jueves, 9 de junio de 2016

PARCE QUE JE T'AIME de Guillaume Musso


Que nadie salga huyendo, por favor. Pero mucho me temo que este libro aún no se vende traducido al español. Lo he buscado por todas partes, pero sólo lo encuentro en su idioma original: el francés. De todas maneras si me he decidido a reseñarlo es porque se trata de una novela excelente, original y con muchos giros sorprendentes, así que, cuando salga la versión traducida, ya tendréis elementos de juicio. Y si sabéis francés siempre podéis animaros y leerlo; el lenguaje es bastante claro, no se pierde en metáforas incomprensibles y usa un estilo directo y fácil de seguir.

Este libro cayó en mis manos hace algo más de un año, regalo de una amiga que es profesora de francés en la Escuela Oficial de Idiomas. Sabe que a mí me encanta ( y procuro) leer libros, revistas o ver programas en ese idioma para no perder la costumbre y el oído. Haber estudiado y vivido en París me hizo bilingüe pero es cierto que no poder hablarlo de manera habitual provoca que se me anquilose un poco. Musso es un superventas en Francia y ha sido traducido a multitud de idiomas. En España podemos encontrar traducidos libros suyos como "Central Park" o "Que sería yo sin ti", pero la mayoría aun están pendientes de edición en español. Una pena, porque tiene tramas apasionantes y un estilo ágil que engancha con mucha facilidad.

Es cierto que Musso es un autor muy prolífico que hace en ocasiones la crítica no esté muy a favor, acusándole de hacer "literatura de consumo rápido". Puede que sea cierto, pero no que eso sea malo por definición. Leer siempre merece la pena y sus historias son siempre efectivas y efectistas. Quizá en un mes no te acuerdes de ellas, pero te hacen pasar un buen rato y son sumamente entretenidas, así que hay que valorarle en su justa medida. Cuando comencé a leer "Parce que je t'aime" (Porque te quiero) os confieso que no pude parar: te atrapa desde la primera página con una trama impactante y misteriosa. Después, varias historias paralelas se van entrelazando creando un paisaje extraño pero del que no puedes sustraerte y el final, como no podría ser de otra manera, es toda una sorpresa con un giro absolutamente inesperado que desbarata todas las teorías que hayas creado hasta llegar allí.

El título del libro podría llevarnos a pensar que se trata de una novela de amor o de romances a la luz de la luna, pero nada más lejos de la realidad. El amor la explicación a muchas de las cosas que en ella se cuentan, el motivo de porqué los personajes actúan como lo hacen. Incluso de porqué nosotros actuaríamos de ese modo si pasásemos por algunas de las cosas que ocurren en sus páginas. No se trata sólo de un amor romántico o de pareja: es el amor de un padre por su hija, el amor por los padres ausentes, el amor que se convierte en odio. Amor en muchas de sus variantes entrelazado en varias historias que parecen no tener nada en común pero que están unidas de un modo insospechado.


EL AUTOR: GUILLAUME MUSSO



El autor es Guillaume Musso, que se considera el niño prodigio de las letras francesas, y hoy es un autor consolidado. Nacido en 1974 en Antibes, empezó a escribir novelas con 19 años. SuEsta novela fue traducida a 20 idiomas y se convirtió en un auténtico fenómeno literario. Su primer gran éxito fue “Et Après” ("Y después", traducida ya al español y editada por Martínez Roca), que vendió más de un millón de ejemplares en su país. adaptación al cine, por el contrario, no contó con demasiado éxito cuando se estrenó en 2009, a pesar de contar entre sus protagonistas con John Malkovich. Los derechos para adaptar “Parce que je t’aime” están vendidos, aunque hay una adaptación no oficial al cine estrenada como "La Traversée" en 2012.

Musso vivió en Nueva York una temporada y de allí sacó muchas ideas para sus novelas. Es licenciado en economía y dió clases de secundaria durante algunos cursos. Sufrió un accidente de coche que le hizo interesarse por las experiencias cercanas a la muerte. Esto lo plasmó en la novela "Et après", que ya os mencionaba antes, en 2004. Posteriormente llegaron "Sauve-moi", "Parce que je t'aime" y "La llamada del ángel" entre otras.

Musso se caracteriza por crear personajes sumidos en universos extraños pero que resultan tan habituales como podría serlo nuestra propia vida. Los retuerce, los gira y convierte su prosa en ejercicios de literatura de misterio francamente fascinantes. Fascinantes y diferentes.

¿DÓNDE ESTABA LAYLA?


En “Parce que je t’aime” se nos cuenta la historia de la extraña desaparición de una niña, Layla, en un centro comercial de Los Ángeles mientras está con su cuidadora. Su padre es un eminente psiquiatra y su madre una violinista de éxito, por lo que en principio se baraja la idea del secuestro. Pero ninguna de las investigaciones que se llevaron a cabo por la policía ni por detectives privados contratados por los padres, llevaron a la solución del caso, que acabó casi durmiendo en los archivos policiales por falta de hilos de los que tirar. Nadie pidió un rescate, nadie se puso en contacto con la familia. Sólo la desaparición y el silencio.

Mark, el padre, dejó todo por buscar a su hija: el trabajo, los amigos, la relación con su esposa Nicole.... Acabó viviendo en la calle como un mendigo y sin ninguna intención de cambiar esa situación. Su esposa trató de seguir con su vida soportando el dolor de la pérdida de su hija. Incluso comenzó una nueva relación que no acaba de satisfacerla. Pero justo cuando se cumplen 5 años de la desaparición de Layla, la policia les comunica que la niña ha aparecido exactamente en el mismo lugar en que la perdieron. En el mismo centro comercial. Sin más. Sin notas ni reivindicaciones, simplemente la niña ha aparecido. Mark, sin dudar un instante, coge un avión para ir a buscar a su hija, ya que su ex esposa es incapaz de enfrentarse a ello.

Cuando Mark llega al centro hospitalario donde está ingresada la niña, le comunican que no habla pero que no parece haber sufrido ningún tipo de maltrato. Está sana, bien alimentada y las pruebas demuestran que nunca se le ha hecho ningún daño. Ha crecido, ya tiene 10 años y está algo cambiada, pero Mark, la policía y los médicos no tienen ninguna duda: es Layla, la niña desaparecida. Pero ¿por qué ha vuelto ahora? ¿qué secreto esconde su desaparición? El silencio de la niña sólo contribuye a aumentar las sospechas de todos, pero Mark hace valer su experiencia y su título de psiquiatra y exige llevarse a su hija inmediatamente. Cree que volver a casa, a sus rutinas, ayudará a la pequeña.

Paralelamente, se nos cuenta la curiosa experiencia del mejor amigo de Mark, Connor, también psiquiatra, durante la víspera del día en que se comunica a los padres de Layla que la niña ha aparecido. Esa noche tiene un encontronazo con una joven desarraigada, casi desnutrida y sumamente extraña que trata de robarle su maletín. La chica, Evie Harper, que oculta una historia terrible y una descomunal ansia de venganza, despertará el interés profesional del eminente y carísimo psiquiatra, que se encuentra en una crisis personal desde que su socio y amigo lo dejó todo para irse a vivir a la calle, y hará todo lo posible por recuperarla. Será una especie de redención, ya que siempre se ha sentido culpable por no haber podido ni sabido ayudar a Mark.

La tercera historia es la de Allyson Harrison, una caprichosa y riquísima heredera, acostumbrada a hacer lo que le viene en gana y contar con dinero a raudales. Su vida se derrumba cuando su padre se suicida y ella se ve sometida a una espiral autodestructiva que casi llega a acabar con su vida. Por un azar del destino, los cuatro, Mark con su hija, Evie y Allyson, coinciden en el avión que devuelve a los primeros a su casa. Y en ese viaje descubrirán que sus vidas están unidas de un modo que no pueden ni siquiera imaginar. 

EXTRAÑOS EN UN AVIÓN


Como os decía al principio, "Parce que je t'aime" es una novela que atrapa sin remedio y una vez que empiezas con ella no puedes parar de leer. El enigma de la desaparición de Layla es el hilo conductor de todo lo que va sucediendo y ese misterio te mantiene con la atención puesta en sus páginas sin poder evitarlo. He leído en varios blogs franceses de literatura que la crítica allí no fue demasiado clemente con Musso cuando se publicó está novela porque la consideran inferior a sus trabajos anteriores, pero las ventas, como siempre, fueron estratosféricas. Otra acusación que se le hace al autor repetitivamente es que sus obras parecen pensadas desde el principio para ser llevadas a la gran pantalla, pero lo que sí reconocen es que Musso sabe contar historias que cautivan desde el principio y que su libros, una vez abiertos, son difíciles de dejar.

Musso tiene un estilo escribiendo realmente eficaz, muy visual y dosificando la información y la tensión de un modo que consigue que necesites saber qué es lo que va a pasar a continuación. Además el giro final resulta realmente inesperado porque por muchas cábalas que hagamos es imposible de adivinar. El dibujo de los personajes, además, es completamente creíble. Todos los que tenemos hijos, sobrinos o pequeños en la familia podemos imaginar lo que debe ser perder a una hija, sin explicaciones, y jamás volver a saber de ella. Para Mark supuso una bajada absoluta a los infiernos. La impotencia de no saber, de que sus esfuerzos no consigan ninguna respuesta, le hacen autocastigarse hasta verse convertido en un "sintecho" de Nueva York. Nicole, por contra, quiso seguir viviendo a pesar del dolor, centrada en la música y en su trabajo. Aunque trató de mantener su matrimonio con Mark, la rendición absoluta de éste no ayudó.


Una vez ante su hija la pregunta no es sólo dónde ha estado ni con quién, sino por qué justo ha aparecido ese día exacto, en el que se cumplían cinco años de la desaparición. Si se trata de algún mensaje oculto ni la policía ni Mark saben desentrañarlo y más cuando se comprueba que la niña no ha padecido ni malos tratos, ni abusos. Está bien cuidada, bien alimentada, bien vestida. Pero no habla, mantiene un silencio extraño que los médicos achacan al shock que está sufriendo.

El viaje de regreso a Nueva York desde Los Ángeles supone que las tres historias (Mark y su hija, Evie y Allyson) se crucen. Y lo que parecían tres experiencias vitales completamente ajenas unas de otras, al irlas poniendo en común con la típica charla de compañeros de asiento, se demostrará que están unidas de un modo inquietante. El modo en que Musso va retorciendo el argumento con aparente simpleza es fantástico. Paso a paso iremos descubriendo cómo y por qué están unidos aun cuando ninguno lo sospeche. No se pierde en explicaciones complicadas, todo va fluyendo y acaba encajando a la perfección. Creo que ese es su mérito principal aunque haya un par de ocasiones en que no terminé de cuadrarlo todo, como si Musso hubiese tirado del recurso fácil.

La pena es que no podamos encontrarla en español, es una verdadera lástima. Sus apenas 300 páginas se hacen ligeras y adictivas. Incluso con un nivel medio de francés no resulta difícil de leer (con la compañía de un diccionario, por si acaso) con un ligero esfuerzo. Y merece muchísimo la pena porque os vais a encontrar con una historia muy bien trazada y fantásticamente desarrollada para mantener el interés. Lástima de ese par de cosas traídas por los pelos, porque nublan un poquito algunas conclusiones, pero en general es una novela muy recomendable, de las que se leen bien y entretienen desde el principio. Espero que terminen por traducirla a nuestro idioma para que puedan disfrutarla muchos más lectores.

lunes, 6 de junio de 2016

OBSCENA. TRECE RELATOS PORNOCRIMINALES. NOTA DE PRENSA

Dentro de nada, el 13 de junio, se publicará esta antología de relatos. Trece de los mejores autores del género negro ponen sus plumas y su talento para crear trece brillantes narraciones en las que cierto toque pornográfico las convierte en únicas. Es la primera vez que en España se hace algo semejante y creo que va a ser toda una estupenda sorpresa. Además cuenta con la garantía de que mi siempre admirado Juan Ramón Biedma, autor, entre otras de "Tus magníficos ojos vengativos cuando todo ha pasado" o "La lluvia en la Mazmorra", se ha encargado de la coordinación de la obra. 

Os adjunto la nota de prensa, para que empecemos a paladear un plato diferente pero, seguro, muy sabroso.


 Novedad Junio 2016

Juan Ramón Biedma coordina la antología negra Obscena, trece relatos pornocriminales

·        Trece de las mejores autoras y autores del género negro componen esta antología con tintes pornográficos inédita en España

·        Una compilación de narraciones: trece enfoques distintos, trece tomas de posición, algunas de ellas casi fuera de cuadro

·        Obscena es una antología no sólo novedosa pero también un reto para los autores y un lujo para los lectores

Barcelona/Sevilla 13-6-2016— Cuando juntas a trece de las mejores escritoras y escritores de novela negra en castellano del momento, y les propones que escriban un relato negro con tintes pornográficos, el resultado no puede ser otro más que Obscena, trece relatos pornocriminales. Una antología con puntos de vista antagónicos, e historias totalmente desiguales.

Carlos Salem, Carlos Zanón, David Llorente, Empar Fernández, Fernando Marías, Guillermo Orsi, José Carlos Somoza, Juan Ramón Biedma, Manuel Barea, Marcelo Luján, Marta Robles, Montero  Glez y Susana Hernández son los artífices de esta lujuria para el lector más atrevido y para todos los que quieran descubrir cómo se puede llegar a enfocar un mismo género.

“Cualquier género está gobernado por normas impalpables, diría que casi invisibles; por eso es tan interesante cuando se les propone a trece autoras y autores de primer nivel combinar un género (el negro en este caso) con una temática tan tabú en nuestra sociedad como el porno,” explica Juan Ramón Biedma. “El resultado es extraordinario porque todos han sabido enfocarlo de forma tan distinta y original,” añade.

Sumisión, celos, pasión, sexo, abusos, fantasías, y como no pornografía. Todo combinado con el género negro da para una lectura repleta de descubrimientos.



Título: Obscena, trece relatos pornocriminales
Prólogo y coordinación: Juan Ramón Biedma
Autores: VVAA
ISBN: 978-84-16328-55-0
Páginas: 224
PVP: 15€

jueves, 2 de junio de 2016

ENCUENTRO BLOGUERO CON CÉSAR PÉREZ GELLIDA Y SU "SARNA CON GUSTO"

El pasado 30 de mayo la Editorial Suma de Letras nos convocó a unos cuantos blogueros a un encuentro con César Pérez Gellida para hablar de su última novela, "Sarna con gusto". Fue una ocasión estupenda para compartir espacio y conversación con un autor que se ha ganado con su talento y estilo inconfundible a un gran número de lectores. Para mí fue especial porque he llegado al "universo Gellida" hace relativamente poco, cuando compré los tres libros de "Versos, canciones y trocitos de carne" del tirón para mi Kindle y los leí seguidos. Sentía una enorme curiosidad por conocer a César, por escucharle, asi que la convocatoria del pasado lunes fue todo un regalo.

Resultó ser una reunión en petit comité, muy agradable. Y descubrí a un César cercano, que gana mucho en las distancias cortas, encantador, con sentido del humor y con una conversación que hace el tiempo pequeñito. Una verdadera gozada. Creo que era la única de la reunión que aun no había leído "Sarna con gusto" y tuvieron todos la delicadeza de no hacer ningún spoiler para no estropearme la lectura.

Con café y pequeños bollitos por medio para favorecer la conversación, César comenzó diciendo que en esta novela quería salirse de lo habitual, buscar un delito concreto que crease una historia a su alrededor y pensó que un secuestro era el ideal. Podía dar mucho juego por la incertidumbre que crea alrededor de lo que sucede, tanto en investigadores como en la familia del secuestrado. En el caso de la familia el no saber y sufrir por ello se enseñorea de todo. Continuamente se preguntan dónde y cómo está el que ha desaparecido y lo hacen hasta que todo se soluciona. El tiempo es incertidumbre, con todo lo que eso conlleva. No hay un duelo, como cuando alguien muere, porque no hay un fin, un plazo. Y todo se convierte en angustia.

César nos contó que buscó información sobre los secuestros y lo hizo con su "asesor" habitual, Urtzi, a quien va dedicada la novela. Fue el quién le marcó las líneas rojas acerca de ciertas cosas
que no se pueden contar. Pero César confesó que necesitaba un enfoque global porque quería mostrar la historia desde todos los puntos de vista. En primer lugar desde la perspectiva de la secuestada (que tiene 15 años, con la dificultad que supone ponerse en su piel) y de sus secuestradores. Quizá de todas es la situación que menos problemas le generaba a la hora de crearla. Se dio cuenta de que era más complicado ponerse en el lado de la investigación, una dificultad que compartía con su asesor. César quería algo en que lo real tuviese mucho peso y si no podía contar con detalle el proceso de negociación, se perdía una parte fundamental del argumento. Entre ambos "negociaron" qué se podía y no contar y con ello César consideró que tenía en sus manos una buena novela.

La trama tiene dos líneas bien definidas: en primer lugar la de Ramiro Sancho, protagonista también de la primera trilogía. Como policía e investigador debe enfrentarse al secuestro, reconstruir lo sucedido y abrir líneas de investigación para hallar al culpable y conseguir rescatar a la niña. En esa línea cobra gran importancia el proceso de negociación que es el más crítico. La policía cuenta con expertos que examinan el nivel de peligro del enemigo que tienen delante y valoran todos los parámetros. La segunda línea argumental comienza en esta novela, la de la Congregación de los Hombres Puros, pero se va a ir desarrollando en las dos siguientes.

Las dos tramas transcurren en paralelo y no se cruzan, pero César dejó bien claro que no hay ninguna dificultad para seguir ambas y no confundirlas. Además considera que es su novela más ambiciosa hasta el momento, porque en la anterior trilogía todo convergía en torno a Augusto Ledesma y ahora, sin él, tenía que encontrar algo con mucho peso para superarlo. Un "malo"enorme, una sombra continua.

A nivel de conjunto también aspira a superar las anteriores porque se la planteó como una evolución del personaje de Sancho, sobre todo por todo lo que el personaje estaba pasando desde "Memento mori". Ahora Sancho está algo roto pero por primera vez cruza un poco la línea: al darse cuenta de lo que sucede decide guardar silencio. Y eso es algo que antes no haría. Antepone la investigación a todo lo demás, algo que en las anteriores novelas no hubiese hecho.

César confesó que le gustó mucho reencontrarse con Sancho. Buscaba una especie de efecto medicinal después de "Khimera" y volver a Valladolid y al presente. Esta nueva trilogía no va a tener nada que ver con la anterior. De hecho nos avisó de que los lectores van a esperar algo que no es lo que se van a encontrar. No es que se plantee engañar al lector, sino implicarlo. Para ello, dosificar la información le parece algo fundamental. Si se coloca toda la información al final, como en las novelas de Agatha Christie, el lector queda como un mero espectador. Y si la vas dando sin medida, los lectores "te pillan" y se les estropea la novela. Para César esto es vital a la hora de escribir, para ser honesto con el lector y con la trama. Insistió en que en la siguientes novelas de la trilogía actual quizá los lectores van a esperar algo más vertical y no va a ser así. Le preocupa, pero cree que va a gustar.

La tarde terminó tocando temas apasionantes y de lo más diverso, aunque relacionados en cierto modo con "Sarna con gusto": la masonería actual y a lo largo de la historia, con sus ritos y la confusión que muchos tienen con otras organizaciones. El Palacio Barolo, en Buenos Aires, que es un homenaje a la Divina Comedia de Dante y que se construyó con el proyecto (casi delirante) de rescatar los restos de Dante y albergarlos bajo la bóveda del edificio. Finalizado el edificio, que pasó a ser el más alto de Latinoamérica, y que refleja en cada planta y en su estructura los círculos infernales y los niveles del purgatorio, se construyó un edifico gemelo, el Palacio Salvo en la ciudad de Montevideo. La idea original era unir las dos ciudades con un "puente de luz" gracias a dos faros colocados en sus cúpulas, pero no resultó bien debido a la curvatura de la tierra. Esta parte de la conversación me resultó especialmente atractiva, porque desconocía los detalles y me encantó cómo César lo expuso.

Todo un gusto y un placer haber compartido una hora y media fascinante con César Pérez Gellida. Confío en tener nuevas y futuras oportunidades.


martes, 31 de mayo de 2016

VOLVER A CANFRANC de Rosario Raro



Conocí la estación de Canfranc en mi segundo año de universidad. Estaba pasando unos días de verano cerca de Jaca junto con mi familia y una mañana de sábado subimos hasta allí. No puedo olvidar la impresión que me causó la hermosísima estación que, a pesar de parecer hundida en un mar de abandono, surgía imponente, casi irreal. Dentro, los escombros y las maderas tiradas por todas partes provocaban una especie de tristeza vieja, aunque al mirar las preciosas taquillas de madera, las ventanas, el acceso a los andenes podías intuir su pasado brillante envuelto en millones de partículas de polvo en suspensión. Entramos a tomar algo en un bar cercano y un señor amabilísimo nos contó cosas de la estación. Recuerdo que nos habló de judíos huyendo desde Francia pero es un recuerdo que se me había borrado de la memoria hasta que leí este libro, “Volver a Canfranc”.

Me apasionan los hechos históricos poco conocidos. Saber sobre ellos, tener detalles. Poder verlos hasta con la imaginación. Y la estación de Canfranc ha vivido episodios que darían para películas, series y hasta documentales. Pero es España y no hablamos de la resistencia francesa (aunque en los hechos que aquí se narran está presente de forma tangencial) ni de los espías ingleses o alemanes. Parece que le falta glamour cuando la realidad de los hechos fue terrible pero también esperanzadora. Todo muy español: cómo nos gusta ningunearnos, olvidar lo que fuimos, tirar a los pies de los caballos a nuestros héroes o figuras históricas. Así nos va. Esta novela nos reconcilia con unos sucesos que cambiaron la vida y el rumbo de la historia para muchos, con protagonistas que se hacen grandes, enormes, aun cuando no tuviesen conciencia de ello y sólo aspirasen a salvar vidas. Incluso las suyas propias.

LA AUTORA: ROSARIO RARO


Nacida en Castellón en 1971, se doctoró en Filología y estudió Técnicas de Escritura Creativa en la
Universidad Mayor de San Marcos y en la Pontificia Católica del Perú, país en el que vivió
durante casi diez años. También cursó un Postgrado en Comunicación Empresarial y otro de Pedagogía en la Universidad de Valencia. Imparte numerosas conferencias y dirige un Aula de Escritura Creativa en la Universidad Jaime I de Castellón. Entre sus obras encontramos “Carretera de la Boca do Inferno”, “Surmenage”, “La llave de Medusa” y “El alma de las máquinas” entre otras. Muchas de sus novelas han sido traducidas a otros idiomas, como el japonés y el francés y ha sido galardonada con varios premios literarios tanto a nivel nacional como internacional.

DESCUBRIENDO “VOLVER A CANFRANC”


Corre el año 1943. Varios empleados de la estación de Canfranc y del hotel que alberga en sus instalaciones se juegan la vida a diario en la tarea de conseguir pasar por delante de las miradas de los soldados nazis, que ostentan el control de la estación, a decenas de judíos europeos que huyen de la deportación y la muerte. No les importa el precio a pagar ni los riesgos que puedan correr: Canfranc es una esperanza, una puerta de paso hacia la libertad, hacia otras patrias en las que no resuenen los cristales rotos ni haya chimeneas en campos de exterminio que lancen miles de almas hacia las nubes.

En el hotel de la estación, una habitación secreta sirve como alojamiento breve para quienes ya lo han perdido todo excepto el deseo de vivir. En esa habitación, Jana Belerma, camarera del hotel, se encarga de facilitarles comida, descanso y nuevos documentos tras haber llegado escondidos en trenes que se ocultan a la luz del sol. El jefe de la aduana, Laurent Juste, dirige una red que trata de salvar a cuantas personas lleguen por ese camino, atravesando el túnel de Somport. Los dos, y todos quienes saben y callan en Canfranc, conocen perfectamente los riesgos, pero igualmente actúan. Cuentan con la ayuda inestimable de Esteve Durandarte, una especie de bandolero y hombre para todo de infinitos recursos, que se esconde en las montañas y que colabora para que los refugiados que huyen consigan su objetivo.

Con nuevas identidades, decenas y decenas de exiliados van cogiendo nuevos trenes desde Canfranc hacia Portugal o hacia el sur de la península, muchos intentando llegar a puertos en los que embarcar hacia América. Laurent, Jana y Esteve, a pesar de los riesgos y del miedo  por verse descubiertos, mantienen fija y fuerte la red que procura la libertad a tantas personas. Y todo bajo la bandera de la cruz gamada que ondea insolente sobre la estación y los fríos ojos de los soldados nazis.

LA ESPERANZA SE LLAMA CANFRANC

 

Comentaba al principio lo que nos narró a mi familia y a mí un hombre mayor en un bar de Canfranc. Nunca había vuelto a recordarlo hasta que leí la novela de Rosario Raro y me pareció volver a verle, acodado en la barra, diciéndonos una y otra vez “por aquí se salvo mucha gente de los alemanes”. Si en aquel momento mi cabeza y mi corazón hubiesen estado a pleno rendimiento, lo poco que nos contó aquel amable señor habría bastado para que me lanzase a buscar información. Pero no corrían buenos tiempos para mí. Supongo que mi cabeza decidió guardar el recuerdo en espera de mejores momentos. Como éste.

La estación de Canfranc impresiona. Tanto por su tamaño y la belleza de sus líneas, como por su magnificencia delante de las montañas eternas que la cobijan. Es como volver a un pasado que quiere volver a salir a la luz, como si gritase bajito que merece la pena descubrir lo que en ella se vivió. Inaugurada en 1928 por el rey Alfonso XIII y construida con una clara influencia de la arquitectura francesa, destacan por encima de ella sus tejados curvos de pizarra. Se construyó para conseguir un paso a través de los Pirineos que conectase Francia con España a través del túnel de Somport y en su construcción se usaron principalmente el cristal, el hierro y el cemento, como primaba en la arquitectura modernista del momento. Actualmente las vías están cubiertas de hierba y el edificio de la estación, aunque se trata de recuperar y restaurar, es como un gran navío varado. En la parte francesa todo ha desaparecido, se desmanteló. En la española llegan algunos trenes, apenas dos al día. Nada que ver con el tráfico constante de su época de esplendor, con los peregrinos de Lourdes, vagones y vagones de mercancías, amantes del esquí, viajeros de todo tipo.


Los nazis se hicieron con el control de la estación como si fuese parte de la Francia ocupada, ignorando con su habitual soberbia que también había una parte española. Pero el gobierno Franco consintió la presencia y el mencionado control. El descubrimiento real de cómo los nazis utilizaron esta estación y la ruta desde Francia para sacar el famoso oro nazi y también cómo fue la vía de escape para muchos judíos, comenzó a finales del año 2000 , cuando Jonathan Díaz, un francés hijo de emigrantes españoles, descubrió por casualidad en las vías del tren unos documentos que hablaban sobre el tráfico de toneladas de oro del expolio nazi durante la Segunda Guerra Mundial con destino a España y Portugal.

En “Volver a Canfranc” Rosario Raro utiliza los hechos reales sucedidos en esta estación para contarnos una historia apasionante, en la que podemos sentir la angustia de los que escapan del horror dejando todo atrás y de los que les ayudan, jugándose su propia vida. Laurent Juste, un hombre cabal, recto, valiente, es la cabeza de una organización compuesta por franceses y españoles que intenta salvar cuantas vidas sean posibles. Lo tienen todo organizado y establecido, pero la continua presencia de los alemanes, casi respirándoles en el cuello, aumenta su angustia. Esta es una de las cosas que Rosario mejor nos transmite: el valor inmenso de los protagonistas que se hace más heroico por estar revestido del miedo a ser descubiertos. Casi podremos sentirlo dentro de nosotros mismos. Laurent Juste y Jana Belerma están en la propia estación, son quienes cargan con mayor responsabilidad. Están dibujados de forma muy precisa, terminaremos por conocerlos a la perfección sobre todo porque veremos dentro de sus corazones. El temor de Laurent de que lo que hace perjudique a su familia. La historia personal de Jana, llena de rincones oscuros pero también llena de esperanza, de compromiso. De amor.

De amor, sí, porque Jana es capaz de amar incluso en unas circunstancias como las que le están tocando vivir. Sus ojos sólo miran hacia Esteve Durandarte, el bandolero, el hombre de las montañas, apuesto y duro, que les ayuda con toda la logística de la huída de los judíos. Durandarte es casi un antihéroe, porque a pesar de hacer todo por ayudar a sus amigos de Canfranc hay algo en él oculto, desconocido. Una especie de sombra que no acertamos a descubrir. Nada vamos a saber de la historia de Durandarte excepto lo poco que la gente habla. Y la mayor parte de las cosas son suposiciones. Pero cuenta con un atractivo innegable y lo aprovechará en su favor. Jana le atrae, pero es prudente.


Con un lenguaje vigoroso, que nos sumerge con facilidad en la historia y nos hace empatizar completamente con los protagonistas, vamos a sentir como nuestros sus planes, sus nervios, el miedo a que los soldados nazis les descubran. A ellos o a sus protegidos. La llegada de Gröber, un alto mando alemán, dificultará mucho el trabajo de Laurent y Jana. Y también la de Durandarte, que aunque no vive en el pueblo, organiza maniobras de distracción para que los soldados alemanes miren hacia otro lado mientras Los que escapan logren refugiarse en la estación.

Nada en esta historia está ahí por casualidad. Laurent Juste es el alter ego de Albert Le Lay, el auténtico héroe de Canfranc, un hombre comprometido con la misión que había elegido. Tal era su compromiso que, tras finalizar la guerra, el propio De Gaulle le ofreció un puesto importante en el gobierno y el prefirió volver a Canfranc. Como muchos de los que salvaron la vida y que vuelven, año tras año, a mostrar a sus hijos o nietos la puerta por la que escaparon del horror. Jana Belerma y Esteve Durandarte toman sus nombres del Romancero Viejo español, apareciendo incluso en El Quijote. Belerma es una creación de los juglares que recorrían con sus romances los pueblos y que se recupera en el siglo XVI. Con ese nombre se designa a la dama ideal, llena de hermosura y virtudes. Durandarte es su enamorado, un caballero leal y valiente que ha de partir a la guerra y en la que muere heroicamente, pidiendo a su fiel Montesinos que le arranque el corazón y se lo lleve a Belerma.

Es evidente cómo Rosario ha querido marcar de alguna manera el carácter valeroso de Jana y Esteve. Y su historia de amor, que es, quizá, la que aporta algo de luz en sus almas. Insisto en que nada es accesorio en esta novela. Ni la crueldad de los nazis, convertidos en una amenaza constante. Ni las miradas aterradas pero esperanzadas de los que escapan. Ni el compromiso de Laurent a pesar de todo a lo que se expone. El amor de Jana y Esteve es como un punto de luz entre tanto sufrimiento, a pesar de que Esteve no deja de ser un perfecto extraño. Las historias paralelas en Canfranc y Zaragoza son el marco perfecto a la historia central.

“Volver a Canfranc” nos mantiene en una tensión continua que nos obliga a seguir leyendo. Y uno de sus méritos más importantes es que, al finalizar la lectura, queremos saber más de Canfranc, de lo sucedido allí. Crea curiosidad y eso es impagable, sobre todo cuando sepamos que personajes históricos tan conocidos como Josephine Baker o Alma Mahler consiguieron escapar de la barbarie nazi por allí. Es una historia redonda, apasionante, novelando hechos que sucedieron en realidad. El trabajo de documentación es brillante, de los que merecen reconocerse y el modo en que está escrito, dosificando la tensión con maestría, consigue que nos sumerjamos por completo en sus páginas.

Para mí, una lectura que recomiendo. Y eso, viniendo de alguien como yo, que no soy nada amante de las novelas ambientadas en la Segunda Guerra Mundial, creo que significa algo.

Para finalizar, dar las gracias a Rosario por la bonita dedicatoria en este libro, que tuve la suerte de ganar en el sorteo de la Yincana Histórica. Confío en tener la suerte de que nos crucemos alguna vez y hablemos de Laurent, de Jana y de Durandarte. Va a ser apasionante.

Esta reseña participa en la Yincana Histórica, en el apartado de Segunda Guerra Mundial.

jueves, 26 de mayo de 2016

MUERTE SIN RESURRECCIÓN de Roberto Martínez Guzmán


Generalmente el género de la novela negra se ubica en ciudades grandes que ponen un telón de fondo a la acción con entidad propia. Es fácil imaginar cualquier tipo de crimen y su misterio e investigación en una gran ciudad, quizá porque en ellas cabe todo. Es cierto que últimamente también las estamos encontrando con algo más de asiduidad en entornos rurales, como la celebrada trilogía de Dolores Redondo, aunque sigue sin ser lo más habitual. Es como si las ciudades pequeñas y tranquilas no padeciesen asesinatos o escondiesen historias oscuras. Nada más lejos de la realidad. Siempre he pensado que hay más rencores escondidos y más venganzas crueles y sangrientas en los lugares más recónditos, como si las malas ideas se quedasen enquistadas y fermentasen en sus calles, a la espera de una ocasión para saltar.

En "Muerte sin resurrección" abandonamos Madrid o Barcelona para caminar por las calles de Orense tras los pasos de una asesina en serie que mata de manera preparada y sistemática. Y trataremos de averiguar, junto con los policías que investigan lo que ocurre, los motivos que la llevan a ello. En los siete días en que se desarrolla todo el argumento llegaremos a conocer bien la ciudad de Orense porque el autor, nacido allí, la conoce como la palma de su mano. Nos es sencillo imaginarla aunque nunca hayamos estado en ella.

Al hablar de una asesina en serie no desvelo ningún dato importante del argumento: desde el primer momento sabemos que es Emma la que mata sin piedad. Pero nada sabremos de los motivos, de sus porqués, de qué le une a quienes asesina. No parece haber nexo alguno entre las víctimas y la ciudad de tiñe de sospechas y miedo. Orense se volverá un pozo de preguntas sin aparente respuesta.

EL AUTOR: ROBERTO MARTÍNEZ GUZMÁN


Os dejo los datos biográficos extraídos del propio blog del autor.

Roberto Martínez Guzmán nació en Orense en el año 1969, dentro de una familia humilde y
trabajadora, de padre carpintero y madre modista. En el año 1988 comienza sus estudios de Derecho de la Universidad de Santiago de Compostela y, al cuarto año, decide abandonarlos coincidiendo con el nacimiento de su hasta ahora único hijo. Es en este momento cuando entra en contacto por primera vez con el mundo editorial y en el año 2002 ingresa por oposición en el cuerpo de Funcionarios de la Xunta de Galicia, donde permanece en la actualidad. 

Ya en 2012, y después de darse a conocer como escritor dentro del género de no ficción en 2010 con "Cartas desde el maltrato", decide publicar su primera novela policíaca, "Muerte sin resurrección", que ocupa los primeros lugares de las listas de ventas de ebooks de Amazon España durante varios meses y que ha vendido (y sigue vendiendo) un gran número de copias.

DE VIGO A ORENSE CON LA MUERTE EN LAS MANOS

 

Tras confesarse en una iglesia, Emma, una mujer que vive con su madre en Vigo, coge lo más necesario y se sube, aparentemente sin más, en un tren rumbo a Orense. Parece tener una idea clara en mente y sabe cómo quiere hacerlo. Empieza la Semana Santa y, al despedirla en la estación, la madre de Emma adquiere la certeza de que jamás volverá a ver a su hija. 

Cada día de esa Semana Santa, Emma acabará en Orense con la vida de un hombre. Elegirá personalidades diferentes, incluso el disfraz, para poder acercarse a ellos y también modos distintos para matar, por lo que la policía apenas puede atar cabos ni tener una teoría. Eva Santiago, la inspectora que se encarga de la investigación, se encuentra ante un muro de interrogantes, porque nada parece relacionar a los fallecidosentre si y la mujer no resulta conocida para los testigos que la han visto. Lo que está claro es que, a priori, cualquiera puede ser un objetivo y eso pone la ciudad en alerta. 

A medida que pasen los días, hechos que permanecían ocultos comienzan a salir a la luz y Eva empezará a sacar conclusiones, aunque el plan de Emma sigue adelante sin fisuras. Pero ¿ese plan que ha trazado acabará como Emma pretende o Eva conseguirá ponerle fin? ¿Qué es lo que empuja a Emma a asesinar de modo tan cruel? ¿Cuáles son los motivos de algo tan preparado, tan metódico, y ante lo que no vacila ni un instante?

SIETE DÍAS, SIETE CRÍMENES

 

Desde el principio me gustó el planteamiento de que fuesen dos mujeres las que se enfrenten como antagonistas. Es algo que raras veces se ve en la literatura de este tipo y, quizá, más raro aun es encontrar a una asesina en serie con planes tan elaborados, tan fría y sin atisbo de duda en lo que hace. Tenemos una visión, es posible que influida por la experiencia criminalística, de la mujer criminal como alguien que usa medios menos truculentos, como los venenos. Pero Emma mata de forma despiadada y cruel sin que se le altere el pulso. 

No se nos dan ni pistas ni datos de los motivos que tiene Emma para hacer lo que hace. Iremos descubriendo cosas casi al mismo tiempo que Eva y, a medida que lo hagamos, llegaremos a pensar si, en su caso, podríamos actuar igual. Si seríamos capaces de algo semejante de haber sufrido su destino.
 
Desde la primera muerte, la de un estudiante de apenas 25 años que es degollado en los baños de un pub, la policía se pone en marcha a la caza de un asesino que, además, deja su firma en forma de pelota de golf junto a cada cadáver. Si este primer crimen causa estupor, el segundo hace saltar las alarmas y el tercero pone la ciudad casi en estado de alerta. Orense se llena de miedo por la falta de relación que parece existir entre los fallecidos: parece que todos pueden ser un objetivo y eso complica enomemente la labor de la policía Toda la novela se narra en tercera persona, pero no se nos van anticipando demasiadas cosas para que no sepamos más que los investigadores y les acompañemos en cada paso. Curiosamente tampoco se profundiza en los pensamientos de Emma, la observamos como bajo un microscopio: sabemos lo que hace y cómo, pero no tiene voz. En mi opinión hubiera sido muy interesante intentar comprenderla, para ver qué siente ante cada asesinato. Imagino que el autor ha preferido mantenerla de ese modo para hacerla más impenetrable.

Cierto es que al final todo encaja y cuadra, pero Emma aparece como una figura gélida, que se atiene al plan establecido y no se hace preguntas. Lógicamente, para llegar a hacer lo que hace, Emma tiene sus motivos, pero estos no se nos exponen desde el principio. Sin embargo las personas a las que va asesinando, al conocerlas un poco, caen mal de entrada. No empatizamos con las víctimas porque lo que se nos cuenta de ellas hace que no nos sean simpáticas en absoluto, ni siquiera en los capítulos en los que, antes de morir, se nos habla de ellos y sus vidas en las horas previas a su fin, cuando podríamos tener más cercanía personal. Pero no. Resultan antipáticos de entrada y ese sentimiento no cambia.

Con Emma, a pesar de ser una asesina y de no tener acceso a sus pensamientos, sí que llegaremos a empatizar. No al principio pero sí a medida que se vayan descubriendo los motivos que la empujan. Entonces nos iremos sintiendo más identificados con ella, llegaremos a comprender por qué ha emprendido esa cadena de crímenes. Sin embargo no es así con Eva, que como personaje, es más plano y con menos matices. Lleva un gran peso en la novela pero no es carismática. Incluso diría que es algo gris. Pero sí parece dotada de cierta habilidad, creo que diría casi "sobrenatural", para que le lleguen datos o pistas de los crímenes sin apenas  buscarlos. Eso no me resulta tan creíble aunque imagino que el autor lo ha hecho para agilizar más el argumento.

El ritmo se mantiene ágil y constante, no nos da tregua y eso facilita una lectura que engancha y nos mantiene en vilo hasta el final. Necesitamos saber más, comprender, averiguar si Eva logrará acabar con las muertes, capturar a Emma y dar solución a todo lo que está pasando. El mérito de Roberto Martínez Guzmán es llevarnos al lado de la investigación, a su mismo ritmo, para que sepamos lo mismo que la policía e intentemos saber qué hay detrás de los asesinatos.

Tengo una crítica concreta para lo que se refiere a la víctima número seis. Han averiguado que Emma va a ir a por él y la policía trata de protegerle a toda costa. Pero no me parece lógico ni cómo actúan de los agentes encargados de la vigilancia ni las excusas que dan posteriormente por haber, literalmente, metido la pata. Ningún policía con tal misión, con una asesina peligrosa suelta y sin piedad y sabiendo que protegen a alguien que se encuentra en riesgo de muerte, comete el error que ellos comenten. Esa víctima, en circunstancias normales, podía haberse evitado. Tampoco veo demasiado congruente el modo en que Emma accede a él, pero como os digo es algo puntual que no empaña el conjunto de la novela.

La geografía de la ciudad de Orense queda perfectamente descrita: las calles, los parques, los lugares...incluso el clima. Los personajes en general están bien perfilados y las escenas más truculentas no caen en el recurso fácil de lo sangriento aunque lo sean, evitando detalles macabros. Sí he echado de menos una mayor profundidad psicológica en Eva, de la que creo que se nos escatiman datos interesantes que la harían más intensa, o que se nos introdujese, en alguna ocasión, en los pensamientos de Emma. Pero con ello, posiblemente, no tendríamos ese final tan sorprendente e impactante pero absolutamente redondo y coherente con todo lo que ha ocurrido.

Ya os mencionaba que no me ha gustado mucho esa forma de Eva de conseguir pistas y detalles casi por casualidad o por "inspiración", porque le resta un poquito de credibilidad, pero hasta eso puede disculparse dentro de una trama que no nos da un respiro y que nos mantiene pegados a sus páginas desde el primer momento. Sí que afirmo, sin duda, que todo lo sucedido a la víctima número seis me parece algo traído por los pelos y bastante ilógico, pero ese pequeño borrón no empaña el resultado final. Tenemos en "Muerte sin Resurrección" una novela muy entretenida, fácil de leer, no demasiado larga y que sabe mantener el interés a pesar de esos detalles. No deja cabos sueltos pero sí nos deja una pregunta: ¿qué habríamos hecho nosotros de estar en el lugar de Emma?