lunes, 8 de agosto de 2022

LA AMANTE CIEGA de Emili Albi

Si hay algo que me gusta del verano es poder perderme en lecturas que se salgan de lo habitual, que me aporten visiones nuevas en cuanto a lo que se cuenta en ellas y a cómo se cuenta. Que me sorprendan. En la reseña anterior, la de La última cabaña, os hablaba un poco de todo esto. De cómo una trama aparentemente sencilla era capaz de sacudirte y de volverte hacia dentro, a cuestionarte. El libro del que hoy os quiero hablar, La amante ciega, en cierto modo sigue esa línea. Es hasta brutalmente diferente, está llena de reflexiones y vivencias que, de alguna manera, todos podemos percibir como propias. Y las que no, nos hacen plantearnos muchas cosas. La vida no es lineal, no es siempre perfecta, ni rutinaria, ni siquiera sencilla. En cualquier momento puede suceder algo que nos de la vuelta, que nos desmonte a piezas y, si somos capaces de reconstruirnos, quién sabe si estaremos enteros de nuevo. 

La amante ciega habla de sexo, sí, pero sobre todo de la vida y del amor. Habla de cómo el sexo es necesario incluso para quienes jamás pensaríamos que así es, quizá porque no solemos plantearnos esa cuestión por considerarla "poco adecuada". El pudor propio y ajeno también juega en ello un papel importante. Me he encontrado con una novela que te mantiene en vilo desde la primera página, con un narrador en primera persona que parece que te esté contando las cosas directamente a ti, a pesar de que sus confesiones van dirigidas a otra persona, con una doble trama que converge de forma inesperada. Supongo que no es una novela para todos los públicos ni para aquellos lectores que buscan la "comodidad" de lo esperado, con todos mis respetos y admiración hacia ellos. Pero merece la pena darle una oportunidad, porque os aseguro que os quedaréis atrapados en sus páginas como a mí me ha pasado. 

ESE FUEGO VITAL. ESO ES LO QUE ME FALTABA.

Ernesto es padre de familia, tiene un matrimonio estable y dos hijas. Además es el dueño y heredero de una importante galería de arte y tiene una buena posición social. Pero en poco tiempo recibe dos mazazos inesperados: su hermana, a la que adora, es diagnosticada de ELA y, por otra parte, comienza a ser acechado por un enigmático personaje que amenaza su reputación con un secreto de su pasado familiar. Por pura casualidad, otro extraño personaje irrumpe en su vida: un perfecto desconocido a quien ve salir de casa de su hermana, que ya está postrada en la cama. Ernesto comienza a hacerse preguntas e, internamente, tiene pánico a que a su hermana puedan hacerle daño, así que comienza a investigar por su cuenta. Y eso le lleva a adentrarse en el desconocido mundo de la asistencia sexual, tan poco visible como necesario para quien lo busca. Lo que no espera es que esa investigación e involucrarse en todo lo que hay detrás le va a llevar a una conexión inesperada con el hombre que le amenaza y con el pasado de su padre. Hasta con su propio presente.

Lo que primero me enganchó de esta novela fue el lenguaje utilizado por Emili Albi: es natural, sencillo, con inteligentes toques de sentido del humor cuando es necesario. No trata de pontificar ni de dar lecciones, es Ernesto el que nos va narrando lo que le sucede, en una suerte de autoconfesión o diario, dirigido a la que es su esposa, Rosa. Un monólogo que nos va llevando hasta epìsodios de su infancia, su historia familiar, la admiración por su padre, su amor por el arte, que es una constante presencia en su vida. Es una novela que nos hace pensar en cómo somos, en cómo queremos ser, pero también en cómo es la vida de las personas discapacitadas, a quienes parece que nos conformamos con apartar, sin preguntarnos qué desean, qué ansían, cómo se sienten. Creemos que con satisfacer sus necesidades básicas es suficiente. Emili Albi nos demuestra que no es así.

En La amante ciega se habla de enfermedad y de muerte, pero sin "revolcarse en el barro", con una naturalidad que a veces araña un poquito. Pero eso no quiere decir que sea una novela triste y oscura, al contrario: es profundamente vitalista, porque trata de celebrar la vida a pesar de todo. Es también una novela sobre el amor, pero el amor en todas sus facetas: el amor adolescente, el marital, el romántico, el fraternal, el de padres e hijos. El amor como motor de todo, como aquello que nos hace movernos, sentir, planear, hacer, luchar, pero sobre todo amor a la vida aunque haya momentos duros en que la sombra de la muerte está ahí, planeando siempre.

Hay partes que tienen un ritmo más acelerado, más de thriller, sobre todo en las que toma protagonismo la trama de intriga acerca de lo que el hombre extraño pretende de Ernesto y cómo este busca jugarle con sus mismas cartas. Aquí las falsificaciones en el mundo del arte toman un protagonismo esencial. Quienes viven de estas falsificaciones sufren de una curiosa dualidad: son profundamente amantes del arte pero tienen una ética muy dudosa, una ética delictiva a pesar de su pasión. Y Emili se desenvuelve en estos momentos con auténtica maestría.

Tratar el tema de los asistentes sexuales para personas con discapacidad podría hacer que la historia caminase sobre arenas movedizas o que la trama se embarrase, pero reitero el tema de la naturalidad. Se nos muestra cómo estas personas proporcionan el conocimiento de su propio cuerpo a quien no puede, para que consigan, del modo que sea, el placer de forma autónoma. Cómo saben tocar las teclas apropiadas para dar placer, ese que se nos hace muy complicado comprender para ciertas personas. Pero el sexo es parte de la vida. Y lo necesitan también. 

La amante ciega es una novela perfecta para hablar y debatir, pero sobre todo es una gran historia que no deja indiferente, que se queda contigo después de acabarla. Contiene reflexiones más que interesantes sobre las redes sociales, sobre como nosotros mismos no nos vemos, solo somos observados y, muchas veces, dependemos de esa observación en exceso. También es una historia en la que los protagonistas, especialmente Ernesto, se preguntarán muchas veces "¿y si...?", cuando se plantee cómo pudo ser su vida o cómo va a ser. Como nos dijo Emili Albi en el encuentro que mantuvimos en el Club de Lectura LL, es una novela que conjuga sexo y arte, porque los actos de procrear y crear son todo lo contrario a la muerte. Vivamos, pues. Y, si la leéis, contadme qué os ha parecido.

miércoles, 20 de julio de 2022

LA ÚLTIMA CABAÑA de Yolanda Regidor

No sé vosotros, pero a mí este calor me impide hasta pensar. Desventajas de no poder permitirme instalar aire acondicionado en casa, que seguro que mejoraba mucho el asunto. Y atrincherarme en la sección de sofás de El Corte Inglés, por aquello del fresquito, con un libro no creo que les hiciese mucha gracia. Con todo, voy sacando adelante lecturas que tenía pendientes, porque la opción de vivir sin leer me mata. Gracias a eso llegué a La última cabaña, de Yolanda Regidor, y os confieso que ha sido una estancia increíble porque me ha aportado intensidad, luz y recuerdos. Es una novela, en mi opinión, difícil de catalogar. Básicamente son los diarios de un hombre que ya lo ha perdido todo y que ha decidido retirarse a una cabaña alejada del mundo, considerando muy seriamente que esos sean sus últimos días de existencia. Pero la naturaleza, el instinto de supervivencia, la solidaridad inesperada y un amigo peludo al que cuidar le van limando las aristas, moldeándolo, dándole un nuevo perfil que ya no se clava, sino que se adapta. 

Contado así, a toda prisa, quizá suene un poco a libro de superación personal y demás. Pero no, os lo aseguro. La última cabaña es una novela que contiene una historia dura, de pasados rotos, heridas del alma y recuerdos que aún sangran narrada de tal modo que tienes que quedarte allí. Te crea la necesidad de continuar al lado del protagonista que se desnuda ante nuestros ojos mientras elije nuevas ropas con las que salir de nuevo al mundo. Una historia maravillosa en su crudeza en la que, seguro, encontramos similitudes con nosotros mismos. ¿Venís? La puerta está abierta...

"...Y SE FUE A VIVIR AL ESTE DEL EDÉN"

El Escolta, que es como acaban todos llamándole, se instala en una cabaña en las afueras de un pueblo en medio de la montaña. Llega con el alma y el corazón rotos y su único deseo es dejarse llevar, que sus días terminen cuanto antes. Si es necesario, autodestruirse. La cabaña tiene lo necesario para vivir de forma relativamente cómoda, una estantería con libros, herramientas. El bosque que la rodea surte al Escolta de madera para la chimenea. En un cajón encontrará unos cuadernos en blanco que le servirán para contar su día a día, pero también para volcar parte de sus recuerdos. Rabia, soledad, dolor, el desconsuelo del desamor que arrastra desde niño... y todo lo nuevo que le rodea, a lo que se irá enfrentando, quemando etapas y pedazos de pasado, plantando cara, sin haberlo previsto, a los fantasmas que le persiguen, a los muertos que aún lleva en el fondo de los ojos. 

La última cabaña obtuvo el Premio Jaén de Novela y es, a pesar de la oscuridad de la que parte, un canto desgarrado y liberador de la búsqueda de la felicidad aún sin esperarlo ni quererlo, de la soledad. Y también de la vida salvaje, libre, hermosa, a veces brutal en su equilibrio instintivo. Cuando el Escolta llega a la cabaña lo hace con todas las costuras del alma rotas y pensando que es un buen sitio para terminar con una existencia que se le hace insoportable. En los tres cuadernos que escribe y que componen la novela, nos contará sus días allí, los recuerdos que le sacuden, su hartazgo, su desolación... pero también las pequeñas alegrías cotidianas de las que en principio no es muy consciente: la primera nevada, una noche sin pesadillas, la sonrisa de la dependienta del supermercado del pueblo, una visita con pastel de calabaza. 

En ningún momento se nos dice dónde estamos, ni en qué momento, ni el nombre del Escolta. Al estar escrito en primera persona en forma de diario este último extremo es lógico. Cada amanecer supone un nuevo reto para el protagonista que, aunque tiene claro que quiere desaparecer para siempre, su instinto de supervivencia le hace demorarlo cada vez más. Será un pequeño y desvalido cachorro de lobo, al que bautiza como Böcklin, el que le marcará por vez primera una meta: si el lobezno sobrevive, él también. Ahora tiene una misión: cuidar y proteger al cachorro. Será Böcklin el que arranque las primeras risas en mucho tiempo al Escolta, el que haga crecer su instinto protector aún sabiendo que es un animal salvaje y, seguramente, acabará buscando su lugar en el bosque.

La soledad elegida por el Escolta en un paisaje tan alejado de todo lo conocido le va a ir sirviendo como terapia, no solo para silenciar los gritos de su pasado, sino para empezar a valorar la compañía. El anciano que le visita, con su tranquila filosofía de vida, será un bálsamo y una forma de empezar a considerar a la gente a la que va conociendo. En sus escritos iremos viendo su evolución, cómo va yendo hacia adelante ya no solo recosiéndose las costuras rotas, sino revestido de nuevas convicciones. Se reconstruye. Incluso con cimientos llenos de lodo y podredumbre, se puede volver a levantar un edificio nuevo.

Es fácil sentirse identificado con muchas de las cosas que el Escolta va escribiendo en sus cuadernos. Los sentimientos que describe, incluso los peores, son fácilmente reconocibles. Todos nos hemos sentido abandonados, no queridos, llenos de miedos, con algún secreto enquistado en lo más profundo. Pero esta novela nos muestra cómo es posible dejar atrás incluso lo peor de nosotros mismos, aún cuando creamos que ya no es posible seguir adelante. La naturaleza humana empuja a sobrevivir, a levantarnos por muchas veces que nos caigamos, a buscar la compañía de otros que nos complementen. El Escolta lo va descubriendo con cada amanecer, con cada día que sigue vivo, con cada "excusa" puesta para no quitarse de en medio. con cada "misión" que se va imponiendo para completar antes de que todo acabe. Sin darse cuenta, todos son pasos hollando un nuevo camino

Hay mucha simbología en este libro. Cada personaje simboliza algo fundamental en la vida: la amistad, la inocencia, el amor puro, la redención... y, personalmente, me encantó el paralelismo con el gran Pepe Calvalho cuando el Escolta elige libros o páginas de algunos de ellos para encender la chimenea. 

La última cabaña es una novela para degustar con calma, respirando sus líneas. La vida la damos por sobrentendida, que muchas cosas nos llegan por azar, por culpa de otros, por culpas impuestas, por lo que nos hacen y nos hacemos. Y seguramente sea más sencillo que todo esto, aunque cada uno debemos descubrirlo a nuestro modo. Como nos dijo Yolanda Regidor, la autora, en el encuentro que mantivimos para el Club de Lectura LL: el infierno real es no existir para nadie. Cambiemos eso. Vivamos. Elijamos nuestra última cabaña y abramos las ventanas para que entre el sol.


miércoles, 6 de julio de 2022

DOS HERMANAS PARA UN REY de Isabel Stilwell

Como fan y seguidora declarada de la novela histórica, reconozco que mis referentes suelen ser autores españoles. En mi opinión, el género brilla con luz propia y goza de una salud excelente a lo que ayuda también, como he comentado dentro de la novela negra, el "mestizaje" (tan nuestro) con otros géneros. Otra cuestión sería si hay más títulos de ficción histórica que de novela histórica pura, pero en ese jardín no voy a meterme hoy porque es denso y requiere argumentos de peso. Y aunque en ocasiones he leído novelas históricas de autores extranjeros, especialmente ingleses o italianos, nunca me había enfrentado a la lectura de una historia escrita en Portugal, nuestro vecino de península. 

Por favor, no me interpretéis mal, ya sabéis que no leo los resúmenes de los libros antes de ponerme con ellos, pero la portada me sorprendió. Quizá porque se aleja bastante de los estándares habituales en las editoriales españolas (algunos se repiten hasta la saciedad, también es cierto) y me recordaba a una imagen de promoción de alguna serie histórica de televisión, como Los Tudor, por ejemplo. Lo cierto es que es la misma que salió en la edición portuguesa, salvo que allí el fondo es verde y no rojo. También el título me gusta más en la versión portuguesa, porque allí es Manuel I y el subtítulo Dos hermanas para un rey, lo que me parece más acertado y menos proclive a hacer pensar a posibles lectores qué se van a encontrar dentro. Obviando todo esto, nos encontramos ante una novela histórica sólida, muy bien narrada y sumamente entretenida que nos va a hacer aprender muchas cosas de la historia portuguesa pero también de la nuestra vista desde su lado. 

ISABEL Y MARÍA DE ARAGÓN

Manuel, duque de Beja, no había nacido para ser rey. Pero a finales del siglo XV el destino y los hados conspiraron para que se convirtiera en el heredero de Juan II y que acabase siendo apodado "el Afortunado". Tuvo un reinado próspero, sus naves llegaron a la India y a Brasil y Lisboa se convirtió, en los años de su reinado, en el centro del próspero comercio de las especias. Pero un rey necesita una esposa e Isabel, hija de los Reyes Católicos, que en aquel momento era viuda tras la muerte de Alfonso, el hijo de Juan II, era la candidata perfecta. Isabel no quería volver a casarse, pero hubo de plegarse a la voluntad de sus padres. Desde que puso sus ojos en ella, Manuel estuvo decidido a hacerla suya. Pero el matrimonio se truncó de forma dramática: Isabel murió de parto tras alumbrar a Miguel de la Paz, un niño que Manuel decidió dejar al cuidado de sus abuelos maternos, los Reyes Católicos. Fue jurado heredero de Portugal, Castilla y León y Aragón, pero, tristemente, falleció sin haber cumplido los dos añós de edad. Había llegado el momento de María, la hermana de Isabel, de ocupar el lugar que ella dejó como esposa de Manuel I.

Como os decía antes, Dos hermanas para un rey es una gran novela histórica que recoge hechos sucedidos tanto en Portugal como en Castilla, en un momento en que todos los reinos peninsulares podrían haber quedado unidos. Muestra en todo momento un equilibrio perfecto entre la rigurosidad de los hechos históricos con el entretenimiento, lo que hace que sus 750 páginas nos vuelen en las manos. Ante nuestros ojos pasarán reyes portugueses, castellanos y aragoneses, príncipes y princesas, personajes ilustres de ambas cortes y nombres tan conocidos como Juana la Bertraneja, Bartolomé Días o Vasco da Gama. 

La novela tiene un arranque potente, con un primer capítulo que impacta. He de decir que nunca había leído algo semejante en relación con la Beltraneja y el modo en que fue recluida en un convento; la escena es tan visual como emocionante. A partir de ahí conoceremos a Manuel desde su infancia y formación, en la que tuvo papel preponderante su madre, Beatriz de Portugal. Se nos va desarrollando su figura como un rey ecuánime, con la cabeza muy bien amueblada, un gran estadista, pero también un hombre enamorado y sensible que admiraba profundamente a Fernando el Católico, especialmente en su faceta batalladora, y también a Isabel la Católica por su inteligencia.

Iremos descubriendo la vida de un rey que marcó la historia de Portugal y, a su lado, conoceremos cómo se desarrollaban las cosas en Castilla y Aragón y lo hace con rigor, sin machacarnos con la tan desesperante leyenda negra, demostrando que la ficción no puede estar por encima de los hechos históricos. Su matrimonio con Isabel y el dolor por su pérdida y la posterior unión con María, que fue sólida y fructífera (tuvieron diez hijos) están narrados con viveza y naturalidad. Manuel encontró en María su más fervoroso apoyo en sus proyectos como rey. 

Dos hermanas para un rey es una gran novela que lo tiene todo para fascinar a los amantes de la novela histórica. Desde el modo en que las hijas de los reyes eran usadas como "moneda de cambio" para conseguir uniones políticas hasta intrigas políticas y palaciegas, pactos, tratados, amor y poder en una época apasionante que iba a cambiar el mundo tal como se conocía. El estilo de Isabel Stilwell es ameno e intenso, en ocasiones muy sensorial. Sabe cómo conseguir que la narración no decaiga en ningún momento.

Siempre he mantenido que la muerte tan prematura de Miguel de la Paz privó a los reinos peninsulares de una unión que hubiese podido durar siglos. Su desaparición supuso que su tía Juana, casada con el impresentable de Felipe el Hermoso, pasase a ser la heredera de Castilla, León y Aragón, pero no del trono de Portugal. Y, con su estirpe, llegó la casa de Habsburgo: los Austrias. Curioso el destino ¿verdad? Disfrutad de la lectura y contadme qué os ha parecido.

lunes, 4 de julio de 2022

EL LEVIATÁN de Rosie Andrews

He dedicado las últimas semanas a "recomponerme" un poco después de casi un año que me ha consumido las energías mentales hasta la extenuación.  Me he visto sobrepasada, con el cerebro escaso de revoluciones, sin ganas de leer, ni de escribir, ni de nada. Una mala racha, es verdad, pero es que se me están empezando a acumular y no quiero. Así que busco refugio en los mios, en los amigos, en lo que me llena y en libros que me sorprendan y me atrapen. Y gracias a una sugerencia de Pedro Pablo Uceda, buen amigo y con el que comparto espacio en el podcast del Certamen de Novela Histórica de Úbeda, llegué al libro que hoy os traigo: El leviatán, la primera novela de la inglesa Rosie Andrews y publicada por Atico de los libros, una editorial que suele apostar por títulos de este estilo: poderosos, originales y diferentes.

Como no suelo leer los resúmenes de las contraportadas (ya he explicado alguna vez que o cuentan demasiado o te despistan por completo) no estaba segura de lo que me iba a encontrar. Y os reconozco que durante las cincuenta primeras páginas no sabía muy bien qué me estaban contando, pero no podía parar. El modo de narrar de Rosie Andrews te absorbe y te deja poca escapatoria y lo hace sin un ritmo trepidante y sin golpes de efecto, solo contando lo que el protagonista, Thomas Treadwater, se va encontrando a su regreso a casa en medio de un invierno helado y hostil. Cuando la terminé, me había ganado por completo. Y es de las que se te quedan dentro, mi memoria no deja de volver a ella. Hay todo un mundo embriagador y siniestro en este libro.

ALGO OSCURO HA DESPERTADO

La mañana del día de Navidad de 1643, Thomas Treadwater regresa a casa después de combatir con las tropas parlamentarias en la primera Guerra Civil Inglesa. Vuelve herido y desanimado y con una carta de su hermana Esther en el bolsillo con un tono muy preocupante. En ella le habla de los problemas de la granja familiar, de la enfermedad de su padre y le previene muy seriamente contra Chrisa Moore, la nueva criada de la casa, que parece haberse hecho con el control total incluso de la voluntad del dueño de la hacienda. Preocupado, Thomas atraviesa un paisaje intensamente nevado y solitario y, al llegar a las tierras de su propiedad, todo es muerte y desolación: el ganado muerto, los campos descuidados. En la casa nada es mejor. Su padre ha sufrido una apoplejía que le ha dejado completamente inmóvil y sin reaccionar a los estímulos. Esther, en medio de todo ese terrible panorama, le explica que Chrisa Moore está en prisión acusada de brujería.

El relato que va componiendo Esther está lleno de inconsistencias, a Thomas ni siquiera le parece la misma jovencita que dejó al partir a la guerra y se da cuenta de que su odio por Chrisa Moore es casi enfermizo. Por si eso fuera poco, la aparición en la granja de John Rutherford, conocido cazador de brujas, para solicitar el testimonio de Esther hace que, con la declaración de esta, la sirviente más joven de la casa, Joan, y su madre acaben también en prisión. Thomas está sobrepasado y trata de buscar respuestas en las autoridades. Chrisa Moore no habla, no se defiende. Solo afirma estar embarazada del padre de Thomas y Esther, algo que no se concibe posible a pesar de las insinuaciones de Esther al respecto. 

Frío. Eso es lo primero que me llegó al empezar a leer El leviatán. Porque Rosie Andrews nos mete en él de cabeza desde el primer momento. El regreso de Thomas a su casa, atravesando paisajes helados; su hogar, antes cálido y acogedor, se ha vuelto gris, oscuro, casi glacial. Siempre hubo una mesa a la que sentarse y comida de la que disfrutar, ahora todo es escaso, insípido, sin alma. Como si algo tenebroso se hubiese enseñoreado de aquellos muros. Os decía antes que, en las primeras páginas, me despistaron ciertos capítulos que se trasladaban unos años adelante, a un lugar indefinido en el que un matrimonio parecía vivir una situación extraña e inquietante. Es a mitad de la novela cuando encajas las piezas y entonces la novela adquiere sus matices mas sombríos y lo que vamos averiguando provoca un cierto escalofrío.

Particularmente no creo que sea una novela histórica "canónica", sino de una ficción histórica realmente brillante, que utiliza unos marcos de hechos históricos reales y concretos para inscribir en ellos la acción. Sabemos en qué año y en qué época nos movemos por lo que Thomas, que nos narra lo que sucede en primera persona, nos detalla. Pero sí es un magnífico retrato de la sociedad rural en la Inglaterra del siglo XVII, con la religión imponiéndose en casi todas las facetas de la vida y un concepto del mal como algo real, capaz de imponirse y emponzoñarlo todo.

El misterio de Chrisa Moore, encerrada en la prisión del pueblo a la espera de que la naturaleza confirme o no su embarazo, es cada vez mayor. Cuando Thomas consigue el permiso para visitar a las prisioneras, solo obtiene de ella un nombre de mujer y una dirección en Norwich; la visita a Joan y su madre tiene un desenlace más trágico. A medida que avanzamos en la narración de Thomas, la presencia del mal se va haciendo cada vez más evidente. Hay algo muy cercano a él capaz de matar, de arruinar su casa y sus vidas. No le quedará más remedio que acudir a su antiguo tutor, el poeta John Milton, para enfrentarse juntos a lo desconocido.

Lo racional va a enfrentarse con algo oscuro y antiguo. El leviatán contiene un misterio tan fascinante como aterrador en una historia de cosas imposibles. Rosie Andrews utiliza una prosa elegante y atrayente, que te va sumergiendo cada vez más en unos hechos que sobrepasan a los protagonistas. Como os decía antes, sin un ritmo trepidante y sin grandes "efectos", consigue que te sea muy difícil escapar de sus páginas porque necesitas saber qué hay tras el misterio y si, finalmente, se resolverá. Una mezcla magnífica de novela histórica, el mito del mal y el realismo en una lectura que impacta y se te cuela por los poros, como ese frío siempre presente en cada página. Un deleite, a pesar del escalofrío.


lunes, 23 de mayo de 2022

NADIE PODRÁ QUERERLE COMO YO de Juan Pedro Cosano

Hay figuras históricas de las que damos muchas cosas por sentadas. Y como en este país nuestro tenemos la "maravillosa" costumbre de creernos todo lo que la leyenda negra creada por ingleses y holandeses dice de nosotros, ni siquiera nos molestamos en investigar un poco, en contrastar, en saber. Carlos II es una de esas figuras históricas. Un rey que ha pasado a la historia como casi un monstruo, horrible en su fealdad, contrahecho, con pocas luces e, incluso, se ha llegado a dar por sentado que sufría un retraso mental severo. Además, el hecho de que no tuviese descendencia, emponzoñó aún más el panorama que España tenía en Europa, porque muchos países intentaban colocar a sus candidatos en un trono codiciado y valioso. Las monarquías europeas se lanzaron contra Carlos II y contra España como alimañas oliendo una presa fácil. Personalmente, siempre he sentido lástima por el pobre Carlos. Recuerdo cuando, en pleno bachillerato, leí parte de la autopsia que se le practicó al morir, cómo me impresionó. Sí, es cierto, era un hombre enfermo, pero los métodos, prácticas y mejunjes que se le aplicaron no ayudaron en absoluto a su mejoría. Solo pensar en las tan usadas sanguijuelas me aterra. Enfermo sí, pero no tonto, ni lelo, ni poco inteligente, ni nada parecido. Y, al menos, pudo tener diez años de relativa felicidad.

Son esos diez años los que Juan Pedro Cosano nos va a poner ante los ojos en Nadie podrá quererle como yo, los que duró el matrimonio entre el rey español y María Luisa de Orleans, sobrina de Luis XIV. Un matrimonio de conveniencia que, para sorpresa de propios y extraños, fue feliz y estuvo envuelto en cariño y complicidad. Solo la "supuesta" infertilidad de la reina ensombrecía la unión. Estamos ante una novela de las que abren los ojos y el corazón, de las que nos empujan a querer saber más. De las que hacen cambiar opiniones y eliminar prejuicios. Pasad, que os daré detalles.

MI QUERIDA LISI

Tras un matrimonio concertado y por poderes en Fontainebleu con el rey español Carlos II, María Luisa de Orleans, sobrina de Luis XIV de Francia (el Rey Sol), llega a España. Carlos, tras siglos de endogamia entre las casas reales y con problemas desde su nacimiento, es un hombre feo, medio tullido, al que los cuadros de la época, por más que lo intentan, no consiguen agraciar. Nadie da nada por el matrimonio de los nuevos reyes aunque, contra todo pronóstico, son felices. Pero va pasando el tiempo y la reina no queda embarazada, lo que se convierte en la comidilla de la corte y la coloca en el punto de mira de los enemigos del rey y de quienes aspiran a hacerse con el trono español. Sin que nadie lo espere y de forma trágica y rápida, María Luisa muere, dejando al rey completamente desolado. La sospecha de que haya podido ser envenenada empieza a susurrarse. El rey Carlos, a sabiendas de que no puede fiarse de nadie, encarga una investigación al dramaturgo real, gran admirador de la reina, Francisco Antonio de Bances y Cardamo. El Imperio Español comenzaba a tambalearse y las grandes potencias pugnan por colocar a sus candidatos bien situados en la linea de salida al trono. 

Estamos frente a una novela histórica bien armada y mejor contada y también frente a uno de los misterios históricos que tanto llaman la atención en cuanto se rasca un poquito. ¿Realmente la reina María Luisa fue envenenada? El autor, Juan Pedro Cosano, en el encuentro que mantuvimos con el en el Club de Lectura, nos contó que le "saltaron las alarmas" cuando leyó una biografía de la reina escrita por el Duque de Maura en la que más que hablarnos de la vida de María Luisa se dedicaba a intentar convencer al lector de que no había sido envenenada. Si casi tres siglos después alguien como él le dedicaba sus páginas, algo habría. También están las palabras de la propia reina en su lecho de muerte, asegurando que la habían envenenado. 

Cosano, que ya me había fascinado en su anterior obra, El rey del Perú, cambia el registro y el momento histórico para situarnos en Madrid, en la corte de Carlos II, para regalarnos una ambientación fabulosa, tanto de la ciudad y todos los estratos sociales, como de la vida en palacio. Y lo que es, en mi opinión, lo mejor de todo: nos descubre a un Carlos II alejado de los estereotipos. No se queda en lo físico, sino en sus características como hombre y como gobernante. Un rey que mantuvo intacto el poder del Imperio Español, que consiguió sanear la economía aumentando el poder adquisitivo de sus reinos, que recuperó las arcas públicas y que supo rodearse de ministros de talla, los cuales, a su vez, colocaban en los puestos importantes a conocedores de las materias y no a nobles por su apellido. Un rey de paz, que se alejó de los conflictos y las guerras.

Además de tratarse de una fantástica novela histórica, tenemos una interesante subtrama de "detectives", en la que Candamo se ve inmerso para tratar de averiguar la verdad sobre la muerte de la reina. De este dramaturgo hay muy poca información, pero tuvo que ser todo un personaje por el que el rey Carlos II sentía un gran afecto y simpatía. Curiosamente, tras la muerte de la reina María Luisa, la obra de Candamo, vibrante y alegre anteriormente, se tornó más oscura y con más tintes políticos. Curiosamente, también se sospecha que murió envenenado.

Por las páginas de Nadie podrá quererle como yo aparecerán muchos personajes históricos de la época, dotados, todos, de una naturalidad apabullante, fuera, como en el caso del rey, de cualquier estereotipo. Los diálogos fluyen y la narrativa de Cosano nos envuelve consiguiendo emocionarnos y que nos sintamos parte de lo que está ocurriendo. Que nos pongamos, casi, en la piel de un rey que parecía sumar todas las desgracias físicas, pero capaz de sentir, de amar, de tomar decisiones. Con un elenco de secundarios sobresaliente, cada uno perfilado de forma admirable y que encajan en cada momento sin estridencias y sin parecer meros figurantes.

Que he disfrutado mucho leyendo esta novela creo que es evidente. Me gustan muchísimo, los libros que, además de entretener y mantener mi atención, me enseñan, me crean interés para investigar. Y este es un gran ejemplo de literatura para deleitarse y también para aprender. Para buscar. Para hacernos preguntas y sacar conclusiones. Para reivindicar la figura de Carlos II como hombre y rey y olvidarnos de leyendas negras y de mentiras una y mil veces repetidas. 

"Y se alejó hasta perderse, como un fantasma, feo y contrahecho pero tremendamente digno, en la claridad lechosa del inmenso Salón de Reinos."


lunes, 16 de mayo de 2022

LÁGRIMAS DE ORO de José Luis Gil Soto

Siempre es una alegría que una novela me sorprenda por su planteamiento y su originalidad. Y, si es una novela histórica, más aún, quizá porque este género acostumbra a ser bastante "canónico" en cuanto a estructuras, temas y desarrollo. Cosa que no me parece mal, en absoluto, lo importante es que la historia sea sólida, que no esté llena de arquetipos y, por supuesto, que no contenga esos regustos de "presentismo" que parecen haberse puesto de moda en los últimos años. José Luis Gil Soto me ganó como escritor con su novela anterior, Madera de savia azul, que nos trasladaba a un mundo medieval legendario con una prosa realmente bonita, pero Lágrimas de oro me ha gustado mucho más. Creo que el mestizaje de estilos, del que os he hablado en otras ocasiones, sienta bien y mejora la salud de las novelas. Y aquí tenemos una novela histórica pero también un thriller cuyo eje principal es el robo de obras de arte y el oscuro mundo de los coleccionistas, capaces de lo que sea para conseguir lo que desean. Y funciona de maravilla.

En Lágrimas de oro viajaremos al siglo XVI, al imperio inca y a su conquista, y también al XXI, con una investigación intensa y compleja. Os aseguro que vamos a disfrutar.

"NI EL MISMO SOL PODRÍA OPONÉRSELES"

En 1524, en Castilla del Oro, Panamá, se reunen Francisco Pizarro, Diego de Almagro y Hernando Luque para decidir si emprenden una expedición hacia las tierras del sur, atraídos por las noticias de las posibles riquezas que allí habría, en lo que es el inicio de un camino muy complicado y peligroso. A su vez, en ese mismo año, en la capital del imperio inca, Cusco, los incas bregaban con sus propios problemas, empujados a una lucha fratricida entre Huascar y Atahualpa y también entre diferentes regiones del propio imperio. Siglos después, en 2019, la teniente Rebeca Parma ve interrumpidas sus vacaciones al tener que acudir a investigar el robo de un collar de oro y esmeraldas que lucía la Virgen de la iglesia de San Lorenzo, situada en el pueblo de Conquista de la Sierra, cerca de Trujillo.

Con estas premisas y una vez leída y acabada, la primera impresión es que se trata de una novela muy ambiciosa. No solo por la mezcla de géneros, sino por la cuidada documentación y la estupenda narración que el autor hace de principio a fin. La parte histórica es apasionante, con unas descripciones del mundo inca muy visuales, llenas de detalles y con una ambientación fantástica en todos los detalles: el paisaje, las ciudades, la ropa, las enfermedades, la comida...Ahí es donde resulta más evidente la gran documentación que ha debido manejar el autor, aunque la va filtrando, dejando que empape el texto y al lector, sin que se note. Sin largas páginas de explicaciones.

Las dos tramas (como comentamos en el podcast del Certamen de Novela Histórica de Úbeda Pedro Pablo Uceda y yo) se pueden sostener perfectamente de forma independiente. Podrían ser dos novelas separadas, aunque funcionan como una maquinaria bien engrasada juntas. Las historias se van entremezclando, alternando los momentos históricos con agilidad, de ahí el magnífico ritmo de la novela que, a pesar de sus casi seiscientas páginas, su lectura corre como la pólvora.

Me ha gustado de manera especial cómo se trata la figura de Pizarro, que en ese momento no es ningún jovencito, ya que acarrea cincuenta años a sus espaldas. Y, sin embargo, físicamente es un titán, capaz de dejar atrás a soldados más jóvenes, de no comer, de dormir apenas nada y seguir adelante con una determinación pétrea. Pizarro arriesgó su dinero y su hacienda en esta gesta y, de hecho, unirse a Almagro y Luque lo hizo casi en exclusiva por motivos económicos.

Tal como nos explicó José Luis Gil Soto en un encuentro que mantuvimos con el club de lectura, el nexo de las dos tramas históricas, la de los incas y la de Pizarro, es la crónica que el inca Garcilaso de la Vega, el primer gran escritor hispanoamericano, de madre inca y padre español, hace del encuentro entre Atahualpa y Pizarro. Y, aunque lo cuenta de oidas, por lo que sabe gracias a la familia de su madre, es de un valor histórico innegable. Su crónica es la más creíble, aunque también contiene algunos errores, introducidos, quizá, para limpiar, de alguna manera, la imagen de su padre, que en su día fue acusado de traición.

Una de las cosas que más me han gustado de Lágrimas de oro es que se mantiene alejada de la "leyenda negra" y también de la "rosa" de la conquista. Además incide en las similitudes en cuanto a los comportamientos humanos. Da igual que sean españoles o incas: en muchas ocasiones se mueven por las mismas ansias de poder y el afán por controlar el territorio. Y nos hace ver, como claridad, que el imperio inca no fue esa Arcadia feliz que muchos se empeñan en contar, sino que también estuvo forjado a sangre y fuego y sus luchas intestinas fueron sangrientas y crueles.

Respecto a la trama que sucede en la época actual, hay una interesante llamada de atención acerca de los robos que se cometen en las iglesias de la España rural, una realidad sangrante y poco conocida. Esas iglesias, que muchas albergan en su interior auténticas joyas, están desprotegidas y al alcance de gente sin escrúpulos. También me ha gustado conocer esa faceta más oscura del coleccionismo, el acaparador, el de la rapiña, encarnado en la figura de Julio Adelman, un hombre fetichista y obsesionado con los objetos de una determinada época. Y, por supuesto, es muy enriquecedor comocer cómo trabaja el Grupo de Patrimonio Histórico de la UCO, tan desconocido como necesario. 

Os reconozco que he disfrutado muchísimo de Lágrimas de oro y no me canso de recomendarla. Os aseguro que es una lectura para perderse en sus páginas y olvidarnos del mundo mientras vivimos en ella.


martes, 3 de mayo de 2022

EL ÚLTIMO VALLE VERDE de Mark Sullivan

Recuerdo con una sonrisa la presentación de la novela anterior de Mark Sullivan, que la editorial Suma de Letras organizó en su sede de Madrid. La Navidad ya lo llenaba todo y hubo tiempo para hablar del libro, compartir brindis con amigos y para recibir un regalito muy especial que aún guardo con mis adornos navideños y saco cada año para colocarlo en algún lugar especial. Descubrimos entonces, en Bajo un cielo escarlata, la historia real, aunque ficcionada, de Pino Lella, en plena Segunda Guerra Mundial, que tuvo que abandonar su sueños y su juventud para unirse a una red clandestina que salvaba judíos a través de los Alpes. Y aunque en algunos momentos tuve la impresión de que la acción era algo plana y con poco desgarro emocional para lo que se estaba narrando, en general me gustó. 

En esta nueva novela, El último valle verde, Sullivan nos vuelve a descubrir una historia real que, hoy día, resulta de dolorosa actualidad: la terrible y peligrosa huida de una familia entera desde Ucrania rumbo a Alemania en pleno 1944, buscando la libertad que los soviéticos amenazan cada vez más. Un viaje lleno de coraje pero también plagado de riesgos, en el que sus vidas estarán expuestas más de una vez. Al igual que en la novela anterior, hay flecos que no han terminado de llenarme y que os contaré más abajo, aunque no deja de impresionar a qué está dispuesto el ser humano para salvarse y salvar a los suyos.

EL EXILIO DE LOS VOLKSDEUTSCHE

A finales de marzo de 1944, con las tropas soviéticas avanzando en el territorio de Ucrania, el matrimonio formado por Emil y Adeline Martel se encuentra en una encrucijada terrible: esperar a que esas tropas terminen de invadirles y correr el riesgo de ser enviados a Siberia o unirse a la caravana que los nazis, que huyen del país, han organizado para salir de allí. No se fían de ellos, saben de lo que son capaces, han vivido sometidos a su tiranía, pero han jurado proteger a quienes viajen a su lado. No todos los ucranianos que lo deseen pueden partir en esa caravana, pero los Martel son una de las muchas familias de ascendencia alemana cuyos antepasados llegaron a Ucrania para cultivar los campos. Los Martel, como tantos compatriotas, han sufrido lo que es vivir bajo el terror del régimen de Stalin, por lo que acaban decidiendo unirse al convoy nazi. Deberán enfrentarse a terribles dificultades, a encontrarse, muchas veces, en pleno campo de batalla entre dos ejércitos poderosos, pero su unión como familia y la esperanza de una vida mejor les dan fuerzas incluso en los peores momentos.

La historia de la familia Martel es, como señalo en el resumen, una historia de superación, de riesgos, de hambre, violencia, miedo y sangre. Pero también una historia de esperanza, que es lo único que acaba por empujarlos a seguir a pesar de todo. Los Martel son descendientes de los llamados Volksdeutsche, los "alemanes del Mar Negro", que llegaron a Ucrania ya en el siglo XIX para repoblar inmensos territorios y cultivar los campos, cosa que hicieron con gran habilidad y éxito. Nunca asimilaron la cultura rusa que se les impuso y, a finales de 1941, tras la invasión nazi de las regiones occidentales de la URSS, los soviéticos deportaron a muchos de ellos a Siberia acusándolos de ser espías alemanes. De ahí la decisión de Alemania de evacuarlos bajo su protección.

La novela es una suerte de "road movie" literaria, ya que seguimos el viaje del matrimonio Martel y sus dos hijos, a quienes acompañan los padres y la hermana de Emil y la madre y la hermana de Adeline en tres carromatos diferentes. Nada es sencillo. Desde el primer momento han de decidir qué llevan y qué no y abandonar la que ha sido su casa durante años, abandonar su pueblo, a sus amigos, sus rutinas. En diferentes momentos, los recuerdos de alguno de ellos nos retrotraen a cómo se conocieron, a cómo era su vida, a su boda y, especialmente, al espantoso Holodomor, el feroz genocidio ucraniano organizado por Stalin, que mató literalmente de hambre a más de millón y medio de ucranianos con la excusa de una "colectivización forzosa". Para conseguir que las tropas nazis los reconozcan como descendientes de alemanes solo cuentan con una Biblia que contiene los nombres de la familia, como tantos otros, pero es lo que les sirve de salvoconducto.

La narración nos va llevando prácticamente día a día del éxodo de los Martel y del resto de la gran caravana organizada para ello. En el camino se enfrentarán a la muerte de muchos miembros de esta gran muchedumbre que huye. Y Emil, por su parte, cargará no solo con el miedo por su familia y su futuro, sino, además, por un secreto relacionado con el mayor Haussman, del ejército nazi, que, de alguna manera, "ayudó" a conseguir su puesto en la larguísima columna de carromatos. El pánico a ser reconocido por él se convierte, en muchas ocasiones, en algo físico y atroz.

Creo que El último valle verde es una buena novela para comprender lo que sucedió, para conocer unos hechos que a mí, personalmente, me han resultado novedosos y para volver a estremecernos ante lo que es capaz el ser humano en su peor vertiente. Pero también en la mejor. Una historia de superación y de sacar fuerzas de donde no quedan para seguir en pie y caminando con tal de que tus hijos alcancen el sueño de una vida tranquila, un techo y comida cada día. Hay escenas duras, aunque, para mi gusto, les falta algo de brío, de "calor" al contarlas y eso es algo que, como os decía al principio, no ha terminado de convencerme.

Y es que, a pesar de todas las penalidades que los Martel sufren y, como ellos, todos los ucranianos que escapan de los soviéticos, me ha faltado empatía con su dolor por parte del autor. Creo que peca de frío, de no poner el corazón en lo que nos muestra, como si fuese un mero documental. Incluso en las reacciones de los personajes existe esa sensación de poca emoción. Está todo bien contado pero carece bastante de dramatismo, de emotividad, algo que ya detecté en la novela anterior del autor. Hay. incluso, alguna escena que debería resultar terrible y estremecedora y que acaba convirtiéndose en algo que chirría por el modo aséptico con que nos la presenta. Y no se si será debido a la traducción, pero la palabra "carromato" se repite hasta la extenuación, llegando a aparecer seis o siete veces en un par de párrafos.

A pesar de todo, creo que merece la pena leer El último valle verde para conocer lo que fue aquel periplo extenuante y lleno de dureza que sacó a tantos ucranianos de su tierra. Es un canto a la valentía y al coraje de quienes lo dejaron todo buscando otra vida, con la ilusión y la esperanza como únicas certezas. Y os recomiendo que investiguéis sobre la vida de los Martel, os van a sorprender.