.



viernes, 14 de agosto de 2026

EL FRATRICIDA de Javier Pérez Bolet

 Siempre he estado convencida de que hay personajes en la Historia que parecen nacer para protagonizar novelas, cuentos y hasta leyendas. Especialmente si, además, se les adjudica un sobrenombre potente, de los que llaman la atención, aunque si escarbamos un poco quizá nos demos cuenta de que la realidad se aleja bastante de él. Es lo que ocurre con Pedro I el Cruel, bautizado así por sus enemigos, a los que no dudó en pasar literalmente por encima (con todas las consecuencias) cuando se opusieron a sus pretensiones. Sobre su figura y su época siento especial debilidad por cómo las contó Álvaro Lozano en Olvido y crueldad, una absoluta delicia en la que se daba voz a las mujeres que, de un modo u otro, transitaron por la vida del rey. En El Fratricida también vamos a tener ocasión de tratar a muchas de ellas de cerca y, además, nos podemos sumergir hasta el cuello en una época convulsa, complicada, dura y sangrienta.

El autor, Javier Pérez Bolet, nos trae esta novela después de haber escrito una tetralogía sobre la Primera Cruzada, titulada Deus Vult. Vuelve a interesarse por una época en la que la guerra, la ambición, el poder, la religión y el linaje están profundamente unidos. Tres siglos de diferencia y sigue habiendo muchos puntos en común, a pesar de que ni el escenario ni los protagonistas tengan nada que ver. Así pues nos vamos a la Castilla del siglo XIV y al ascenso al trono de Pedro I. ¿Venís?

NI QUITO NI PONGO REY...

En una fragmentada península ibérica, Castilla es el epicentro de una lucha despiadada por el poder. Pedro I asciende al trono tras la muerte de su padre, Alfonso XI, siendo solo un adolescente. Pronto se dará cuenta de que se enfrenta a un reino dividido, en el que las intrigas de la nobleza le ponen muchos palos en las ruedas. Además debe enfrentarse a las maniobras de su hermanastro, Enrique de Trastámara, para arrebatarle el poder. Pedro intentará mantener el control utilizando tanto la diplomacia como la mano dura, pero su relación con María de Padilla y el rechazo a su esposa, Blanca de Borbón, le enfrentan aún más frontalmente contra la aristocracia. Esta situación provoca que sus más allegados le traicionen y se vuelvan contra él, obligándole a gobernar con dureza. 

Enrique de Trastámara, tras permanecer exiliado en Francia y tejer allí fuertes alianzas, regresa a Castilla para hacerse con el trono en mitad de la guerra con Aragón. El conflicto entre ambos hermanos pronto desbordará lo dinástico y se convertirá en internacional. 

Y es que el enfrentamiento entre Pedro I y Enrique de Trastámara ofrece un guion perfecto para El Fratricida. Traiciones, venganzas, batallas y fidelidades cambiantes van a alterar el rumbo del reino de Castilla y Javier Pérez Bolet consigue hacernos sentir allí, posicionarnos... y también dudar de nuestras propias certezas respecto a lo que sabíamos o creíamos saber. Aunque, personalmente, creo que lo más interesante de la novela no está en lo que cuenta, sino en cómo lo cuenta, porque a lo largo de toda la narración lo que subyace es la idea de que, aunque creamos conocer bien los hechos, quizá no todo es lo que parece.

Siglos después de su muerte, Pedro I sigue soportando el peso de ser llamado Pedro el Cruel y esta etiqueta, quizá, condiciona a quienes se acercan a su figura. El autor ha tratado de enfrentarse a ello y buscar el mejor modo de contarnos cómo se llegó a tal punto. Lo cierto es que el enfrentamiento entre los hermanos Pedro y Enrique por el trono de Castilla fue cualquier cosa menos moderado. Ambos fueron capaces de lo peor para conseguir sus fines. La diferencia en esta novela es que se aleja del estereotipo de Pedro como "malo de la película" y de Enrique como perfecto "reivindicador" de sus derechos. Los dos fueron capaces de ejercer la violencia en pos de imponer sus derechos sobre el trono de Castilla. Sí, Pedro I es el rey legítimo, pero no por ello todo lo que decide y todo lo que hace es justo; Enrique es el que tiene la posición más débil, pero tampoco sus actos le convierten en alguien más honesto.

La guerra entre ambos comenzó dentro de su propia familia y acabó implicando a todo un reino.Pedro era hijo de Alfonso XI y de su esposa legítima, María de Portugal. Pero cuando ese matrimonio se celebra, Alfonso ya llevaba años de relación con Leonor de Guzmán, con quien tuvo diez hijos. Pedro se crio sin su padre, apartado de la corte, mientras Leonor y sus hijos disfrutaban de ella como si les perteneciese por completo. En mi opinión, lo más interesante de la novela es cómo el autor se aleja de esta idea de que todo se produjo por una rivalidad entre hermanos: su enfrentamiento acabó arrastrando a la nobleza, a las ciudades, a la Iglesia e, incluso, a potencias extranjeras. No son solo dos hermanos que se disputan un trono, sino que cada uno de ellos va a atraer a su lado a una parte de la sociedad castellana, polarizando así todo el reino. Y se llega a una guerra civil.

Como os decía antes, las mujeres tienen gran importancia en la novela. La influencia que pueden ejercer sobre los principales protagonistas, sus movimientos en la sombra, su abandono (el de Blanca de Borbón fue especialmente doloroso), el modo en que articulan sus familias y gestionan la relación con ellos son fundamentales. Lo fueron en su día y aquí Javier Pérez Bolet lo hace sobresalir de forma especial, sobre todo por el panorama que Alfonso XI deja a sus hijos, tanto el legítimo como a los ilegítimos, y a quienes fueron su esposa y su amante. La guerra que tendrá lugar entre Pedro y Enrique viene de aquí: de los agravios y la legitimidad. De los afectos.

El ritmo de la novela no decae, aunque haya momentos "valle" que sirven para enlazar otros de más tensión. De alguna manera siempre está pasando algo, siempre hay algún detalle que nos mantiene anclados a la lectura. La documentación que el autor ha utilizado se nota, pero no abruma. No es una mera sucesión de batallas y fechas, sino que nos presenta los hechos que sucedieron causados por las decisiones de unos protagonistas que están muy lejos de ser estatuas parlantes. Tienen carácter, sentimientos, aman, odian, se equivocan, aciertan y arrastran con ellos sus propios conflictos personales.También los diálogos son naturales, nada impostados, y se adaptan perfectamente a contexto en el que se producen.

Otro acierto es la visión que nos ofrece el autor de la época. Sabe contarnos muy bien las luchas por el poder o por posicionarse cerca de él, los matrimonios concertados, la violencia, las enfermedades que diezmaban la población, los cambios de opinión de una nobleza movida solo por sus intereses. Estamos en una sociedad en la que la violencia es una manera de hacer política y, a su vez, de cambiar la legitimidad.

Después de leerla quizá, como lectores, cambiéis de opinión respecto a lo que sabíais o creíais saber. O quizá no, pero seguro que os surge más de una duda o consigue que os replanteéis alguna. Sea como sea, El Fratricida es una estupenda novela para disfrutar de un momento histórico apasionante.









lunes, 10 de agosto de 2026

LA PREGUNTA MORTAL de Janice Hallet

 En este verano que está siendo de todo menos normal para mí, busco refugiarme en lecturas que me hagan olvidar el calor que me aplasta, que de nuevo no saldré a ninguna parte y que estoy tratando de recoserme el alma. Como digo siempre, al menos tengo piscina comunitaria y muchos libros por leer. A uno de ellos le tenía muchas ganas; este que hoy os traigo: La pregunta mortal, de Janice Hallet. Y es que desde La apelación me he vuelto absolutamente fanática de esta autora, capaz de crear tramas de misterio brutales y desarrollarlas de modo muy poco convencional, ya que utiliza las nuevas tecnologías para narrarlas. Correos electrónicos, whatsapp, grabaciones o SMS se van alternando en sus novelas para llevarnos a unos giros de guion fabulosos, de los que te dejan pasmada y no ves venir, pero que son completamente lógicos. Nada de conejitos sacados de la chistera.

En La pregunta mortal, Janice nos lleva a algo tan arraigado en el Reino Unido como son los pubs, en este caso a uno rural, y a los concursos de preguntas y respuestas que se organizan en algunos de ellos. Una competición entre parroquianos y gentes llegadas solo para participar en la que los "piques" entre participantes están a la orden del día, aunque suele primar el fair play. Unas copas entre amigos, tardes entretenidas y unos dueños del pub que se esfuerzan porque todo salga bien... nada más inocente, ¿verdad? O quizá no tanto...

CERVEZAS, RONDAS DE PREGUNTAS Y UN ASESINATO

Dominic Eastwood se pone en contacto con un programa de misterios reales en la televisión porque tiene una historia que cree que puede ser una bomba: el caso de sus tíos, Sue y Mal Eastwood. Años atrás había tenido repercusión mediática, pero él ha descubierto cosas que pueden cambiar por completo lo que en su día se contó de ellos. Para que la productora se haga una idea, comienza a enviarle documentación encontrada y muchos archivos de texto y mensajería. 

Y es que Sue y Mal Eastwood, dueños del pub The case is altered, desaparecieron sin más. El pub amaneció cerrado sin ninguna explicación y de ellos no había noticias. Lo cierto es que en los días previos a esto sucedieron cosas raras que sacudieron la tranquilidad habitual del pub y sus habituales. Una tarde de competición de preguntas a punto estuvo de acabar mal por culpa de unos recién llegados con fama de tramposos; una barcaza se estrelló contra el viejo muelle que había al final del camino rural que pasaba por delante del pub y sacó a la luz un cadáver; los dueños de la barcaza, Nube y Viento, con su modo de vida alternativo, llaman mucho la atención. Y, además, al pub llega un equipo nuevo de participantes en el concurso que ganan una y otra vez de manera aplastante. Todos piensan que hacen trampa, pero nadie puede probarlo.

Nosotros, como lectores, vamos a ir conociendo la documentación que Dominic le va pasando a la productora y conociendo al mismo tiempo que ella los hechos. Sue y Mal restauraron un antiguo pub cercano a una zona boscosa y enseguida tuvieron clientes habituales, especialmente por el concurso de preguntas que Mal llevaba a cabo una vez por semana. El premio para los ganadores no era muy elevado (para participar se aportaba una libra por persona) y los equipos debían ser de seis personas como máximo. Había equipos que se lo tomaban muy en serio y se preparaban y otros que simplemente iban a pasar un buen rato, reírse y tomar unas cervezas.

Entre la documentación que se aporta hay muchísimos mensajes de whastapp entre los clientes, los dueños del bar y de los diferentes grupos de participantes. La aparición del nuevo equipo los llena a todos de cierta zozobra: unos porque ya no ganan nunca; otros porque notan que el ambiente ha cambiado. La aparición del cadáver, que enseguida se sabe que es un asesinato, rompe por completo la tranquilidad de la zona y todos comienzan a hacerse preguntas.

El rompecabezas cada vez tiene más piezas. Incluso vamos a conocer el pasado de Sue y Mal antes de hacerse cargo del pub. Todo sirve para tratar de llegar a una solución. Pero Janice no nos lo pone fácil: cuando crees que has encontrado un hilo del que tirar, aparece algo que lo tira todo por tierra. Cada giro, cada averiguación es capaz de dejarnos con la boca abierta. Insisto: nada está ahí por casualidad, todo tiene su explicación y todo queda cerrado... y de qué modo.

Es fascinante también como, sin ser una narración al uso, a través de los mensajes y de cómo interactúan los diferentes personajes, Janice consigue perfilar a cada uno de ellos con claridad, poner sobre la mesa el carácter de cada uno, sus anhelos, sus frustraciones, sus preguntas, su modo de relacionarse con los demás. Un fabuloso encaje de bolillos.

De nuevo Janice lo ha vuelto a hacer: mantenerme pegada a sus páginas sin poder parar de leer y hacer un ejercicio del mejor misterio, sin cabos sueltos. Porque todo tiene una explicación, pero llegar a ella no va a ser fácil. ¿Sabremos por qué desaparecieron Sue y Mal? ¿Quién era el cadáver del embarcadero? ¿Había alguna intención oculta en la participación del nuevo grupo en la competición de preguntas del pub? Os reto a que tratéis de averiguarlo.