martes, 19 de marzo de 2024

EGILONA, REINA DE HISPANIA de José Soto Chica

 

En los últimos años parece que ha crecido el interés por los siglos de reinado visigodo en España, una época que, hasta no hace demasiado, pasaba un poco sin pena ni gloria en nuestra literatura. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, se ha publicado un buen número de novelas sobre ese periodo. Muchas se centran en su final, en aquel reinado de don Rodrigo que acabó de manera trágica al ser traicionado por los hijos de su antecesor, Witiza, en la conocida como Batalla de Guadalete, cuando luchaba contra los musulmanes. Nuevas investigaciones han determinado que dicha batalla no tuvo lugar donde siempre se había pensado y, en esta novela, José Soto Chica da la situación geográfica exacta, mucho más cerca de Tarifa. Lo novedoso de la apuesta del autor en este libro es que centra la acción en torno a la figura de Egilona, esposa de don Rodrigo y reina, una mujer de la que apenas se sabe nada y que permite crear una ficción histórica bien armada y levantada sobre fuentes reales.

Si bien mis conocimientos del reino visigodo se centraban, sobre todo, en parte de su cuerpo de leyes (Código de Eurico, Breviario de Alarico y, sobre todo, el Liber Iudiciorum del año 654) y en la famosa lista de reyes, siempre he tenido un rincón en mi corazoncito para aquella maravillosa Flor nueva de romances viejos, una recopilación de romances que orquestó Ramón Menéndez Pidal, en la que aparecía el que contenía la historia de la Cava y don Rodrigo, explicando que las causas de la pérdida de Hispania fueron la pasión del rey por la bella Florinda, la Cava. Obviamente no fue así, pero es una bonita leyenda. José Soto Chica hace de sus protagonistas hombres y mujeres terrenales y reales y recrea una ambientación fabulosa de la época. Vamos a conocer a Egilona, os aseguro que va a ser toda una sorpresa.

"AQUÍ ACABÓ EL REY RODRIGO, AL CIELO DERECHO SE IBA" - ROMANCE DEL REY DON RODRIGO, ANÓNIMO

Don Rodrigo, duque de la Bética, regresa a sus tierras tras haber sido obligado a rendir pleitesía a Witiza, el nuevo rey. Ha sido un duro trance, ya que Witiza asesinó a su hermano Favila, pero Rodrigo sabe que la venganza ha de servirse fría y ahora solo puede acatar y servir. En el camino, cerca de Córdoba, hace una parada para descansar en una casa noble y allí conoce a Egilona. de apenas quince años, de cabello pelirrojo y piel blanca. Se enamora perdidamente y esa misma noche la convierte en su mujer. Nueve años más tarde, en aquel infausto 711, muy cerca de Tarifa, las huestes de son Rodrigo, ahora rey, se disponen a tratar de parar el avance del afán conquistador del imperio Omeya. Al mando de las huestes musulmanas está Tariq ibn Ziyad, enviado por Musa para esta misión. Con Tariq viaja su fascinante concubina, Umm Hakim, una fascinante mujer, y Abd al-Aziz, uno de los hijos de Musa. La orden es entrar y salir, una incursión en toda regla como toma de contacto. Pero en la batalla Abd al-Aziz mata a don Rodrigo y allí, en pleno campo de batalla, ve a Egilona, que ha acompañado a su marido en la lucha. Y queda fascinado por la belleza altiva de la reina. Este es el comienzo de una historia en la que se cruzan dos caminos, dos formas de ver el mundo, dos religiones y también el inicio de una nueva etapa de nuestra Historia.

La novela de José Soto Chica nos lleva a descubrir a un personaje histórico prácticamente desconocido como Egilona. Recuerdo que José Ángel Mañas mencionaba a la esposa de don Rodrigo en su novela ¡Pelayo!, pero creo que no llegaba a decir su nombre. Era apenas una mención . Mañas, como expliqué en su día cuando reseñé su novela, se había basado en la Crónica Rotense, que muchos creen redactada por el rey Alfonso III (que vivió a caballo entre los siglos IX y X). Sin embargo, Soto Chica se ha centrado en la Crónica Mozárabe del año 754, mucho más próxima a los hechos históricos. La narración es bastante lineal y llega hasta el 716, aunque hay saltos en el tiempo en los que se nos detalla cómo se llegó a cada situación.

La figura de Egilona, capaz de acompañar a su esposo en batalla y que está a su lado en momentos muy complicados, es también una mujer a la que mueve principalmente el poder. La muerte de don Rodigo nunca llega a superarla del todo, sin embargo se une a Abd al-Aziz porque no solo es atractivo y culto: también es poderoso. La recreación de la batalla contra los musulmanes está muy bien contada. Según nos explicó Soto Chica en el encuentro que tuvimos con él, sabemos por las fuentes originales cómo combatían ambos bandos, que los árabes no disponían de caballería y que las tropas visigodas pudieron haber vencido de no producirse la deserción de los hijos de Witiza, que comandaban las dos alas del ejército. 

Hay un elegante erotismo en algunas escenas de la novela y el amor y la pasión se nos muestran como un arma usada por las mujeres en un momento en que esas "artes" eran las que les convenían para conseguir lo que deseaban. Egilona y Umm Hakim son dos caras de la misma moneda, dos mujeres fuertes que permanecen al lado de sus hombres incluso en los peores momentos. Sin embargo a Egilona la mueve más la ambición propia y Umm Hakim se centra en Tariq, en cuidarle, protegerle, agradecida por haberle dado una segunda oportunidad en la vida sin pedirle nada a cambio. Egilona, sin embargo, no tuvo que renacer tras la muerte de don Rodrigo, ella siguió siendo reina y amó tanto a Rodrigo como a Abd al-Aziz, pero principalmente por su poder. Sin este, el amor no basta.

Egilona, Reina de Hispania es una novela muy amena y muy visual en la que la ambientación nos lleva hasta a que seamos capaces de "contemplar" los detalles de la ropa, los trajes, las armas, las viviendas. Soto Chica reconstruye el escenario y, como nos explicó, lo que pretende es lleva al lector de viaje y presentar a unos personajes que piensen y sientan como debieron hacerlo en ese momento, no disfrazar a personas del siglo XXI con ropajes de visigodos. La narración es muy creíble en todo momento, porque el autor ha conseguido una mezcla entre ficción y realidad muy sólida.

Estamos ante una novela más que entretenida, intensa, con una base histórica fuerte y con unos personajes humanos, reales y muy vivos en la que, además, vamos a descubrir que hechos y fechas que creíamos inamovibles no lo son. Merece mucho la pena dejarse llevar por las páginas de Soto Chica y viajar, como él pretende, hasta aquellos años complicados y duros que supusieron el choque de dos modos de ver la vida, la religión y la sociedad y que abrieron una etapa de nuestra Historia muy diferente al resto de Europa.

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