martes, 22 de noviembre de 2016

ENCUENTRO CON FÉLIX G. MODROÑO

El pasado 15 de noviembre, y organizado por Pepa Muñoz Escudero, los integrantes del Club de Lectura Qué locura de libros asistimos a un encuentro con Félix G. Modroño, en el Hotel de las Letras de Madrid, para hablar tanto de su última novela, Sombras de agua, como de su trayectoria y sus obras anteriores. Si algo caracteriza a Félix es su cercanía y su cordialidad y llegó con la mejor disposición, a pesar de que le habíamos robado un día de descanso en su gira de presentación. Hizo bromas acerca de que, a medida que pasaban los días inmerso en ella, perdía la frescura de cara a las fotos pero se prestó a todas las que quisimos hacer (con el detalle de coquetería del pañuelo al cuello) y habló de todo lo que fue surgiendo. No hubo una línea recta en la conversación, los temas se alternaban y hubo tiempo hasta para las confidencias (que no revelaremos ni en presencia de nuestros abogados), lo que hizo del encuentro una tarde cálida y enriquecedora. Allí estábamos Pepa Muñoz Escudero, Eduardo Heras, Concha Yunta Ferrer, Esperanza Redondo Morales, Marcos Sangrador, David J. Skinner, David Verdejo y yo misma, encantados con la oportunidad que se nos daba.


Retomar el personaje de Don Fernando de Zúñiga después de dos novelas completamente distintas tiene un poco de reivindicación del personaje y de los primeros libros que le dieron a conocer. Tras haber publicado inicialmente La sangre de los crucificados y Muerte dulce, que en ventas y crítica fueron bien, La ciudad de los ojos grises le sorprendió porque fue espectacularmente bien, al igual que la posterior Secretos del Arenal. Pero se ha arriesgado ahora de nuevo con Zúñiga porque, quizá, no vuelva a retomarlo nunca, declaración que provocó nuestras quejas. Félix nos aseguró que considera Sombras de agua la mejor novela de Zúñiga, en lo que todos estuvimos de acuerdo pero que, como es lógico, el mercado y las ventas mandan, y necesitaría que se vendiese mucho para volver al personaje. Puede que en un futuro lo haga simplemente por el placer de escribir sobre él y seguir sus aventuras, pero ahora tiene otros proyectos en mente. 

Respecto a si consideraba su novela como histórica, explicó que es más histórica que otra cosa aunque no entre exactamente en esa categoría. Le ha gustado especialmente crear la ambientación y el marco histórico porque la labor de documentación ha sido ingente. Incluso le gusta por encima de la historia que se narra. Recrear la Venecia de la época era fundamental, por eso le dedicó mucho tiempo y muchos esfuerzos a la hora de recabar datos, incluso en textos en otros idiomas. La trama es importante, por supuesto, y aun más importante es que esté bien escrita para que el lector esté metido en ella desde el primer momento. El punto medio ideal de una buena novela es una mexcla entre las ventas y la aceptación de un best seller y una historia bien escrita, que atrape. En Sombras de agua Valencia y Venecia adquieren también la categoría de protagonistas, de ahí el mimo y el detalle con el que están tratadas.

A nivel personal Félix nos repitió una idea que yo ya le había escuchado en otras ocasiones: que ha perdido la inocencia como lector y que es muy difícil ya sorprenderle. Pero por encima de todo prefiere una novela muy bien escrita a cualquier otra consideración. Actualmente tiene la opción de presentarse a algunos premios literarios importantes, pero es una decisión que no sabe si va a tomar. De los premios actuales, cree que el Ateneo de Sevilla y el Nadal son diferentes al resto y los que más le gustan y, aunque no le atraen mucho los premios grandes, ganar el Ateneo de Sevilla con Sombras del Arenal le hizo una ilusión especial porque escribió la novela con la clara intención de ganar. Realmente los premios suponen un importante anticipo de ventas y la perspectiva de que éstas se prolonguen en el tiempo, aunque de momento no tiene en mente presentarse a otro.


Ante la pregunta de quién es realmente Félix G. Modroño, después de pensarlo un poco, nos dijo que tiene diferentes vidas: la laboral en el mundo financiero, la personal y la que le depara la escritura. Es muy disciplinado a la hora de escribir y siempre se marca los mismos plazos: catorce o quince meses de documentación y preparación y nueve meses para escribir la novela. Semanalmente procura dedicarle unas quince horas. Es su método y el que le va bien. Además no suele corregir ni borrar, cree que bastante trabajo conlleva ya la escritura de la novela como para estar repasando palabra por palabra. Tampoco su editor, con el que lleva en Algaida desde su primera obra, suele corregirle nada y en eso se considera afortunado.

Como la documentación siempre es parte importante de sus novelas, cada vez que va a una ciudad o un sitio nuevo acostumbra a comprarse libros escritos en el lenguaje local. Por eso en cada una de sus novelas hay un pequeño homenaje a esas hablas y lenguajes diversos, tan ricos: el lenguaje de las Germanías, el de la Tierra de Campos, el del antiguo Bilbao... Para los diálogos que se suceden en sus novelas se convierte un poco en actor, poniéndose en la piel del personaje y en cómo actuaría o respondería. Pero si hay algo que está presente en todas sus obras y que es protagonista por encima de todo es el amor.

De don Fernando de Zúñiga aseguró que cada vez se parecen más y que, obviamente, hay mucho de su personalidad, de sus pensamientos incluso de sus miedos en él. Considera que, realmente, se influyen de forma mutua. También sacamos a colación la gran evolución que como personaje tiene Pelayo, ya convertido en un joven con ideas propias pero que no cede ni un milímetro en su lealtad a don Fernando. Félix nos aclaró que para crear el personaje se inspiró en el Crispín de las aventuras del Capitán Trueno, pero que después se ha desarrollado de forma propia. Ha dejado de ser el sirviente del obispo de Zamora para ser el asistente de don Fernando, su estatus ha aumentado y ha ganado en seguridad y convicciones. 

Sobre los personajes femeninos, que en Sombras de agua son sumamente importantes, quiso dejar claro que las mujeres en su vida siempre han tenido mucha relevancia, que admira a la mujer por muchas cosas y que le gusta que adquieran esa trascendencia en las tramas. A Zúñiga cree que a veces le "maltrata" demasiado, como si cada vez que alcanza un trocito de felicidad se lo arrancase de golpe. Nos gustó darle sugerencias para que, cuando lo retome, le de alguna alegría, porque se lo merece. Prometió pensarlo. 


Respecto a lo que tiene previsto escribir nos avanzó poquito, pero sí que sería una novela sobre el amor, algo que lleva tiempo queriendo hacer aunque esté presente en todas sus ficciones. Seguramente hablará en ella de las nuevas formas de amar, es lo que de verdad le apetece hacer. En su vida personal se avecinan tiempos de grandes cambios y puede que todo ello le aporte tiempo para dedicarse a escribir sin otras ataduras. 

Gracias Félix por la fantástica tarde que nos regalaste. Y gracias a la Editorial Algaida por propiciar el encuentro y darnos tantas facilidades.

lunes, 14 de noviembre de 2016

SOMBRAS DE AGUA de Félix G. Modroño



A don Fernando de Zúñiga le conocí hace ya unos años. Mi amiga Sara, salmantina ella y lectora apasionada, me obsequió con un ejemplar dedicado por el autor de La sangre de los crucificados y el personaje me conquistó sin remedio. Por hacer un paralelismo, algo del estilo a lo que me pasa con el capitán Diego Alatriste. No sé si son las épocas históricas en las que se mueven, que me apasionan, o que los dos tienen características que ya no son fáciles de encontrar a pesar de las diferencias que les adornan. Por eso saber que Félix G. Modroño volveria a retomar a Zúñiga en su último libro me alegró de forma especial. No me había dado cuenta, pero le había echado de menos.
  
En Sombras de agua don Fernando sale por primera vez al extranjero con una misión concreta que posteriormente se complica, al igual que se complicará su corazón. O quizá sólo demostrará que aun es capaz de sentir. Madrid, Valencia y Venecia son la ruta que ha de seguir para su misión y esa está bien trazada. Pero los caminos de su alma le llevarán a destinos que no esperaba. 

EL AUTOR: FÉLIX G. MODROÑO


Nacido en Vizcaya y actualmente residiendo en Sevilla, su primera obra fue una recopilación de fotografías llamada Villalpando, paisajes y rincones, hecha como homenaje al pueblo de sus padres. Posteriormente un accidente le dejó postrado e inmóvil y en esa larga recuperación retomó la pasión por escribir, que había abandonado. En 2007 publicó La sangre de los crucificados, primera aventura de don Fernando de Zúñiga, a la que siguió en 2009 Muerte dulce con el mismo protagonista. En 2012, con La ciudad de los ojos grises, consigue su primer gran éxito literario en un registro completamente diferente al de las dos anteriores. El premio Ateneo de Sevilla en 2014 con Secretos del Arenal supuso el espaldarazo definitivo a su carrera. Sombras de agua, de nuevo con el doctor Zúñiga, es su última novela.


LA CONJURA VENECIANA


Don Fernando de Zúñiga recibe el encargo de la reina regente, Mariana de Austria, de que viaje a Venecia para que prospere la alianza de naciones católicas en contra de los turcos. España, arruinada y en pobres condiciones, no puede participar de forma efectiva pero la reina cree imprescindible estar junto a los que lucharán. Junto a Pelayo, su asistente, partirá primero a Valencia y de allí embarcará hasta la Serenísima República de Venecia. Corren los primeros días de 1684. 

Una vez solventados los asuntos oficiales que le llevan a la ciudad, el propio dogo solicita su ayuda para un tema más oscuro: se ha recibido un anónimo en el que se avisa de que existe un plan para que la ciudad se hunda. Venecia, que vive sus carnavales con intensidad y que, además, acoge una importante reunión de científicos organizada por Elena Corner Piscopia, la primera mujer en la historia en conseguir un doctorado universitario, empezará a verse sacudida con muertes violentas y robos de reliquias que parecen sustentar el plan contra la ciudad. La amenaza cada vez resulta más concreta y hay poco tiempo para evitarla. Don Fernando de Zúñiga deberá echar mano de su intuición y sus artes deductivas para resolver el peligroso puzle que tiene ante sí para salvar Venecia.

CREER QUE EL CIELO EN UN INFIERNO CABE


"Cien profundas soledades forman juntas la ciudad de Venecia. Esa es su magia. Una imagen para los hombres del futuro". Friedrich Nietzsche

Sombras de agua, tal como refleja el resumen que os dejaba arriba, es la historia de una conjura peligrosa. También de unos asesinatos que parecen seguir un ritual muy concreto, unidos a los robos de importantes y sagradas reliquias que se conservan en Venecia y alrededores. Pero es más que eso. Es también una historia en que los sentimientos brotan y crecen, en la que el amor está muy presente. Amor que don Fernando y Pelayo viven de forma diferente como diferentes son las damas de sus desvelos. 

Al abrir el libro lo primero que nos encontramos es un mapa de Valencia de la época y se cierra con otro de Venecia. Siempre he sentido fascinación por los mapas antiguos de las ciudades y éste es especialmente atractivo para comprobar cómo ha evolucionado y cambiado la ciudad desde finales del siglo XVII hasta ahora. Conservo, enmarcado y todo, el que acompañaba a Un día de cólera, de Arturo Pérez Reverte, de ese Madrid que se levantó en armas el 2 de mayo de 1808. La calle de mis abuelos, en la que me crié, ya existía y en él se ve. Seguro que los valencianos encontráis en ese mapa muchos lugares que aun pisáis. Aunque el paso por Valencia de don Fernando y Pelayo es breve, les dará tiempo a conocer el robo del Santo Grial que se custodiaba (y se custodia) en la Catedral de la ciudad. Aunque Zúñiga será requerido para ayudar en la investigación, no tendrá más remedio que negarse: el encargo real es ineludible y de gran importancia.  

A lo largo de Sombras de agua iremos conociendo la apasionante historia de Venecia, con sus luces y sus sombras. La labor de documentación se nota detallada y cuidada con mimo, algo que es muy de agradecer sobre todo de cara a entender qué significaba Venecia en su momento. Nada que ver con esa imagen estereotipada actual, que más parece un decorado sin alma por el que pasear y hacerse fotos. La Serenísima República de Venecia lo fue todo; ahora apenas podemos intuirlo. También resulta apasionante la descripción del sistema político veneciano, creado de cara a evitar corruptelas y enriquecimientos ilícitos, algo de lo que podríamos aprender actualmente y nos evitaría muchos problemas.  

El carnaval que por entonces vivía Venecia no se parece en nada al actual, que casi resulta un artificio turístico. Podía alargarse hasta seis meses y era habitual que sus habitantes vistiesen largas capas negras y sombrero de tres picos y portasen una larva blanca (la que aparece en la portada de la novela) cubriéndoles el rostro. Todos iguales, imposible distinguir hombres y mujeres o la clase social a la que pertenecían. La época de carnaval servía sobre todo para aventuras galantes, para vivir y disfrutar lo que en el resto del año estaba mal visto o perseguido.  

La reunión para crear una liga que luche contra los turcos es la que lleva a Venecia de don Fernando y a Pelayo. Pero una vez allí don Fernando, cuya fama de buen investigador le precede, es requerido para ayudar a indagar qué se esconde tras un anónimo que amenaza con hacer desaparecer la ciudad bajo las aguas. Ésta, que se encuentra inmersa en los carnavales, empieza a verse sacudida por muertes violentas y aparentemente rituales. Pero la reunión de naciones para impulsar la lucha contra los turcos no es la única que se celebra en esas fechas: también hay un importante encuentro de científicos de toda Europa que debaten sobre las tesis aristotélicas, encuentro que está impulsado por Elena Corner Piscopia. Elena Corner es un personaje fascinante, no sólo por su inteligencia y por haber logrado doctorarse cuando las mujeres casi tenían vetado estudiar, sino por esa mezcla de intensa religiosidad y constante curiosidad científica. Don Fernando no será inmune a sus muchos encantos y algo en él, mezcla de admiración, pasión y ternura, despertará. 

Pelayo, que ha evolucionado mucho como personaje desde La sangre de los crucificados, es ya un joven despierto y prudente, siempre leal a don Fernando. Viajar con él a Venecia le abre los ojos al mundo, a una sociedad nueva muy diferente a la que conoce, a costumbres muy distintas. Pero sobre todo le abre los ojos a un tipo de amor desconocido, alejado del que profesa en silencio, desde hace años, a Leonor, la hija menor de don Fernando que es religiosa en un convento de Salamanca. Por primera vez es consciente del deseo, una ansiedad ardiente que causa en él Águeda, una jovencita con la que se irá encontrando en su viaje y en su estancia en Venecia. Su corazón se parte en dos: no puede olvidar a Leonor, a la que ama sin remedio y casi sin esperanzas, pero Águeda está ahí: hermosa, real y al alcance de su mano y de su piel. 

En la presentación en Madrid, Félix comentó que le había gustado escribir, de forma especial, los encuentros, charlas y paseos entre don Fernando y Elena Corner. Y es cierto que están rodeados de un atractivo especial. Tan intensas son sus palabras como sus silencios. También en don Fernando hay una fractura emocional: el recuerdo de Pilar, su esposa, la mujer a la que más ha amado y a la que es fiel a pesar de haberla perdido, y el presente de Elena Corner, ante quien sólo puede rendirse. Incluso imaginar salas con chimeneas y libros y la mutua compañía mientras atardece. En Sombras de agua, como suele ser marca del autor, son mucho más importantes los sentimientos que la acción en sí, aunque ésta es apasionante y nos mantendrá en vilo hasta la última página.

A lo largo de la novela también iremos tropezando con personajes históricos muy importantes como Antonio Vivaldi, Isaac Newton, Leibniz… incluso aparecen los extraordinarios violines fabricados por Stradivari, de los que hoy día se sigue desconociendo la fórmula que usó en ellos para su maravillosos sonido y resonancia. Todo ello consigue transportarnos sin dificultad a esa ciudad prodigiosa que a menudo se esconde tras la niebla, como una dama pudorosa tras un velo.

Félix ha conseguido sumergirnos por completo en ella. En ese entramado de calles que a los forasteros podía enloquecer. En sus días nebulosos y húmedos de invierno. En sus canales, en sus hermosos palacios de encanto decadente, en sus tabernas. No es difícil “ver” la ciudad a través de sus palabras. Incluso sentir la humedad y el frío. Sombras de agua no es una novela clásica de intriga ni tampoco una novela histórica al uso, pero conjuga aspectos de las dos mezcladas con el estilo personal de su autor, que en ocasiones es muy lírico sin caer en lo almibarado. Venecia es un personaje más y como tal está tratada. 

Montad sin miedo en la góndola que Félix G. Modroño nos ofrece y seguid los pasos de don Fernando y Pelayo por la ciudad que, de alguna manera, cambiará sus vidas. Probad a encontrar esos pequeños guiños que dedica a otros autores y a otros personajes. Os aseguro que va a ser una aventura fascinante. 

"...creer que el cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe"
Lope de vega 

martes, 8 de noviembre de 2016

GETAFE NEGRO 2016: GRANDES EXPERIENCIAS

La del 2016 ha sido la novena edición del Getafe Negro, el Festival de novela policiaca de Madrid. Y este año, quizá más que nunca, he podido comprobar la gran evolución del certamen que ya se ha convertido en un referente para los amantes de la novela negra y policiaca. En primer lugar por los participantes, que en esta ocasión han sido numerosos, renombrados y sumamente interesantes pero también por la ampliación de escenarios, que no han quedado circunscritos al propio Getafe. El Instituto Cervantes, el Auditorio de la Mutua Madrileña, la Academia de Cine, la Casa de América, Espacio Leer, el Hotel de Las Letras y los cines del Centro Comercial Nassica se han añadido a los ya habituales de la Carpa Municipal (este año situada en la Plaza del Ayuntamiento), el Espacio Mercado, el Teatro Federico García Lorca y las aulas de la Universidad Carlos III.

En esta edición el país invitado ha sido Argentina que, como bien señaló Lorenzo Silva en su carta del programa definitivo, es "tierra de grandes y universales escritores que con una amplia embajada nos atestigua el interés y la altura literaria del relato criminal en español al otro lado del océano". Silva, el alma mater de Getafe Negro, como comisario del certamen procura tener presencia en todos los actos posibles y cuenta con un entusiasta grupo de colaboradores que hacen que cada año sea mejor que el anterior. Ana María Trillo, la coordinadora de programación literara, me comentó tras una de las mesas redondas que esta edición ha batido records en cuanto a escritores presentes y que se habían terminado de cerrar las confirmaciones pocos días antes del comienzo de las actividades. Que estaba muy contenta con el resultado era evidente, como, creo, lo estamos todos los que hemos tenido la ocasión de disfrutar de los eventos organizados. Así que sólo puedo felicitarles por su trabajo, su esfuerzo y su ilusión.

Por mi parte, pude asistir a dos mesas redondas y una presentación nocturna muy especial y en ellas me voy a centrar. Imposible multiplicarme para estar en todo, trabajo y familia mandan, pero puedo aseguraros que las tres ocasiones fueron brillantes y todos los presentes tuvimos oportunidad de aprender, divertirnos y disfrutar de las palabras de algunos de nuestros autores favoritos.

MESA REDONDA COSECHA NEGRA 01


El 14 de octubre, en el Espacio Mercado de Getafe, se celebró esta mesa redonda que contó con la participación de Samuel Bjork (autor de El buho y Viajo sola), Benito Olmo (La maniobra de la tortuga), Marta Sanz (Black, black, black), Ricardo Alia (El signo del dragón) y Rafael Melero (Ful) moderados por José Ramón Gómez. 

En un diálogo fluido y muy ágil cada uno de los autores fue hablando de sus novelas y sus motivaciones. Todos se mostraron de acuerdo en que en todos los festivales de novela negra se aborda cuáles son los límites de ésta y que es un tema que ya puede resultar aburrido. También que la novela negra admite muchas opciones, temas y estilos, todo cabe en ella, lo que le da un carácter muy democrático.

Benito Olmo contó que quería escribir una novela policiaca muy clásica, con el típico detective atormentado, que abusa del alcohol y que se salta las normas, pero hacerlo de una manera diferente. Huir de los clichés siempre es complicado, porque es difícil innovar en ese campo. Comentó que cree firmemente que la novela negra es un género muy amplio que puede contener estilos muy distintos dentro de ella. Puso de ejemplo a Víctor del Árbol, de quien cree que las suyas son novelas negras aunque no con esquemas clásicos, y que él intenta siempre escribir algo que le gustaría leer. Por eso buscó una novela negra oscura y muy pura.

Marta Sanz escribió Black, black, black porque el género le gusta especialmente, sobre todo el clásico negro estadounidense. Manifestó que tenía la sensación de que la contundencia de la novela negra clásica  se estaba reutilizando para satisfacer tanto a los lectores más exigentes como a las necesidades del mercado.

Por su parte Ricardo Alia nos aseguró que en su última novela hay mucho de thriller. Le gusta llevar al lector a situaciones límite de suspense y confesó ser un "escritor de brújula más que de mapa": cuando escribe sabe que debe ir del punto A al punto B, pero es a medida que crece la historia cuando va tomando caminos. Realmente nunca sabe por dónde va a ir y a veces es él el primer sorprendido.


Rafa Melero contó que Ful es una novela de delincuentes donde los límites entre la locura y la sensatez están en juego. Con Ful quiso cambiar el tipo de escritura que había mantenido en sus dos primeras novelas y dar voz a los delincuentes, contar en cierto modo esa experiencia de veinte años en la policía que lleva a sus espaldas.

Respecto a Samuel Bjork, fue revelador escucharle hablar de la "invasión" de novela negra nórdica. Él es noruego y considera que el género negro escandinavo está al mismo tiempo muriendo y resucitando. Por un lado hay bastantes autores que llevan mucho tiempo escribiendo más de lo mismo, sin innovar, pero también hay una nueva generación de autores que están renovando el género y volviendo a darle brillantez. 

TERTULIA NOVELA NEGRA COMO MARCA BLANCA


También en el Espacio Mercado, el 21 de octubre, se celebró esta tertulia con un elenco de invitados brillante: Víctor del Árbol, Pere Cervantes, Toni Hill, Nieves Abarca, Empar Fernández y Clara Peñalver. En esta ocasión la moderación correspondía a Inmaculada Pertusa y aquí es donde debo señalar el único punto negro. Inmaculada no estuvo a la altura ni del certamen, ni de la tertulia, ni de los participantes en ella. Titubeante desde sus primeras palabras, cometió errores de bulto en la presentación de los escritores y equivocó por completo el tema de la tertulia. Sólo intervino en tres momentos y debo decir que menos mal que fue así. La suerte para los presentes es que entre ellos hay tanta complicidad y buen ambiente que la charla fluyó de forma amena, aportando curiosidades, datos y anécdotas, como si se tratase de una conversación entre amigos, y eso hizo que el resultado fuese brillante. 


Se trataba de poner sobre la mesa la idea tan repetida últimamente de que la novela negra se ha convertido en una excusa para el consabido "pelotazo" comercial en la que, a veces, se valida el patriarcado, el capitalismo o lo más oscuro de nuestra sociedad, cosas que el género negro original aborrecía. Hubo un primer momento de buen humor cuando los seis se mostraron de acuerdo en que el único que escribía novela negra pura en España era Juan Madrid y que él es el que marca los parámetros de cómo ha de escribirse. Con ello en mente, negaron radicalmente y con algunas risas, que ninguno escribiera novela negra.

Víctor de Árbol nos expuso que él no considera que sus novelas sean negras. Oscuras sí, pero no negras al estilo clásico. Muchos temas propios se repiten a lo largo de todos sus libros y ese es quizá su estilo, el reconocible. Es cierto que hay crímenes en ellas, pero no guardan la estructura ni el desarrollo de una novela negra pura. Pere Cervantes contó lo sorprendido que se quedó cuando a su novela "No nos dejan ser niños" la denominaron "femicrime" (expresión que habla de novelas con asesinas o policías mujeres) sin que por entonces supiera ni a qué se referían, porque las etiquetas cree que no sirven para nada. Este tema dio para un diálogo intenso entre ellos acerca de cómo se etiqueta a autores o novelas, de la necesidad que parece tener tanto la industria literaria como la crítica de colocar una marca a todo lo que se publica, muchas veces al margen de lo que el propio autor ha pensado. 


Toni Hill aportó su perspectiva acerca de sus novelas y de cómo un protagonista puede continuar a lo largo de varias entregas. Su inspector, Héctor Salgado, protagonista de tres de sus libros, cree que ya ha completado su recorrido. Pero siguiendo el hilo, Clara Peñalver manifestó que está abierta a que alguno de sus personajes puedan volver al cabo del tiempo, quizá tras haber madurado al igual que ella madura. Pero en lo que todos estuvieron de acuerdo es en que si se siguen los arquetipos de la novela negra, ninguno de ellos la escriben. La mezcla de géneros, los argumentos diferentes, la ausencia de alguno de los personajes habituales da a cada uno una personalidad propia. Y son los lectores los que tienen la última palabra. 

PRESENTACIÓN NOCTURNA DE OBSCENA. TRECE RELATOS PORNOCRIMINALES


Mi última cita en Getafe Negro en esta edición fue el 22 de octubre, a las 21,30, en el Fender Club de Getafe, un local conocido por la música en directo los fines de semana y su cierto aire bohemio. De los trece autores que componen la antología, coordinada por Juan Ramón Biedma que también colabora con un relato, asistieron el propio Biedma, Marta Robles, Carlos Salem, Fernando Marías, Guillermo Orsi y José Carlos Somoza. En un ambiente distendido y cómplice, como corresponde a la temática de los relatos, hubo tiempo para conversar, leer algunos párrafos y hasta poner sandalias fetiche literalmente encima de la mesa.


Biedma nos contó que eran trece relatos pero podrían haber sido catorce si hubiese participado Antonio Bocaseca, autor que jamás publicó sino que escribía relatos y los leía en público. Sólo eran de temática pornográfica y tenía una frase de las que llegan: "la pornografía es una ventana a la desesperación". Alabó la valentía de la editorial Alrevés a la hora de publicar esta antología de cuentos, un proyecto que comenzó hace dos años. El primer desafío era delimitar qué iban a hacer y distinguir entre pornografía y erotismo. Y echó de menos alguna mujer más en el libro (sólo hay tres), aunque nos confió que algunas se habían caído a última hora. Reseñé este libro en su momento, podéis leerlo aquí.

Carlos Salem explicó que su relato lo quiso hacer con una historia que contuviese un registro que manejase bien, de ahí el protagonista y sus aventuras. Por eso utilizó un sueño propio: el hombre con una erección interminable. Carlos considera que la pornografía sólo es cutre cuando no sigue una línea argumental y nos anticipó que en un año habrá una versión en cómic pero un poco más pudorosa. Somoza, tras leer un breve pedazo de su relato, aseguró que su cuento  tiene un resabio pornográfico pero también de suspense y un protagonista con más de una sorpresa por desvelar.

Marta Robles, para mí la sorpresa de la antología, explicó que nadie hubiese supuesto jamás que ella iba a escribir un relato de estas características ni ella se creía capaz. Cree que "el porno es aburrido excepto cuando lo escribimos nosotros" y que en realidad son historias sin historia, sin argumento. Por eso el reto era doble: primero atreverse y después encontrar un argumento al porno. Por su parte Guillermo Orsi aseguró que aceptó por Juan Ramón Biedma, pero que le costó escribirlo porque no sabía cómo encararlo. Su idea para el relato es extrema y al principio no sabía cómo iba a acabarlo. Pero que fue un "lindo desafío".


Fernando Marías me sorprendió por su agudo sentido del humor. Escucharle fue una alegría. Cree que sí, que el porno es aburrido y nadie ve las películas de este género hasta el final, sino por trozos. Pero lo que encontró muy complicado era unir una historia criminal con el porno. Encontró muy alentador que cada uno de los relatos fuese un reflejo de cada uno de sus autores y que lo que de verdad importaba era poner al lector en la postura de hacerse preguntas. Su relato aseguró que se basaba en una historia real pero con algunos añadidos. Incluso se atrevió a sacar de su maletín unas sandalias amarillas, protagonistas de su relato, para mostrarnos la esencia de éste. Eso sí, afirmó rotundo que no eran las originales porque éstas son muy, muy peligrosas...

NOS VEMOS EN LA X EDICIÓN GETAFE NEGRO


jueves, 3 de noviembre de 2016

LA FUERZA DE EROS de María José Moreno

Ha sido un año intenso. Un año desde que conocimos a Mercedes Lozano en la primera entrega de la Trilogía del Mal, La caricia de Tánatos. Y por fin hemos podido cerrar un círculo que nos había atrapado a muchos, sabedores que de quedaban dos libros más. Ansiábamos leerlos del mismo modo que, ahora, sentimos que nos hemos quedado un poquito huérfanos una vez llegada la última página de La fuerza de Eros. La evolución a lo largo de los tres libros es notoria. No sólo en los personajes, como detallaré después, sino que es evidente también en la narración, que ha ido creciendo en intensidad, en profundidad, tocando temas cada vez más sensibles y duros.

Me cuesta mucho perfilar bien esta reseña. Creo que es por una cierta sensación de pérdida al despedirme de Mercedes aunque estoy de acuerdo en que, como María José nos dijo en la presentación de Madrid, el personaje ya ha terminado su recorrido. Ha pasado por momentos terribles pero también ha ganado en madurez. Ha aprendido a lidiar con sus fantasmas y sus traumas, a quererse y a querer, se ha dado permiso para ser feliz. La Trilogía del Mal se cierra y lo hace de forma potente, tocando de nuevo temas que llegan a herir pero que están tan presentes que casi aterran. Vayamos a reencontrarnos con Eros... o con las sombras distorsionadas que su espíritu deja en el suelo.

LA AUTORA: MARÍA JOSÉ MORENO


Nacida en Córdoba en 1958, ciudad en la que sigue residiendo, es psiquiatra y profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad de Córdoba. Sus primeras incursiones en la publicación fueron con artículos científicos y libros del campo de su profesión, la psiquiatría.

En el año 2010 fue finalista del Certamen de Novela por Entregas de Ediciones Fergutson, con su obra Vida y milagros de un ex. La novela completa se publicó en formato electrónico en 2011, con un gran éxito de ventas. Ya en el 2012 publicó Bajo los tilos, que se mantuvo más de un año en el top de los más vendidos de Amazon y que acabó siendo publicado por Ediciones B en enero de 2014. Tras La caricia de Tánatos y El poder de la Sombra, La fuerza de Eros es por ahora su última novela con la que cierra la Trilogía del Mal. 

DESAPARICIONES, PEDOFILIA, MUERTES

 

Un año después de lo sucedido en El poder de la sombra, la vida de Mercedes Lozano por fin transcurre de forma plácida y feliz. Su relación con Miguel Vergara es sólida, compartiendo no sólo vida y casa sino también trabajo. Además su gran amiga y colaboradora, Marta, se ha casado con el hombre al que adora. Durante la celebración de la boda Alba, la hija de Marta, le cuenta, hecha un mar de lágrimas, que una de sus compañeras de clase, Raquel, ha desaparecido y nadie sabe dónde está desde la noche anterior. Será la propia madre de Raquel la que se ponga en contacto con Mercedes ese mismo día para pedirle que la ayude. La niña ha aparecido vagando por el Casco Viejo de Córdoba y se niega a hablar y a contar dónde ha estado ni con quién. Mercedes comenzará una serie de sesiones con Raquel, que no ha sabido encajar la separación de sus padres y que tiene la autoestima por los suelos, en las que descubre que oculta muchas cosas, sobre todo referidas a su actividad en redes sociales.

Paralelamente conoceremos a Ernesto Palma, un hombre que ronda la cincuentena, soltero, cuidador de un padre completamente impedido, al que la gente y el mundo en general le resultan insoportables. Ernesto está lastrado por la relación con su progenitor y los traumas que él le causó en su infancia. Le teme y aborrece, pero cuida de él con una rutina constante. En su soledad buscada, sólo encuentra desahogo en la parte más oscura de Internet, aquella en la que están presentes todos los vicios y perversiones. También creándose perfiles falsos de adolescentes que coloca en las páginas adecuadas.

¿Dónde estuvo Raquel la noche de su desaparición? ¿Cuánto de verdad podrá extraer Mercedes de sus conversaciones? Los peligros de las redes sociales empiezan a levantarse amenazantes a medida qué las sesiones de suceden. Nada es lo que parece. Y todo va a complicarse de forma terrible.

LLEGAN LAS HORAS MÁS OSCURAS


Siempre he creído que no hay nada más devastador que despedirte de alguien para unas horas o hasta el día siguiente y que, de pronto, desaparezca. Es un tema que ya mencioné en mi reseña de Sarna con gusto, de César Pérez Gellida, aunque allí se tocaba el tema del secuestro de una adolescente. Por eso imaginar la angustia de la madre de Raquel, la niña desaparecida, y de todo su entorno hasta que ésta es encontrada me ha resultado muy sencillo: tengo una hija de 17 años y un simple retraso en su hora de llegada me hace imaginar todo tipo de desgracias. Cuando leí la descripción de cómo aparece por un momento pensé en las víctimas del despreciable pederasta de Ciudad Lineal, que tuvo Madrid en alerta durante meses: las pobres niñas eran halladas desorientadas, vagando por la calle... solo que Raquel es algo más mayor y las condiciones en las que es hallada, diferentes.

Esta última parte de la Trilogía del Mal tiene un comienzo feliz para sus protagonistas. Marta se casa con el hombre que le ha devuelto la ilusión. Mercedes y Miguel son ya una pareja consolidada y la alegría de la boda sólo se ve ensombrecida por la preocupación de Alba, la hija de Marta, por lo ocurrido con su amiga. Pero es sólo el principio de nuevos quebraderos de cabeza para Mercedes y para enfrentarse al mayor peligro que le ha acechado nunca. Me gusta esta Mercedes más segura, que ya no pone trabas a disfrutar de la vida y del amor de Miguel. Y me gusta descubrirles cómplices y felices. A pesar de las muchas voces que en la anterior entrega de la trilogía renegaban de que volviesen a estar juntos, siempre he creído que era lo que debía ser. Me temo que soy una romántica incurable... aunque jamás me aplique el cuento.

Algo que resulta sorprendente es que un personaje como Ernesto Palma, que tiene todos los rasgos de un pedófilo activo, de un depredador sexual, no termine de resultarnos aborrecible del todo. O, al menos, que nos deje con una duda constante sobre él. Ernesto es una especie de hilo conductor de la primera parte de la novela, en la que una red de pedófilos está detrás de los secuestros, violaciones y asesinatos de dos niñas pequeñas. Porque Ernesto no sólo es un pedófilo con una historia personal terrible, también es un experto en la red profunda de internet, aquella en la que todo está permitido empezando por los deseos más innombrables. Y, además, colabora con la red pedófila usando las redes sociales. Sin embargo, a medida que le vamos conociendo, al desprecio y asco que nos causa se une también algo parecido a la compasión. Como personaje es fascinante en esa dualidad y muestra de la profundidad psicológica que María José ha sabido crearle.

Todo ello sirve también para dar un toque de atención acerca de los peligros del acceso a internet y redes sociales de menores sin control. Es aterrador comprobar cómo resulta muy sencillo engañar, hacerse pasar por iguales, conseguir la confianza en edades en las que ser aceptado y comprendido es primordial.  Por eso no me ha sorprendido el agradecimiento final a Pere Cervantes, cuyo libro Internet Negro: el lado oscuro de la red es hoy día una lectura casi obligatoria y que aprovecho para recomendaros. El anonimato y los falsos perfiles están a la orden del día y si adultos formados caen en estafas o en engaños de todo tipo, qué no puede pasar con niños o adolescentes.

Como suele ser norma en las novelas de María José Moreno, la tensión aparece desde el primer capítulo para ir creciendo en intensidad. Las voces narrativas se van sucediendo y si bien Mercedes sigue poniendo la suya en lo relativo a su devenir en esta novela, también encontraremos otras que nos trasladan al resto de los personajes y a conocer detalles, algunos ciertamente escabrosos, de lo que les rodea. Utilizando capítulos cortos y llevándonos sin pausa de unos escenarios a otros, la lectura se hace ágil, intensa, a veces desgarradora pero siempre consiguiendo que quieras leer más, saber más.

Y cuando se empieza a pensar que el hilo argumental, con todos sus recodos y preguntas sin respuesta, sigue una línea bien trazada, de repente todo salta por los aires. Un brusco volantazo de la autora rompe en dos pedazos la novela llevándonos a paisajes aun más oscuros y terribles en los que la angustia de los protagonistas nos va calando sin remedio. Esta sorpresa a media lectura hace que La fuerza de Eros, en mi opinión, sea la mejor de la trilogía en la que, además, es evidente la brillante evolución de la narrativa de María José.

Los personajes son otro de los ingredientes que nos hacen sentir la narración tan cercana. No sólo los ya conocidos, como Mercedes, Miguel, Marta... también Susana Salido, la inspectora de policía que irá adquiriendo cada vez más protagonismo (y que creo que puede tener recorrido después de esta novela) o Roberto, el terapeuta gran amigo de Mercedes, al que por fin pondremos "cara" después de ser casi una figura virtual en las dos entregas anteriores. Pero sobre todo es la descripción de sus sentimientos lo que mejor los define y los hace humanos ante nuestros ojos, aunque sean sólo palabras en papel. Se convierten en amigos. Amas y sufres con ellos.

Echaré de menos a Mercedes y a Miguel, estoy segura. Como lo estoy de que han cerrado el círculo que María José creó para ellos. Se han enfrentado al MAL con mayúsculas, a las peores perversiones, a sus propios fantasmas internos. Merecen ahora días más tranquilos. Pero quién sabe... quizá en alguna ocasión nos saluden desde otras páginas.








jueves, 27 de octubre de 2016

ENTREVISTA A ROSARIO RARO



Llegué a Rosario Raro y a Volver a Canfranc gracias a una buena amiga: Carmina, del blog De tinta en vena. Sin referencias previas y sin saber nada del contenido, me enamoré de la portada del libro. Como ya conté en la reseña, conocí la estación de Canfranc años atrás, cuando estaba perdida en un mar de abandono y, a pesar de ello, impresionaba mirarla como impresiona ver una nave desarbolada varada en la orilla tras una batalla. Conocía pequeños detalles de lo que allí sucedió tras la Segunda Guerra Mundial y Rosario supo dibujármelos con mejor precisión. Pero sobre todo me trajo personajes de los que llegan, como Durandarte, ese antihéroe capaz de derretir el Polo Sur con una mirada. O será que me pierden ese tipo de arquetipos, por mucho que lo sean.

Ahora, con una nueva novela en puertas y el proyecto cierto de llevar a la pantalla Volver a Canfranc, me he permitido abusar de su generosidad y de la amabilidad que siempre tiene conmigo para preguntarle algunas de las cosas que, por falta de tiempo, no pude plantearle en su visita relámpago a Madrid. Y el resultado os lo dejo a continuación. Mis expectativas se han superado con creces porque las respuestas de Rosario han sido amplias, clarificadoras y brillantes, cosa que sólo puedo agradecerle de corazón.

Gracias también por facilitarme las fotografías y la nota biográfica que ha aparecido en la exposición “Nosaltres, les escriptores. Valencianes en el temps” celebrada en Valencia. Pero sobre todo gracias, Rosario, por hacerme este regalo y poner un punto de luz en mi blog. Suerte en todo lo que emprendas. Estaré siguiendo cada paso que des.

PEQUEÑA BIOGRAFÍA

 

Rosario Raro (Segorbe, 1971) es doctora en Filología con una tesis sobre las estrategias de escritura en internet titulada Los textos expandidos.Cursó un Posgrado en Comunicación Empresarial en la Universitat Jaume I y otro en Pedagogía en la Universidad de Valencia después de licenciarse allí. Estudió Técnicas de Escritura Creativa en la Universidad Mayor de San Marcos y la Pontificia Universidad Católica de Perú, país donde vivió durante una década.

Su obra ha sido traducida al catalán, al japonés y al francés y reconocida con numerosos premios literarios, tanto nacionales como internacionales. Entre ellos: Ciudad de Huelva, Cruzando Culturas de Mérida, Magda Portal del Ministerio de la Mujer de Perú, Ateneo Ciudad Galdós de Las Palmas de Gran Canaria, Igualdad de Aranda, Mujer Kimetz Elkartea de Ordizia, Tecnocuentos de RNE, Palabras de Mujer, etc. 

En 2009 fue una de las dos únicas españolas finalistas del concurso de escritura literaria Virtuality Caza de Letras en la UNAM de México y Alfaguara. Dirige desde su fundación en 2004 el Aula de Escritura Creativa de la Universitat Jaume I de Castellón e imparte cursos sobre esta materia para distintas instituciones tanto públicas como privadas. Ha editado las siguientes antologías con textos de sus alumnos de estos cursos en varias editoriales nacionales: Los excelentes,  Los relatores, Los intachables, Les llengües vespertines, Incorregibles,  Imprescindibles, Imperdibles e Ineludibles. Como autora ha participado en más de cincuenta obras literarias colectivas.

Con su novela Volver a Canfranc (Planeta, 2015) ha sido finalista de los premios de la crítica valenciana. Desde abril de 2015 hasta agosto de 2016 se vendieron seis ediciones de este libro. La productora Diagonal TV ha adquirido los derechos audiovisuales de la misma para su adaptación televisiva.

LA ENTREVISTA

 

¿Cómo has vivido el éxito de Volver a Canfranc? ¿Qué ha sido lo mejor y lo peor?
De todo esto para mí lo mejor ha sido la respuesta de los lectores, la conexión que he establecido con ellos, sus palabras por correo electrónico, por Facebook, por Twitter, por cualquiera de los medios a través de los que me han hecho llegar sus mensajes. A veces más de cien al día. El verdadero éxito de esta novela es que después de  año y medio se mantenga en las librerías, que sea, como dicen también, además de un best—seller,  un long—seller.
En este momento ya vamos por la séptima edición, se han vendido cuatro ediciones completas del libro en tapa dura y tres más de bolsillo. Me consta que la tercera de este último formato también está a punto de agotarse. La novela ha sido finalista de los premios de la Crítica Valenciana, va a salir en breve en francés, y la editorial Planeta la va a llevar a la feria de Frankfurt, la feria del libro más importante del mundo. Y ya te puedo contar, y sabes que lo estaba deseando, que la productora Diagonal TV ha adquirido los derechos audiovisuales para convertirla en una serie de televisión.
A mis editoras les digo en broma que mi próximo libro se podría titular Cómo controlar la ansiedad porque en eso estoy desde que comenzó mi relación con Planeta allá por noviembre de 2013. Hay muchos tiempos de espera, de incertidumbre, de antesala antes de las que después son, por suerte, muy buenas noticias. El otro día decía Roger Domingo, el director de Ediciones Deusto, que la cualidad principal de un editor es la paciencia, yo creo que de un escritor también tiene que serlo. En este ámbito nuestro la precipitación queda encuadernada después y es indeleble. 

Háblame un poco de la Ruta Literaria por los escenarios de “Volver a Canfranc” ¿En qué consiste esta ruta? ¿Cómo y cuándo se organiza y quiénes pueden participar?
Se trata de vivir de otra manera el libro, de recorrer esos parajes esta vez en vez de con los ojos, con los pies, que como dicen de viajar, es otra forma de lectura.  Será exactamente dentro de un par de semanas, los días 29 y 30 de octubre. Ya está todo preparado.  Es decir, el vino del Somontano, las tortas de alma, las migas caseras, la ensalada aragonesa, los boliches de Embún, esa afamada legumbre, los segundos (platos) y la visita a la estación internacional, la gran dama dormida del Pirineo, como también se la ha llamado, reservada.  Estaremos también en A lurte, para que nos cuenten cómo fue la reforestación en el entorno de la estación, habrá  obsequios de recuerdo para todos los participantes,  un sorteo de regalos relacionados con Canfranc Estación, búsqueda de un tesoro libresco, nos haremos una fotografía de grupo y sabremos algo más de historia de la línea de ferrocarril Huesca—Canfranc gracias a dos expertos en trenes y en aquel lugar: Francisco Javier Uriarte Anoro, amigo del ferrocarril y nuestro y Fernando Martínez de Baños, teniente coronel de artillería y un erudito además, gran especialista en lo sucedido en Canfranc. Habrá también una visita al Coll de Ladrones y a la torreta de Fusileros. Recorreremos el paseo de Los Melancólicos como Durandarte y Belerma, también conocidos como Esteve y Jana. Y nos asomaremos al túnel de Somport. Además vendrá Jordi Bonamusa, que fue el ganador del sorteo del viaje a Canfranc. Toda la demás información está en esta página:


 ¿Por qué los nombres de Belerma y Durandarte, tan del romancero viejo?
Para mí una novela, o un relato es un sistema. Esto quiere decir que cualquier elemento introducido en él pasa a significar, a cobrar significado. Por tanto, los nombres son un recurso demasiado potente para no utilizarlo en ese sentido. Creo que la manera en que se llaman los personajes nunca tendría que ser accidental. Cuando sucede así al lector le resulta más fácil perderse porque no los relaciona con nada.
En el caso de Jana Belerma y Esteve Durandarte sus apellidos remiten, como tú dices, al Romancero Viejo, tiene, por tanto, una larga tradición. En algún sitio leí que Durandarte simbolizaba la espada de Carlomagno, otros dicen que era el nombre de la espada de Roldán, el del Cantar, no otro más reciente, y me dejé llevar (muy instintivamente) por ese simbolismo, por la imagen del bandolero que vive como un outsider, que tiene su propio sentido de la justicia… Creo que a ambas es el personaje que más nos gusta. Tiene varias caras y esto no hace que resulte falso sino precisamente lo contrario: más completo.
Hay ciertos paralelismos con los textos del siglo XVI, ambos personajes se conocen durante un tiempo y después él tiene que marchar a la guerra. Ya no continúo porque tal vez en el final no coincidan. Siempre que se recrea creo que también hay que reinterpretar, el contexto al ser otro hace que las acciones sean al menos en apariencia, nuevas.
Y ambos reaparecen en el capítulo XXIII del Quijote, el de la cueva de Montesinos. Son además muy eufónicos, suenan rotundos, con potencia y todo eso y su historia me gustó para bautizar a dos de los héroes. 

En el dibujo de los personajes ¿te basas, aunque sea mínimamente, en personas conocidas o planificas al detalle cómo son y cómo sienten, cómo evolucionan a lo largo de la novela?
Creo que el desafío con el que siempre nos encontramos es el que describe el mito de Prometeo como el fuego de los dioses, es decir, ser capaces de insuflarles vida a los personajes que el lector crea que han existido realmente, cualquier cosa que se entienda por “existir realmente”.
Unamuno elogiaba lo que de contradictorio hay en el ser humano, todos tenemos conductas en las que, como se dice, nos desconocemos pero tanto a la hora de la escritura, como en la vida, tenemos que tender hacia la coherencia. Inevitablemente nos marcan las circunstancias, en el caso del contexto histórico en el que se desarrolla Volver a Canfranc, como sucede en cualquier guerra, se ven los peores comportamientos de la raza humana pero también los mejores.
Creo que las personas más interesantes son aquellas que viven hacia afuera, para los demás, a los que anteponen a ellos mismos, y los menos, en el extremo opuesto, los ensimismados, los individualistas, los, que en último extremo, solo piensan en sí mismos.

De la multitud de historias de personas, anónimas y más famosas, que debiste conocer al documentarte sobre la vía de escape que suponía la estación de Canfranc ¿hay alguna que te emocionase especialmente?
Sí, las de las personas que antepusieron su humanidad a la obediencia de las órdenes de sus superiores, a riesgo de perder la vida. Con ese comportamiento muestran que la coherencia y la justicia son posibles, que no hay excusas.
Como se dice en la novela: “Solo tenemos una vida, pero con ella podemos salvar muchas”.


¿Cómo es el proceso de escritura para ti? ¿Lo planificas todo perfectamente antes de ponerte a escribir o te vas permitiendo cierta libertad para dejar algunas puertas abiertas por las que ir añadiendo ideas que te surjan?
Para mí escribir es un trabajo sobre todo mental, plasmarlo después sobre el papel o en el procesador de textos es para mí transcribir. Eso sí, antes dibujo mapas mentales, lo ordeno todo en esquemas, en cuadrículas, en escaletas, utilizo cualquier medio que me sirva de ancla para la memoria.
Creo, por todo esto que te digo, que además es combinable por dejar algunas puertas abiertas, conforme se avanza en la escritura se ve cómo algunas cosas que parecían diseminadas, desconectadas encajan. Como si su función desde el principio fuera esa. A veces, el placer también está en dejarse llevar.
Y hay una frase de Joan Miró que me gusta mucho, decía: “Cuando más trabajo es cuando no trabajo”. A mí me sucede igual, creo situaciones cuando conduzco, cuando llevo a cabo tareas manuales de cualquier tipo, cuando paseo, y después, el acto de escribir para mí es solo plasmarlo en un documento de Word porque ya lo tengo todo en la cabeza, solo tengo que cambiar el estado de ese material, consignarlo en un soporte físico para que tome “corporeidad”.

¿Cómo compatibilizas tu vida laboral, tan intensa, con la escritura? ¿Cuáles son tus rutinas a la hora de escribir?
Escribo a primera hora de la mañana, cuanto más temprano mejor. Así, el resto del día lo dedico a ser una persona “normal”, es decir, a vivir mis otras siete vidas simultáneas. Lo único que me resulta imprescindible para escribir es la soledad y el silencio. Tampoco puedo escribir contra una pared. Si el ordenador está conectado a Internet, mejor. De esta forma, es como tener varias ventanas enfrente, además de la física, la terraza, el balcón, etc. También escribo mucho en los viajes. Sobre todo para cumplir con los plazos. La prisa me estimula, pero después, antes de enviar algo lo tengo que revisar muchísimas veces.


Los premios, sean cuales sean ¿ayudan en la carrera de un escritor o le marcan un listón alto que le puede asustar para escribir sus siguientes obras? En tu experiencia ¿cómo influye un éxito editorial, sea o no con un premio, a la hora de planificar futuras novelas?
Siempre siempre les recomiendo a mis alumnos del taller de escritura creativa de la Universitat Jaume I que se presenten a premios literarios. No es cierto que estén todos amañados. Yo he sido jurado de algunos con una dotación económica altísima y nadie me ha dicho lo que tenía que opinar, valorar, etc. Nadie se ha dirigido a mí durante el proceso de deliberación. Me he sentido completamente libre.
Además la vía de acceso a algunas editoriales es a través de los premios que organizan. Es su forma de seleccionar autores.
Su verdadero valor reside en que son otras personas, que no nos conocen de nada, quienes opinan sobre nuestro trabajo.
Y sí, influye mucho en la forma de escritura. Y además considero que de manera muy positiva porque te aleja sobre todo de eso que podríamos llamar escritura de autoconsumo, es decir, aquello que tendríamos que escribir solo para nosotros mismos. 

Estás inmersa ahora en lo que será tu próxima novela. ¿Qué puedes anticiparme de ella y de su temática? ¿También te está exigiendo un fuerte trabajo de investigación?
Sí, de nuevo me he documentado hasta la obsesión y la extenuación, pero creo que después eso se nota porque el resultado es que el lector se siente allí en vez de sentir que le hablan de algo que sucedió en otro tiempo y en otro lugar.
Trata sobre la falta de escrúpulos, sobre la codicia criminal que lleva a cobrarse vidas humanas sin contemplaciones para aumentar los beneficios empresariales. Por el propio cariz de la historia esta vez tiene unos tintes bastante más negros. 

Blogueros, lectores, clubes de lectura… ¿qué te aportan? ¿Cuál crees que es su importancia en un mundo editorial con tantos títulos publicados anualmente?
Yo hice mi tesis doctoral sobre los blogs literarios y la forma de la escritura en internet. Podría contarte muchísimas cosas después de tantos años de análisis. Para escribirla aún tardé bastante más que para escribir la novela: unos ocho años de trabajo prácticamente ininterrumpido resumidos aquí:
Para mí la función de los blogs literarios es sobre todo la democratización, el acceso a la cultura de muchas más personas, que ya no existan solo los prescriptores culturales en algunos medios como habas contadas sino que los lectores tengan la oportunidad de obtener referencias sobre un libro de otros lectores, además más imparciales. Su labor de filtro es innegable. Un club de lectura sería, de alguna manera, una puesta en escena, de la actividad que se lleva a cabo en un blog. Se presenta un libro, se comenta por parte del autor/administrador y después las demás personas que se acercan a él lo comentan. La diferencia: que en los encuentros no virtuales muchas veces hay merienda J

¿De dónde surgió la idea de “Volver a Canfranc”? ¿Cuál fue el punto de partida?
Pues todo surgió de ese edificio magnético con una belleza que da escalofríos y además de fuera a dentro. La primera imagen de la estación la vi en un libro publicado en Versalles que se titula Lugares abandonados.  En cuanto a su tránsito ferroviario hacia Francia ese es su estado. Este lugar llego a convertirse en una obsesión, vi miles de fotografías, leí cientos de artículos, busqué documentales, programas de radio, pero tengo muy claro que el detonante, lo que me llevó a escribir la novela fue la visita guiada por las instalaciones que organiza la oficina de turismo de Canfranc. Después de atravesar el túnel por el que se accede me quedé maravillada por la manera en que el tiempo y sus historias se habían quedado allí entre sus muros. Salí de ella completamente sugestionada.

El libro lleva una tarea de documentación realmente importante. ¿Cuánto tiempo necesitaste para recopilarla? ¿Te llegaron documentos o datos después de haber empezado a escribir que quisiste incluir?
Tardé en escribirla unos cuatro años. Me serví además de lo que te decía en la primera pregunta de las hemerotecas digitalizadas de algunos periódicos y de los numerosísimos documentales sobre la Segunda Guerra Mundial que se emitieron sobre todo en la 2, ese reducto de la televisión, a propósito de la conmemoración del setenta y cinco aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial.
También había leído novelas como Suite francesa de Irène Némirovsky. Su autora murió en Auschwitz y el manuscrito que contenía esta obra apareció en una maleta que sus hijas conservaron durante sesenta años. No se publicó hasta 2004. Se escribió simultáneamente a cuando sucedían estos hechos: la convivencia de los militares alemanes con los ciudadanos franceses en la zona ocupada del país. Mientras escribía también leí La caja de música de la autora norteamericana Deborah Chiel aunque la historia se conoce más por la magnífica adaptación cinematográfica que hizo Costa—Gavras. En ella una hija descubre que su padre, un húngaro afincado en EEUU, fue un criminal de guerra. La decisión de Sophie escrita por el también estadounidense William Styron y que relata un dilema tan cruel para una madre que creo que su argumento se nos ha quedado grabado a todos. Me he extendido tanto para decir algo que podría haberte dicho, Yolanda, en una línea, que estoy convencida de que para escribir literatura la documentación tiene que ser mixta: historia y ficción combinadas, como en el resultado.
Respecto a lo segundo que me preguntas así fue. Algunas de las mejores historias me las han contado las personas que en las presentaciones, ferias, clubs de lectura, etc. vinieron a que les firmara el libro. He notado que se emocionaban al tener el libro entre las manos, como si con ese gesto abrazaran la estación y a alguien de su familia ya desaparecido.


¿Cuál crees que es el motivo por el que episodios tan apasionantes de la historia de España, como los que narras en Volver a Canfranc, son perfectos desconocidos?
Si lo oponemos al  caso de la guerra de España, en el que sí que hay muchísimo material porque es un tema inevitablemente presente, en el caso de las historias en torno a la Segunda Guerra Mundial aquí es más escaso. Yo creo que la razón se halla en que no se trató de un conflicto generalizado, es decir, España oficialmente no participó, aunque jugó un papel determinante. Se localizaron los hechos en territorios concretos como La Jacetania, Madrid, con toda la cuestión de los espías del Embassy, en San Sebastián o en lugares extra peninsulares como el Tánger y Tetuán que aparecen en El tiempo entre costuras. España es un tema inacabable. Cuando comencé a escribir Volver a Canfranc no me planteé que en el 2015 se cumplía el 70 aniversario del final de la II Guerra Mundial, ni muchas otras cosas que después han demostrado que era un momento muy oportuno para contar esta historia. Mi única intención era compartir unos hechos que a mí me habían emocionado y quería ver si en los lectores surtían el mismo efecto.
Creo que quienes escribimos tenemos un compromiso social ineludible, una labor de rescate imposible de obviar, que nos debe conducir a poner el foco sobre aquello que se quiere silenciar; a arrojar luz sobre sucesos que a muchos no les conviene que se aireen y que por ende, a otros muchos les encantará saber de ellos.