viernes, 27 de diciembre de 2019

ESCRITORES QUE LEEN (ENCUESTA LITERARIA)

Parece que, en cuanto llegan estas fechas, a pocos días de que acabe el año, a todo el mundo le da por hacer resúmenes, repasos, rankings y similares. Siendo sincera, cuando empezó diciembre, pensé en escribir un post de ese tipo, pero me di cuenta de que iba a ser un poco más de lo mismo y que hay muchos blogueros que lo hacen infinitamente mejor de lo que lo pudiera hacer yo. Así que empecé a maquinar. Y se me iluminó la bombilla: ¿por qué no preguntar a algunos escritores acerca de sus mejores lecturas de este año? Tengo la enorme suerte (un privilegio, sin duda) de conocer a un buen número de ellos y muchos se han convertido en amigos, así que me tiré a la piscina, creé una pequeña encuesta de cuatro preguntas y la envié. Hoy estoy feliz de poder deciros que, demostrando una gran generosidad y su mejor disposición, han respondido todos. Que dejé a unos cuantos en el tintero por estar actualmente de promoción o en otros menesteres similares y evitarles un compromiso que les restaría tiempo. Que algunas de sus respuestas os van a sorprender. Y que, con ellos, con el cariño que me han demostrado, tengo uno de los mejores regalos navideños que podía esperar. Desde aquí vuelvo a reiterarles mi gratitud por todo y por tanto.

Cuatro son las preguntas que les formulé y, para evitar innecesarias reiteraciones, os pondré junto a cada autor solo las respuestas. Estas eran las cuestiones:
1.- El final de año es, tradicionalmente, tiempo de resúmenes y conclusiones. Aprovechando la ocasión ¿cuáles son las tres mejores lecturas que has podido disfrutar este año y qué hay en ellas que las ha hecho especiales? (No necesariamente han de ser libros publicados en 2019)
2.- En tu opinión ¿cuáles son los retos a los que se enfrenta el mundo editorial actual o sus principales problemas? ¿Y los autores, ya sean noveles, con libros en el mercado o consagrados?
3.- ¿Puedes avanzarme, hasta dónde puedas o quieras contar, tus proyectos para el próximo año?
4.- Y, para finalizar, una pregunta para la nostalgia: ¿qué libro es aquel al que vuelves de cuando en cuando, el que te llena o te inspira de forma única, el que te hace sentir como en casa?

Os dejo con ellos. Os garantizo un post muy interesante.


DAVID BOTELLO


Guionista, dramaturgo, productor y escritor. Presentó en Telemadrid los espacios El punto sobre la Historia (junto a Lorenzo Gallardo) y Esto es otra Historia (con Carmen Sánchez Risco). Es autor de Felipe el Hermoso. Anatomía de un crimen, Los vikingos no tenían cuernos y acaba de publicar Follones del siglo XIX.
1.- Fracasología, de Elvira Roca Barea. Creo que me ha gustado todavía más que Imperiofobia (quye he releído y vuelto a disfrutar este 2019, a pesar de las críticas). Es un libro que te coge de la solapa y te da dos sopapos bien dados. Creo que explica muy bien algunas cosas que nos pasan, como el erial cultural que se produce en el XVIII, después del Siglo de Oro, que coincide con la llegada de Felipe V, con su Borbón y cuenta nueva.
La primera vuelta al mundo, de José Luis Comellas. Un ensayo que se lee como una novela de aventuras. Un libro que hay que leer en estos tres años de celebración (?) del quinto centenario de una de las mayores gestas de la Humanidad. Comellas me ha abierto el apetito. Y ahora quiero saber más.
La semilla inmortal, de Jordi Balló y Xavier Pérez. Un libro que analiza los argumentos de las películas comparándolas con las grandes historias de toda la vida. Mucha mitología, mucho clásico, mucho cuento infantil. Las estructuras narrativas y los arquetipos sirven para dar consistencia a los relatos, y los relatos sirven para construir identidades. A todos nos hace falta encontrar un relato. Y un pueblo que no conoce su historia es un pueblo con serios problemas de identidad. La semilla inmortal nos da algunas pistas.
También he disfrutado con el Pretérito Imperfecto, de Nieves Coscontrina , con La gran aventura del reino de Asturias, de Javier Esparza, con Ni tontas ni locas, de Javier Sanz y ahora estoy disfrutando con La conquista de América contada para escépticos, de Juan Eslava Galán. Los cuatro saben lo que dicen y son una garantía de disfrute.

2.- No tengo ni idea del mundo editorial. Sé que se publican muchos libros, y no me da tiempo a leérmelos todos. Y los retos de los otros autores tampoco los conozco. Mi reto particular cuando me enfrento a un libro es hacerlo lo mejor posible, aprender todo lo posible del tema y pasármelo lo mejor posible. Si no, no merece la pena. No creo que el reto de nadie que escriba sea hacerse rico.

3.- Por ahora solo puedo contar que vuelvo a la tele, que seguiré en la Cadena SER, haciendo La Historia en Ruta y colaborando con Nacho Ares en SER Historia, y que apareceré en una serie de vídeos educativos. Sigo desarrollando proyectos, y hay varias cositas plantadas, a ver si van cuajando. Y, si el tiempo me lo permite, me gustaría embarcarme en una novela histórica.

4.- Aunque parezca una petardez, soy muy frikifán del Quijote. Tengo una colección de Quijotes, vuelvo a él una y otra vez y, gracias a tu pregunta, acabo de darme cuenta de que, probablemente, en los ocho libros que llevo publicados, siempre cito a Cervantes. Cada vez que vuelvo al Quijote descubro algo nuevo que me sorprende. Este año he redescubierto el discurso de la pastora Marcela. “No alcanzo que, por razón de ser amado, esté obligado lo que es amado por hermoso a amar a quien le ama”. “Yo nací libre, y para poder vivir libre escogí la soledad de los campos”. Cervantes, a principios del XVII, ya anticipaba el derecho a la libertad de la mujer, y, especialmente, el derecho a elegir de quién enamorarse. Aunque para defender su libertad, su independencia, Marcela se tiene que retirar del mundanal ruido. Sé que esta interpretación es presentista, pero en eso consisten los clásicos, en que se pueden revisitar en cualquier momento y nunca de ser actuales.

BENITO OLMO


 Gaditano y fiel seguidor de la novela negra clásica, saltó a la primera línea literaria, con gran éxito de público y crítica con La maniobra de la tortuga, protagonizada por el casi inclasificable Manuel Bianquetti. La segunda entrega con el mismo protagonista, La tragedia del girasol, le asentó como referente del género.
 
1.- Ha sido un año de buenas y felices lecturas, lo que no es nada habitual. Te digo tres que me han gustado mucho:
—‘El jilguero’ de Donna Tart (ed. Lumen, 2014): Un novelón apabullante, escrito de una forma exquisita y que no trata de complacer al lector. Los días que pasé inmerso en esta historia se me pasaron volando.
—‘Claus y Lucas’ de Agota Kristof (ed. Libros del Asteroide, 2019): ¿Cómo podrían no fascinarme las aventuras de dos niños astutos en medio de un país en guerra ocupado por un ejército extranjero? Una historia cruel y sórdida dividida en tres tomos que conforman una trilogía imprescindible, aunque hay que advertir que el primer volumen es muchísimo mejor que los otros dos.
—‘Cuchillo’ de Jo Nesbø (ed. Roja y Negra, 2019): Cada nueva novela de Harry Hole es un acontecimiento único y especial. La entrega número doce no decepciona y es una de las más brutales e interesantes de la saga.

2.- En un país con los índices de lectura por los suelos, el principal reto es crear nuevos lectores. En mi opinión, la mayoría de las editoriales está siguiendo una línea totalmente equivocada basada en la sobrepublicación: se publican más libros que nunca. Eso acorta la vida útil de cada novela, ya que cuando llevan sólo uno o dos meses en el mercado suelen desaparecer de las librerías y los suplementos culturales para hacer sitio a otras nuevas. Lo que no hayas vendido en ese tiempo, difícilmente lo vas a vender más adelante. La supervivencia es más complicada que nunca.
En esta línea, creo que el principal reto de los autores es precisamente ese: sobrevivir. Hay que sobreponerse al mercado, para lo que resulta fundamental no desfallecer y dar lo mejor de uno mismo. Más allá de que seas un fiera en las redes sociales o que tus seguidores sean legión, tu obra debe ser lo suficientemente buena como para defenderse por sí misma. A menudo parece que si no eres un mono de feria no tienes nada que hacer en el disperso mundo editorial. Menos mal que de vez en cuando aparecen fenómenos como Domingo Villar o Fernando Aramburu para demostrar que alguien discreto también puede tener muchos y buenos lectores. Creo que ese es el ejemplo a seguir.

3.- Aprovechando que me he mudado a Frankfurt am Main estoy escribiendo una novela ambientada en esta ciudad. De forma paralela, trabajo en una serie de artículos sobre mi nueva vida en Alemania con los que me divierto mucho y que publico cada dos semanas en Zenda.
El primer borrador de la novela está muy avanzado, así que he decidido darle un par de meses para que respire. Mientras, he empezado a trabajar en otra historia que también llevo muy avanzada: una novela corta que tenía muchas ganas de escribir.
Así pues, entre mis proyectos para los próximos meses hay dos novelas y una serie de artículos. Y lo que surja, como diría aquel.

4.- Me considero un lector afortunado: hay muchos libros que me hacen sentir como en casa. Dependiendo del día en que me lo preguntes, te diré uno u otro.
Siento un cariño especial por la obra de Montero Glez. Descubrí a este autor tarde y tengo varios libros suyos pendientes, así que los voy leyendo de forma totalmente anárquica, a medida que caen en mi poder. Es uno de los mejores escritores que ha dado este país en los últimos años. No me puedo creer que aún haya gente que no lo conozca. ‘Manteca colorá’, ‘Cuando la noche obliga’, ‘Sed de champan’... Me basta con citarlos para que se me pongan los pelos de punta. Sus libros me hacen recordar por qué amo este oficio.

BLAS RUIZ GRAU


 Alicantino de nacimiento, ha ido escalando posiciones entre los autores de novela negra más leídos desde la autopublicación. Escribe también ensayos sobre investigación criminal como Que nadie toque nada. Su última novela es No mentirás.
 
1.- Lo bueno es que no tengo dudas cuando me preguntan algo así. Me quedo con Loba Negra, de Juan Gómez-Jurado, porque Juan hace lo que quiere, como quiere y cuando quiere. Ahora se ve poco eso. La cara norte del corazón, de Dolores Redondo, porque una vez más demuestra por qué ha vendido dos millones de libros. No es casualidad. Todo lo peor, de César Pérez Gellida, porque a pesar de ser feo y calvo, sabe lo que hace. Y lo que hace lo sabe.

2.- La lacra de la piratería siempres nos perseguirá. El lector se queda con la cantinela de que las editoriales ganan mucho dinero con los libros, cosa que no es cierto, pero sobre todo olvidan que el autor tiene que comer. En el trabajo que hay detrás. En que somos el últimísimo mono en una cadena extraña. Se olvida de todo eso y se baja un libro sin pagar nada por él. Eso sí, los gintónics Premium.

3.- Pues en febrero sacaré la segunda parte de No mentirás, titulado: No robarás. Hay otra cosa que no te puedo contar porque tendría que matarte (y después me matarían a mí), pero a muchos se les va a erizar el vello.

4.- Drácula. Recuerdo que lo saqué de la biblioteca bajo la advertencia de una mujer que decía que eso no era lectura para mí. Era un crío. Era como un: ¿a que no hay huevos? Así que quise saber con más ganas por qué. El libro parecía haber sido escrito para mí. Blas 1 – 0 bibliotecaria.

DANIEL FOPIANI


Nacido en Cádiz, Daniel es infante de marina, director de la Revista Cultural RSC (Relatos sin contrato) y ganador del Premio Valencia Nova de Narrativa en 2017 con La carcoma. Su última novela es La melodía de la oscuridad.

 1.- Entre los autores españoles, Víctor del Árbol ha vuelto a demostrar este año que es una de las voces narrativas más destacadas del panorama con su última novela, Antes de los años terribles. Claudio Cerdán se ha vuelto a sacar un novelón de la manga con Los señores del humo y actualmente estoy leyendo Mongo Blanco, de Carlos Bardem, otra maravilla que me está sorprendiendo bastante y con la que espero cerrar el año de lecturas.

2.- La evolución del ocio es el mayor reto al que se enfrentan las editoriales hoy día. A comienzos del siglo pasado las familias encendían la radio y se ponían a leer cuando querían pasar un rato agradable en casa. Fue la televisión la que se llevó todo el protagonismo en las últimas décadas del siglo XX y en los años que corren las grandes plataformas streaming son las que están acaparando toda la atención del público. Los videojuegos en un gran sector de la juventud.
Las editoriales sufren porque cada vez se lee menos y, por lo tanto, se venden menos libros. El amplio abanico de posibilidades para disfrutar del ocio es mucho más amplio que hace cuarenta años y para los jóvenes o para el que llega a su casa después del trabajo, es mucho más cómodo darle a un botón y ver una serie de Netflix mientras cena una lata de albóndigas precalentadas en el microondas. Hablamos de generaciones enteras que se están criando sin la necesidad de llevarse un libro a las manos. Sin la necesidad de usar la imaginación por su propia cuenta. Esto no es solo un problema editorial, si no de evolución. 

3.- Tengo la suerte de contar con un par de proyectos en los que estoy trabajando actualmente. No obstante, de lo único que puedo adelantar algo es de la posible publicación en el próximo 2020 de mi nueva novela. Será algo diferente de lo que he escrito hasta ahora. Poco más puedo decir.

4.- Hay muchos libros por lo que puedo sentir algo parecido a lo que comentas. Sin embargo, le tengo especial cariño a Viaje al centro de la tierra, de Julio Verne. Aún tengo en mi librería una versión infantil que leí cuando aún era un renacuajo. Fue una de mis primeras lecturas y siempre la he culpabilizado de haberme convertido en lector y escritor. 
  

VÍCTOR DEL ÁRBOL


 Barcelonés y con varios años a su espalda como mosso d'esquadra, su prosa cautiva, emociona, abre espacios y duele a partes iguales. Caballero de las Artes y las Letras de la República Francesa (país en el que tiene un gran número de seguidores), su última novela es Antes de los años terribles de la que él mismo ha dicho que es su mejor obra.
 
1.- Por cuestiones de trabajo (tenía que preparar una conferencia) este año me he reencontrado con Los Hermanos Karamazov después más de una década. Sigue siendo una reflexión extraordinaria sobre el parricidio.
  He disfrutado mucho descubriendo a un autor francés, Éric Reinhardt, y su novela El amor y los bosques, la historia de una mujer encadenada a la infelicidad de un matrimonio desastroso y sus intentos desesperados de volver a sentir pasión y amor.
  Ha sido un placer inesperado encontrarme con Mejor la Ausencia de Edurne Portela. Refleja a mi entender lo vivido en los años 70/80 no solo en el País Vasco sino en buena parte de las familias españolas de clase obrera de la época, más allá de las connotaciones políticas. 

   2.- El principal reto sigue siendo recuperar el máximo posible de personas para la  lectura, en cuanto a los autores, debemos seguir intentando escapar del mimetismo, de la uniformidad, explorar nuevos recursos narrativos, otras formas de contar. Particularmente sigo empeñado en encontrar el equilibrio entre entretenimiento y profundidad.


  3.- Estoy esbozando las primeras páginas de una novela muy ambiciosa que se cuestiona la naturaleza de la verdad y para qué sirve. A veces preferimos no saber la verdad porque saberla nos obliga a actuar, a tomar decisiones que preferiríamos no tomar. Al mismo tiempo es una visión amplia sobre la evolución de España desde los años 30 hasta hoy a través de la historia de una familia y sus desventuras.


 4.- Estoy releyendo Por la parte de Swann, la primera parte de A la busca del tiempo perdido, de Proust. Leo muy despacio cada página, cada día una docena como máximo, y disfruto y aprendo de una prosa inmortal, muchísimo más sagaz de lo que aparente bajo la enormidad de detalles aparentemente inocuos. Me recuerda lo hermoso y difícil que es escribir, la enorme importancia de lo que significa ser escritor. 

PERE CERVANTES


Nacido en Barcelona y también con experiencia policial y como miembro de las Naciones Unidas en la guerra de los Balcanes, además de escritor es colaborador de programas de radio. Su última novela es Golpes.

1.- - Un asunto demasiado familiar, de Rosa Ribas. El retrato de una peculiar familia cuya trama me ha encandilado y espero futuras entregas.
- Como si masticaras piedras, de Wojciech Tochman. La guerra de Bosnia sin paliativos, hincando el diente al dolor que no se va. Una novela que no olvidaré.
- Antes de los años terribles, de Víctor del Árbol . De nuevo lo ha conseguido. Una dura historia bañada de literatura. Una delicia de lectura, directa a la profundidad de nuestra alma.

2.- El gran reto del sector editorial es la captación de lectores regulares ante la invasión del consumo audiovisual. En lo que respecta a los autores,  para mí el gran reto es que las novelas que nos publican tengan una larga vida y no solo el mes en el que son novedad.

3.- Muy feliz de poderte anunciar que en marzo de 2020 la editorial Destino publicará mi próxima novela, un thriller histórico muy emotivo cuya escritura he disfrutado como nunca. Y eso siempre lo palpa el lector.

4.- Son varios, y más que libros lo que hago es regresar a autores y tres son mis pilares recurrentes: Juan Marsé, Francisco González Ledesma y Milan Kundera.

PEDRO SANTAMARÍA


 Santanderino, licenciado en derecho y con una inmensa curiosidad por la Historia que le lleva a viajar para conocer lugares que espoleen su imaginación. Apasionado de la Grecia Clásica, su última novela es El ateniense, una biografía muy especial del famoso Alcibiades.
 
1.- La primera que tendría que citar es El Reino Imposible de Yeyo Balbás. Especial no solo porque la he visto crecer, sino por lo que creo que significa para la novela histórica patria. El Reino Imposible es un magnífico fresco de los últimos años del reino visigodo, una novela imprescindible que permite, no solo disfrutar y aprender con la lectura, sino sumergirse en un período que, por fin, queda plasmado con fidelidad y color.
La segunda sería una relectura, La Consolación de la Filosofía de Boecio, texto escrito en el siglo V durante el cautiverio del autor y que sintetiza la filosofía de Cicerón, Séneca y Aristóteles, el estoicismo y las corrientes neoplatónicas. Una obra esencial, muy útil en tiempos de tribulación e incertidumbre.
La tercera sería La Segunda Expedición, publicada por Pámies y ganadora del Premio Internacional de Novela Histórica de Úbeda. Una novela fresca, intensa y de una prosa cuidada al máximo.

2.- Uffff… qué preguntas más difíciles. He de ser sincero y decir que no lo sé, aunque imagino que la crisis económica que se avecina, la piratería y la búsqueda de nuevas temáticas que puedan seducir y saciar el hambre, cada vez más acusada y exigente, de los lectores, estén entre las respuestas. 

3.- Supongo que podría, pero tendría que matarte. En lo literario, quiero seguir el rastro a los godos que dejé victoriosos en la batalla de Adrianópolis, en lo familiar, me gustaría visitar Pompeya de nuevo, con mi hija. Y en lo personal, pues lo de siempre, hacer más ejercicio y dejar de fumar…

4.- La Ilíada, por supuesto.

INÉS PLANA


Nacida en Barbastro (Huesca) y licenciada en Ciencias de la Información, ha trabajado en varios medios de comunicación antes de lanzarse a la escritura. Su última novela, Antes mueren los que no aman, es su consagración como autora de tramas adictivas y poderosas.

-    1.-  Este año he disfrutado especialmente con tres libros: una novela, un poemario y una obra de teatro. Sahida Hamido es una poeta a la que admiro desde hace años  y en Diario de una mujer de aire (Bookolia) me he reencontrado de nuevo con la belleza, el desgarro y la emoción de sus versos y de la riqueza de su prosa poética. Otra lectura especial ha sido Carvalho. Problema de identidad, de Carlos Zanón (Planeta). Es un escritor que siempre me lleva a la grandeza de la literatura. Su reinterpretación del icónico detective creado por el maestro Manuel Vázquez Montalbán era todo un desafío literario que ha resuelto de un modo que a mí particularmente me ha entusiasmado. Por último, El pelícano, del dramaturgo sueco August Strindberg (“Teatro de cámara”,  Alianza Editorial”) es uno de los retratos más descarnados que yo he leído sobre una madre, una mujer amargada y terriblemente egoísta que proyecta sobre sus hijos su rencor hacia la vida, con un final especialmente impactante y desasosegante. 

2     2.-El mundo editorial afronta retos continuamente, porque el mundo es cambiante y también lo son los hábitos de lectura y las modas, que a veces premian unos géneros y dejan languidecer  a otros. El gran reto, en mi opinión, no estaría tanto en manos del mundo editorial como en las escuelas y colegios, en las aulas, que es donde debería generarse el amor por los libros y el hábito de la lectura: leer para ilusionarse, para disfrutar, para conocer otras vidas y otros mundos. Eso es lo que genera lectores de por vida, generación tras generación, y lo que garantizaría la buena salud del mercado editorial y, por tanto, la esperanza de tantos autores que quieren ver publicada su obra y, en los que ya lo han hecho, el gran sueño de vivir de la escritura.


3.- Tras la publicación de “Antes mueren los que no aman”,  mi proyecto en 2020 es escribir una tercera novela con una nueva investigación policial por parte del teniente de la Policía Judicial de la Guardia Civil Julián Tresser.

4     4.- No podría señalar uno solo, porque en cada etapa de mi vida he necesitado refugiarme en uno distinto de mi lista de imprescindibles. Ahora mismo podría citar “Orgullo y prejuicio” de Jane Austen y “Cumbres borrascosas”, de Emily Brontë.

MARTO PARIENTE


Madrileño, funcionario del Estado y escritor, tuvo una gran acogida de su primera novela: Una bala para Riley. Su último libro es La cordura del idiota una fantástica novela negra rural con personajes muy potentes..
 
1.- Una muesca en la culata al estilo de los pistoleros del lejano oeste; cada libro liquidado en mis manos, una mella en la madera de sándalo. O una marca de tiza en la pared de una celda, cada cinco, una en diagonal para no perder la cuenta que la cabeza ya no da para mucho. Repaso mis cadáveres y no son tantos como desearía. ¿Por qué? Porque este año el grueso de mis lecturas se compone en su mayoría de manuscritos de compañeros, consagrados y noveles, cuyas obras todavía no han visto la luz. Me pidieron silencio y discreción, de manera que no puedo contaros nada, ya que de hacerlo, luego tendría que mataros. Negocios, nada personal y tal, ya sabéis como funciona este mundillo.
Al grano, tres lecturas, que me enrollo más de la cuenta:
-John Harper Fuego, del maestro Joe (se pronuncia “You”) Álamo.
-Metástasis, del profe José Ramón Gómez Cabezas, un tipo muy majo que al parecer vive en un lugar donde tienen aeropuerto.
-¿Quién pilló al bobo feroz?, del capo Sergio Vera Valencia. Una historia negro infantil que hará las delicias de los más pequeños.

2.- Respecto a los problemas a los que se enfrentan el mundo editorial y los autores, el principal, bajo mi optimista punto de vista, es el de la visibilidad. Me parece incomprensible que las grandes librerías no reserven la balda de una de sus estanterías a las pequeñas y mediana editoriales. (Los comercios más pequeños como los de mi amigo José Carlos, se lo curran infinitamente más). En definitiva, como en la tele, lo que no se ve, no existe.

3.- Como en el ajedrez, hay que tener un plan aunque sea malo. Mi plan para el año que viene es comenzar, y si puede ser terminar, una historia crepuscular y fronteriza ambientada en páramos nacionales. 

4.- ¿Libro refugio? Dos, libro y película. ¿Bien? Pues al lío:
No es país para viejos de Cormac McCarthy y Pulp Fiction de Tarantino. Ya sabéis, “-¿qué es lo más grande que se ha jugado a cara o cruz?” (Anton Chigurh) y   “-Hamburguesas, la piedra angular de todo nutritivo desayuno.” (Jules Winnfield, Samuel L. Jackson)

ALAN PITRONELLO


 Chileno, con familia italiana, está afincado en Valencia después de vivir en varios paises . Estudió Historia Moderna y es un apasionado de la historia del siglo XVI. Su primera novela, ganadora del Certamen Internacional de Novela Histórica Ciudad de Úbeda, es La segunda expedición

1.- Este ha sido un año intenso de lecturas y es difícil quedarse con tres títulos, pero he elegido las que me han dejado algo más después de su lectura.
- Una noche con Sabrina Love, de Pedro Mairal (Libros del Asteroide). Su lectura me llevó al Buenos Aires de finales de los años 90, y fue algo especial porque yo también la viví como adolescente. Mairal narra el viaje del protagonista con sinceridad como una road movie y dibuja una realidad de una Argentina que ha dejado de existir. Entrañable y nostálgica.
- La hierba de las noches, de Patrick Modiano (Anagrama). Una gran novela, en especial por su estructura compleja. El autor lleva al lector a descubrir con cierto aire detectivesco hechos ocurridos hace mucho tiempo. Modiano hace un uso increíble del lenguaje y del ritmo narrativo. Su lectura es sumergirse en las sombras de París de la postguerra, de cigarrillos, de bares solitarios y de amores perdidos.
- Voces de Chernóbil, de Svetlana Alexiévich (Debolsillo). Ensayo sobre el que se basó la famosa serie de HBO. La frialdad con la que Alexiévich narra el infierno, directa y sin ningún afán de embellecer el lenguaje, convierte esta lectura en algo único. La realidad y la vida sin paliativos, dura, terrible, desastrosa. Su lectura no deja indiferente a nadie. Desgarradora.    

2.- La mayoría conocemos los retos a los que deben enfrentarse las editoriales hoy en día. Creo que desde siempre el reto principal ha sido la búsqueda de la calidad. Y esto tanto para las editoriales como para los autores. Soy de los que piensan que un texto de calidad, al final, acaba por sobresalir del resto, de la infinidad de novedades que se publican cada semana. 

3.- La siguiente es una novela histórica, ambientada en el siglo XVI. Es una novela de aventuras.

4.- El barón rampante de Ítalo Calvino. Su lectura me llevó a ser escritor. 

NEREA RIESCO


 Nacida en Bilbao, periodista y escritora. Ganó el Premio de Novela Joven Ateneo de Sevilla en 2004 con El país de las mariposas y desde entonces no ha dejado de publicar, a la vez que imparte talleres de creación literaria. Su última novela es Los lunes en el Ritz.

1.- Vivir de noche de Dennis Lehane. Se trata de una novela negra clásica. El Bostón de los años veinte, mafiosos, tráfico de alcohol, amor prohibido… la disfruté muchísimo. Las mujeres de la familia Medina de María Fornet. Es la primera novela de la que soy íntegramente editora. Una mezcla entre realismo mágico y el universo de La casa de Bernarda Alba. Y la tercera, Nueva York de Edward Rutherfurd. La leí para el proceso de documentación de la nueva novela y me encantó lo que el autor hace en este tipo de libros. 

2.- Hay muchas variantes; la piratería es uno de los problemas. La gente no es consciente de que descargarse un libro de forma ilegal repercute directamente el la economía del país (además de ser un robo). El editor actual se debate entre contratar un libro con el youtuber o instagramer de éxito para asegurarse las ventas de sus seguidores o apostar por el descubrimiento de nuevos talentos, a la antigua usanza, con lo que eso supone de apuesta de tirada y promoción.

3.- A finales de febrero o principios de marzo saldrá al mercado mi libro infantil de ajedrez “Pelón el peón y el rescate de la reina”. Intento tener terminada la novela para marzo. Además tengo un proyecto precioso, también para jóvenes lectores, del que aún no puedo hablar porque no está firmado el contrato.

4.- El principito, fue el primer libro “para adultos” que leí en mi vida. Lo releo de cuando en cuando y siempre encuentro algo nuevo en él. Mi obsesión con este libro llega al punto de que lo compro en el idioma nativo de cada país que visito. Lo tengo en edición de lujo, troquelado, en bolsillo, en miniatura…






martes, 17 de diciembre de 2019

LA SEGUNDA EXPEDICIÓN de Alan Pitronello

Como os conté en la crónica del pasado Certamen de Novela Histórica de Úbeda, la novela ganadora en esta edición ha sido La segunda expedición, del chileno afincado en Valencia Alan Pitronello. Este año se decidió por parte de la organización adelantar el fallo del jurado para poder presentar el libro ya editado dentro del marco del certamen y, desde que pude ver anticipadamente la portada, me quedé prendada. Además contaba con la opinión de David Yagüe, periodista, especialista en novela histórica y miembro del jurado, que me aseguró que era un puro disfrute. Y eso ya es motivo más que suficiente para estar segura de que me iba a gustar. 

Por motivos de tiempo (el libro llegó a mis manos gracias a la Editorial Pàmies justo el día de antes de mi viaje a Úbeda) no tuve ocasión de comenzar a leerlo, pero sí lo llevé conmigo y así tuve ocasión de que Alan Pitronello me lo firmase. Y lo que es mejor, pude conversar con él y descubrir a un escritor comprometido con la Historia y con hacer de la literatura no solo un entretenimiento, sino también motivo de curiosidad y aprendizaje. 

La segunda expedición, ambientada en 1518 en Santiago de Cuba y, posteriomente, en el Yucatán es, por encima de todo, una extraordinaria novela de aventuras sostenida por hechos históricos reales y apasionantes. Una historia en la que el honor y el buen nombre, esos conceptos que ahora parece que tenemos tan olvidados, son pieza fundamental de la trama y parte importante de su motor. 

QUIEN ELIGE EL CAMINO DEL CORAZÓN NO SE EQUIVOCA NUNCA (POPOL VUH)


Martín del Castillo, a sus 18 años, es un joven impetuoso y lleno de energía que vive en Santiago de Cuba con su tío don Diego. Cuando su familiar fallezca, todas sus propiedades y la encomienda de la que es titular pasarán a sus manos. Mientras tanto, se entrena en el manejo de las armas con dos hombres de confianza de don Diego: Gaspar de la Nava y Alonso Bahamonde. Es buen alumno, pero le pierde su impulsividad y una cierta soberbia derivada de su juventud y su posición. Fascinado por los encantos de Inés de Tapia, pasar una noche con ella deriva en un duelo de honor entre Gaspar de la Nava, que protege a su discípulo, y Hernán Malcuesta, lugarteniente del padre de Inés y a quien se le había prometido la mano de la joven. Las consecuencias de todo esto harán que Martín pierda el favor de su tío y la esperada herencia.

Para recuperar su honra y sus posesiones, M;artín se enrola en la nueva expedición que el gobernador de la isla, Diego Velázquez, organiza hacia la que entonces se pensaba que era isla de Yucatán. Es un viaje peligroso hacia unas tierras que les reciben hostiles y que, en contra de lo que habían imaginado, no es una isla. Allí descubrirán una nueva civilización, con una cultura propia muy profunda y que pondrá en riesgo sus vidas. Para Martín también supondrá un viaje hacia sí mismo para dejar atrás al joven alocado y convertirse en hombre.


Ahora vuelvo a la crónica que escribí del certamen para recordar de nuevo las palabras con las que Alan Pitronello recogió el premio. Palabras que nos emocionaron cuando hizo un alarde de la Hispanidad, el mestizaje y lo que supuso para América que fuesen los españoles quienes llegasen primero. Y es que los españoles que llegaban a aquellas tierras eran gente humilde o segundones de familias más o menos principales que habían de buscarse sustento y, si fuese posible, tierras y riqueza. No tenían vuelta atrás. Eran las Indias o la nada. Y esto está siempre como telón de fondo en la novela, al igual que el alto concepto del honor porque, en realidad, era lo único con lo que contaban.

La segunda expedición, si bien tiene un arranque más pausado para presentarnos la villa de Santiago, los personajes y el asunto que cambiará la vida de Martín, en pocos capítulos va cogiendo velocidad y creciendo en intensidad para convertirse en toda una aventura de la que nos es muy difícil escapar. Narrada con fuerza, tanto los protagonistas como la naturaleza indómita de aquellas tierras, la organización de la villa de Santiago de Cuba, y la cultura indígena se nos presentan reales, llenos de color y de vida. No hay acartonamiento ni sensación de decorado. Igual sucede con los personajes históricos que cobran vida en sus páginas: están dibujados con una enorme naturalidad, son hombres de carne y hueso, con sus virtudes y sus defectos. Alan nos confesó en Úbeda que era tal el respeto que ha sentido siempre por la figura de Hernán Cortés, que había tardado dos años en darle una sola línea de diálogo. Pero en la novela, Cortés, sin ser uno de los actores principales, es sólido, no un cuadro que ha perdido brillo.

Nos encontramos con una novela que reivindica la épica de la gesta española en América, una épica que no sé si por la manida leyenda negra o por incomprensibles complejos, se ha dejado en manos anglosajonas. Ellos han hecho de la conquista de los territorios de América del Norte toda una enciclopedia de hechos heroicos que poco tienen de tales, ya que los ingleses, por definición, no se mezclan con la población indígena y casi siempre optan por exterminarla. La segunda expedición nos da motivos sobrados para enorgullecernos de nuestro pasado y también para comprenderlo.

Una de las cosas que más me han fascinado de la novela han sido las escenas de duelos y las de las batallas, porque se viven. Están descritas con tanta garra que es fácil imaginarlas suceder ante nuestros ojos. Muy visuales, muy bien coreografiadas, si se me permite esta palabra. Intensas. Las descripciones de armas y ropajes de los protagonistas nos hacen "verles". Igual sucede cuando da protagonismo el mundo indígena, que es fundamental en la narración. El autor, para ello, utilizó el Popol Vuh, el libro sagrado de los mayas, como referencia. La documentación que ha debido manejar Alan Pitronello para escribir La segunda expedición ha debido ser ingente, pero no se nota. Quiero decir que no nos aburre con largas disquisiciones históricas o metiendo con calzador datos y más datos en un afán por demostrar lo mucho que sabe. Todo está ahí, pero metido en un andamiaje fuerte que no nos hace perder de vista la historia que nos narra

Siendo una novela de "hombres" (ya que eran ellos en exclusiva quienes realizaban las expediciones y tomaban las decisiones en aquella época), Alan ha querido dar protagonismo a las mujeres con el personaje de Beatriz. Y es que las mujeres estuvieron muy presentes en la conquista de América pero su presencia se diluye tras las gestas masculinas. Beatriz demuestra un fuerte carácter y una gran determinación llegando a hacerse pasar por hombre para poder tomar las riendas de su vida. A través de ella, el autor nos mostrará los detalles más domésticos y, sobre todo, lo referido a la economía de la isla de Cuba. Es muy fácil empatizar con Beatriz y sentirse casi en su piel.

Pasarán ante nuestros ojos personajes tan importantes de nuestra historia como el propio Hernán Cortés, que mencionaba antes, Alvarado o Portocarrero que, a pesar de ser lo más parecido a un mercenario con pocos escrúpulos que solo busca su beneficio, no he podido evitar sentir simpatía por él. Creo que ya sabéis lo que me gustan estos personajes canallas... La novela, antes de su inicio, nos muestra un "Mapa de Indias" de 1518, dibujado por el propio Alan Pitronello, y se cierra con un glosario de términos referidos tanto a la ropa, las armas, palabras en lenguas indígenas o monedas que nos van a ayudar a entender la época y su modo de vida.

Con todos estos argumentos tengo que recomendaros encarecidamente que leáis La segunda expedición y os perdáis en sus páginas, en su historia. Dejaos llevar hasta aquellos primeros años de la conquista de América y a las gestas que allí sucedieron. Os garantizo que es toda una gozada.




lunes, 2 de diciembre de 2019

GUERRA DE IMPERIOS de Ben Kane

Si ya asistir al Certamen Internacional de Novela Histórica de Úbeda es un regalo y una oportunidad única de disfrutar de la literatura y del trato directo con los autores, imaginaos la emoción que me produjo que su director, Pablo Lozano, me pidiese que presentase allí, y con el autor, el último libro de Ben Kane, Guerra de Imperios. Superado el shock inicial, estuve durante días con una mezcla de sentimientos: por un lado la responsabilidad, porque Kane es un autor que cuenta con miles de seguidores, las ventas de sus libros alcanzan cifras altísimas y me aterraba la posibilidad de hacer el ridículo; por otro, estaba emocionada por la oportunidad que se me daba y me propuse hacerlo lo mejor posible. Ante todo quiero, desde aquí, volver a dar las gracias a Pablo y al certamen por la confianza y a Ben Kane por ponérmelo tan fácil, por la complicidad y por el buen rato que nos hizo pasar a todos, en especial a sus muchos fans congregados en la presentación. 

Antes de Guerra de Imperios solo había leído dos libros de este autor: La legión olvidada y Aníbal: Enemigo de Roma. Y de eso hace ya unos años. De ellos lo que más recordaba eran las batallas, que estaban narradas con brío y pocas medias tintas y, desde luego, la labor de documentación que debían llevar detrás, aunque todo fluía de tal modo que no lo parecía. Cierto es que los personajes quedaban un tanto eclipsados por la acción, pero eso es algo que ha mejorado y mucho, como os comentaré más adelante. Guerra de Imperios es una novela muy intensa, que no se hace pesada en absoluto a pesar de su buen número de páginas (560) y que nos traslada sin dificultad a una época bastante desconocida de la Historia, con todas sus luces y sus sombras.

AMBICIÓN Y GUERRA


En el año 202 antes de Cristo y después de dieciséis sangrientos años de guerra contra los cartagineses, Roma derrota a las tropas del gran Aníbal en las llanuras de Zama. Eso la convierte, de hecho, en el imperio más poderoso del mundo anticipando ya la gloria de tiempos posteriores. Pero la calma parece que no va a durar mucho porque, en el norte de Grecia, el rey Filipo V de Macedonia se ha propuesto reconquistar el esplendor que el reino tuvo en tiempos de Alejandro Magno. Filipo es un gran líder, su pueblo y sus tropas le siguen sin la menor duda, pero también es implacable y buen estratega. Su intención es unir a toda Grecia contra Roma y pelear por esa posición de privilegio que las victorias contra Cartago han dado a los romanos.

En Roma, mientras tanto,  Tito Quincio Flaminino, joven y ambicioso senador, aspira a convertirse en cónsul y convertirse en un gran líder militar de la República. Los tiempos de guerra parecen haber terminado, han sido largos años de batallas y pérdida de vidas, pero Tito Quincio sabe que la expansión Roma y el poder territorial pasa por el Mediterráneo. Tiene puestas sus miras en Grecia y Macedonia, pero hay que convencer al senado y al pueblo de Roma de que vuelva a embarcarse en otra gran guerra. Y está dispuesto a todo para conseguirlo.

 La novela tiene un prólogo de acción trepidante, ambientado trece años antes del inicio real de lo que se nos va a contar. En ese prólogo, que incluye un impactante abordaje naval, se descubre que Filipo, rey de Macedonia, envía misivas pidiendo aliarse con Aníbal y Cartago. La intervención romana intercepta los documentos, dejando en el aire la cuestión de qué habría pasado si esa petición hubiese llegado a buen puerto. ¿Aníbal habría aceptado? Con dos potentes frentes ¿Roma habría sido capaz de vencer? Pero la petición de Filipo jamás llegó a las manos de Aníbal.

Trece años después asistimos, desde una perspectiva de espectadores privilegiados, al inicio de la "guerra relámpago" de Filipo, que intenta hacerse con cuantos más territorios y ciudades mejor (recordemos que Grecia era una pléyade de ciudades estado y pequeños reinos) para afianzar su poder. Y, por otro lado, al final de la batalla de Zama, vista a través de los ojos de Felix y Antonius, hermanos y princeps de la legión romana, soldados experimentados y hechos a la lucha. La descripción de la batalla, en la que participan también los famosos elefantes adiestrados del ejército cartaginés, es, incluso, brutal. Nada hay de "romántico" en la narración: todo es sangre, miedo, olor a muerte, brutalidad. Es demoledoramente visual y terrible en su realidad.

Alternando los dos escenarios principales, lo que está sucediendo en Macedonia y la Propóntide (región del este de la actual Turquía, frente a Grecia, en la que había ciudades griegas como Samos, Lesbos o Rodas) y la tensión política creciente en Roma, Ben Kane nos dibuja un paisaje apasionante de una época muy poco conocida. Usa para ello no solo a los personajes principales, Filipo y Tito Quincio Flaminino, sino que se ayuda de unos secundarios de lujo: por el lado romano, los ya mencionados hermanos Felix y Antonius y, por el lado macedonio, Demetrios, un remero libre de uno de los barcos del rey Filipo. Sus destinos van por caminos muy diferentes: mientras que Felix y Antonius van a ser licenciados con deshonor por el ejército de Roma debido a un error monumental (que no desvelo), Demetrios conseguirá dejar de ser remero para integrarse en una falange del ejército macedonio, la gran ilusión de su vida.

Esta es la diferencia, en cuanto al tratamiento de personajes, que os comentaba al principio. Si bien en las primeras novelas de Ben Kane los personajes no quedaban demasiado perfilados y casi quedaban tapados por la acción, en Guerra de Imperios se nota la evolución como narrador del autor y aquí los protagonistas, tanto centrales como secundarios, tienen personalidades marcadas, sentimientos, miedos, angustias y alegrías. En ese sentido creo que Kane ha dado un gran paso para redondear aún más sus novelas.

Al cambiar el escenario en cada capítulo, la novela adquiere una viveza y una agilidad que facilitan mucho que el lector se apasione, porque además siempre deja los capítulos "en alto", para no perder nuestra atención. Tendremos muchas y variadas descripciones de batallas, tanto terrestres como navales, y en todas, como ya os mencionaba con la de Zama, la realidad se impone a lo "políticamente correcto". Me han parecido duras pero también me han gustado muchísimo, porque lo que en ellas se cuenta es extremadamente real. Cada herida, cada tajo, incluso desmenbramientos... y los olores, que Ben Kane describe de maravilla: el sudor, la orina, la sangre, la putrefacción.

No son las únicas escenas violentas de la novela. Pero no nos equivoquemos, no se hace apología de la violencia y de la guerra, se nos cuentan las cosas como sucedían y es necesario que así sea, porque no hay nada hermoso en la guerra. La descripción del castigo del fustuarium, que se aplicaba a los legionarios romanos por deserción o abandono de sus deberes, también está contada con toda su violencia pero con todo su rigor. O las escenas de las ciudades arrasadas por Filipo. Debemos dejar de mirar la Historia con los ojos del hoy: los hombres de entonces actuaban de acuerdo a sus tiempos, a sus necesidades, a sus ambiciones. No podemos juzgarles, es un tremendo error.

En Roma, asistiremos al juego político, a la corrupción, la compra de votos para ser cónsul, las artimañas, regalos y prebendas que garantizaban ese voto, las sesiones de senado. Parece mentira que a día de hoy todo se repita. Incluso el modo de manejar al pueblo para conseguir la aprobación y el aplauso con argumentos que calan pero que esconden otros no tan claros. En eso no hemos evolucionado mucho. La recreación que Kane hace de la ciudad de Roma es brillante, tanto de las mansiones de los más pudientes como las calles más oscuras y de mala reputación.

Al principio de la novela, para ayudar a la localización geográfica de las ciudades griegas y macedonias, se han incluido dos mapas que realmente facilitan mucho para seguir las andanzas y las batallas de Filipo. Al final de la novela hay una larga nota del autor explicando muchos de los extremos históricos y también un glosario de términos realmente útil para terminar de sumergirnos por completo en la época. Una época en la que Roma acababa de pasar de potencia regional a superpotencia y en la que Macedonia buscaba enfrentarse a ella y vencer.

Guerra de Imperios es una gran novela. Nos permite conocer un periodo histórico del que no se ha escrito apenas nada, pero que resulta apasionante. Todo en ella está medido y contado para resultar una lectura intensa, de las que te sumergen hasta el cuello en su argumento y, cuando sales, tardas en secarte y en olvidar lo que has leído. En esta ocasión, aún siendo saga, Ben Kane nos confesó que solo habría un libro más sobre ella (se queda en bilogía) antes de ponerse a escribir sobre Ricardo Corazón de León, un giro copernicano en su narrativa pero que pinta muy bien.

Merece, sin duda, la pena viajar al pasado a través de las páginas de Ben Kane. Os garantizo muchas horas de pasión lectora.


jueves, 28 de noviembre de 2019

EL JARDÍN DE LOS ENIGMAS de Antonio Garrido

El Londres victoriano tiene un encanto innegable. Quizá es por esa visión "romántica" (dicho sea con las reservas pertinentes) que siempre lo adorna. Los carruajes, la moda, las costumbres, las mansiones señoriales rivalizando con los barrios más oscuros, la niebla envolviéndolo todo, ese cierto halo de misterio... Desde luego, parece el escenario ideal tanto de tramas negras al estilo Jack el Destripador como de romances caballerescos con hermosas damas, envueltos en modales y cortejos impecables. Luces y sombras. Y, en la literatura, las sombras son mucho más atrayentes.

Lamentablemente y por imponderables personales, me perdí el encuentro con el autor que se celebró esta semana en Madrid y me quedé con ganas de haber compartido con él algunas refñexiones y hacerle un par de preguntas. Porque, leyendo El jardín de los enigmas me retrotraía en muchos de sus pasajes a la fantástica Tus magníficos ojos vengativos cuando todo ha pasado (rebautizada como Londres, 1861): los peores barrios y las peores calles, los tétricos teatros de variedades en los que se exhibían "monstruos" de todo tipo y condición... y un personaje principal que se mueve con facilidad en los bajos fondos. Pero vamos por partes.

LA VENGANZA ENVUELTA EN OLOR DE FLORES


Londres, 1950. Rick Hunter trabaja como cazarrecompensas al margen de la ley en las calles más lúgubres de la ciudad. Junto a su socio, Joe Sanders, un individuo de la peor calaña, se encarga, por un precio, de solucionar "problemas" y atajarlos sin demasiados escrúpulos. Rick arrastra tras de sí un pasado terrible y doloroso que quedó en Calcuta y parece rendido a su suerte, hasta que una emboscada en la que casi pierde la vida le lleva casi por casualidad a una curiosa floristería. Su dueña se ha granjeado la confianza de burgueses y aristócratas e, incluso, va a participar con arreglos florales en la Gran Exposición Universal que se celebrará al año siguiente en la ciudad. La necesidad de esconderse y de trazar un plan para librarse de quienes le persiguen, le llevará a comenzar a trabajar en el negocio, ganándose la confizanza de la propietaria. Pero este será solo el inicio de una trama de crímenes, intrigas políticas y mensajes encriptados en la que se verá envuelto y, en cuyo centro, parece hallarse la hermosa Daphne Loveray, una mujer tan fascinante como misteriosa y de la que Rick no sabe realmente qué pensar.

La historia en sí misma resulta muy atrayente para el lector. Es sencillo dejarse llevar por lo que Antonio Garrido nos va contando y perdernos en esas calles peligrosas y muy poco recomendables en las que se mueve lo peor de la sociedad. La ambientación, sin duda, es lo más brillante especialmente cuando salta de esos lugares sórdidos a los barrios más pudientes, los de las grandes mansiones y las fiestas de lujo. O para describirnos las obras que, a marchas forzadas, tratan de acabar las obras del imponente Crystal Palace, en Hyde Park que, en menos de un año, mostrará todo el progreso de todo el mundo y los avances industriales que no dejan de surgir.

El personaje de Daphne Loveray está basado en Ada Lovelace, hija del poeta Lord Byron y de la matemática y activista política Anne Isabella Byron, una mente brillante que avanzó el funcionamiento de los ordenadores y que creó el primer algoritmo para ser procesado por una máquina de cálculo. Daphne y Rick ponen el toque romántico y apasionado a una historia que es mucho más de lo que parece. Lo que en principio parece una trama orquestada contra Rick y su pasado se va complicando hasta tocar las más altas esferas, incluido el Foreing Office.

Interesante descubrir el lenguaje que las flores pueden tener para enviar determinados mensajes y que el autor ha sabido contar con precisión pero sin abrumar con datos (similar, salvando las distancias, al de los abanicos, que es todo un arte). Y mucho más interesante, en mi opinión, es esa convivencia de dos mundos tan diferentes en la misma ciudad, como si se tratase de un primer piso luminoso y un sótano oscuro y húmedo. Las peleas ilegales, los individuos de la peor calaña, la prostitución y los fumaderos de opio (a los que acudían también gentes de buena posición buscando "relajarse") están dibujados en la novela con maestría hasta el punto de que te parece estar en ellos. También me ha gustado especialmente, dentro de ese paisaje por el que se mueven los protagonistas, el caos reinante dentro del Crystal Palace, en el que todo son prisas, ir y venir, obreros, cajas y desorden en una carrera contra reloj para que nada empañe la inauguración del gran evento que está por llegar.

Ya conocéis mi facilidad para encontrar paralelismos y, además de los que os mencionaba al principio con la novela de Juan Ramón Biedma (si bien esta es mucho más gótica, más tenebrosa y, si me apuráis, cruel y sórdida, en el estilo de su autor que ya sabéis cuánto me gusta) hay en la historia personal de Rick Hunter una reminiscencia del protagonista de El fugitivo que no voy a explicar para no hacer spoilers. Y, quizá, un levísimo toque a lo James Bond en sus maneras. Siendo una novela que me ha gustado, hay una escena concreta en un den (fumadero de opio) a la que no le he encontrado demasiada lógica (y que me hubiese encantado comentar con el autor) pero que no afecta al conjunto en absoluto.

Los personajes, en general, están bien diseñados y son coherentes con el argumento de la novela aunque, en ocasiones, reporten sorpresas inesperadas que favorecen la intriga. El rico filántropo Lord Bradbury, que ayudó a la dueña de la floristería a reflotar su negocio; Gustav Gruner, a quien desde el primer momento cogeremos una manía importante porque se ve que no es trigo limpio, y el misterioso Karum, sibilino y peligroso, cumplen perfectamente con su misión de mantenernos interesados en cada capítulo. Aunque mi secundario favorito, sin duda, es Memento, el gran amigo de Rick Hunter, todo un robaescenas, un ser extraño que vive por decisión propia en un manicomio y que es un auténtico genio. Es a través de él como el autor nos llevará a una moda muy en boga en esa época: las fotografía de difuntos. Una costumbre fascinante que hoy, quizá, vemos terrible y que consistía en hacer fotografías de los recién fallecidos como si estuviesen vivos para que las familias tuviesen un recuerdo de su ser querido.

El jardín de los enigmas es, pues, una novela de las que te hacen viajar hasta un pasado que no está tan lejano en el tiempo pero que resulta muy evocador. Plantea una intriga creciente, con acción, algunos giros argumentales y sospechas que van tomando forma. Lo que en principio parece solo una historia de venganza se va transformando en una conspiración que puede afectar al propio gobierno de Inglaterra. Bien escrita y desarrollada, manteniendo el interés hasta el final, alternando escenas de gran acción con otras en que el suspense se adueña de todo y con un sólido argumento que no deja cabos sueltos, El jardín de los enigmas ha llegado para darnos muy buenos ratos de lectura. ¿Viajamos al Londres de 1850?

viernes, 22 de noviembre de 2019

CERTAMEN INTERNACIONAL DE NOVELA HISTÓRICA DE ÚBEDA 2019

Este post me va a salir mucho más extenso de lo habitual, pero creo que la ocasión lo merece. Si hay un certamen que ha crecido de forma exponencial en los últimos años, es el de Novela Histórica de Úbeda que este año cumplía su octava edición. Un proyecto que nació a base de ilusión y ganas, sin apoyos, y que, paso a paso, ha ido superándose y convirtiéndose en un referente a nivel nacional. La ilusión, las ganas y el trabajo bien hecho siguen siendo sus banderas y lo que más suele maravillar a los que tenemos la suerte de poder estar allí es el ambiente que se crea, de completa camaradería entre organizadores, autores y medios. Poder conversar, compartir anécdotas e, incluso, tomarte una cerveza con algunos de tus escritores favoritos es un regalo que pocas veces tenemos ocasión de disfrutar. Estar en Úbeda, en este certamen, es sentirte como en casa.

Antes de nada, quiero agradecer de nuevo a la organización y en especial a Pablo Lozano por su invitación para asistir de nuevo este año. Si ya el pasado me supuso toda una alegría y un soplo de aire fresco por las tristes circunstancias personales por las que pasaba, este año puedo asegurar que he vivido cada minuto de mi estancia allí como un regalo. 

En la edición de este año se han llevado a cabo, además, actividades fuera de la ciudad de Úbeda para ampliar el campo de acción en cuanto a hacer llegar la cultura y la historia a colegios, con charlas con algunos de los autores invitados, y en actos en bibliotecas para que llegase al mayor número de personas posible. Ya en los días centrales del certamen, durante el fin de semana, la sala habilitada para las presentaciones en el Hotel Palacio de Úbeda acostumbraba a estar llena, lo que deja constancia del interés que despierta el evento. Por no hablar de la cantidad de gente que se reunió para la recreación histórica de la batalla de Isandhlwana en la Plaza Vázquez de Molina, un público participativo y feliz que se tomó (nos tomamos) muy a pecho el papel de zulús acorralando al ejército inglés.

Las actividades con autores comenzaron el martes 12 de noviembre con la presentación de la novela Fierro, de Francisco Narla en el salón de actos de la UNED, lugar en el que también, en los dos días siguientes, presentaron Carlos Bardem su Mongo Blanco, Mercedes Santos su última novela, Sitiados, y Julio Alejandre la obra que resultó finalista en este certamen: Las islas de poniente. Pero, como suele ser habitual, el mayor número de actos y presentaciones se concentran en el fin de semana, días en que también periodistas, blogueros y diferentes medios acudimos en mayor número.

VIERNES 15 DE NOVIEMBRE

 Y en este contexto, el viernes por la tarde nos reunimos en la librería Libros Prohibidos de la calle Bétula de Úbeda para asistir a dos mesas muy interesantes. La primera con Claudia Casanova, presentada por Pedro Pablo Uceda, en la que se desgranó Historia de una flor, su cuarta novela. En ella ha abandonado la Edad Media, época en la que centraba las tres anteriores, para irse al siglo XIX y crear una historia que "no es épica ni trepidante, pero que invita a una conversación agradable cuando se lee". Basada en la vida de la primera mujer botánica española, Blanca Catalán de Ocón, pero sin ser más que una inspiración, Claudia ha creado una novela reposada y tranquila con unos personajes femeninos fuertes y llenos de matices, que se salen del camino establecido para buscar el suyo propio. "No pretendía reescribir la historia de Blanca, sino enriquecerla y rodearla de cosas y hechos que no existieron. Aunque la base es una vida real, no era mi intención escribir una biografía, solo inspirarme en ella." El estilo es suave y sutil, con escenas breves a veces cargadas de lirismo y se da mucha más importancia a los personajes, a su interior y relaciones entre ellos, que a la acción que transcurre en la Sierra de Albarracín.

La segunda mesa se dedicó al escritor José Zoilo Hernández y a su trilogía Las cenizas de Hispania (pocas veces el regalo de un ordenador tuvo un resultado tan interesante), presentado por Eva Martín, del blog La Historia en mis libros, que narra las vicisitudes de Attax, un alano que, por circunstancias duras, acaba recorriendo buena parte del territorio de la Hispania del siglo V. Zoilo hizo mucho hincapié en que no quería caer en incongruencias y escribir algo que él, como lector, quisiera leer. Es la de su trilogía una época poco conocida y documentada, aunque encontró inspiración en la crónica del obispo Idacio, un hombre cultivado que llegó a viajar a Jerusalem y que, a su vuelta, recogió con detalle lo que era la vida en aquellos años convulsos. También nos contó que prefirió usar la primera persona para narrar para ponerse en el lugar del protagonista en todo momento, sobre todo a la hora de contar una época en que todo parecía derrumbarse y en la que se pensaba que en el año 500 llegaría el Anticristo.

SÁBADO 16 DE NOVIEMBRE


A las diez y media de la mañana se hacía entrega del VIII Premio de Novela Histórica Ciudad de Úbeda a Alan Pitronello, que ha resultado ganador por unanimidad con La segunda expedición. Alan nos regaló, en primer lugar, unas palabras que emocionaron y maravillaron a partes iguales hablando de lo orgulloso que se sentía de nuestra lengua, que ha de servir siempre como punto de unión. Nos explicó que había querido aportar su granito de arena contra la leyenda negra y devolver la épica a nuestra historia común con América, una épica que nos han "robado" desde el mundo anglosajón. Habló de las ciudades creadas allí, de las universidades que se fundaron, de las villas que dieron riqueza, del mestizaje que es único porque ninguna otra nación lo ha llevado a cabo. Posteriomente, acompañado de David Yagüe en una presentación vital y muy entretenida, nos desgranó su pasión por la Historia y por el siglo XVI. Del respeto inmenso que tenía ante la figura de Hernán Cortés (que ni era un genocida ni nada de lo que se cuenta en ciertos círculos), por lo que tardó casi dos años en darle una sola línea de diálogo. Y remarcó cómo hoy día se ha perdido el concepto de honra, el orgullo de pertenencia a una familia y a un nombre. Quienes fueron a América era eso solo lo que tenían y, al llegar al nuevo mundo, no había marcha atrás.
  
La segunda expedición es una gran novela de aventuras, épica e intensa, con escenas de batallas y duelos a espada narrados con detalle y brío. Su protagonista, Martín del Castillo, realiza el viaje universal de toda persona de niño a adulto en un mundo nuevo y lleno de peligros. Y Alan ha sabido dibujarlo reflejando al hombre del siglo XVI: impulsivo, arrebatado, que ha de batirse para demostrar su valor o defender su honra.

En la siguiente mesa Pedro Santamaría nos trajó su última novela, El ateniense, en la que se nos narra de una manera muy especial la vida y la figura de Alcibiades, un hombre que despertó en su día tantos afectos como odios, pero que incluso los romanos tomaron como ejemplo. Era "un pieza de cuidado" para quien solo valía lo que él desease y ganar a toda costa. "Bello como Apolo", rico, inteligente, formado, gran soldado, un seductor a todos los niveles "pero un perfecto hijo de puta", describía Pedro. Capaz de cambiar de bando como el que se cambia de camisa y consiguiendo granjearse enemigos en Atenas, en Persia y en Esparta casi sin despeinarse. Lo original de El Ateniense es que veremos a Alcibiades desde los ojos de otros (cada capítulo pertenece a un personaje distinto), nunca desde él mismo, conformando un brillante caleidoscopio de un personaje fascinante. La presentación de Pedro Santamaría fue realmente divertida, de las que se recuerdan con una sonrisa.

A mediodía todos los participantes del certamen y los habitantes de Úbeda estábamos invitados a la recreación de la batalla de Isandlwana, que tuvo lugar en 1879 en el territorio zulú de Sudáfrica. Más de 20.000 soldados zulúes les dieron las suyas y las de un bombero (que diría mi admirado Reverte) a 1800 integrantes del ejército británico. Magníficamente uniformados, a cañonazo limpio y con descargas continuas de fusilería, los ingleses recibieron a los zulúes (ejército formado, a falta de originales, por el público que asistíamos en gran número al espectáculo, guiados por un entregado Pablo Lozano, que nos instruyó en gritos de guerra y en la táctica envolvente) y cayeron en masa, tal como cuenta la Historia. Hubo algunos niños del público que se tomaron muy a pecho su papel y se lanzaron a empujar a los soldados ingleses con brío y fervor guerrero. Fue un rato fantástico, con muchas risas y un puro disfrute visual. Qué gran trabajo del Grupo de Recreación Histórica.

Ya por la tarde llegó el turno de Ben Kane... y el mío. Desde que Pablo Lozano me comunicó que iba a presentarle, me invadían dos sentimientos: emoción (por la gran oportunidad que suponía) y pavor en cantidades industriales. Pero tras un comienzo titubeante (el mío, no el de Ben, que mostró encanto y tablas a raudales) la charla corrió agradable y muy interesante.  Guerra de Imperios, su último libro, es el inicio de una nueva saga que, finalmente, solo va a constar de dos entregas y se enmarca en el periodo de la guerra entre Roma y Macedonia, no demasiado conocido pero apasionante. Nos confesó que próximamente piensa abordar la figura de Ricardo Corazón de León pero que más tarde o más temprano volverá a sus romanos. Y destacó que mirar los hechos históricos desde nuestra perspectiva es un error enorme, porque los hombres de entonces vivían y sentían de forma muy diferente a los actuales.


La última mesa del sábado le correspondió a Baptiste Touverey, que presentó su novela Constantinopla acompañado de Javier Velasco, de Todoliteratura. Fue una alegría reencontrarnos con Baptiste, con quien tuvimos un encuentro a principios de año en Madrid. Constantinopla nos habla de Roma, pero de la Roma oriental, cuando ya la Roma occidental había caído. Un mundo que comenzaba a desintegrarse por la fuerza de otras civilizaciones con más empuje y que está descrito con energía, casi de forma cinematográfica. La Constantinopla que se nos muestra es enorme, cosmopolita, pero también decadente y llena de esquinas oscuras, con corrupción y luchas de poder. Baptiste nos explicó que de esa época hay pocas novelas y que quiso centrarla en ella porque le fascinó. También nos contó que está trabajando en dos novelas mas, que prometen grandes emociones lectoras.

DOMINGO 17 DE NOVIEMBRE


Los actos del domingo, más reducidos, eran recibidos con nubes bajas, lluvia y bastante frío. En primer lugar se entregó el Premio Cerros de Úbeda a la mejor novela histórica publicada en 2018. En esta ocasión la galardonada fue Valkirias, de Iñaki Biggi, que nos ofreció a continuación una presentación llena de buen humor y sentido del humor. Valkirias nos narra una ficción basada en un hecho real: cuando los vikingos llegaron a Sevilla remontando el Guadalquivir. Biggi aseguró que intenta siempre dar naturalidad a lo que escribe y que aunque las protagonistas son en su mayor parte mujeres, no ha pretendido forzar un mensaje feminista: las cosas suceden así porque es como tenían que suceder, sin más. Al documentarse descubrió cosas muy curiosas como que la llegada de los vikingos en dos expediciones diferentes cambió hasta la fisonomía de la ciudad, porque llegaron a levantarse murallas para defenderse de ellos. Una sorpresa muy agradable esta novela, de un autor al que habrá que seguir de cerca.

Y para finalizar las mesas dedicadas a escritores, le tocó el turno a Emilio Lara y sus Tiempos de esperanza, acompañado en la mesa por el también escritor Sebastián Roa y Jesús Úbeda. Fue una charla especial, de esas en las que se aprende muchísimo y en la que se abordaron cuestiones muy interesantes como si el hecho de que una novela sea entretenida es malo o bueno. En palabras de Emilio Lara "el entretenimiento es el lubricante para una buena relación entre novela y lector", porque de nada sirve que un libro esté lleno de datos y más datos, por muy exactos que sean, si esos datos rigurosos se comen el resto de la novela y provocan el aburrimiento de quien llega a sus páginas. Tiempos de esperanza "habla del presente a través del pasado", explicó Emilio, antes de que Sebastián Roa apostillara que hay quienes se empeñan en "convertir la novela histórica en un peñazo por ese afán de poner los datos históricos por encima de la trama o los personajes".

Fue una lástima que las recreaciones programadas para este día, incluyendo una lucha de gladiadores y la recreación de la batalla de Rorke's Drift, que se produjo apenas unas horas después de la de Isandhlwana, porque la lluvia y el frío las hacían imposibles. Una pena que tras tantos ensayos y trabajo no pudiesen llevarse a cabo, pero la seguridad de los recreadores está por encima de todo.

El domingo por la tarde, con la luz ya cayendo en picado, el tren nos devolvía de nuevo a Madrid, a la rutina. Pero los tres días pasados en Úbeda, llenos de buena literatura, de Historia, rodeados de ese ambiente único y mágico que Pablo Lozano y los suyos son capaces de crear para unirnos como una familia movida por el mismo interés, han sido un paréntesis fabuloso que ha merecido la pena vivir. "Larga vida a la ficción histórica" titulaba el gran David Yagüe en su Blog de 20 Minutos. Me gustaría añadir algo más: Larga vida al Certamen de Novela Histórica de Úbeda. Y ojalá nuestros caminos se sigan cruzando.