jueves, 18 de mayo de 2023

EL ASCENSO DE PERICLES de Olga Romay

 Conocí a Olga Romay en el marco del Certamen de Novela Histórica de Úbeda. Presentaba allí Bajo el cielo de Alejandría y lo cierto es que a todos los presentes nos encantó el modo en que defendió y desgranó su novela. En este 2023 nos llega su nuevo trabajo, El ascenso de Pericles, en el que nos traslada a principios del siglo V a.C., a Grecia, para conocer los inicios del gran y famoso estadista y cómo llegó a ser quien fue. 

Siempre me ha parecido que hablar de personajes tan sobradamente conocidos es un riesgo, porque más o menos todos tenemos una imagen ya forjada. Obviamente documentarse es la principal tarea para que el resultado sea creíble, pero, en mi opinión, el autor debe ser valiente para dotar a su protagonista de características inesperadas. Para ser capaz de darle vida y que dejemos de verle como una estatua más o menos hermosa y podamos imaginarle hablando, tomando decisiones, creciendo, sintiendo, amando... vamos, que salte de las páginas de la Historia para que le contemplemos como ser humano, con sus virtudes y sus defectos. Y ahí es cuando el escritor puede ficcionar o "hacer trampa", pero con coherencia. Ninguno sabemos, por ejemplo, qué voz tenía Napoleón o si a Julio César le gustaban las verduras, pero sobre ello podemos escribir poniendo la imaginación por delante. Siempre he dicho que Dumas en eso fue un genio, haciéndonos creer que Richelieu era un malo de manual solo preocupado por tocar las narices a la reina. En esta novela Olga hace este tipo de ejercicio, partiendo de los datos que se conocen de Pericles y rellenando los huecos logrando una historia sólida, creíble y visual. Vamos, pues, a descubrirla.

"LOS HOMBRES ILUSTRES TIENEN TODA LA TIERRA POR TUMBA" - PERICLES

La novela arranca en el 440 a.C. con Pericles comandando las naves griegas frente a la isla de Traiga, en la guerra contra Samos. La victoria que consigue, gracias a sus ingeniosas maniobras, causan admiración especialmente a Lisicles, que va a ser el narrador de la historia. Partiendo de ese momento, será testigo de los fastos y el recibimiento que se hacen en Atenas, honrando a los vencedores y a los caídos en la batalla. Invitado a la cena que Pericles da en su casa junto a su esposa, Aspasia de Mileto, Lisicles se siente a la vez honrado y fascinado. Su admiración por Aspasia, capaz de discutir de filosofía con el propio Sofocles, se mezcla con la que siente por Pericles.

A partir de este momento, Lisicles comienza a reconstruir la vida de Pericles desde su infancia, a como su familia fue condenada al ostracismo y obligada a salir de Atenas. Pero Jerjes amenaza a toda Grecia y aunque Temístocles consigue su regreso para defender la ciudad, el avance demoledor del rey persa obliga a que esta tenga que ser desalojada. La autora nos va a ir desgranando las vicisitudes de lo que está sucediendo en Atenas y las campañas militares contra los persas (incluyendo la gesta de los 300 en las Termópilas) y, por otra parte, qué está sucediendo en la vida de Pericles, cómo va adquiriendo conocimientos y experiencia. 

Su evolución es el tema principal de la novela, la forja de los cimientos de Pericles para convertirse en el gran estadista que fue. Su vida personal, su juventud, su formación, su primer matrimonio, su amor por Aspasia de Mileto...Aparecen también muchos personajes históricos que con su experiencia y ejemplo marcarán también el carácter del protagonista, como el ya mencionado Temístocles, Sofocles, Esquilo o Pausanias.


Desde el primer momento, Olga Romay demuestra un gran conocimiento de la época tanto en detalles más o menos mundanos como los vestidos, adornos y sus colores, como en las tácticas de guerra de las trirremes griegas. Lisicles, que se erige en narrador de la historia, realmente sólo es protagonista al principio: posteriormente se convierte en el cronista de la vida de Pericles. He de decir que este es el aspecto que me ha convencido un poco menos de la novela, porque Lisicles no estaba presente en la juventud de Pericles, en sus campañas militares o en lo que sucedía en la Asamblea de Atenas, sin embargo lo cuenta con todo lujo de detalles, como si hubiese estado allí. Obviamente lo que la autora pretende es explicar pormenorizadamente cómo Pericles alcanzó poder y fama y su crecimiento como figura política e histórica y Lisicles es testigo solo de su vida desde la victoria de Samos. Pero salvando este detalle, la reconstrucción es realmente buena. 

La novela tiene un buen "tempo" narrativo, la lectura se hace ágil y los episodios militares y de guerra están contados con brío. Asistimos a una etapa muy convulsa en Grecia, desde las primeras invasiones de Jerjes y la victoria de Temístocles en Salamina hasta la unión de las polis y la batalla de Platea. Se nos muestran las fiestas en honor a Dionisos, el teatro, la vida en la calle. La recreación de la época y de la Atenas más clásica es muy buena, muy visual, llena de detalles que la dotan de vida.

Un detalle curioso que me ha gustado especialmente es cómo los dioses se inmiscuyen de vez en cuando en la acción y en algunas decisiones de los protagonistas, a veces comportándose como seres etéreos y a veces tomando forma humana. Me parece un recurso muy original. El papel de las mujeres, si bien está marcado por las costumbres y convencionalismos de la época por los cuales eran amas de su hogar y poco más, muestra como algunas fueron capaces de formarse y mostrar un carácter diferente, como Aspasia o Elpídice, el primer amor de Pericles. Ambas muestran una personalidad fuerte y unas convicciones propias distintas al resto.

Estamos ante una novela histórica llena de hechos que fueron fundamentales y también muy bélica, aunque lo que más brilla son las descripciones del día a día y de los momentos felices de la ciudad. El trabajo que tiene detrás se nota, pero no apabulla y en todo momento resulta una lectura muy entretenida, muy visual y llena de detalles que nos trasladan por completo a la época. Por cómo la termina, creo que Olga Romay tiene pensado continuarla, pero eso ya es otra historia. 


lunes, 15 de mayo de 2023

POR LAS CALLES DE MADRID de Sonia Taravilla

 


Muchos de los recuerdos de mi infancia, al menos los que me gusta anclar a momentos felices (que algunos había, como rayos de sol entre nubes de tormenta), están ligados al barrio de Cascorro, en Madrid, en el que vivían mis abuelos. El pasillo eterno, las maderas del suelo que crujían al pisarlas, los balcones que nos permitían ver por encima de un tejado la plaza Vara del Rey, la fresquera de la cocina, el jaleo de los domingos de Rastro... Pero, sobre todo, aún soy capaz de recordar olores. El del vino añejo de la bodega en que íbamos a comprar en la calle de la Ruda. El olor a muebles y libros viejos en las tiendas que entonces había en la Ribera de Curtidores. El del pan de la tahona de la esquina, que despertaba el estómago. El de las gallinejas y entresijos del bar de la calle Santa Ana. También imágenes y sonidos que me llegan si me concentro y que hoy son como de otro planeta: la carbonería, el local donde se vendía carne de caballo, la lechería,el Mercado de la Cebada con todos sus vendedores gritando lo bueno que era lo que vendían, el bullicio de La Mallorquina y de la chocolatería de San Ginés, la radio con la Saga de los Porretas, que tanto le gustaba a mi abuela...

Me gusta perderme en esos rinconcitos de la memoria, Y aún me gusta más mi ciudad guapa. Quienes me conocéis, sabéis que soy una enamorada de mi Madrid, que soy y me siento madrileña y gata, nacida en Chamberí, bautizada en La Paloma y convencida de que no hay atardeceres como los de aquí. Por eso cuando vi este libro en el catálogo de Espasa supe que tenía que leerlo. No solo eso, tenía que diseccionarlo, sentirlo, vivirlo. Y lo he conseguido, porque lo ha disfrutado de principio a fin. Si me acompañáis, nos vamos de paseo a conocer el Madrid más castizo; nos vamos a divertir.

"ERES MI CASA, MADRID: MI EXISTENCIA" - MIGUEL HERNÁNDEZ

Sonia Taravilla lleva más de una década en redes sociales con la cuenta de El sereno de Madrid, a la que me enganché hace tiempo porque siempre aporta cosas muy interesantes y curiosas sobre mi ciudad y que os recomiendo que sigáis también desde ya mismo. Toca temas históricos, anécdotas, sociales, cotilleos, prensa... En este libro (que ojalá tenga continuación en otros) Sonia nos lleva a conocer algunos de los avatares que sucedieron y también a muchos los habitantes que la poblaban en el siglo XIX y más o menos mitad del XX y lo hace centrándose en algunos oficios: los serenos, las modistillas, las castañeras, los fotógrafos, los aguadores, las cupletistas o los organilleros, entre otros. Y también locales que antes poblaban las calles y hoy son solo recuerdo como las lecherías, los cafés con sus tertulias, los estudios fotográficos, los cines que poblaban la Gran Vía. 

Por las calles de Madrid es un viaje tanto físico como sentimental. Para los que somos de aquí supone un apretoncito al corazón, porque vamos a reconocer muchas cosas. Quienes ya tenemos una edad, algunas las recordamos; otras nos las han contado nuestros padres y abuelos. Para los de fuera, seguro que va a ser toda una curiosidad porque Madrid no es solo la Castellana y los museos: son esas callejuelas de Lavapiés y la Latina en las que aún resuenan ecos del pasado si nos paramos a escuchar.

Con un estilo muy ágil y haciendo los capítulos cortos y muy entretenidos, Sonia nos lleva desde las vaquerías a los talleres de costura (con mención especial a algunas modistas que fueron realmente famosas, incluso hoy dan nombre a paradas de Metro), a los vendedores ambulantes de todo tipo, a las lavanderas del Manzanares, a las churrerías, a los cines y teatros de cuplés. Desgrana sin parar anécdotas y datos que permiten a quien lee hacerse una idea clara de cómo era su vida, muchas veces al borde de la pura necesidad. 

También paseamos por las calles de Madrid, incluso las que ya no existen. En el centro, la construcción de la Gran Vía se llevó por delante un buen puñado de ellas; además lugares tan conocidos hoy como Tetuán en su día fueron "pueblos" que se añadieron a la capital. Tetuán de las Victorias, Vallecas o Chamartín de la Rosa eran municipios que acabaron incluyéndose en la ciudad cuando esta empezó a expandirse. 

Sonia consigue sacarnos más de una sonrisa con las anécdotas y las curiosidades haciéndonos un dibujo real y vívido de cómo era la ciudad y la sociedad de aquellos años. Muchos personajes, tanto anónimos, como antes os decía, como ilustres y conocidos nos van saliendo al encuentro y van formando ese fascinante collage que nos permite hacernos una idea de cómo hemos cambiado pero también cómo se mantienen ciertas costumbres, dichos o tradiciones. Incluso nos va regalando perlitas históricas que pueden parecer ficción, pero os aseguro que cada palabra es cierta. 

Sé que a mis abuelos les hubiera encantado este libro. Y yo los he recordado mucho leyéndolo. Quizá con una cierta melancolía a veces, porque creo que hemos perdido un poco de inocencia. Pero también me ha servido para desempolvar recuerdos, para volver a ver a mi abuela, pizpireta y reguapa, diciéndonos que la casa parecía la Posá'el Peine (léase con chulería castiza) cuando armábamos mucho jaleo. O a mi abuelo, arreglando radios y televisores en El Ojo Mágico, que estuvo abierto en la calle de Toledo hasta hace relativamente poco. Aquellas mañanas de Reyes con la muñeca nueva llegando a su casa y el barrio oliendo a leña y picón. Solo por eso ya tengo mucho que agradecerle a Sonia por su trabajo, su amor y su dedicación. Venid a visitarnos. Confío en que este sea el principio de otros muchos viajes al ayer.

viernes, 12 de mayo de 2023

FE, HONOR Y BATALLA...Y MI RELATO (VARIOS AUTORES)


 Los pasados días 29 y 30 de abril tuvieron lugar en Santa Elena, en la provincia de Jaén, las primeras Jornadas de Novela y Ensayo Histórico organizadas por el Grupo Templo, con el apoyo de su ayuntamiento. Tuve la gran suerte de ser invitada por los organizadores para participar en ellas y, durante los preparativos, se me ofreció presentar al periodista y escritor Javier Santamarta (todo un regalo) y ser miembro del jurado para el certamen que se había convocado de relatos cortos con el tema de la batalla de las Navas de Tolosa. Tanto Marcos Javier Quirante como Daniel Ortiz, los organizadores, han hecho un enorme trabajo para que las jornadas llegasen a buen puerto y tanto para mí como para el resto de invitados ha sido un fin de semana fantástico, lleno de Historia, buena compañía, estupendas charlas y momentos realmente divertidos. Además con la alegría de compartirlas con mi amiga Belén Sanz, con quien siempre es un gustazo viajar y participar en este tipo de eventos. Santa Elena es un pueblo pequeño pero en el que se respira el peso de la Historia, ya que allí tuvo lugar la referida batalla en la que los reyes de Castilla, Navarra y Aragón se enfrentaron a las tropas almohades de Miramamolín, muy superiores en número. La victoria cristiana supuso un punto de inflexión en la Reconquista, al cortar de raíz el avance de las tropas musulmanas que volvían a amenazar la península.

Los escritores Julio Alejandre y Alicia Vallina nos hablaron de sus últimas novelas (La corona del mar y La hija del mar, curiosa y feliz coincidencia en cuanto a títulos) y Javier Santamarta y Paco Álvarez nos desglosaron detalles de sus recientes ensayos (Esto no estaba en mi libro de Historia de la Primera República y Rosa Rosae: Escándalos en la Roma clásica). Además tuvimos ocasión de conocer los lugares más emblemáticos de Santa Elena y el Museo de la Batalla de las Navas de Tolosa. Para mí era la cuarta visita al museo, pero, como siempre, disfruté de su precioso ventanal, sus nuevas piezas, su mirador... y la explicación de la batalla que hace como nadie Pilar Muñoz, guía del museo. Si pasáis por allí, por favor, no dejéis de escucharla. 

La entrega de premios del certamen de relato me permitió, además, reencontrarme con María José Moreno, que obtuvo el tercer lugar. Con todo ello, solo puedo sentirme feliz por haber estado allí, por saber que cuentan conmigo y agradecer a nuestros anfitriones su generosa hospitalidad y el esfuerzo realizado para que todo saliese de maravilla. Confío en que sea la primera edición de muchas más en el futuro. Y, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, quiero dejaros el relato que escribí para el que fuese publicado con los ganadores y finalistas del concurso. Este, como el resto, está en el libro Fe, honor y batalla. Relatos de las Navas de Tolosa 1212 y cuenta con prólogo de Alicia Vallina y epílogo de Javier Santamarta, además de otros relatos de los participantes en las jornadas. Por favor, sed benévolos...

EL FINAL

Se miró la mano derecha. Ni siquiera la reconocía. El dolor le mordía todo el brazo como un animal furioso y ya no era capaz de asir su propia espada. De rodillas en la tierra ardiente, empapado en sangre propia y ajena y con la sed abrasándole la garganta, trató de encontrar aliento y fe mirando a su espalda, a la tienda en la que el Príncipe de los Creyentes contemplaba la batalla. Nada estaba siendo como esperaban. Algo en el ambiente había cambiado. Invisibles hilos de temor y zozobra se enredaban en sus posiciones como dedos fríos de muerte. Los gritos que, en la mañana, vibraban con la segura victoria contra los infieles, ahora se tornaban en inquietud y preguntas en voz baja. ¿Acaso su gran emir ya no contaba con la gracia de Alá?

El campo de batalla parecía propicio, los infieles debían luchar cuesta arriba y eso, durante las primeras horas, sumó a su favor. Pero su mejor baza, la caballería, ligera y letal, vio mermada su eficacia en el ataque al quedar los flancos cortados por dos inesperadas corrientes de agua. Hasta la naturaleza parecía aliarse con sus enemigos.

Había perdido la cuenta de cuántas vidas se habían quedado para siempre en el filo de su espada desde que el sol se asomó por el horizonte esa mañana. Era la misma espada que blandió su padre años atrás, cuando se humilló el orgullo de Castilla y que le había cedido, emocionado, días antes de su partida hacia el norte con las tropas de al-Nasir. En aquella hora aciaga también le resultaba extraña: la sentía más pesada, como si buscase caer, agotada, sobre aquella tierra que ya no sería suya. 

De pronto lo sintió. La tierra entera pareció presta a resquebrajarse bajo el trueno de cientos de cascos lanzados al galope, como si fuesen a abrirse las puertas del infierno. Un muro aterrador de monturas, jinetes y lanzas cubrió por completo el horizonte, creciendo inexorable en una carga feroz que auguraba el fin de todo. Sus ojos quedaron fijos en el estandarte con fondo intensamente rojo del rey de Castilla, que tremolaba con rabia en el centro del ataque. Muchos hermanos le sobrepasaron corriendo, tratando de escapar de lo inevitable. Detrás de él, en el palenque, las líneas de defensa comenzaron a deshacerse. Se supo sentenciado. Antes de que la carga cristiana arrollara todo a su paso  y le cegase para siempre, solo acertó a pensar que no volvería a ver el mar.

martes, 25 de abril de 2023

LA SOMBRA DEL REY DE JERUSALÉN de Agustín Tejada

Siempre es una alegría volver a leer a autores que te gustan y con Agustín Tejada me pasa. Tuve la suerte de conocerle en Úbeda, en el Certamen de Novela Histórica, la primera vez que acudí. Me gustó mucho cómo defendió allí la novela que llevaba y poco después, con motivo de la publicación de la siguiente y la presentación que se hacía en la Casa de la Rioja de Madrid, además (y por diversos imponderables organizativos) la presenté con él, algo que me hizo una enorme ilusión. Hoy me precio de poder considerarle mi amigo y es que a veces la vida me premia con estos regalos.

En su novela anterior, Cruzados, Agustín nos llevaba hasta el año 1096, a la primera Cruzada, en la que cinco protagonistas de muy diferente condición partían hacia ella. En esta ocasión avanzamos un poco en el tiempo hasta el 1175 para conocer en primera persona al rey Balduino IV, el rey leproso, y todas las intrigas políticas, palaciegas y diplomáticas que le tocó vivir, además de sus míticos enfrentamientos con Saladino. Una novela que da un paso más en la carrera como escritor de Agustín y que es una lectura apasionante para cualquier amante de la novela histórica. Y, como siempre, Pámies nos regala una portada fabulosa.

CABALLEROS DE JERUSALÉN Y DE CRISTO

Corre el año 1175 y Balduino IV, apenas un adolescente, acaba de ser coronado como rey de Jerusalén. Desgraciadamente, el joven muestra todos los signos de estar desarrollando la enfermedad de la lepra, lo que le augura un triste y rápido final. Todos se empeñan en protegerle al máximo para evitarle peligros, pero él decide y exige ser adiestrado en el arte de las armas y la guerra, como cualquier caballero. Será un caballero de la Orden de San Lázaro, Amadís Pérez de Traba, el encargado de formarle. De origen hispano y con una extraordinaria habilidad para el manejo de la espada, también lleva su particular desgracia a su espalda: su hijo, Santiago, pereció por lepra y su esposa, enloquecida de dolor, se lanzó desde una muralla. Las enseñanzas y entrenamientos con Amadís hacen que el cuerpo del rey se fortalezca y también lo hace su ánimo. Ante los ojos sorprendidos de muchos, renace como hombre y como soldado a pesar de la enfermedad y toma las riendas de su reinado dispuesto a defender con uñas y dientes su territorio frente a la amenaza de Saladino.

La lepra sigue ensañándose con su cuerpo, pero ello no impide a Balduino tomar parte en grandes y feroces batallas acompañado de caballeros templarios, hospitalarios y de San Lázaro. Amadís es su referente, su maestro y su amigo, con él lo comparte todo, incluso sus momentos más bajos. Hasta el amor de una mujer, que se cuela entre ambos. Al ser consciente de que su final se acerca, el rey manifiesta un último deseo a Amadís, una petición que va a hacer que el aguerrido caballero se debata entre la duda del deber y la desobediencia. Es ahora cuando para él comienza de verdad la pelea por el reino de Jerusalén.

Lo insinuaba al principio, pero me gustaría recalcarlo: a medida que Agustín va publicando sus novelas, se aprecia con claridad una progresión brillante en su narrativa. Ha conseguido que las tramas fluyan cada vez con más claridad, se ha sacudido ciertos encorsetamientos y hasta los diálogos han ganado en frescura y naturalidad. En La sombra del rey de Jerusalén nos lleva hasta un momento histórico plagado de guerra y sangre, en el que dos contendientes, Balduino IV y Saladino, convertidos hoy día casi en un mito, luchan por un territorio del que ambos se sienten propietarios. Y lo hace con buen ritmo y con una ambientación fantástica, cargada de épica.

El plantel de personajes, tanto los históricos como los ficticios, está muy bien contrapesado y Agustín ha sabido dibujar sus perfiles con pericia, tanto en lo bueno como en lo malo. Son muy humanos, todos tienen luces y sombras y tratan de vivir de acuerdo con sus creencias... o sus intereses. Podríamos considerar a esta novela como una excelente biografía novelada del rey Balduino IV, aunque es algo más que eso. Además la recreación que hace de las grandes batallas que se vivieron en su reinado es profundamente visual y las desarrolla, como ya mencionaba, con una gran carga épica. Balduino se nos muestra como un hombre valiente, que conoce de sobra sus limitaciones físicas pero que se sobrepone a ellas para defender su tierra.

Pero no solo son batallas los que nos encontramos en La sombra del rey de Jerusalén, también se nos describe la complejidad que supuso mantener el equilibrio político (agravado por la enfermedad del rey, que muchos querían usar en su beneficio) y las distintas intrigas cortesanas y políticas que le rodearon. Aquí Amadís se convierte en el mejor báculo para el rey, que sabe que puede confiar en él a ciegas. Entre tanta batalla habrá tiempo también para el amor y los recuerdos, el mejor bálsamo para aquellos tiempos tan crispados.

Estamos, gracias a esta novela, frente a una época tan fascinante como complicada; tan apasionante como cruel y descarnada. En una tierra que se ha visto empapada de la sangre de tantos y tantos hombres, un rey que se sabe condenado tomará la decisión de pelear, a pesar de todo, por lo que considera justo, por su reino y por los suyos. La sombra del rey de Jerusalén es una estupenda lectura en la que vale la pena dejarse llevar y perderse en sus páginas hasta el final. Estoy segura de que hay muchas cosas en ella que os van a sorprender y a emocionar.

jueves, 20 de abril de 2023

EL TABLERO DE LA REINA de Luis Zueco

Confieso que me prendé del modo de escribir de Luis Zueco cuando leí El castillo, que me vino recomendada por muchos amigos amantes de la lectura. Y, desde entonces, he seguido su carrera literaria paso a paso, empapándome por completo de cada cambio de temática y de las perfectas recreaciones que hace de la época a la que nos traslade. Para mí, leer a Luis Zueco es una experiencia de inmersión total y siempre consigue que me olvide del mundo para viajar con él en el tiempo. Además dota a sus personajes de una personalidad tan marcada que es sencillísimo ponernos en su piel, amarlos, odiarlos o desear que les caigan todos los males del infierno. En su última novela, El tablero de la reina, que hoy os traigo, Luis nos lleva al siglo XV, al momento en que Isabel de Castilla está moviendo fichas para conseguir alcanzar su propósito de ser reina de Castilla. Y lo de "mover ficha" os aseguro que está traído con intención.

Cuando leí el resumen, a pesar de lo poco que me gusta, porque o me destripa la novela entera o me la desdibuja, ya me ganó, porque me declaro fan irredenta de Isabel de Castilla y, a medida que iba leyendo, más crecía mi burbuja temporal. Intentaba aprovechar sobre todo las noches, para no tener interferencias externas. Que me lo he pasado de maravilla leyendo esta novela se nota, ¿verdad?. Pasad, que os cuento con más detalle.

COMIENZA LA PARTIDA

Año 1468. Gadea, una jovencita inteligente y apasionada del ajedrez, se ve obligada a abandonar su hogar en Toledo tras un progromo en el que pierde a toda su familia. Y Ruy, un cronista de la Historia, apasionado de los libros, llega a Segovia para encargarse de la misión de formar al joven rey Alfonso. Pero Castilla atraviesa momentos cruciales y convulsos. Alfonso de Trastamara va a morir en circunstancias extrañas y Enrique IV es coronado rey. Isabel, su hermanastra y la única que podía oponerse a sus planes, es obligada a firmar la paz. Lo hace, aunque sabe que sus movimientos, desde ese momento, irán dirigidos a un solo fin: convertirse en reina.

El extraño asesinato de un noble en la Corte, ya de por sí alterada por todo lo que está sucediendo, lleva a que Gadea y Ruy se unan para encontrar al culpable en un momento crítico para Castilla. Las conspiraciones se suceden e Isabel comienza a tomar posiciones en el tablero en que se ha convertido su vida y la de quienes la rodean. 

Que Luis Zueco maneja la documentación histórica como pocos, es un hecho. En esta novela ha hecho puro encaje de bolillos entre el ajedrez y los hechos que sucedieron en Castilla en el siglo XV, creando un paralelismo fascinante. Por un lado está el juego en sí mismo, la lucha de uno contra uno, en el que priman la inteligencia y la estrategia y que, en este momento, está empezando a cambiar ciertas reglas; por otro, la metáfora que supone el juego respecto a la lucha de poder que se está viviendo en Castilla y que mantiene en jaque a la Corte, a Enrique IV, a Isabel y a todos sus partidarios.

La novela es ambiciosa, pero cumple con creces. Tenemos emoción, asesinatos, intrigas palaciegas, ajedrez, libros, Historia... es una novela histórica, pero también hay en ella mucho de thriller y del ritmo de este a lo largo de las páginas. Un mestizaje interesante que siempre resulta muy cautivador para el lector. También ayuda a ese interés la estupenda mezcla de personajes ficticios con reales y aquí me declaro rendida admiradora de cómo ha dibujado Luis a Jorge Manrique, un caballero con las lealtades claras y una personalidad arrolladora. Mi imagen de Manrique es la que, creo, todos tenemos: su retrato, más o menos favorecedor, en los libros de literatura. Pero aquí habla y camina y recuerda y toma decisiones...y yo me he rendido ante él. Con armas y bagajes.

Las mujeres protagonistas en El tablero de la reina no son etéreas damiselas que bordan y esperan a su hombre en la ventana. Gadea es joven, pero tiene una gran inteligencia y es una maestra jugando al ajedrez. Isabel de Castilla tiene las ideas claras y no va a dejar que nadie se interponga en su camino. Y Beatriz Galindo, la Latina, maestra de latín de Isabel, es culta y decidida. Son mujeres fuertes, que no se dejan amedrentar y que luchan por lo que quieren, aunque, quizá, sus personalidades y sus certezas sean demasiado "modernas" para los amantes más académicos del género histórico. Ruy, por su parte, maneja con soltura libros y cultura, conoce la Historia. Resulta el contrapunto perfecto.

Como explica Luis en las primeras páginas del libro, en ese momento las reglas del ajedrez empezaban a cambiar y también que el juego se ha ido adaptando a los tiempos que se han ido viviendo. El paralelismo que crea entre cómo la figura más importante del tablero pasa a ser la reina y el ascenso, lento pero inexorable, de Isabel al trono, es maravilloso, en mi opinión. Demuestra cómo un pequeño cambio en algo que aparentemente no tiene importancia puede provocar una auténtica revolución en cosas y causas más grandes. 

Una de las mejores cosas que ofrece esta novela es la ambientación. Me ha enamorado especialmente la que hace del Madrid del siglo XV, tan diferente a lo que conocemos y que en tiempos de Enrique IV tuvo más importancia de lo que creemos (un gran mercado, la concesión del título de "Muy noble y muy leal", la segunda boda del rey y el nacimiento de su hija Juana - posteriormente conocida como la Beltraneja- entre otros hechos). Es fácil sentirse dentro de la novela, sea cual sea el lugar por el que Luis nos lleve.

Con El tablero de la reina, Luis Zueco da otro paso adelante como escritor de novela histórica y también como innovador del género. Es osado, se atreve a mezclar estilos, hechos y personajes haciendo de sus tramas una lectura apasionante. Mención aparte merecen los diálogos, naturales, frescos, adaptados al momento y nada acartonados. 

Así pues, una vez colocadas todas las fichas en el tablero, empiezan moviendo las blancas. Y como dice Luis al inicio del libro: "Si me lo permiten, les daré un consejo antes de empezar esta lectura: no pierdan nunca el control del centro del tablero, enroquen al rey para protegerlo, todos querrán matarlo, y no duden en sacrificar las piezas necesarias para avanzar posiciones. Y piensen que hasta el último peón puede alcanzar la octava casilla y cambiar su destino. Comienza la partida, muevan ficha."

 


lunes, 17 de abril de 2023

ASÍ EN LA GUERRA COMO EN LA PAZ de Luis García Jambrina

Llevo ya unos años siguiendo la trayectoria de Luis García Jambrina y me reconozco fiel seguidora de sus "manuscritos", protagonizados por el pesquisidor Fernando de Rojas, y que mezclan con buen estilo la novela histórica con el misterio o los crímenes, algo que los hace muy entretenidos. En esta nueva novela, Jambrina abandona a su personaje fetiche para meterse de lleno en un hecho histórico poco conocido y de tristes consecuencias para quienes lo vivieron. Según nos contó el autor, en el encuentro que mantuvimos con él, la idea de plasmar este hecho en una novela surgió en pleno Camino de Santiago, hablando con un historiador. Este fue quien le contó lo sucedido en la retirada de sir John Moore hacia La Coruña y todas las vicisitudes por las que tuvo que pasar aquella columna de militares, mujeres y acompañantes.

En esta novela nos vamos al invierno de 1808, un invierno especialmente duro y con España en plena Guerra de la Independencia. Lo más sorprendente es que, siendo una novela en la que predomina lo bélico y los militares la protagonizan, la voz narradora es la de una mujer, Catherine Gallaguer, que acompañaba a su marido en su misión (como sucedía habitualmente en el ejército británico). Ella es la que da voz a aquella terrible retirada y la que cuenta por todo lo que tuvieron que pasar. Un planteamiento original que ahora os cuento con más detalle.

"NOS HABÍAN PROMETIDO LA GLORIA..."

El 31 de julio de 1808 zarpa de Portsmouth el cuerpo del ejército que se dirige a España para enfrentarse a las tropas napoleónicas y ayudar a la causa española. Pero estando en Sahagún reciben la orden de replegarse: los franceses están muy cerca y son numerosos. Así que todo el contingente inglés toma rumbo a La Coruña, perseguido pos sus enemigos. Catherine Gallagher, irlandesa y esposa de un soldado de infantería, nos cuenta desde dentro cómo fue el día a día de aquella retirada por tierras de Salamanca, Zamora, León y Galicia en un invierno durísimo e inclemente. Basada en hechos históricos, esta novela da voz a las grandes olvidadas de entonces, aquellas mujeres que acompañaban, a veces con sus hijos, a las tropas británicas en campaña.

Como os decía más arriba, en esta ocasión Jambrina cambia por completo de registro y de época. Y lo hace de la mano de un personaje que se sale de lo normal: la esposa de un soldado inglés. Según nos explico Luis, el personaje de Catherine es ficticio, pero lo basó en Catherine Exley, también esposa de oficial, que escribió un diario contando la retirada del ejército inglés tras el sitio de Badajoz. De ahí consiguió extraer muchos datos del día a día y de cómo se organizaba todo. Catherine Gallagher es una mujer que sabe sobreponerse a lo peor y que vive los peores momentos de una guerra sin estar en primera línea, pero padeciendo lo peor de ella. 

Estamos ante una novela que nos conmueve. Las enormes dificultades por las que tienen que pasar , el frío, el hambre, las muchas necesidades, la miseria... Los soldados las sufren, pero quien más las padecen son las mujeres y niños que les acompañan. La mayoría de ellas están ahí porque si se quedaban en casa no tenían esperanza ni casi futuro. Trabajaban para las tropas sin parar, cocinando, lavanco, cosiendo, atendiendo a los enfermos y a los animales... su situación era extremadamente precaria. Y, si el marido caía en combate, rápidamente buscaban otro soldado con quien casarse para no quedar indefensas. Contaban, además, con que si las tropas de los esposos eran vencidas, ellas eran también tomadas por la fuerza por los vencedores. Una posición completamente expuesta y muy, muy peligrosa.

La retirada de sir John Moore fue un completo desbarajuste, porque lo cierto es que sus superiores nunca contemplaron tal posibilidad. Moore quiso retirarse hacia Portugal, pero no fue posible. Iban por bloques; las mujeres por su lado, sin protección, ya que en la retaguardia quedaban más expuestas. Jambrina describe muy bien este caos de tropas y civiles que marchan hacia el norte con unas circunstancias climatológicas horribles y la frustración inmensa de los militares ingleses que no habían podido combatir frente a frente con los franceses. Ello les hizo pagarlo con las poblaciones por las que iban pasando, dejándolas arrasadas. Más de siete mil vidas quedaron en el camino y, de ellas, solo algunos cientos cayeron en escaramuzas o enfrentamientos puntuales con sus enemigos. 

El único pero que puedo ponerle a esta novela, realmente entretenida y llena de curiosidades históricas, es que hay ciertas momentos que quedan algo fríos en la situación que están viviendo o no suficientemente explicados, como si se pasara por encima sin aclarar demasiado. Y, quizá, he echado en falta algo más de tensión en determinados momentos. Cierto es que la visión de Catherine no es la de un soldado que va en vanguardia expuesto a la muerte, con todo lo que eso conlleva, y eso nos hurta la posibilidad de asistir a los encontronazos con los franceses y lo que sucedía en ellos. 

Así en la guerra como en la paz es también una historia de amor, la de Catherine y su esposo, y Jambrina nos comentó que la consideraba su obra más personal y también la más histórica. Lisboa, Salamanca, Mayorga, Astorga, La Bañeza, Bembibre, la sierra de los Ancares... el camino es largo y, cuando las mujeres llegan a las ciudades, muchas ya han sido saqueadas, por lo que el panorama es desolador.Todo se convertirá en pura supervivencia.

Esta novela me ha descubierto unos hechos que desconocía en gran parte y ha sabido mantener mi interés hasta el final. Seguir las penalidades de los protagonistas a veces encoge el corazón, pero la realidad, seguramente, fue aún más cruel. Os recomiendo que os dejéis seducir por esta historia de Luis García Jambrina siguiendo los pasos de Catherine y sus compañeras, estoy segura de que, como yo, descubriréis mucho sobre un momento histórico que creíamos conocer bien.


lunes, 3 de abril de 2023

MALDITO HAMOR de Cruz Sánchez de Lara

 

Curioso título, ¿verdad? Y más curioso aún que yo me anime con una historia en la que el amor (o más bien un desamor tóxico y traumático) está tan presente. Me conocéis bien: perdí la fe hace años, pero en este caso no nos metemos de cabeza en una historia de arco iris y unicornios rosas, sino en el modo en que el amor mal entendido puede llevarnos a una casi completa autodestrucción. No es una historia fácil la que Cruz nos muestra en esta novela, pero sí es la historia de muchas mujeres, al margen de su estatus social; quizá lo que más sorprende es que una profesional reputada, con una economía saneada, vida completa, una familia que siempre la apoya y un círculo social sólido pueda caer en las garras de un hombre capaz de despedazarla psicológicamente y de convertirla en la sombra de lo que era.

Esta es la segunda novela de Cruz Sánchez de Lara tras Cazar leones en Escocia que también contaba con una mujer como protagonista, pero en una trama mucho más, por ponerle una etiqueta, de "amor y lujo". En esta ocasión nos damos de bruces con un libro con escenas que cuesta leer y que nos lleva a descubrir que el amor, la obsesión, puede desbaratar la vida más completa y la mente más organizada para hacernos caer en un infierno y en una mentira que nos rompa de muchas maneras.

JUGANDO CON LOS LÍMITES

Clea Castán es una joven arquitecta especializada en reformas que ha ido ganándose una muy buena reputación a base de trabajo y dedicación. Su padre es un consultor de prestigio y Clea se ha criado en un ambiente lleno de belleza, aunque, desde siempre, ha intentado llevar una vida independiente gracias a su profesión y contando, en todo momento, con el amor y el apoyo incondicionales de sus padres. Pero todo va a saltar en pedazos. La reforma de un palacete en Biarritz la lleva a conocer a Henry, un aristócrata inglés de innegable atractivo, y a vivir con él un amor apasionado, desbocado y sensual en un ambiente de lujo. Clea cae rendida, se ciega por completo. Pero todo el brillo que desprende Henry hacia afuera esconde una oscuridad temible compuesta de celos, maltrato, un egoísmo casi patológico y mucha perversión. Un amor que va comiéndose literalmente a Clea, reduciéndola a la nada y arrojándola a un pozo oscuro del que no sabe cómo salir. 

Quizá esa sea la pregunta: ¿cómo escalar desde el abismo en el que hemos caído si ya hemos volado todos los puentes y destrozado los asideros para escapar? Pero vayamos por partes, porque lo cierto es que en el arranque de la novela a Clea es muy difícil comprenderla. De hecho, en muchos momentos, de lo que sentimos ganas es de darle un par de bofetadas para ver si reacciona. Y es que la novela empieza casi por el final, por la muerte de Henry y el duelo desgarrador e incomprensible de Clea. Solo a medida que la acción nos lleve a ir descubriendo cómo fue su historia empezaremos a entender muchas cosas, incluso esa muerte. Habrá que descubrir muchos "por qué" para conocer la verdad.

Este es un libro que tiene como telón de fondo el maltrato, pero no es ese su tema principal. Y tiene un mensaje claro: lo que le sucede a Clea nos puede suceder a todos, al margen de cómo sea nuestra vida o cómo seamos nosotros. Clea se nos muestra contradictoria, a veces fuerte y a veces muy frágil, pero solo cuando tengamos todas las piezas del puzle podremos ver la imagen completa. En la primera parte, como os decía antes, Clea nos pone, literalmente, de los nervios. Se hace muy complicado empatizar con ella, te enfada, te indigna y no entiendes por qué hace lo que hace y se comporta así. A medida que seguimos leyendo, se atemperan esas sensaciones porque descubrimos que no es la muerte del amado lo que hace que Clea esté devastada, aunque también, sino porque también ella está muerta en vida de muchas maneras; porque no es capaz de remontar una corriente que la ha arrastrado demasiado lejos.

Toda la parte positiva de la vida de Clea la conforman sus padres, su tía y sus amigas, pero ninguno de ellos entiende nada. Intentan estar a su lado hasta que la cuerda se tensa tanto que hasta su propio padre le da un ultimátum buscando que reaccione. En ese escenario, el mensaje que nos llega es que nadie sale de la violencia o de las peores cosas de la vida solo; Clea necesita a los suyos, pero también reencontrarse, perdonarse y volver a mirar a la vida de frente. Salir del infierno puede suponer llevarse algunas cicatrices, pero ser capaz de vivir con ellas.

Maldito Hamor (porque en la vida de Clea todo acabará escribiéndose con la H de Henry) es una novela que araña, nada complaciente, dura en muchos pasajes, pero también es una historia de superación, de esperanza y de la capacidad del ser humano para sacudirse los peores yugos. Para comprender que el dinero y una buena posición social no nos protegen de determinados depredadores y que muchas frutas esconden una pulpa amarga y oscura detrás de su aspecto brillante y apetitoso. Todos y cada uno de nosotros iremos a la frutería muchas veces y, en alguna ocasión, una de esas piezas podridas caerá en nuestra bolsa. Puede que no seamos conscientes hasta que los gusanos colonicen todo el frutero y entonces no sepamos qué hacer. Pero con eso, como con tantas cosas en la vida, se acaba con ayuda, una buena limpieza y, si llega el caso, con un frutero nuevo. Todo para que el amor no tenga nada delante que nos haga tropezar.