lunes, 26 de septiembre de 2022

OLIMPIA de Laura Mas

Acabado el verano, que ha tenido, en mi caso, mucho de atípico, con noticias muy felices y otras no tanto pero que, al final, parece que quedan en un sustillo, por fin mi cabeza deja de parecer un desierto y me animo a escribir. Además, en nada estaré en Úbeda, disfrutando de su maravilloso Certamen de Novela Histórica y estoy poniéndome al día en lecturas, preparando presentaciones e inmersa por completo en libros de temática histórica, con los que es muy fácil viajar y mirar con otros ojos lo que nos rodea.  Si a eso unimos que hace muy poco tuvimos en el Club de Lectura LL un encuentro vía Zoom con Laura Mas, podríamos decir que los astros se han alineado. Porque Laura fue la primera autora con la que tuvimos un encuentro de ese tipo después de los peores meses de la pandemia y, de alguna manera, es una bonita manera de cerrar el círculo traer aquí su nueva novela en el "inicio de curso".

Si ya con La maestra de Sócrates, su anterior novela, nos llevaba a conocer a Diotima, una mujer sabia que llegó a impresionar y a influir en el filósofo del título, adelantada a su tiempo y capaz de reescribir, de algún modo, la historia de la filosofía, en Olimpia mantiene la misma línea: contar la vida de otra mujer poderosa, fuerte y llena de matices cuya influencia no fue sobre un filósofo, sino con uno de los grandes generales y conquistadores de la Historia: Alejandro Magno. Nos vamos al siglo IV a.C. a conocerla.

SERÉ LA MADRE DE UN DIOS

En el año 357 a.C., Mírtale, una joven princesa de Epiro, contrae matrimonio con Filipo, el rey de Macedonia. Filipo ya tiene otras esposas, pero elige a Mírtale como su favorita. Mírtale tiene sueños premonitorios y un "consejero", Diocles, capaz de interpretarlos. En uno de ellos se le anuncia que su futuro hijo lo será también del mismo Zeus. Su afición por las serpientes, a las que trata como animales domésticos, no es del agrado de su esposo y, tras el nacimiento de su hijo, esto, sumado a su condición de extranjera, le granjeará el rechazo de muchos.

Si bien es cierto que no se conoce demasiado de la vida de la madre de Alejandro Magno, Laura utiliza los datos ciertos con una narración en primera persona para crear una historia tan apasionante y luminosa como cruel y oscura a veces. Mírtele, que cambiará su nombre por Olimpia cuando nazca su hijo, se verá envuelta en intrigas palaciegas y cortesanas que esconden interesadas luchas de poder. Su hijo ha desplazado como heredero a otro niño, la tensión es constante a su alrededor. Pero Olimpia tiene un carácter férreo, es inteligente y sabe usar sus armas. Además cuenta con la autoridad moral que le otorga ser madre del futuro heredero de Filipo de Macedonia. Si hay que luchar contra el mundo entero, Olimpia lo hará. Por su hijo.

Podría decirse que Alejandro Magno llegó a ser quién fue por la influencia directa de su madre. Y aquí escuchamos desde la primera línea la voz de Olimpia contando su vida, desgranando sus certezas y sus miedos, con un estilo muy directo que no abunda en largas descripciones; tampoco hay en Olimpia una narración densa y detallada, de hecho se producen constantes saltos en el tiempo, a veces breves, a veces un poquito más largos, que lo que consiguen es agilizar la acción y llegar a los puntos fundamentales que Laura Mas marca como más importantes en la vida de la protagonista. 

Y aún así, siendo ella quien narra, en ningún momento se ocultan a lector las esquinas más oscuras de Olimpia, las cosas a veces terribles que hubo de hacer para conseguir que su hijo llegase a trono. En ningún momento Laura trata de "blanquear" al personaje, nos la muestra con todas sus luces pero también con todas sus sombras. Olimpia fue capaz de lo mejor para encumbrar a su hijo, pero también de lo más terrible en una época en la que la vida no estaba garantizada y menos en los salones de los palacios. No se dulcifica al personaje, aunque sí se muestra un amor casi sobrehumano por su hijo, algo que, a pesar de que Olimpia lo considera normal, no parece demasiado natural a nuestros ojos.

En el libro van a aparecer secundarios de lujo, como el propio Filipo de Macedonia, Aristóteles o Platón. Y se mencionan muchos aspectos de la filosofía clásica y la mitología llevada a la literatura del momento, como La Iliada. Eso hace que la ambientación, sin contar con elaboradas descripciones ni dar todo lujo de detalles, sea muy real, nos transporta con facilidad a la época y al modo de pensar de Olimpia. A sus decisiones. Ella no se justifica, hace lo que considera que debe hacer, aunque eso signifique mancharse las manos de sangre.

Me ha resultado muy interesante la correspondencia que Alejandro y su madre mantenían cuando él estaba lejos.Se sabe que esas cartas existieron, pero Laura, en este caso, utiliza la ficción para dotarlas de contenido, al igual que lo hace para llenar los huecos que existen en la biografía de Olimpia. En todo caso, esa ficción es verosimil y se sostiene sin dificultad porque mantiene la lógica de pensamiento de la protagonista y se sujeta bien a los hechos que sí se conocen. Es obvia, incluso hoy día, con tantos siglos por medio, la influencia que tuvo Olimpia en la vida de su hijo, en las decisiones que tomó y en la mayoría de sus actos.

Sin desvelar nada del final, por supuesto, sí puedo contaros que la novela no termina con la muerte de Olimpia o con sus últimos días. He tenido la sensación de que el sol que la iluminaba se pone y su vida se tiñe por completo con la oscuridad del ocaso; hay mucho de melancolía en las páginas finales. 

Animaos a conocer a Olimpia. Escucharla es también escuchar la voz de un mundo que ya no existe, pero que fue el faro de una civilización. Un eco de lo que fue y se perdió, aunque sigue resonando fuerte, constante, recordándonos que estamos sostenidos por sombras de gigantes.


viernes, 19 de agosto de 2022

LA APELACIÓN de Janice Hallett

Qué felicidad encontrarme con un libro así. Original, absorbente, inteligente, distinto... de los que estás deseando dejar lo que estás haciendo para seguir leyendo. De los que te mantienen expectante, en esa maravillosa tensión de querer saber. Ya he comentado en este blog en otras ocasiones lo que me gustan las novelas de misterio clásicas, especialmente las de Agatha Christie y, en el top, las de Ellery Queen, en las que hay un crimen y muchas pistas y te partes la cabeza intentando conocer al culpable. En el caso de La apelación, el libro que hoy os traigo y que no me voy a cansar de recomendar en mucho tiempo, diría que hay un poco de los dos maestros. Quizá un poquito más de Queen, cuyas novelas siempre suponían un desafío al lector ya que sus autores (los dos primos que escribían con ese seudónimo) ponían todo delante. Nunca hubo conejos dentro de la chistera y ellos, en sus prólogos, retaban al lector a averiguar la verdad... yo jamás pude. En La apelación hay un poco de eso y, aunque sí es cierto que la autora dosifica la información en ciertos aspectos, lo cuadra todo y hace que que, al conocer la verdad, te digas a ti mismo "¡pues claro!, ¿pero cómo no me he dado cuenta?"

Si a este reto le sumamos una narración que realmente no lo es (y ahora os explico), quince sospechosos, un pueblecito inglés aparentemente idílico, una compañía de teatro para aficionados y un extraño caso de cáncer infantil nos da como resultado una novela ingeniosa, adictiva y muy, muy original que ha conseguido sacarme del sopor lector en el que había caído. Resumiendo mucho: que me lo he pasado pipa. ¿Venís y os lo cuento?

UN ASESINATO. QUINCE SOSPECHOSOS ¿PUEDES DESCUBRIR LA VERDAD?

Roderick Tanner, socio principal de un despacho de abogados, envía una nota a dos colaboradoras que trabajan con él para que examinen la documentación de un caso de apelación en el que se encuentra inmerso. Esa documentación son mails y mensajes entre los sospechosos de dicho caso, ordenados cronológicamente, a los que se añaden algunos recortes de periódico y textos de redes sociales. De ellas necesita un enfoque nuevo, corroborar, quizá, lo que él ya tiene claro. Pero no les adelanta nada más.

A partir de aquí iremos leyendo esos correos electrónicos cruzados entre las quince personas "de interés" y, aunque pueda parecer caótico y extraño, enseguida empezamos a conocerlos y a saber qué tipo de relaciones hay entre ellos. Sabremos que al pueblo han llegado dos nuevos habitantes, Samantha y Kel, un matrimonio que ha pasado los últimos años trabajando como médicos en África y que se incorporan al pequeño hospital local. También conoceremos a la familia Hayward, los, digámoslo así, líderes sociales de Lockwood y quienes llevan las riendas de una compañía "amateur" de teatro en la que colaboran todos los implicados, los cuales van apareciendo como emisores o receptores de los mails cruzados. Todo se complica cuando la pequeña nieta de los Hayward es diagnosticada de un extraño cáncer que necesita con urgencia un carísimo tratamiento. A medida que vamos leyendo sabremos que alguien, uno de todos ellos, ha sido asesinado, pero ¿quién y por qué?. Y que ya hay alguien encarcelado por ese crimen, pero tampoco se nos da esa información. La labor de las pasantes del despacho (y la nuestra, de alguna manera) es extraer información de los correos, hilar, comprender qué ha sucedido... y hay más de una sorpresa inesperada.

Si tuviera que calificarla, diría que estamos ante una novela de género epistolar, pero al estilo del siglo XXI, en el que ya no nos mandamos cartas, sino correos, whatsapp y mensajes. Y Janice Hallett lo desarrolla con una brillantez absoluta, haciendo que nos sumerjamos en lo que aparentemente es un grupo de amigos y conocidos muy normal pero que esconden mucho más de lo que parece. Iremos descubriendo sus personalidades, tan distintas unas de otras y algunas con un trasfondo extraño, obsesivo, casi dependiente. La eficaz y siempre dispuesta Sarah-Jane y su familia, los Hayward y los Reswick, emparentados por el matrimonio de sus hijos, los Dearing, Isabel Beck, siempre ansiosa por agradar y quedar bien, Samantha y Kel Greenwood, los recién llegados...

Lo que en principio es la organización de una nueva obra de teatro para el grupo de aficionados se va torciendo y complicando con la enfermedad de la nieta de los Hayward y la necesidad de la familia de hacer frente a un tratamiento muy caro y casi experimental. En general, todos desean seguir adelante con la obra y buscar, además, recaudar fondos para el tratamiento. Y hasta aquí puedo contar.

Decía miss Marple, la inolvidable protagonista de muchas de las novelas de Agatha Christie, que la naturaleza humana es la misma en todas partes. Y que todos, de un modo u otro, nos movemos o reaccionamos con determinados patrones que se repiten. Ir conociendo a los protagonistas de La apelación es fascinante. Rápidamente simpatizamos con algunos y le cogemos manía a otros...hasta que se produce alguno de los inesperados y fantásticos giros y tenemos que volver a recolocarnos. Y ahí es donde no podemos dejar de leer porque nos ha agarrado fuerte por las solapas. Hay un asesino a la vista de todos. Hay alguien que va a ser asesinado. ¿Os atrevéis a descubrirlo?

Como os decía antes, yo me lo he pasado pipa. Hacía mucho que no me quedaba enganchada con un libro de esta manera y me ha sentado de maravilla. Tenía hasta la necesidad física de cogerlo y seguir leyendo porque la autora teje una trama que nos provoca una dependencia absoluta: nosotros, como lectores, vamos a saber cosas que algunos de los protagonistas no saben. Y, de lo que se cuentan unos a otros, extraemos conclusiones que nos van a dejar con la boca abierta. Es cierto que, en la segunda parte, el abogado aporta más datos a las pasantes (y, de rebote, a nosotros), pero eso solo consigue que nos piquemos más en la necesidad de saber qué demonios está pasando.

Creedme, La apelación es una lectura de las que se disfruta hasta la última página, de esas que deseas que tus amigos y conocidos lean para comentarla con ellos y poner en común cuándo y dónde descubriste tal o cual dato importante. Es una novela de misterio extraordinaria y llena de matices, de giros, de personajes perfectamente dibujados. Una pura delicia lectora.


lunes, 8 de agosto de 2022

LA AMANTE CIEGA de Emili Albi

Si hay algo que me gusta del verano es poder perderme en lecturas que se salgan de lo habitual, que me aporten visiones nuevas en cuanto a lo que se cuenta en ellas y a cómo se cuenta. Que me sorprendan. En la reseña anterior, la de La última cabaña, os hablaba un poco de todo esto. De cómo una trama aparentemente sencilla era capaz de sacudirte y de volverte hacia dentro, a cuestionarte. El libro del que hoy os quiero hablar, La amante ciega, en cierto modo sigue esa línea. Es hasta brutalmente diferente, está llena de reflexiones y vivencias que, de alguna manera, todos podemos percibir como propias. Y las que no, nos hacen plantearnos muchas cosas. La vida no es lineal, no es siempre perfecta, ni rutinaria, ni siquiera sencilla. En cualquier momento puede suceder algo que nos de la vuelta, que nos desmonte a piezas y, si somos capaces de reconstruirnos, quién sabe si estaremos enteros de nuevo. 

La amante ciega habla de sexo, sí, pero sobre todo de la vida y del amor. Habla de cómo el sexo es necesario incluso para quienes jamás pensaríamos que así es, quizá porque no solemos plantearnos esa cuestión por considerarla "poco adecuada". El pudor propio y ajeno también juega en ello un papel importante. Me he encontrado con una novela que te mantiene en vilo desde la primera página, con un narrador en primera persona que parece que te esté contando las cosas directamente a ti, a pesar de que sus confesiones van dirigidas a otra persona, con una doble trama que converge de forma inesperada. Supongo que no es una novela para todos los públicos ni para aquellos lectores que buscan la "comodidad" de lo esperado, con todos mis respetos y admiración hacia ellos. Pero merece la pena darle una oportunidad, porque os aseguro que os quedaréis atrapados en sus páginas como a mí me ha pasado. 

ESE FUEGO VITAL. ESO ES LO QUE ME FALTABA.

Ernesto es padre de familia, tiene un matrimonio estable y dos hijas. Además es el dueño y heredero de una importante galería de arte y tiene una buena posición social. Pero en poco tiempo recibe dos mazazos inesperados: su hermana, a la que adora, es diagnosticada de ELA y, por otra parte, comienza a ser acechado por un enigmático personaje que amenaza su reputación con un secreto de su pasado familiar. Por pura casualidad, otro extraño personaje irrumpe en su vida: un perfecto desconocido a quien ve salir de casa de su hermana, que ya está postrada en la cama. Ernesto comienza a hacerse preguntas e, internamente, tiene pánico a que a su hermana puedan hacerle daño, así que comienza a investigar por su cuenta. Y eso le lleva a adentrarse en el desconocido mundo de la asistencia sexual, tan poco visible como necesario para quien lo busca. Lo que no espera es que esa investigación e involucrarse en todo lo que hay detrás le va a llevar a una conexión inesperada con el hombre que le amenaza y con el pasado de su padre. Hasta con su propio presente.

Lo que primero me enganchó de esta novela fue el lenguaje utilizado por Emili Albi: es natural, sencillo, con inteligentes toques de sentido del humor cuando es necesario. No trata de pontificar ni de dar lecciones, es Ernesto el que nos va narrando lo que le sucede, en una suerte de autoconfesión o diario, dirigido a la que es su esposa, Rosa. Un monólogo que nos va llevando hasta epìsodios de su infancia, su historia familiar, la admiración por su padre, su amor por el arte, que es una constante presencia en su vida. Es una novela que nos hace pensar en cómo somos, en cómo queremos ser, pero también en cómo es la vida de las personas discapacitadas, a quienes parece que nos conformamos con apartar, sin preguntarnos qué desean, qué ansían, cómo se sienten. Creemos que con satisfacer sus necesidades básicas es suficiente. Emili Albi nos demuestra que no es así.

En La amante ciega se habla de enfermedad y de muerte, pero sin "revolcarse en el barro", con una naturalidad que a veces araña un poquito. Pero eso no quiere decir que sea una novela triste y oscura, al contrario: es profundamente vitalista, porque trata de celebrar la vida a pesar de todo. Es también una novela sobre el amor, pero el amor en todas sus facetas: el amor adolescente, el marital, el romántico, el fraternal, el de padres e hijos. El amor como motor de todo, como aquello que nos hace movernos, sentir, planear, hacer, luchar, pero sobre todo amor a la vida aunque haya momentos duros en que la sombra de la muerte está ahí, planeando siempre.

Hay partes que tienen un ritmo más acelerado, más de thriller, sobre todo en las que toma protagonismo la trama de intriga acerca de lo que el hombre extraño pretende de Ernesto y cómo este busca jugarle con sus mismas cartas. Aquí las falsificaciones en el mundo del arte toman un protagonismo esencial. Quienes viven de estas falsificaciones sufren de una curiosa dualidad: son profundamente amantes del arte pero tienen una ética muy dudosa, una ética delictiva a pesar de su pasión. Y Emili se desenvuelve en estos momentos con auténtica maestría.

Tratar el tema de los asistentes sexuales para personas con discapacidad podría hacer que la historia caminase sobre arenas movedizas o que la trama se embarrase, pero reitero el tema de la naturalidad. Se nos muestra cómo estas personas proporcionan el conocimiento de su propio cuerpo a quien no puede, para que consigan, del modo que sea, el placer de forma autónoma. Cómo saben tocar las teclas apropiadas para dar placer, ese que se nos hace muy complicado comprender para ciertas personas. Pero el sexo es parte de la vida. Y lo necesitan también. 

La amante ciega es una novela perfecta para hablar y debatir, pero sobre todo es una gran historia que no deja indiferente, que se queda contigo después de acabarla. Contiene reflexiones más que interesantes sobre las redes sociales, sobre como nosotros mismos no nos vemos, solo somos observados y, muchas veces, dependemos de esa observación en exceso. También es una historia en la que los protagonistas, especialmente Ernesto, se preguntarán muchas veces "¿y si...?", cuando se plantee cómo pudo ser su vida o cómo va a ser. Como nos dijo Emili Albi en el encuentro que mantuvimos en el Club de Lectura LL, es una novela que conjuga sexo y arte, porque los actos de procrear y crear son todo lo contrario a la muerte. Vivamos, pues. Y, si la leéis, contadme qué os ha parecido.

miércoles, 20 de julio de 2022

LA ÚLTIMA CABAÑA de Yolanda Regidor

No sé vosotros, pero a mí este calor me impide hasta pensar. Desventajas de no poder permitirme instalar aire acondicionado en casa, que seguro que mejoraba mucho el asunto. Y atrincherarme en la sección de sofás de El Corte Inglés, por aquello del fresquito, con un libro no creo que les hiciese mucha gracia. Con todo, voy sacando adelante lecturas que tenía pendientes, porque la opción de vivir sin leer me mata. Gracias a eso llegué a La última cabaña, de Yolanda Regidor, y os confieso que ha sido una estancia increíble porque me ha aportado intensidad, luz y recuerdos. Es una novela, en mi opinión, difícil de catalogar. Básicamente son los diarios de un hombre que ya lo ha perdido todo y que ha decidido retirarse a una cabaña alejada del mundo, considerando muy seriamente que esos sean sus últimos días de existencia. Pero la naturaleza, el instinto de supervivencia, la solidaridad inesperada y un amigo peludo al que cuidar le van limando las aristas, moldeándolo, dándole un nuevo perfil que ya no se clava, sino que se adapta. 

Contado así, a toda prisa, quizá suene un poco a libro de superación personal y demás. Pero no, os lo aseguro. La última cabaña es una novela que contiene una historia dura, de pasados rotos, heridas del alma y recuerdos que aún sangran narrada de tal modo que tienes que quedarte allí. Te crea la necesidad de continuar al lado del protagonista que se desnuda ante nuestros ojos mientras elije nuevas ropas con las que salir de nuevo al mundo. Una historia maravillosa en su crudeza en la que, seguro, encontramos similitudes con nosotros mismos. ¿Venís? La puerta está abierta...

"...Y SE FUE A VIVIR AL ESTE DEL EDÉN"

El Escolta, que es como acaban todos llamándole, se instala en una cabaña en las afueras de un pueblo en medio de la montaña. Llega con el alma y el corazón rotos y su único deseo es dejarse llevar, que sus días terminen cuanto antes. Si es necesario, autodestruirse. La cabaña tiene lo necesario para vivir de forma relativamente cómoda, una estantería con libros, herramientas. El bosque que la rodea surte al Escolta de madera para la chimenea. En un cajón encontrará unos cuadernos en blanco que le servirán para contar su día a día, pero también para volcar parte de sus recuerdos. Rabia, soledad, dolor, el desconsuelo del desamor que arrastra desde niño... y todo lo nuevo que le rodea, a lo que se irá enfrentando, quemando etapas y pedazos de pasado, plantando cara, sin haberlo previsto, a los fantasmas que le persiguen, a los muertos que aún lleva en el fondo de los ojos. 

La última cabaña obtuvo el Premio Jaén de Novela y es, a pesar de la oscuridad de la que parte, un canto desgarrado y liberador de la búsqueda de la felicidad aún sin esperarlo ni quererlo, de la soledad. Y también de la vida salvaje, libre, hermosa, a veces brutal en su equilibrio instintivo. Cuando el Escolta llega a la cabaña lo hace con todas las costuras del alma rotas y pensando que es un buen sitio para terminar con una existencia que se le hace insoportable. En los tres cuadernos que escribe y que componen la novela, nos contará sus días allí, los recuerdos que le sacuden, su hartazgo, su desolación... pero también las pequeñas alegrías cotidianas de las que en principio no es muy consciente: la primera nevada, una noche sin pesadillas, la sonrisa de la dependienta del supermercado del pueblo, una visita con pastel de calabaza. 

En ningún momento se nos dice dónde estamos, ni en qué momento, ni el nombre del Escolta. Al estar escrito en primera persona en forma de diario este último extremo es lógico. Cada amanecer supone un nuevo reto para el protagonista que, aunque tiene claro que quiere desaparecer para siempre, su instinto de supervivencia le hace demorarlo cada vez más. Será un pequeño y desvalido cachorro de lobo, al que bautiza como Böcklin, el que le marcará por vez primera una meta: si el lobezno sobrevive, él también. Ahora tiene una misión: cuidar y proteger al cachorro. Será Böcklin el que arranque las primeras risas en mucho tiempo al Escolta, el que haga crecer su instinto protector aún sabiendo que es un animal salvaje y, seguramente, acabará buscando su lugar en el bosque.

La soledad elegida por el Escolta en un paisaje tan alejado de todo lo conocido le va a ir sirviendo como terapia, no solo para silenciar los gritos de su pasado, sino para empezar a valorar la compañía. El anciano que le visita, con su tranquila filosofía de vida, será un bálsamo y una forma de empezar a considerar a la gente a la que va conociendo. En sus escritos iremos viendo su evolución, cómo va yendo hacia adelante ya no solo recosiéndose las costuras rotas, sino revestido de nuevas convicciones. Se reconstruye. Incluso con cimientos llenos de lodo y podredumbre, se puede volver a levantar un edificio nuevo.

Es fácil sentirse identificado con muchas de las cosas que el Escolta va escribiendo en sus cuadernos. Los sentimientos que describe, incluso los peores, son fácilmente reconocibles. Todos nos hemos sentido abandonados, no queridos, llenos de miedos, con algún secreto enquistado en lo más profundo. Pero esta novela nos muestra cómo es posible dejar atrás incluso lo peor de nosotros mismos, aún cuando creamos que ya no es posible seguir adelante. La naturaleza humana empuja a sobrevivir, a levantarnos por muchas veces que nos caigamos, a buscar la compañía de otros que nos complementen. El Escolta lo va descubriendo con cada amanecer, con cada día que sigue vivo, con cada "excusa" puesta para no quitarse de en medio. con cada "misión" que se va imponiendo para completar antes de que todo acabe. Sin darse cuenta, todos son pasos hollando un nuevo camino

Hay mucha simbología en este libro. Cada personaje simboliza algo fundamental en la vida: la amistad, la inocencia, el amor puro, la redención... y, personalmente, me encantó el paralelismo con el gran Pepe Calvalho cuando el Escolta elige libros o páginas de algunos de ellos para encender la chimenea. 

La última cabaña es una novela para degustar con calma, respirando sus líneas. La vida la damos por sobrentendida, que muchas cosas nos llegan por azar, por culpa de otros, por culpas impuestas, por lo que nos hacen y nos hacemos. Y seguramente sea más sencillo que todo esto, aunque cada uno debemos descubrirlo a nuestro modo. Como nos dijo Yolanda Regidor, la autora, en el encuentro que mantivimos para el Club de Lectura LL: el infierno real es no existir para nadie. Cambiemos eso. Vivamos. Elijamos nuestra última cabaña y abramos las ventanas para que entre el sol.


miércoles, 6 de julio de 2022

DOS HERMANAS PARA UN REY de Isabel Stilwell

Como fan y seguidora declarada de la novela histórica, reconozco que mis referentes suelen ser autores españoles. En mi opinión, el género brilla con luz propia y goza de una salud excelente a lo que ayuda también, como he comentado dentro de la novela negra, el "mestizaje" (tan nuestro) con otros géneros. Otra cuestión sería si hay más títulos de ficción histórica que de novela histórica pura, pero en ese jardín no voy a meterme hoy porque es denso y requiere argumentos de peso. Y aunque en ocasiones he leído novelas históricas de autores extranjeros, especialmente ingleses o italianos, nunca me había enfrentado a la lectura de una historia escrita en Portugal, nuestro vecino de península. 

Por favor, no me interpretéis mal, ya sabéis que no leo los resúmenes de los libros antes de ponerme con ellos, pero la portada me sorprendió. Quizá porque se aleja bastante de los estándares habituales en las editoriales españolas (algunos se repiten hasta la saciedad, también es cierto) y me recordaba a una imagen de promoción de alguna serie histórica de televisión, como Los Tudor, por ejemplo. Lo cierto es que es la misma que salió en la edición portuguesa, salvo que allí el fondo es verde y no rojo. También el título me gusta más en la versión portuguesa, porque allí es Manuel I y el subtítulo Dos hermanas para un rey, lo que me parece más acertado y menos proclive a hacer pensar a posibles lectores qué se van a encontrar dentro. Obviando todo esto, nos encontramos ante una novela histórica sólida, muy bien narrada y sumamente entretenida que nos va a hacer aprender muchas cosas de la historia portuguesa pero también de la nuestra vista desde su lado. 

ISABEL Y MARÍA DE ARAGÓN

Manuel, duque de Beja, no había nacido para ser rey. Pero a finales del siglo XV el destino y los hados conspiraron para que se convirtiera en el heredero de Juan II y que acabase siendo apodado "el Afortunado". Tuvo un reinado próspero, sus naves llegaron a la India y a Brasil y Lisboa se convirtió, en los años de su reinado, en el centro del próspero comercio de las especias. Pero un rey necesita una esposa e Isabel, hija de los Reyes Católicos, que en aquel momento era viuda tras la muerte de Alfonso, el hijo de Juan II, era la candidata perfecta. Isabel no quería volver a casarse, pero hubo de plegarse a la voluntad de sus padres. Desde que puso sus ojos en ella, Manuel estuvo decidido a hacerla suya. Pero el matrimonio se truncó de forma dramática: Isabel murió de parto tras alumbrar a Miguel de la Paz, un niño que Manuel decidió dejar al cuidado de sus abuelos maternos, los Reyes Católicos. Fue jurado heredero de Portugal, Castilla y León y Aragón, pero, tristemente, falleció sin haber cumplido los dos añós de edad. Había llegado el momento de María, la hermana de Isabel, de ocupar el lugar que ella dejó como esposa de Manuel I.

Como os decía antes, Dos hermanas para un rey es una gran novela histórica que recoge hechos sucedidos tanto en Portugal como en Castilla, en un momento en que todos los reinos peninsulares podrían haber quedado unidos. Muestra en todo momento un equilibrio perfecto entre la rigurosidad de los hechos históricos con el entretenimiento, lo que hace que sus 750 páginas nos vuelen en las manos. Ante nuestros ojos pasarán reyes portugueses, castellanos y aragoneses, príncipes y princesas, personajes ilustres de ambas cortes y nombres tan conocidos como Juana la Bertraneja, Bartolomé Días o Vasco da Gama. 

La novela tiene un arranque potente, con un primer capítulo que impacta. He de decir que nunca había leído algo semejante en relación con la Beltraneja y el modo en que fue recluida en un convento; la escena es tan visual como emocionante. A partir de ahí conoceremos a Manuel desde su infancia y formación, en la que tuvo papel preponderante su madre, Beatriz de Portugal. Se nos va desarrollando su figura como un rey ecuánime, con la cabeza muy bien amueblada, un gran estadista, pero también un hombre enamorado y sensible que admiraba profundamente a Fernando el Católico, especialmente en su faceta batalladora, y también a Isabel la Católica por su inteligencia.

Iremos descubriendo la vida de un rey que marcó la historia de Portugal y, a su lado, conoceremos cómo se desarrollaban las cosas en Castilla y Aragón y lo hace con rigor, sin machacarnos con la tan desesperante leyenda negra, demostrando que la ficción no puede estar por encima de los hechos históricos. Su matrimonio con Isabel y el dolor por su pérdida y la posterior unión con María, que fue sólida y fructífera (tuvieron diez hijos) están narrados con viveza y naturalidad. Manuel encontró en María su más fervoroso apoyo en sus proyectos como rey. 

Dos hermanas para un rey es una gran novela que lo tiene todo para fascinar a los amantes de la novela histórica. Desde el modo en que las hijas de los reyes eran usadas como "moneda de cambio" para conseguir uniones políticas hasta intrigas políticas y palaciegas, pactos, tratados, amor y poder en una época apasionante que iba a cambiar el mundo tal como se conocía. El estilo de Isabel Stilwell es ameno e intenso, en ocasiones muy sensorial. Sabe cómo conseguir que la narración no decaiga en ningún momento.

Siempre he mantenido que la muerte tan prematura de Miguel de la Paz privó a los reinos peninsulares de una unión que hubiese podido durar siglos. Su desaparición supuso que su tía Juana, casada con el impresentable de Felipe el Hermoso, pasase a ser la heredera de Castilla, León y Aragón, pero no del trono de Portugal. Y, con su estirpe, llegó la casa de Habsburgo: los Austrias. Curioso el destino ¿verdad? Disfrutad de la lectura y contadme qué os ha parecido.

lunes, 4 de julio de 2022

EL LEVIATÁN de Rosie Andrews

He dedicado las últimas semanas a "recomponerme" un poco después de casi un año que me ha consumido las energías mentales hasta la extenuación.  Me he visto sobrepasada, con el cerebro escaso de revoluciones, sin ganas de leer, ni de escribir, ni de nada. Una mala racha, es verdad, pero es que se me están empezando a acumular y no quiero. Así que busco refugio en los mios, en los amigos, en lo que me llena y en libros que me sorprendan y me atrapen. Y gracias a una sugerencia de Pedro Pablo Uceda, buen amigo y con el que comparto espacio en el podcast del Certamen de Novela Histórica de Úbeda, llegué al libro que hoy os traigo: El leviatán, la primera novela de la inglesa Rosie Andrews y publicada por Atico de los libros, una editorial que suele apostar por títulos de este estilo: poderosos, originales y diferentes.

Como no suelo leer los resúmenes de las contraportadas (ya he explicado alguna vez que o cuentan demasiado o te despistan por completo) no estaba segura de lo que me iba a encontrar. Y os reconozco que durante las cincuenta primeras páginas no sabía muy bien qué me estaban contando, pero no podía parar. El modo de narrar de Rosie Andrews te absorbe y te deja poca escapatoria y lo hace sin un ritmo trepidante y sin golpes de efecto, solo contando lo que el protagonista, Thomas Treadwater, se va encontrando a su regreso a casa en medio de un invierno helado y hostil. Cuando la terminé, me había ganado por completo. Y es de las que se te quedan dentro, mi memoria no deja de volver a ella. Hay todo un mundo embriagador y siniestro en este libro.

ALGO OSCURO HA DESPERTADO

La mañana del día de Navidad de 1643, Thomas Treadwater regresa a casa después de combatir con las tropas parlamentarias en la primera Guerra Civil Inglesa. Vuelve herido y desanimado y con una carta de su hermana Esther en el bolsillo con un tono muy preocupante. En ella le habla de los problemas de la granja familiar, de la enfermedad de su padre y le previene muy seriamente contra Chrisa Moore, la nueva criada de la casa, que parece haberse hecho con el control total incluso de la voluntad del dueño de la hacienda. Preocupado, Thomas atraviesa un paisaje intensamente nevado y solitario y, al llegar a las tierras de su propiedad, todo es muerte y desolación: el ganado muerto, los campos descuidados. En la casa nada es mejor. Su padre ha sufrido una apoplejía que le ha dejado completamente inmóvil y sin reaccionar a los estímulos. Esther, en medio de todo ese terrible panorama, le explica que Chrisa Moore está en prisión acusada de brujería.

El relato que va componiendo Esther está lleno de inconsistencias, a Thomas ni siquiera le parece la misma jovencita que dejó al partir a la guerra y se da cuenta de que su odio por Chrisa Moore es casi enfermizo. Por si eso fuera poco, la aparición en la granja de John Rutherford, conocido cazador de brujas, para solicitar el testimonio de Esther hace que, con la declaración de esta, la sirviente más joven de la casa, Joan, y su madre acaben también en prisión. Thomas está sobrepasado y trata de buscar respuestas en las autoridades. Chrisa Moore no habla, no se defiende. Solo afirma estar embarazada del padre de Thomas y Esther, algo que no se concibe posible a pesar de las insinuaciones de Esther al respecto. 

Frío. Eso es lo primero que me llegó al empezar a leer El leviatán. Porque Rosie Andrews nos mete en él de cabeza desde el primer momento. El regreso de Thomas a su casa, atravesando paisajes helados; su hogar, antes cálido y acogedor, se ha vuelto gris, oscuro, casi glacial. Siempre hubo una mesa a la que sentarse y comida de la que disfrutar, ahora todo es escaso, insípido, sin alma. Como si algo tenebroso se hubiese enseñoreado de aquellos muros. Os decía antes que, en las primeras páginas, me despistaron ciertos capítulos que se trasladaban unos años adelante, a un lugar indefinido en el que un matrimonio parecía vivir una situación extraña e inquietante. Es a mitad de la novela cuando encajas las piezas y entonces la novela adquiere sus matices mas sombríos y lo que vamos averiguando provoca un cierto escalofrío.

Particularmente no creo que sea una novela histórica "canónica", sino de una ficción histórica realmente brillante, que utiliza unos marcos de hechos históricos reales y concretos para inscribir en ellos la acción. Sabemos en qué año y en qué época nos movemos por lo que Thomas, que nos narra lo que sucede en primera persona, nos detalla. Pero sí es un magnífico retrato de la sociedad rural en la Inglaterra del siglo XVII, con la religión imponiéndose en casi todas las facetas de la vida y un concepto del mal como algo real, capaz de imponirse y emponzoñarlo todo.

El misterio de Chrisa Moore, encerrada en la prisión del pueblo a la espera de que la naturaleza confirme o no su embarazo, es cada vez mayor. Cuando Thomas consigue el permiso para visitar a las prisioneras, solo obtiene de ella un nombre de mujer y una dirección en Norwich; la visita a Joan y su madre tiene un desenlace más trágico. A medida que avanzamos en la narración de Thomas, la presencia del mal se va haciendo cada vez más evidente. Hay algo muy cercano a él capaz de matar, de arruinar su casa y sus vidas. No le quedará más remedio que acudir a su antiguo tutor, el poeta John Milton, para enfrentarse juntos a lo desconocido.

Lo racional va a enfrentarse con algo oscuro y antiguo. El leviatán contiene un misterio tan fascinante como aterrador en una historia de cosas imposibles. Rosie Andrews utiliza una prosa elegante y atrayente, que te va sumergiendo cada vez más en unos hechos que sobrepasan a los protagonistas. Como os decía antes, sin un ritmo trepidante y sin grandes "efectos", consigue que te sea muy difícil escapar de sus páginas porque necesitas saber qué hay tras el misterio y si, finalmente, se resolverá. Una mezcla magnífica de novela histórica, el mito del mal y el realismo en una lectura que impacta y se te cuela por los poros, como ese frío siempre presente en cada página. Un deleite, a pesar del escalofrío.


lunes, 23 de mayo de 2022

NADIE PODRÁ QUERERLE COMO YO de Juan Pedro Cosano

Hay figuras históricas de las que damos muchas cosas por sentadas. Y como en este país nuestro tenemos la "maravillosa" costumbre de creernos todo lo que la leyenda negra creada por ingleses y holandeses dice de nosotros, ni siquiera nos molestamos en investigar un poco, en contrastar, en saber. Carlos II es una de esas figuras históricas. Un rey que ha pasado a la historia como casi un monstruo, horrible en su fealdad, contrahecho, con pocas luces e, incluso, se ha llegado a dar por sentado que sufría un retraso mental severo. Además, el hecho de que no tuviese descendencia, emponzoñó aún más el panorama que España tenía en Europa, porque muchos países intentaban colocar a sus candidatos en un trono codiciado y valioso. Las monarquías europeas se lanzaron contra Carlos II y contra España como alimañas oliendo una presa fácil. Personalmente, siempre he sentido lástima por el pobre Carlos. Recuerdo cuando, en pleno bachillerato, leí parte de la autopsia que se le practicó al morir, cómo me impresionó. Sí, es cierto, era un hombre enfermo, pero los métodos, prácticas y mejunjes que se le aplicaron no ayudaron en absoluto a su mejoría. Solo pensar en las tan usadas sanguijuelas me aterra. Enfermo sí, pero no tonto, ni lelo, ni poco inteligente, ni nada parecido. Y, al menos, pudo tener diez años de relativa felicidad.

Son esos diez años los que Juan Pedro Cosano nos va a poner ante los ojos en Nadie podrá quererle como yo, los que duró el matrimonio entre el rey español y María Luisa de Orleans, sobrina de Luis XIV. Un matrimonio de conveniencia que, para sorpresa de propios y extraños, fue feliz y estuvo envuelto en cariño y complicidad. Solo la "supuesta" infertilidad de la reina ensombrecía la unión. Estamos ante una novela de las que abren los ojos y el corazón, de las que nos empujan a querer saber más. De las que hacen cambiar opiniones y eliminar prejuicios. Pasad, que os daré detalles.

MI QUERIDA LISI

Tras un matrimonio concertado y por poderes en Fontainebleu con el rey español Carlos II, María Luisa de Orleans, sobrina de Luis XIV de Francia (el Rey Sol), llega a España. Carlos, tras siglos de endogamia entre las casas reales y con problemas desde su nacimiento, es un hombre feo, medio tullido, al que los cuadros de la época, por más que lo intentan, no consiguen agraciar. Nadie da nada por el matrimonio de los nuevos reyes aunque, contra todo pronóstico, son felices. Pero va pasando el tiempo y la reina no queda embarazada, lo que se convierte en la comidilla de la corte y la coloca en el punto de mira de los enemigos del rey y de quienes aspiran a hacerse con el trono español. Sin que nadie lo espere y de forma trágica y rápida, María Luisa muere, dejando al rey completamente desolado. La sospecha de que haya podido ser envenenada empieza a susurrarse. El rey Carlos, a sabiendas de que no puede fiarse de nadie, encarga una investigación al dramaturgo real, gran admirador de la reina, Francisco Antonio de Bances y Cardamo. El Imperio Español comenzaba a tambalearse y las grandes potencias pugnan por colocar a sus candidatos bien situados en la linea de salida al trono. 

Estamos frente a una novela histórica bien armada y mejor contada y también frente a uno de los misterios históricos que tanto llaman la atención en cuanto se rasca un poquito. ¿Realmente la reina María Luisa fue envenenada? El autor, Juan Pedro Cosano, en el encuentro que mantuvimos con el en el Club de Lectura, nos contó que le "saltaron las alarmas" cuando leyó una biografía de la reina escrita por el Duque de Maura en la que más que hablarnos de la vida de María Luisa se dedicaba a intentar convencer al lector de que no había sido envenenada. Si casi tres siglos después alguien como él le dedicaba sus páginas, algo habría. También están las palabras de la propia reina en su lecho de muerte, asegurando que la habían envenenado. 

Cosano, que ya me había fascinado en su anterior obra, El rey del Perú, cambia el registro y el momento histórico para situarnos en Madrid, en la corte de Carlos II, para regalarnos una ambientación fabulosa, tanto de la ciudad y todos los estratos sociales, como de la vida en palacio. Y lo que es, en mi opinión, lo mejor de todo: nos descubre a un Carlos II alejado de los estereotipos. No se queda en lo físico, sino en sus características como hombre y como gobernante. Un rey que mantuvo intacto el poder del Imperio Español, que consiguió sanear la economía aumentando el poder adquisitivo de sus reinos, que recuperó las arcas públicas y que supo rodearse de ministros de talla, los cuales, a su vez, colocaban en los puestos importantes a conocedores de las materias y no a nobles por su apellido. Un rey de paz, que se alejó de los conflictos y las guerras.

Además de tratarse de una fantástica novela histórica, tenemos una interesante subtrama de "detectives", en la que Candamo se ve inmerso para tratar de averiguar la verdad sobre la muerte de la reina. De este dramaturgo hay muy poca información, pero tuvo que ser todo un personaje por el que el rey Carlos II sentía un gran afecto y simpatía. Curiosamente, tras la muerte de la reina María Luisa, la obra de Candamo, vibrante y alegre anteriormente, se tornó más oscura y con más tintes políticos. Curiosamente, también se sospecha que murió envenenado.

Por las páginas de Nadie podrá quererle como yo aparecerán muchos personajes históricos de la época, dotados, todos, de una naturalidad apabullante, fuera, como en el caso del rey, de cualquier estereotipo. Los diálogos fluyen y la narrativa de Cosano nos envuelve consiguiendo emocionarnos y que nos sintamos parte de lo que está ocurriendo. Que nos pongamos, casi, en la piel de un rey que parecía sumar todas las desgracias físicas, pero capaz de sentir, de amar, de tomar decisiones. Con un elenco de secundarios sobresaliente, cada uno perfilado de forma admirable y que encajan en cada momento sin estridencias y sin parecer meros figurantes.

Que he disfrutado mucho leyendo esta novela creo que es evidente. Me gustan muchísimo, los libros que, además de entretener y mantener mi atención, me enseñan, me crean interés para investigar. Y este es un gran ejemplo de literatura para deleitarse y también para aprender. Para buscar. Para hacernos preguntas y sacar conclusiones. Para reivindicar la figura de Carlos II como hombre y rey y olvidarnos de leyendas negras y de mentiras una y mil veces repetidas. 

"Y se alejó hasta perderse, como un fantasma, feo y contrahecho pero tremendamente digno, en la claridad lechosa del inmenso Salón de Reinos."